{"id":6541,"date":"2016-02-16T20:08:22","date_gmt":"2016-02-17T01:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-television\/"},"modified":"2016-02-16T20:08:22","modified_gmt":"2016-02-17T01:08:22","slug":"el-cristiano-y-la-television","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-y-la-television\/","title":{"rendered":"El cristiano y la televisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Recomendaciones para un uso sin abuso. Se dice que es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar una casa en la que falte el pan que una casa sin televisor. Esta afirmaci\u00f3n no se puede tomar al pie de la letra, pero refleja bien la escala de valores de muchas familias: prefieren antes comer peor que prescindir del televisor.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n se ha convertido en elemento imprescindible para el &#171;funcionamiento&#187; familiar. El extra\u00f1o silencio que deja una televisi\u00f3n averiada en la casa produce incomodidad, como si estuviera ausente un elemento vivo de la familia. Protagonista destacado a la hora de comer, &#171;invitado especial&#187; todas las noches, compa\u00f1ero imprescindible los fines de semana, su ausencia llega a crear verdaderos s\u00edndromes de abstinencia, como si de una droga se tratara.<\/p>\n<p>&#191;Droga? S\u00ed, ah\u00ed est\u00e1 la clave de nuestro tema. El problema no es el uso sino el abuso de la televisi\u00f3n. El enfoque correcto no debe ser: &#171;&#191;la televisi\u00f3n es buena o mala?&#187; Como muchos otros instrumentos t\u00e9cnicos, la televisi\u00f3n en s\u00ed misma no es ni buena ni mala, sino que depende de c\u00f3mo se use. Un mal uso puede tener consecuencias muy negativas para la salud de la persona, y no solamente de los ni\u00f1os. El profesor Alonso Fern\u00e1ndez, destacado psiquiatra espa\u00f1ol, dec\u00eda en una conferencia titulada &#171;Televisi\u00f3n y salud mental&#187;: &#171;Todo plan nacional de salud mental debe incluir el adecuado funcionamiento del ente televisivo como una de sus prioridades absolutas&#187;.<\/p>\n<p>Casi todos habremos experimentado alguna vez la dificultad para levantarnos del sill\u00f3n cuando estamos enfrente del televisor. Es como si nos &#171;enganchara&#187;. Los expertos hablan de un estado de anestesia o hipnosis televisiva que no permite al sujeto alejarse de la pantalla. S\u00f3lo ciertas personas con fuerza de voluntad se liberan de esta experiencia de enganche. As\u00ed que, el problema no es la televisi\u00f3n, el medio en s\u00ed, sino lo que hacemos con ella.<\/p>\n<p>Al principio, con la aparici\u00f3n de los primeros receptores, no pocos creyentes consideraban una falta de espiritualidad tener televisor. Mirar la televisi\u00f3n y ser carnal eran una misma cosa. La idea de que el demonio &#171;entraba&#187; en las casas a trav\u00e9s de los programas era su principal argumento. &#191;Estaban equivocados aquellos creyentes de hace cuarenta a\u00f1os? Por supuesto que s\u00ed, en tanto que televisi\u00f3n y demonio no son sin\u00f3nimos. Pero su postura ten\u00eda un trasfondo correcto al entender que la televisi\u00f3n es un medio de penetraci\u00f3n formidable de la forma de ser de este mundo. La secularizaci\u00f3n entra por todos los poros de la vida del creyente, y el medio televisivo no es una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para un joven creyente hoy es mucho m\u00e1s f\u00e1cil imitar a sus &#171;\u00eddolos&#187; de &#171;Operaci\u00f3n triunfo&#187; que a Cristo. Es simplemente una cuesti\u00f3n de porcentajes de influencia. Si un creyente pasa tres horas diarias frente al televisor (el promedio en Espa\u00f1a gira en torno a las 3 horas por d\u00eda), &#191;cu\u00e1ntos minutos recibe de influencia espiritual?. El televisor no es el diablo, ni siquiera es del diablo, pero puede llegar a ser instrumento favorito de influencia por parte del diablo. Observemos con atenci\u00f3n las declaraciones de Lolo Rico, escritora, exdirectora de programas infantiles de TVE: &#171;La peque\u00f1a pantalla dictamina e impone sus modelos, impartiendo criterios -se siguen a rajatabla- sobre el mundo y la mejor manera de existir en \u00e9l. Se ha convertido en la madre subsidiaria que distribuye afectos, ordena inclinaciones y asigna gustos y aficiones como es propio de la maternidad&#187;. Estas palabras cobran especial valor viniendo de alguien que conoce a fondo la capacidad de influencia del medio televisivo. Rico, autora del libro &#171;El buen espectador&#187; (Espasa Calpe, 1994) afirma de modo concluyente: &#171;La televisi\u00f3n es el medio m\u00e1s manipulador y m\u00e1s manipulable&#187;.<\/p>\n<p>Consideremos, ante todo, los valores positivos.<\/p>\n<p>En primer lugar, la televisi\u00f3n puede ser un buen instrumento de informaci\u00f3n. Las capacidades t\u00e9cnicas de nuestros d\u00edas son tan impresionantes que se ha hecho plena realidad la idea del soci\u00f3logo Mac Luhan del mundo como una &#171;aldea global&#187;. Para el creyente esto tiene una dimensi\u00f3n muy buena. Si queremos &#171;examinarlo todo y retener lo bueno&#187;, tal como nos exhortaba el ap\u00f3stol Pablo, necesitamos informaci\u00f3n. El cristiano no puede vivir encerrado en la seguridad de su iglesia local, aislado del mundo Necesitamos conocer y auscultar bien las realidades que nos rodean. Si queremos que nuestro mensaje sea relevante para el mundo, hemos de ser capaces de tener un ojo en el peri\u00f3dico y otro en la Biblia como apuntaba el te\u00f3logo Kart Barth. Nosotros parafraseamos su frase y la aplicamos a la televisi\u00f3n: hemos de saber ver lo que ocurre en nuestro mundo. Y necesitamos interpretar estas realidades con los ojos y la mente de Cristo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, del potencial pedag\u00f3gico e incluso terap\u00e9utico de la televisi\u00f3n. Este potencial ha aumentado en la medida que la televisi\u00f3n v\u00eda sat\u00e9lite proporciona un abanico de posibilidades aun m\u00e1s amplio. Los programas documentales pueden ser un instrumento de formaci\u00f3n adecuado. El beneficio cultural de ciertos contenidos es enriquecedor. En este sentido, el v\u00eddeo constituye un elemento imprescindible en cualquier instituci\u00f3n docente, &#161;incluidos los seminarios teol\u00f3gicos! Igualmente, en un hogar de ancianos el televisor puede ser un medio de apoyo psicol\u00f3gico excelente. Podr\u00edamos mencionar tambi\u00e9n su valor como instrumento sano de distracci\u00f3n. A veces ciertos programas sirven para desconectar de la tensi\u00f3n diaria cuando se llega a casa. Para algunas personas tiene una funci\u00f3n de relax, es como un lavado de cerebro que les ayuda a olvidar los problemas del d\u00eda. &#161;Algunos incluso lo utilizan como somn\u00edfero! Hay, por tanto, aspectos positivos que hemos de potenciar. En este sentido podr\u00edamos comparar la televisi\u00f3n con un antibi\u00f3tico: administrado a las dosis adecuadas, por la v\u00eda adecuada, y en el momento adecuado puede ser de gran beneficio.<\/p>\n<p>Pero de la misma manera que un antibi\u00f3tico es susceptible de abuso y entonces sus efectos son perjudiciales, lo mismo ocurre con el televisor. <\/p>\n<p>&#191;Cu\u00e1les son los peligros principales de la televisi\u00f3n? Empezaremos considerando los efectos negativos que derivan de la &#171;dosis&#187;, la cantidad de horas de consumo de televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El abuso de tiempo delante del televisor nos plantea tres graves consecuencias tanto para el ni\u00f1o como para el adulto.<\/p>\n<p>En primer lugar, es una forma pasiva de ocio que reprime la creatividad y la imaginaci\u00f3n. La televisi\u00f3n implica muy poca participaci\u00f3n, a diferencia, por ejemplo, de la lectura. No estimula la creatividad, una facultad indispensable para los ni\u00f1os y terap\u00e9utica para los adultos. Esto es vital porque el ser humano, hecho a imagen y semejanza de Dios, ha nacido para crear. La atrofia progresiva de la creatividad humana lleva a una generaci\u00f3n de personas sin criterio, despersonalizadas. Hay algunas formas de ocio -la lectura, la m\u00fasica- que promueven la imaginaci\u00f3n. Cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y le\u00edamos &#171;El gato con botas&#187;, o &#171;Robinson Crusoe&#187; en la adolescencia, pod\u00edamos dar rienda suelta a nuestra imaginaci\u00f3n y ello fomenta la creatividad. Este elemento le falta al televisor. La participaci\u00f3n es pasiva. En la televisi\u00f3n es dif\u00edcil ser actor y espectador a la vez. \u00e9ste es uno de los grandes riesgos de una sociedad tan centrada en la imagen: perder la imaginaci\u00f3n creativa, la fantas\u00eda.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la mayor\u00eda de los programas tiene un efecto absorbente. Es el estado de hipnosis televisiva a la que nos refer\u00edamos al principio. Ve\u00e1moslo con un ejemplo curioso. Si uno de nosotros intenta leer el peri\u00f3dico cuando el televisor est\u00e1 encendido, es muy probable que terminemos cerrando el peri\u00f3dico y mirando el programa. Hay un efecto de atracci\u00f3n, de seducci\u00f3n que capta la atenci\u00f3n de la persona. Por ello, muchos encuentran muy dif\u00edcil apagar el televisor antes de que acabe el programa iniciado. Es un efecto parecido al de la droga: cuanto m\u00e1s la miras, tanto m\u00e1s necesitas seguir mir\u00e1ndola. Me confesaba un amigo c\u00f3mo decidi\u00f3 vender su televisor porque era incapaz de controlar el n\u00famero de horas delante de la pantalla y ello hab\u00eda arruinado su h\u00e1bito de lectura. &#171;La televisi\u00f3n ha empobrecido mi vida&#187;, me dec\u00eda un poco avergonzado.<\/p>\n<p>Este efecto de hipnosis puede llegar a convertir la televisi\u00f3n un una forma de huida, un instrumento para no pensar, un verdadero lavado de cerebro. Ya hemos hablado alguna vez de un fen\u00f3meno preocupante: la introducci\u00f3n de aparatos de televisi\u00f3n en hospitales. La enfermedad es probablemente el \u00faltimo reducto que le queda al hombre hoy para pensar y encontrarse consigo mismo. La televisi\u00f3n en la habitaci\u00f3n del enfermo entorpece una de las oportunidades m\u00e1s fecundas de reflexi\u00f3n como es el sufrimiento. Cuando la distracci\u00f3n anula la reflexi\u00f3n, la persona y la vida se trivializan, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s superficiales.<\/p>\n<p>En tercer lugar, el problema por excelencia de la televisi\u00f3n es la alteraci\u00f3n en la vida familiar. En este aspecto ha venido a ser como un intruso que ha alterado profundamente las formas y h\u00e1bitos de comunicaci\u00f3n dentro de la familia. En una encuesta realizada en los Estados Unidos, se hizo una pregunta a ni\u00f1os entre cuatro y seis a\u00f1os: &#171;&#191;A qui\u00e9n quieres m\u00e1s, a pap\u00e1 o a la televisi\u00f3n?&#187; La respuesta, muy inquietante, fue que el 44% de los ni\u00f1os prefer\u00edan la televisi\u00f3n antes que a su padre. Sus argumentos eran conmovedores: &#171;La televisi\u00f3n siempre est\u00e1 en casa, mientras que pap\u00e1 no est\u00e1 nunca&#187;. &#171;Mi televisi\u00f3n est\u00e1 disponible siempre que quiero, mientras que mis padres est\u00e1n siempre ocupados&#187;.<\/p>\n<p>Queremos destacar un peligro particularmente importante: La televisi\u00f3n a la hora de la comida. En las generaciones de nuestros padres y abuelos, los problemas familiares se ventilaban a la hora de comer. &#171;Ya hablaremos en la comida&#187;, era una frase sencilla, pero extraordinariamente rica. La comida ofrec\u00eda un foro natural donde padres e hijos, esposo y esposa hablaban con espontaneidad de los avatares de la jornada. Hoy en d\u00eda alrededor de la mesa ya no se habla, s\u00f3lo se oye la voz del intruso, de la &#171;abuela electr\u00f3nica&#187; que ha invadido la intimidad familiar. Muchas tensiones podr\u00edan aliviarse si el televisor estuviera apagado a la hora de comer.<\/p>\n<p>Muchos j\u00f3venes me han compartido cu\u00e1nto odiaban el televisor porque les hab\u00eda robado a sus padres, les hab\u00eda despojado del \u00fanico momento de comunicaci\u00f3n con ellos. Frases parecidas las he escuchado de labios de esposas y esposos en relaci\u00f3n con sus c\u00f3nyuges. &#191;Tan dif\u00edcil es apagar la televisi\u00f3n durante las comidas? &#191;Es que hay miedo de enfrentar con naturalidad los conflictos del d\u00eda? Nuestra recomendaci\u00f3n encarecida, y muy sencilla, es que ninguna familia deber\u00eda tener la televisi\u00f3n encendida a las horas de las comidas. Es m\u00e1s, el aparato de televisi\u00f3n deber\u00eda estar ubicado, a ser posible, en otra habitaci\u00f3n de la casa. Por desgracia, las reducidas dimensiones de las viviendas actuales no permiten muchas veces esta posibilidad. Pero habr\u00eda que hacer lo posible por salvaguardar la hora de la comida como momento supremo de comunicaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>Un problema relacionado con el anterior es la &#171;guerra de los canales&#187; entre los miembros de la familia. El padre quiere ver un programa, el hijo se enfada porque desea otro, y la madre protesta porque su programa nunca se le respeta. Estas tensiones familiares por la oferta televisiva se han solucionado en Estados Unidos de una manera muy pr\u00e1ctica: cada miembro de la familia, incluso los adolescentes, tiene su propio aparato en el dormitorio. De manera que al silencio durante las comidas se le suma el aislamiento el resto de horas en casa. As\u00ed, la habitaci\u00f3n se convierte en un castillo fortificado que fomenta el individualismo. La interferencia de la televisi\u00f3n en la vida familiar no es ajena a los altos niveles de individualismo de nuestra sociedad. &#191;D\u00f3nde est\u00e1n aquellas reuniones familiares, aquellas tertulias espont\u00e1neas que enriquec\u00edan a generaciones pasadas? &#191;No ser\u00e1 que la televisi\u00f3n est\u00e1 influyendo poderosamente a engendrar familias-pensi\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00e9stos son s\u00f3lo algunos de los peligros. A modo de reflexi\u00f3n, pregunt\u00e9monos con sinceridad: &#191;Cu\u00e1ntas horas al d\u00eda dedico a la televisi\u00f3n? &#191;C\u00f3mo ha alterado esto mi vida familiar? &#191;Me es f\u00e1cil levantarme y apagar la televisi\u00f3n o me quedo &#171;enganchado&#187; con facilidad? &#191;En mi casa es la televisi\u00f3n s\u00f3lo un mueble o se ha convertido en la tirana de la familia? Todas estas preguntas pueden ser un peque\u00f1o test para valorar si nuestra relaci\u00f3n con la televisi\u00f3n es de uso o de abuso.<\/p>\n<p>Otro tipo de efecto negativo es el derivado del contenido de los programas. La televisi\u00f3n imparte ideolog\u00eda, transmite una manera de ver la vida. La forma de pensar, los valores de la sociedad quedan plasmados en cada pel\u00edcula, en cada anuncio publicitario. De ah\u00ed el valor estrat\u00e9gico que la televisi\u00f3n puede tener para una comprensi\u00f3n adecuada del mundo que nos rodea. El cristiano no puede cerrar los ojos ante el televisor y decir &#171;esto no me interesa&#187;; por el contrario, los ha de abrir bien para percibir, entender y reflexionar sobre las necesidades de aquellos a los que queremos predicar el Evangelio. Saber mirar la televisi\u00f3n es muy conveniente para una evangelizaci\u00f3n relevante. La respuesta adecuada a la secularizaci\u00f3n de nuestra sociedad pasa por una percepci\u00f3n profunda de las enfermedades de esta sociedad. Y la televisi\u00f3n es un escaparate formidable de las dolencias sociales de nuestro mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Miremos, pues, la televisi\u00f3n con la mente de Cristo. Cada vez que encendemos nuestro receptor, a los creyentes se nos brinda una oportunidad para comprobar si de veras tenemos esta mente de Cristo. En la pr\u00e1ctica, ello requiere saber interpretar la informaci\u00f3n recibida de acuerdo con los valores del Evangelio. En otras palabras, para ver correctamente la televisi\u00f3n el creyente ha de usar unas gafas correctoras, que podr\u00edamos llamar la cosmovisi\u00f3n cristiana. No luchemos contra la televisi\u00f3n, luchemos a favor de una cosmovisi\u00f3n cristiana de la vida. Nuestros esfuerzos no han de ir encaminados tanto a reprimir -dejar de ver- como a promover -ense\u00f1ar a ver-. Estas &#171;gafas correctoras&#187; nos permitir\u00e1n captar los mensajes que hay detr\u00e1s de cada pel\u00edcula, detr\u00e1s de cada anuncio publicitario o de cada debate. Esta actitud cr\u00edtica nos permitir\u00e1 una transformaci\u00f3n de la informaci\u00f3n. \u00e9ste es el mensaje b\u00e1sico de Ro. 12:1-2, mensaje que hemos de aplicar a la vida diaria. Ponernos a mirar un programa sin &#171;gafas&#187; nos deja expuestos al mimetismo, a la manipulaci\u00f3n y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, a la secularizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#171;Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a mirar la televisi\u00f3n con sabidur\u00eda; ens\u00e9\u00f1anos a dosificar y discernir para examinarlo todo y retener lo bueno&#187;. (Romanos 12:1-2). Dr. Pablo Mart\u00ednez Vila<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recomendaciones para un uso sin abuso. Se dice que es m\u00e1s f\u00e1cil encontrar una casa en la que falte el pan que una casa sin televisor. 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