{"id":6819,"date":"2016-02-16T20:17:40","date_gmt":"2016-02-17T01:17:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-95-tesis-de-martin-lutero\/"},"modified":"2016-02-16T20:17:40","modified_gmt":"2016-02-17T01:17:40","slug":"las-95-tesis-de-martin-lutero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-95-tesis-de-martin-lutero\/","title":{"rendered":"Las 95 tesis de Mart\u00edn Lutero"},"content":{"rendered":"<p>El 31 de Octubre de 1517, Mart\u00edn Lutero clavaba en las puertas de la Catedral de Wittemberg las \u00ab95 tesis\u00bb, dando lugar al inicio de la Reforma Evang\u00e9lica o Protestante. Por amor a la verdad y en el af\u00e1n de sacarla a luz, se discutir\u00e1n en Wittenberg las siguientes proposiciones bajo la presidencia del R. P. Mart\u00edn Lutero, Maestro en Artes y en Sagrada Escritura y Profesor Ordinario de esta \u00faltima disciplina en esa localidad.<\/p>\n<p>Por tal raz\u00f3n, ruega que los que no puedan estar presentes y debatir oralmente con nosotros, lo hagan, aunque ausentes, por escrito. En el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>1- Cuando nuestro Se\u00f1or y Maestro Jesucristo dijo: \u00abHaced penitencia&#8230;\u00bb, ha querido que toda la vida de los creyentes fuera penitencia.<\/p>\n<p>2- Este t\u00e9rmino no puede entenderse en el sentido de la penitencia sacramental (es decir, de aquella relacionada con la confesi\u00f3n y satisfacci\u00f3n) que se celebra por el ministerio de los sacerdotes.<\/p>\n<p>3- Sin embargo, el vocablo no apunta solamente a una penitencia interior; antes bien, una penitencia interna es nula si no obra exteriormente diversas mortificaciones de la carne.<\/p>\n<p>4- En consecuencia, subsiste la pena mientras perdura el odio al propio yo (es decir, la verdadera penitencia interior), lo que significa que ella contin\u00faa hasta la entrada en el reino de los cielos.<\/p>\n<p>5- El Papa no quiere ni puede remitir culpa alguna, salvo aquella que \u00e9l ha impuesto, sea por su arbitrio, sea por conformidad a los c\u00e1nones.<\/p>\n<p>6- El Papa no puede remitir culpa alguna, sino declarando y testimoniando que ha sido remitida por Dios, o remiti\u00e9ndola con certeza en los casos que se ha reservado. Si \u00e9stos fuesen menospreciados, la culpa subsistir\u00e1 \u00edntegramente.<\/p>\n<p>7- De ning\u00fan modo Dios remite la culpa a nadie, sin que al mismo tiempo lo humille y lo someta en todas las cosas al sacerdote, su vicario.<\/p>\n<p>8- Los c\u00e1nones penitenciales han sido impuestos \u00fanicamente a los vivientes y nada debe ser impuesto a los moribundos bas\u00e1ndose en los c\u00e1nones.<\/p>\n<p>9- Por ello, el Esp\u00edritu Santo nos beneficia en la persona del Papa, quien en sus decretos siempre hace una excepci\u00f3n en caso de muerte y de necesidad.<\/p>\n<p>10- Mal y torpemente proceden los sacerdotes que reservan a los moribundos penas can\u00f3nicas en el purgatorio.<\/p>\n<p>11- Esta ciza\u00f1a, cual la de transformar la pena can\u00f3nica en pena para el purgatorio, parece por cierto haber sido sembrada mientras los obispos dorm\u00edan.<\/p>\n<p>12- Antiguamente las penas can\u00f3nicas no se impon\u00edan despu\u00e9s sino antes de la absoluci\u00f3n, como prueba de la verdadera contrici\u00f3n.<\/p>\n<p>13- Los moribundos son absueltos de todas sus culpas a causa de la muerte y ya son muertos para las leyes can\u00f3nicas, quedando de derecho exentos de ellas.<\/p>\n<p>14- Una pureza o caridad imperfectas traen consigo para el moribundo, necesariamente, gran miedo; el cual es tanto mayor cuanto menor sean aqu\u00e9llas.<\/p>\n<p>15- Este temor y horror son suficientes por s\u00ed solos (por no hablar de otras cosas) para constituir la pena del purgatorio, puesto que est\u00e1n muy cerca del horror de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>16- Al parecer, el infierno, el purgatorio y el cielo difieren entre s\u00ed como la desesperaci\u00f3n, la cuasi desesperaci\u00f3n y al seguridad de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>17- Parece necesario para las almas del purgatorio que a medida que disminuya el horror, aumente la caridad.<\/p>\n<p>18- Y no parece probado, sea por la raz\u00f3n o por las Escrituras, que estas almas est\u00e9n excluidas del estado de m\u00e9rito o del crecimiento en la caridad.<\/p>\n<p>19- Y tampoco parece probado que las almas en el purgatorio, al menos en su totalidad, tengan plena certeza de su bienaventuranza ni a\u00fan en el caso de que nosotros podamos estar completamente seguros de ello.<\/p>\n<p>20- Por tanto, cuando el Papa habla de remisi\u00f3n plenaria de todas las penas, significa simplemente el perd\u00f3n de todas ellas, sino solamente el de aquellas que \u00e9l mismo impuso.<\/p>\n<p>21- En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa.<\/p>\n<p>22- De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, seg\u00fan los c\u00e1nones, ellas deb\u00edan haber pagado en esta vida.<\/p>\n<p>23- Si a alguien se le puede conceder en todo sentido una remisi\u00f3n de todas las penas, es seguro que ello solamente puede otorgarse a los m\u00e1s perfectos, es decir, muy pocos.<\/p>\n<p>24-Por esta raz\u00f3n, la mayor parte de la gente es necesariamente enga\u00f1ada por esa indiscriminada y jactanciosa promesa de la liberaci\u00f3n de las penas.<\/p>\n<p>25- El poder que el Papa tiene universalmente sobre el purgatorio, cualquier obispo o cura lo posee en particular sobre su di\u00f3cesis o parroquia.<\/p>\n<p>26- Muy bien procede el Papa al dar la remisi\u00f3n a las almas del purgatorio, no en virtud del poder de las llaves (que no posee), sino por v\u00eda de la intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p>27- Mera doctrina humana predican aquellos que aseveran que tan pronto suena la moneda que se echa en la caja, el alma sale volando.<\/p>\n<p>28- Cierto es que, cuando al tintinear, la moneda cae en la caja, el lucro y la avaricia pueden ir en aumento, m\u00e1s la intercesi\u00f3n de la Iglesia depende s\u00f3lo de la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>29- &#191;Qui\u00e9n sabe, acaso, si todas las almas del purgatorio desean ser redimidas? Hay que recordar lo que, seg\u00fan la leyenda, aconteci\u00f3 con San Severino y San Pascual.<\/p>\n<p>30- Nadie est\u00e1 seguro de la sinceridad de su propia contrici\u00f3n y mucho menos de que haya obtenido la remisi\u00f3n plenaria.<\/p>\n<p>31- Cu\u00e1n raro es el hombre verdaderamente penitente, tan raro como el que en verdad adquiere indulgencias; es decir, que el tal es rar\u00edsimo.<\/p>\n<p>32- Ser\u00e1n eternamente condenados junto con sus maestros, aquellos que crean estar seguros de su salvaci\u00f3n mediante una carta de indulgencias.<\/p>\n<p>33- Hemos de cuidarnos mucho de aquellos que afirman que las indulgencias del Papa son el inestimable don divino por el cual el hombre es reconciliado con Dios.<\/p>\n<p>34- Pues aquellas gracias de perd\u00f3n s\u00f3lo se refieren a las penas de la satisfacci\u00f3n sacramental, las cuales han sido establecidas por los hombres.<\/p>\n<p>35- Predican una doctrina anticristiana aquellos que ense\u00f1an que no es necesaria la contrici\u00f3n para los que rescatan almas o confessionalia.<\/p>\n<p>36- Cualquier cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho a la remisi\u00f3n plenaria de pena y culpa, aun sin carta de indulgencias.<\/p>\n<p>37- Cualquier cristiano verdadero, sea que est\u00e9 vivo o muerto, tiene participaci\u00f3n en todos lo bienes de Cristo y de la Iglesia; esta participaci\u00f3n le ha sido concedida por Dios, aun sin cartas de indulgencias.<\/p>\n<p>38- No obstante, la remisi\u00f3n y la participaci\u00f3n otorgadas por el Papa no han de menospreciarse en manera alguna, porque, como ya he dicho, constituyen un anuncio de la remisi\u00f3n divina.<\/p>\n<p>39- Es dificil\u00edsimo hasta para los te\u00f3logos m\u00e1s brillantes, ensalzar al mismo tiempo, ante el pueblo. La prodigalidad de las indulgencias y la verdad de la contrici\u00f3n.<\/p>\n<p>40- La verdadera contrici\u00f3n busca y ama las penas, pero la profusi\u00f3n de las indulgencias relaja y hace que las penas sean odiadas; por lo menos, da ocasi\u00f3n para ello.<\/p>\n<p>41- Las indulgencias apost\u00f3licas deben predicarse con cautela para que el pueblo no crea equivocadamente que deban ser preferidas a las dem\u00e1s buenas obras de caridad.<\/p>\n<p>42- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que no es la intenci\u00f3n del Papa, en manera alguna, que la compra de indulgencias se compare con las obras de misericordia.<\/p>\n<p>43- Hay que instruir a los cristianos que aquel que socorre al pobre o ayuda al indigente, realiza una obra mayor que si comprase indulgencias.<\/p>\n<p>44- Porque la caridad crece por la obra de caridad y el hombre llega a ser mejor; en cambio, no lo es por las indulgencias, sino a lo mas, liberado de la pena.<\/p>\n<p>45- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que el que ve a un indigente y, sin prestarle atenci\u00f3n, da su dinero para comprar indulgencias, lo que obtiene en verdad no son las indulgencias papales, sino la indignaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>46- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que, si no son colmados de bienes superfluos, est\u00e1n obligados a retener lo necesario para su casa y de ning\u00fan modo derrocharlo en indulgencias.<\/p>\n<p>47- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que la compra de indulgencias queda librada a la propia voluntad y no constituye obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>48- Se debe ense\u00f1ar a los cristianos que, al otorgar indulgencias, el Papa tanto m\u00e1s necesita cuanto desea una oraci\u00f3n ferviente por su persona, antes que dinero en efectivo.<\/p>\n<p>49- Hay que ense\u00f1ar a los cristianos que las indulgencias papales son \u00fatiles si en ellas no ponen su confianza, pero muy nocivas si, a causa de ellas, pierden el temor de Dios.<\/p>\n<p>50- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que si el Papa conociera las exacciones de los predicadores de indulgencias, preferir\u00eda que la bas\u00edlica de San Pedro se redujese a cenizas antes que construirla con la piel, la carne y los huesos de sus ovejas.<\/p>\n<p>51- Debe ense\u00f1arse a los cristianos que el Papa estar\u00eda dispuesto, como es su deber, a dar de su peculio a much\u00edsimos de aquellos a los cuales los pregoneros de indulgencias sonsacaron el dinero aun cuando para ello tuviera que vender la bas\u00edlica de San Pedro, si fuera menester.<\/p>\n<p>52- Vana es la confianza en la salvaci\u00f3n por medio de una carta de indulgencias, aunque el comisario y hasta el mismo Papa pusieran su misma alma como prenda.<\/p>\n<p>53- Son enemigos de Cristo y del Papa los que, para predicar indulgencias, ordenan suspender por completo la predicaci\u00f3n de la palabra de Dios en otras iglesias.<\/p>\n<p>54- Of\u00e9ndese a la palabra de Dios, cuando en un mismo serm\u00f3n se dedica tanto o m\u00e1s tiempo a las indulgencias que a ella.<\/p>\n<p>55- Ha de ser la intenci\u00f3n del Papa que si las indulgencias (que muy poco significan) se celebran con una campana, una procesi\u00f3n y una ceremonia, el evangelio (que es lo m\u00e1s importante)deba predicarse con cien campanas, cien procesiones y cien ceremonias.<\/p>\n<p>56- Los tesoros de la iglesia, de donde el Papa distribuye las indulgencias, no son ni suficientemente mencionados ni conocidos entre el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>57- Que en todo caso no son temporales resulta evidente por el hecho de que muchos de los pregoneros no los derrochan, sino m\u00e1s bien los atesoran.<\/p>\n<p>58- Tampoco son los m\u00e9ritos de Cristo y de los santos, porque \u00e9stos siempre obran, sin la intervenci\u00f3n del Papa, la gracia del hombre interior y la cruz, la muerte y el infierno del hombre exterior.<\/p>\n<p>59- San Lorenzo dijo que los tesoros de la iglesia eran los pobres, mas hablaba usando el t\u00e9rmino en el sentido de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>60- No hablamos exageradamente si afirmamos que las llaves de la iglesia (donadas por el m\u00e9rito de Cristo) constituyen ese tesoro.<\/p>\n<p>61- Esta claro, pues, que para la remisi\u00f3n de las penas y de los casos reservados, basta con la sola potestad del Papa.<\/p>\n<p>62- El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria y de la gracia de Dios.<\/p>\n<p>63- Empero este tesoro es, con raz\u00f3n, muy odiado, puesto que hace que los primeros sean postreros.<\/p>\n<p>64- En cambio, el tesoro de las indulgencias, con raz\u00f3n, es sumamente grato, porque hace que los postreros sean primeros.<\/p>\n<p>65- Por ello, los tesoros del evangelio son redes con las cuales en otros tiempos se pescaban a hombres poseedores de bienes.<\/p>\n<p>66- Los tesoros de las indulgencias son redes con las cuales ahora se pescan las riquezas de los hombres.<\/p>\n<p>67- Respecto a las indulgencias que los predicadores pregonan con gracias m\u00e1ximas, se entiende que efectivamente lo son en cuanto proporcionan ganancias.<\/p>\n<p>68- No obstante, son las gracias m\u00e1s peque\u00f1as en comparaci\u00f3n con la gracia de Dios y la piedad de la cruz.<\/p>\n<p>69- Los obispos y curas est\u00e1n obligados a admitir con toda reverencia a los comisarios de las indulgencias apost\u00f3licas.<\/p>\n<p>70- Pero tienen el deber a\u00fan m\u00e1s de vigilar con todos sus ojos y escuchar con todos sus o\u00eddos, para que esos hombres no prediquen sus propios ensue\u00f1os en lugar de lo que el Papa les ha encomendado.<\/p>\n<p>71- Qui\u00e9n habla contra la verdad de las indulgencias apost\u00f3licas, sea anatema y maldito.<\/p>\n<p>72- Mas quien se preocupa por los excesos y demas\u00edas verbales de los predicadores de indulgencias, sea bendito.<\/p>\n<p>73- As\u00ed como el Papa justamente fulmina excomuni\u00f3n contra los que maquinan algo, con cualquier artima\u00f1a de venta en perjuicio de las indulgencias.<\/p>\n<p>74- Tanto m\u00e1s trata de condenar a los que bajo el pretexto de las indulgencias, intrigan en perjuicio de la caridad y la verdad.<\/p>\n<p>75- Es un disparate pensar que las indulgencias del Papa sean tan eficaces como para que puedan absolver, para hablar de algo imposible, a un hombre que haya violado a la madre de Dios.<\/p>\n<p>76- Decimos por el contrario, que las indulgencias papales no pueden borrar el m\u00e1s leve de los pecados veniales, en concierne a la culpa.<\/p>\n<p>77- Afirmar que si San Pedro fuese Papa hoy, no podr\u00eda conceder mayores gracias, constituye una blasfemia contra San Pedro y el Papa.<\/p>\n<p>78- Sostenemos, por el contrario, que el actual Papa, como cualquier otro, dispone de mayores gracias, saber: el evangelio, las virtudes espirituales, los dones de sanidad, etc., como se dice en 1\u00aa de Corintios 12.<\/p>\n<p>79- Es blasfemia aseverar que la cruz con las armas papales llamativamente erecta, equivale a la cruz de Cristo.<\/p>\n<p>80- Tendr\u00e1n que rendir cuenta los obispos, curas y te\u00f3logos, al permitir que charlas tales se propongan al pueblo.<\/p>\n<p>81- Esta arbitraria predicaci\u00f3n de indulgencias hace que ni siquiera, aun para personas cultas, resulte f\u00e1cil salvar el respeto que se debe al Papa, frente a las calumnias o preguntas indudablemente sutiles de los laicos.<\/p>\n<p>82- Por ejemplo: &#191;Por qu\u00e9 el Papa no vac\u00eda el purgatorio a causa de la sant\u00edsima caridad y la muy apremiante necesidad de las almas, lo cual ser\u00eda la m\u00e1s justa de todas las razones si \u00e9l redime un n\u00famero infinito de almas a causa del muy miserable dinero para la construcci\u00f3n de la bas\u00edlica, lo cual es un motivo completamente insignificante?<\/p>\n<p>83- Del mismo modo: &#191;Por qu\u00e9 subsisten las misas y aniversarios por los difuntos y por qu\u00e9 el Papa no devuelve o permite retirar las fundaciones instituidas en beneficio de ellos, puesto que ya no es justo orar por los redimidos?<\/p>\n<p>84- Del mismo modo: &#191;Qu\u00e9 es esta nueva piedad de Dios y del Papa, seg\u00fan la cual conceden al imp\u00edo y enemigo de Dios, por medio del dinero, redimir un alma p\u00eda y amiga de Dios, y por que no la redimen m\u00e1s bien, a causa de la necesidad, por gratuita caridad hacia esa misma alma p\u00eda y amada?<\/p>\n<p>85- Del mismo modo: &#191;Por qu\u00e9 los c\u00e1nones penitenciales que de hecho y por el desuso desde hace tiempo est\u00e1n abrogados y muertos como tales, se satisfacen no obstante hasta hoy por la concesi\u00f3n de indulgencias, como si estuviesen en plena vigencia?<\/p>\n<p>86- Del mismo modo: &#191;Por qu\u00e9 el Papa, cuya fortuna es hoy m\u00e1s abundante que la de los m\u00e1s opulentos ricos, no construye tan s\u00f3lo una bas\u00edlica de San Pedro de su propio dinero, en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?<\/p>\n<p>87- Del mismo modo: &#191;Qu\u00e9 es lo que remite el Papa y qu\u00e9 participaci\u00f3n concede a los que por una perfecta contrici\u00f3n tienen ya derecho a una remisi\u00f3n y participaci\u00f3n plenarias?<\/p>\n<p>88- Del mismo modo: &#191;Que bien mayor podr\u00eda hacerse a la iglesia si el Papa, como lo hace ahora una vez, concediese estas remisiones y participaciones cien veces por d\u00eda a cualquiera de los creyentes?<\/p>\n<p>89- Dado que el Papa, por medio de sus indulgencias, busca m\u00e1s la salvaci\u00f3n de las almas que el dinero, &#191;por qu\u00e9 suspende las cartas e indulgencias ya anteriormente concedidas, si son igualmente eficaces?<\/p>\n<p>90- Reprimir estos sagaces argumentos de los laicos s\u00f3lo por la fuerza, sin desvirtuarlos con razones, significa exponer a la Iglesia y al Papa a la burla de sus enemigos y contribuir a la desdicha de los cristianos.<\/p>\n<p>91- Por tanto, si las indulgencias se predicasen seg\u00fan el esp\u00edritu y la intenci\u00f3n del Papa, todas esas objeciones se resolver\u00edan con facilidad o m\u00e1s bien no existir\u00edan.<\/p>\n<p>92- Que se vayan, pues todos aquellos profetas que dicen al pueblo de Cristo: \u00abPaz, paz\u00bb; y no hay paz.<\/p>\n<p>93- Que prosperen todos aquellos profetas que dicen al pueblo: \u00abCruz, cruz\u00bb y no hay cruz.<\/p>\n<p>94- Es menester exhortar a los cristianos que se esfuercen por seguir a Cristo, su cabeza, a trav\u00e9s de penas, muertes e infierno.<\/p>\n<p>95- Y a confiar en que entrar\u00e1n al cielo a trav\u00e9s de muchas tribulaciones, antes que por la ilusoria seguridad de paz.<\/p>\n<p>Wittenberg, 31 de octubre de 1517.<\/p>\n<p>\u00abComentario documentado y edificante del G\u00e9nesis\u00bb.Edici\u00f3n Walch 1739, tomo II, p\u00e1gina 404. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 31 de Octubre de 1517, Mart\u00edn Lutero clavaba en las puertas de la Catedral de Wittemberg las \u00ab95 tesis\u00bb, dando lugar al inicio de la Reforma Evang\u00e9lica o Protestante. 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