{"id":6800,"date":"2016-02-16T20:17:04","date_gmt":"2016-02-17T01:17:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-cicatrices-del-alma-cicatrices-del-corazon\/"},"modified":"2016-02-16T20:17:04","modified_gmt":"2016-02-17T01:17:04","slug":"reflexiones-cicatrices-del-alma-cicatrices-del-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-cicatrices-del-alma-cicatrices-del-corazon\/","title":{"rendered":"Reflexiones: Cicatrices del alma, cicatrices del coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Las contusiones y heridas recibidas sobre nuestro cuerpo, cuando son severas; nos dejan una marca (cicatriz) permanente, de por vida.<\/p>\n<p>Personas que han sufrido accidentes, han estado en una guerra, o han sido v\u00edctimas de violencia f\u00edsica y maltrato, conservan en sus cuerpos, una marca que les recuerda un tr\u00e1gico momento de sus vidas.<\/p>\n<p>Pero hay heridas que son invisibles a nuestros ojos f\u00edsicos pues no se trata de heridas del cuerpo, sino del alma. De alguna forma u otra, la mayor\u00eda de nosotros cuenta con estas cicatrices del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas cicatrices pasan la mayor\u00eda de las veces en forma inadvertida a los dem\u00e1s. Sonre\u00edmos, saludamos, conversamos con los dem\u00e1s&#8230; en forma normal. Somos a veces a los ojos de los dem\u00e1s, personas, a las cuales la vida le sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Pero bien sabemos que al reflejarnos en el espejo de nuestros recuerdos, vemos all\u00ed, las heridas que nadie puede ver, sino solamente nosotros. No podemos borrarlas, ni ignorarlas, ni olvidarlas, solo est\u00e1n all\u00ed.<\/p>\n<p>Surge entonces en nosotros un sentimiento de impotencia, que exclama en un suspiro silencioso: &#8220;Ah si alguien supiera&#8230; de mis heridas y tristezas &#8230;&#8221;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 ninguna persona las sepa&#8230; pero Dios s\u00ed las sabe. Quiz\u00e1s me dir\u00e1s que esto no es ninguna noticia nueva&#8230; pero d\u00e9jame mostrarte este vers\u00edculo de la Biblia, donde declara qu\u00e9 actitud toma Dios, hacia las heridos del alma. &#8220;\u00c9l sana a los quebrantados de coraz\u00f3n y liga sus heridas&#8221;<\/p>\n<p>Muchas personas por impotencia frente a las heridas sufridas en el pasado, se rebelan contra Dios, cerr\u00e1ndole la puerta de su coraz\u00f3n.<br \/>\nEs como quien se enoja con su m\u00e9dico, porque padece una dolencia.<\/p>\n<p>Uno puede estar toda la vida pregunt\u00e1ndose &#191;Por qu\u00e9 me afect\u00f3 esto a m\u00ed? A veces puede encontrar la respuesta y otras veces no. Pero lo cierto es que continuar en este estado, de autocompasi\u00f3n, sin entregar nuestra vida &#8220;al m\u00e9dico divino&#8221;, antes que mejorar, nuestro estado empeorar\u00e1.<\/p>\n<p>Estimado amigo\/a:<\/p>\n<p>Cristo entiende de heridas. El fue herido en la cruz del calvario por todos nosotros. Su cuerpo fue maltratado, por los clavos, latigazos, azotes y la corona de espinas.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, fue despreciado, recibi\u00f3 burlas e insultos. Pero sobre toda las cosas, el mayor dolor infringido fue que todos nuestros horrendos pecados&#8230; fueron cargados sobre \u00c9l.<br \/>\nNosotros fuimos los que le provocamos las heridas a Cristo!<\/p>\n<p>No s\u00e9 si alg\u00fan d\u00eda vendr\u00e1n a pedirte perd\u00f3n aquellas personas que un d\u00eda te hirieron.<br \/>\nPero s\u00ed s\u00e9, que puedes ir hoy a Dios, y pedirle perd\u00f3n por tus pecados, perd\u00f3n por haberle rechazado, aceptar la salvaci\u00f3n que \u00c9L te da&#8230; y la sanidad que quiere provocar en t\u00ed!<\/p>\n<p>&#191;Aquel que sufri\u00f3 heridas&#8230; acaso no comprender\u00e1 las tuyas? &#191;Aquel Dios de amor que vino a buscarte&#8230; no querr\u00e1 salvarte&#8230; ? &#191;No estar\u00e1 dispuesto acaso&#8230; a sanar a los &#8220;quebrantados de coraz\u00f3n.&#8221; como dice su Palabra?<\/p>\n<p>EL Se\u00f1or Jes\u00fas describe en la Biblia, a qu\u00e9 ha venido a este mundo, presta atenci\u00f3n a lo que \u00c9L dice: El Esp\u00edritu del Se\u00f1or es sobre m\u00ed, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: Me ha enviado para sanar \u00e1 los quebrantados de coraz\u00f3n; Para pregonar \u00e1 los cautivos libertad, Y \u00e1 los ciegos vista; Para poner en libertad \u00e1 los quebrantados. Lucas 4:18<\/p>\n<p>El m\u00e9dico divino quiere tratar tu alma. Su amor es la medicina, eficaz, que nos cura. Sus manos amorosas, quieren limpiar tus pecados y vendar tus heridas. No m\u00e1s cicatrices del alma&#8230; sino sanidad de Dios.!<\/p>\n<p>&#161;D\u00e9jate curar&#8230;!<br \/>\nMas yo har\u00e9 venir sanidad para ti, y te sanar\u00e9 de tus heridas, dice Jehov\u00e1; Jeremias 30:17 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las contusiones y heridas recibidas sobre nuestro cuerpo, cuando son severas; nos dejan una marca (cicatriz) permanente, de por vida. Personas que han sufrido accidentes, han estado en una guerra, o han sido v\u00edctimas de violencia f\u00edsica y maltrato, conservan en sus cuerpos, una marca que les recuerda un tr\u00e1gico momento de sus vidas. Pero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/reflexiones-cicatrices-del-alma-cicatrices-del-corazon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abReflexiones: Cicatrices del alma, cicatrices del coraz\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6800","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6800","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6800"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6800\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6800"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6800"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6800"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}