{"id":6919,"date":"2016-02-17T14:10:04","date_gmt":"2016-02-17T19:10:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-perspectiva-cristiana-del-sexo\/"},"modified":"2016-02-17T14:10:04","modified_gmt":"2016-02-17T19:10:04","slug":"una-perspectiva-cristiana-del-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-perspectiva-cristiana-del-sexo\/","title":{"rendered":"Una perspectiva cristiana del sexo"},"content":{"rendered":"<p>La actitud de la sociedad hacia el sexo ha oscilado de un extremo al otro. \u201cLa persona de la \u00e9poca victoriana, escribe Rollo May, buscaba tener amor sin caer en la relaci\u00f3n sexual; la persona moderna busca tener la relaci\u00f3n sexual sin caer en el amor\u201d. Del punto de vista puritano que consideraba el sexo como un mal necesario para laprocreaci\u00f3n, hemos arribado a la popular visi\u00f3n del playboy sobre el sexo como una cosa necesaria para la recreaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Ambos extremos son incorrectos y no est\u00e1n de acuerdo con las intenciones de Dios acerca de las funciones del sexo.<\/strong> El punto de vista negativo crea en los casados sentimientos de culpabilidad acerca de sus relaciones sexuales; el punto de vista permisivo convierte a la gente en robots, comprometi\u00e9ndose con el sexo sin mucho significado y satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo deber\u00edan, pues, relacionarse los cristianos con el sexo? \u00bfQu\u00e9 dice la Biblia acerca de la sexualidad? Como un cristiano que conf\u00eda en las ense\u00f1anzas b\u00edblicas, los siguientes siete principios me han resultado muy \u00fatiles para entender c\u00f3mo deber\u00edamos relacionarnos con el sexo.<\/p>\n<h2>La Biblia se refiere a la sexualidad humana en forma positiva<\/h2>\n<p>Empecemos por el principio:<br \/>\n  Y cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3 (<strong>G\u00e9nesis 1:27<\/strong>)<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cada acto creativo, Dios dijo que \u201cera bueno\u201d (G\u00e9nesis 1:12, 18, 21, 25), pero despu\u00e9s de la creaci\u00f3n del ser humano como hombre y mujer, Dios dijo que <strong>\u201cera bueno en gran manera\u201d (G\u00e9nesis 1:31).<\/strong> Esta apreciaci\u00f3n divina inicial de la sexualidad humana como \u201cbueno en gran manera\u201d demuestra que las Escrituras consideran la distinci\u00f3n sexual de hombre\/mujer como parte de lo bueno y perfecto de la creaci\u00f3n original de Dios.<\/p>\n<p>Nota tambi\u00e9n que la dualidad sexual humana como hombre y mujer est\u00e1 expl\u00edcitamente relacionada con el hecho de haber sido ambos creados a la imagen de Dios. Como la Escritura distingue al ser humano de otras criaturas, los te\u00f3logos generalmente han pensado que la imagen de Dios en la humanidad se refiere a las facultades racionales, morales y espirituales que Dios ha dado al hombre y a la mujer.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay otra manera en que podemos entender impl\u00edcitamente la imagen de Dios, seg\u00fan G\u00e9nesis 1:27:<strong> \u201cA imagen de Dios los cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u201d.<\/strong> Por eso la masculinidad y la feminidad humana, reflejan la imagen de Dios en que un hombre y una mujer tienen la capacidad de experimentar la unidad en el compa\u00f1erismo como el que existe en la Trinidad. El Dios de la revelaci\u00f3n b\u00edblica no es un sersolitario simple que vive en aislamiento eterno sino que es uncompa\u00f1erismo de tres seres unidos \u00edntima y misteriosamente y a quien adoramos como un solo Dios. Esta misteriosa unidad en la relaci\u00f3n de la Trinidad es reflejada como una imagen divina en la humanidad, en la dualidad sexual de masculinidad y feminidad, unida misteriosamente como \u201cuna carne\u201d en el matrimonio.<\/p>\n<h2>La relaci\u00f3n sexual es un proceso por el cual dos llegan a ser \u201cuna carne\u201d<\/h2>\n<p>En G\u00e9nesis 2:24 se expresa el compa\u00f1erismo \u00edntimo entre un hombre y una mujer: <strong>\u201cPor tanto, dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujery ser\u00e1n una sola carne\u201d<\/strong>. La expresi\u00f3n \u201cuna sola carne\u201d se refiere a la unidad total de cuerpo, alma y esp\u00edritu entre parejas casadas. Esta uni\u00f3n total puede ser experimentada especialmente por medio de la relaci\u00f3n sexual cuando el acto es la expresi\u00f3n de un amor genuino, de respeto y de compromiso.<\/p>\n<p>La frase \u201cser\u00e1n una sola carne\u201d, expresa la idea de Dios con respecto a la relaci\u00f3n sexual en el matrimonio. Nos dice que Dios ve el sexo como un medio por el cual un marido y una esposa pueden alcanzar una nueva unidad. Es digno de notar que la expresi\u00f3n \u201cuna carne\u201d nunca se emplea para describir la relaci\u00f3n entre un ni\u00f1o con su padre y su madre. Un hombre debe \u201cdejar\u201d a su padre y a su madre para llegar a ser \u201cuna carne\u201d con su esposa. Su relaci\u00f3n con su esposa es diferente de la relaci\u00f3n con sus padres, porque consiste de una nueva unidad consumada en la uni\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Llegar a ser \u201cuna sola carne\u201d, tambi\u00e9n implica que el prop\u00f3sito del acto sexual no es solamente el de procreaci\u00f3n (para producir 10 hijos) sino tambi\u00e9npsicol\u00f3gico (llenar las necesidades emocionales de consumar una nueva relaci\u00f3n de unidad). Esa unidad implica la voluntad de revelar el m\u00e1s \u00edntimo yo f\u00edsico, emocional e intelectual al otro. En la medida en que llegue a conocerse en la forma m\u00e1s \u00edntima, la pareja experimenta el significado de llegar a ser una sola carne. La relaci\u00f3n sexual no asegura autom\u00e1ticamente esta unidad; m\u00e1s bien consuma la intimidad de una reciprocidad perfecta que ya se desarroll\u00f3.<\/p>\n<h2>El sexo implica conocerse mutuamente en lo m\u00e1s \u00edntimo<\/h2>\n<p>La relaci\u00f3n sexual dentro del matrimonio permite a la pareja a conocerse mutuamente de una manera que no puede serlo de ninguna otra forma. Participar en la relaci\u00f3n sexual no solamente significa descubrir el cuerpo de uno sino tambi\u00e9n el interior de uno frente al otro. Por esta raz\u00f3n las Escrituras a menudo describen la relaci\u00f3n sexual como \u201cconocer\u201d (ver G\u00e9nesis 4:1), que es el mismo verbo empleado en hebreo para referirse a conocer a Dios.<\/p>\n<p>Obviamente Ad\u00e1n lleg\u00f3 a conocer a Eva antes de su relaci\u00f3n sexual, pero por medio de la relaci\u00f3n sexual lleg\u00f3 a conocerla m\u00e1s \u00edntimamente. Un autor cristiano, Dwight H. Small, muy apropiadamente, comenta:El revelarse ante el otro mediante la relaci\u00f3n sexual invita al descubrimiento de s\u00ed mismo en todos los niveles de la existencia personal. Esta es una revelaci\u00f3n exclusiva \u00fanica de los integrantes de una pareja. Ellos se conocen a s\u00ed mismos m\u00e1s que a cualquier otra persona. Este conocimiento \u00fanico es equivalente a reclamar al otro como genuina pertenencia. La desnudez y la relaci\u00f3n f\u00edsica es un s\u00edmbolo del hecho de que nada est\u00e1 oculto o sustra\u00eddo entre ellos.<\/p>\n<p>El proceso que conduce a la relaci\u00f3n sexual es de un aumento de conocimiento mutuo. Desde el encuentro inicial, pasando por la amistad especial, el noviazgo, el matrimonio y la relaci\u00f3n sexual, la pareja va logrando un conocimiento mayor de cada uno. La relaci\u00f3n sexual representa la culminaci\u00f3n de ese concimiento rec\u00edproco profundo e \u00edntimo. Como lo dice Elizabeth Achtemeier: Sentimos como si las m\u00e1s ocultas profundidades internas de nuestra existencia fueran tra\u00eddas a la superficie y reveladas y ofrecidas a cada uno como la expresi\u00f3n m\u00e1s \u00edntima de nuestro amor.<\/p>\n<h2>La Biblia condena el sexo fuera del matrimonio<\/h2>\n<p>Ya que el sexo representa la m\u00e1s \u00edntima de todas las relaciones interpersonales, el expresar la unidad de \u201cuna sola carne\u201d en total compromiso, no puede ser expresada o experimentada en una uni\u00f3n sexual casual donde la interacci\u00f3n es puramente recreativa o comercial. La \u00fanica experiencia de uni\u00f3n en relaciones tales es la de inmoralidad.<\/p>\n<p>La inmoralidad sexual es seria, porque afecta al individuo m\u00e1s profunda y permanentemente que cualquier otro pecado. Como lo dice Pablo: Cualquier otro pecado que el hombre cometa, est\u00e1 fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca (<strong>1 Corintios 6:18<\/strong>)<\/p>\n<p>Algunos podr\u00edan decir que tambi\u00e9n la glotoner\u00eda y las borracheras afectan a la persona por dentro. Sin embargo, estos no tienen los mismos efectos permanentes sobre la personalidad como los que produce el pecado sexual.<\/p>\n<p>La indulgencia en el comer o beber puede ser superada, las cosas robadas pueden ser devueltas, uno puede retractarse de las mentiras y reemplazarlas por la verdad, pero el acto sexual, una vez cometido con otra persona, no puede deshacerse. Ha ocurrido un cambio radical en la relaci\u00f3n personal de la pareja involucrada que no podr\u00e1 deshacerse nunca. Esto no significa que el pecado sexual es imperdonable. Las Escrituras nos dan la seguridad por medio del ejemplo y del precepto de que si confesamos nuestros pecados, el Se\u00f1or es leal y justo para perdonarnos todos nuestros pecados y <strong>\u201climpiarnos de toda maldad\u201d (1 Juan 1:9).<\/strong> Cuando David se arrepinti\u00f3 de su doble pecado de adulterio y asesinato, Dios lo perdon\u00f3 (ver Salmos 51 y 32).<\/p>\n<h2>El sexo sin compromiso reduce a una persona al nivel de una cosa<\/h2>\n<p>Las relaciones sexuales fuera del matrimonio no asumen responsabilidad. Las relaciones casuales de este tipo destruyen la integridad de la persona al reducir al nivel de un objeto de gratificaci\u00f3n personal. A veces, algunas personas que se sienten heridas y usadas despu\u00e9s de una relaci\u00f3n sexual, se sustraen definitivamente de toda actividad sexual por temor de ser usadas nuevamente, o tienden a usar su cuerpo ego\u00edstamente, sin ninguna consideraci\u00f3n por los sentimientos del otro componente de la pareja. <\/p>\n<p> En cualquier caso, la sexualidad de uno queda distorsionada porque \u00e9l o ella han destruido la posibilidad de emplearla para relacionarse genuina e \u00edntimamente con la persona que aman. No debiera usarse la relaci\u00f3n sexual con el objeto de meramente divertirse en una ocasi\u00f3n y como forma de expresar amor genuino y compromiso con otro compa\u00f1ero o compa\u00f1era en otra ocasi\u00f3n. La perspectiva b\u00edblica de unidad, intimidad y amor genuino no puede consumarse practicando el sexo fuera del matrimonio o practic\u00e1ndolo con m\u00faltiples compa\u00f1eros. Las parejas comprometidas probablemente dir\u00e1n que est\u00e1n compartiendo un amor genuino cuando se activan sexualmente antes del matrimonio. <\/p>\n<p>Desde una perspectiva cristiana, una pareja comprometida para casarse debe respetarse mutuamente y mirar\u00e1 el compromiso como un tiempo de preparaci\u00f3n para el matrimonio, y no como si fuera ya un matrimonio. Hasta que no se tomen los votos matrimoniales, existir\u00e1 la posibilidad de romper con la relaci\u00f3n. Si una pareja ha tenido relaciones sexuales premaritales, ha comprometido su relaci\u00f3n y cualquier disoluci\u00f3n subsecuente dejar\u00e1 cicatrices emocionales permanentes. S\u00f3lo cuando un hombre y una mujer tienen la voluntad de llegar a ser uno, no s\u00f3lo verbal sino legalmente, asumiendo tambi\u00e9n responsabilidad por el compa\u00f1ero, es cuando pueden sellar su relaci\u00f3n por medio de la relaci\u00f3n sexual. En ning\u00fan otro campo la moral cristiana ha sido m\u00e1s atacada que en el vasto \u00e1mbito de la sexualidad fuera del matrimonio. <\/p>\n<p>Lamentablemente, aunque la condenaci\u00f3n b\u00edblica de los actos sexuales il\u00edcitos es muy clara, es ignorada por la introducci\u00f3n y el uso de \u201ct\u00e9rminos suaves\u201d o eufemismos. Por ejemplo, muchos se refieren a la fornicaci\u00f3n como \u201csexo premarital\u201d, acentuando el \u201cpre\u201d en vez de acentuar el \u201cmarital\u201d. Al adulterio se lo define como \u201csexo extramarital\u201d y no como un pecado en contra de la ley moral de Dios. Se suaviza la homosexualidad separ\u00e1ndola de las serias perversiones mediante expresiones que van de la \u201cdesviaci\u00f3n\u201d a la \u201cvariaci\u00f3n homosexual\u201d. M\u00e1s y m\u00e1s cristianos caen en el enga\u00f1oso razonamiento de que \u201csi es amor, est\u00e1 bien\u201d. Se reclama que si un hombre y una mujer est\u00e1n profunda y genuinamente enamorados, tienen el derecho de expresar su amor por medio de la uni\u00f3n sexual sin casamiento. Algunos alegan que el sexo premarital libera a la gente de sus inhibiciones morales, d\u00e1ndoles una sensaci\u00f3n de libertad emocional. La verdad es que el sexo premarital a\u00f1ade presi\u00f3n emocional, porque reduce el amor sexual a un nivel puramente f\u00edsico sin el compromiso que tienen dos personas casadas.<\/p>\n<h2>El sexo sirve tanto para la procreaci\u00f3n como para la relaci\u00f3n<\/h2>\n<p>Hasta principios de nuestro siglo, los cristianos generalmente cre\u00edan que la funci\u00f3n primaria de la relaci\u00f3n sexual era el de la procreaci\u00f3n. Otras consideraciones concernientes a la unidad de la pareja, la relaci\u00f3n y el placer, eran consideradas secundarias. Pero ese orden fue invertido en el transcurso del siglo XX. Desde un punto de vista b\u00edblico, la actividad sexual dentro del matrimonio tiene que ver no s\u00f3lo con la reproducci\u00f3n sino tambi\u00e9n con la relaci\u00f3n personal. Como cristianos, debemos recuperar y mantener el equilibrio b\u00edblico entre estas dos funciones del sexo.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n sexual es un acto placentero de perfecto intercambio que engendra un sentido de uni\u00f3n, al mismo tiempo que ofrece la posibilidad de traer una nueva vida a este mundo. Debemos reconocer que el sexo es una d\u00e1diva divina que puede ser disfrutada leg\u00edtimamente dentro de los v\u00ednculos matrimoniales. Pablo urge a los esposos y a las esposas a consumar sus responsabilidades matrimoniales juntos, porque sus cuerpos no les pertenecen a ellos solamente, sino al otro. Por esa raz\u00f3n, ninguno debe privar al otro de esta relaci\u00f3n, a excepci\u00f3n de que haya mutuo consentimiento por un determinado per\u00edodo de tiempo, para dedicarse a la oraci\u00f3n. Entonces deben llegarse de nuevo el uno al otro, para no ser tentados por Satan\u00e1s, por falta de control propio (1 Corintios 7:2-5; ver tambi\u00e9n Hebreos 13:4).<\/p>\n<h2>El sexo capacita al hombre y a la mujer a reflejar la imagen de Dios en una actividad creativa<\/h2>\n<p>De acuerdo con la ense\u00f1anza b\u00edblica, el sexo no solamente engendra una misteriosa unidad del esp\u00edritu, sino que tambi\u00e9n ofrece la posibilidad de traer hijos a este mundo. <strong>\u201cFructificad y multiplicaos\u201d,<\/strong> dice el mandamiento del G\u00e9nesis (G\u00e9nesis 1:28). Por supuesto, no todas las parejas tienen la capacidad o la justificaci\u00f3n de tener hijos. La vejez, la infertilidad y las enfermedades gen\u00e9ticas son algunos de los factores que tornan imposible, o no aconsejable, que se tenga hijos. Sin embargo, para la gran mayor\u00eda de las parejas, el tener hijos es parte normal de su vida matrimonial. Esto no significa que todo acto de uni\u00f3n sexual deber\u00eda terminar en una concepci\u00f3n. David Phypers escribe lo siguiente:\u201cNo estamos hechos para separar el sexo de la procreaci\u00f3n y aquellos que lo hacen en forma radical y definitiva, meramente por razones personales, se quedan cortos con respecto a los prop\u00f3sitos de Dios en sus vidas y corren el peligro de que sus matrimonios y su actividad sexual se conviertan en auto gratificantes. Solamente mirar\u00e1n hacia adentro para su satisfacci\u00f3n propia, en vez de mirar hacia afuera, hacia la experiencia creativa de traer una nueva vida al mundo y nutrirla hasta la madurez\u201d.<\/p>\n<p>La procreaci\u00f3n como parte de la sexualidad humana levanta una gran controversia sobre la contracepci\u00f3n. \u00bfSignifica acaso el mandamiento de fructificar y multiplicarnos, que debemos dejar el asunto de la planeaci\u00f3n familiar a la misericordia de Dios? La Biblia no contiene ninguna experiencia expl\u00edcita sobre el asunto. Creo que la relaci\u00f3n sexual es tanto relacional como pro-creacional. <\/p>\n<p>El hecho de que la funci\u00f3n del sexo en el matrimonio no es solamente para producir hijos, sino tambi\u00e9n para expresar y experimentar el amor mutuo y la dedicaci\u00f3n, implica la necesidad de ciertas limitaciones sobre la funci\u00f3n reproductiva del sexo. Es decir, la funci\u00f3n relacional del sexo, puede solamente permanecer como una experiencia din\u00e1mica viable, si su funci\u00f3n reproductora es controlada. Esto nos lleva a otra pregunta: \u00bfTenemos derecho de interferir con el ciclo reproductivo establecido por Dios? La respuesta hist\u00f3rica de la Iglesia Cat\u00f3lica ha sido un rotundo \u201c\u00a1NO!\u201d Sin embargo, la posici\u00f3n cat\u00f3lica tradicional ha sido templada por el Papa Pablo VI en su enc\u00edclica Humanae Vitae(Julio 29, 1968), en la cual reconoce la moralidad de la uni\u00f3n sexual entre marido y mujer, inclusive en la no dirigida hacia la procreaci\u00f3n de hijos. Es m\u00e1s, la enc\u00edclica, al mismo tiempo que condena los contraceptivos artificiales, permite los m\u00e9todos naturales de control de la natalidad como el conocido \u201cm\u00e9todo del ritmo\u201d, el cual consiste en confinar la relaci\u00f3n sexual a los per\u00edodos no f\u00e9rtiles del ciclo menstrual de la esposa. <\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de la enc\u00edclica Humanae Vitae de distinguir entre los contraceptivos \u201cartificiales\u201d y \u201cnaturales\u201d, considerando el primero inmoral y el \u00faltimo moral sugiere en s\u00ed mismo un sentido artificial. En cualquier caso, es la inteligencia humana la que previene la fertilizaci\u00f3n del huevo. Es m\u00e1s, rechazar como inmoral el uso de contraceptivos artificiales, puede conducir al rechazo como conducta inmoral, del uso de cualquier vacuna artificial, hormona, o medicaci\u00f3n que no es producida naturalmente por el cuerpo humano. David Phypers escribe: \u201cComo la mayor\u00eda de las invenciones humanas, la contracepci\u00f3n es moralmente neutral: lo que cuenta es lo que hacemos con ella. Si la usamos para practicar el sexo fuera del matrimonio, o en forma ego\u00edsta dentro del matrimonio, o si por medio de ella invadimos la vida privada de otros matrimonios, podr\u00edamos efectivamente estar desobedeciendo la voluntad de Dios y distorsionar la relaci\u00f3n matrimonial. <\/p>\n<p>Sin embargo, si la empleamos con el propio respeto por la salud y el bienestar de nuestro c\u00f3nyuge y nuestras familias, entonces puede elevar y fortalecer nuestros matrimonios. Por medio de los contraceptivos podemos proteger nuestro matrimonio de las tensiones f\u00edsicas, emocionales, econ\u00f3micas y psicol\u00f3gicas que pueden producirse por embarazos frecuentes, y al mismo tiempo podemos usar el acto del matrimonio en forma reverente y amorosa, como fue la intenci\u00f3n original, para una uni\u00f3n permanente\u201d.Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>La sexualidad humana es parte de la hermosa creaci\u00f3n de Dios. No hay nada pecaminoso en ella. Sin embargo, como todas las buenas d\u00e1divas de Dios para los seres humanos, la relaci\u00f3n sexual ha llegado a formar parte del perverso plan de Satan\u00e1s para alejar a la humanidad de las intenciones de Dios. <\/p>\n<p>En la relaci\u00f3n del hombre y la mujer que se acercan para llegar a ser \u201cuna sola carne\u201d, la funci\u00f3n del sexo es unificadora y procreadora. Cuando se viola esa relaci\u00f3n, cuando el sexo ocurre fuera de la relaci\u00f3n matrimonial, sea premarital o extramarital, violamos el s\u00e9ptimo mandamiento. Eso es pecado, un pecado en contra de Dios, en contra de la otra parte y en contra del cuerpo de uno mismo. <\/p>\n<p>Pero la Biblia no nos deja sin esperanza. Nos presenta la gracia de Dios y el poder para reponernos de todo pecado que nos acosa, inclusive el sexual. A pesar de que el pecado sexual deja una cicatriz en la conciencia, y le produce dolor a la otra persona, el verdadero arrepentimiento puede abrir la puerta al perd\u00f3n de Dios. No hay pecado, por grande que sea, que la gracia de Dios no pueda sanar y restaurar. <\/p>\n<p>Todo lo que tenemos que hacer es asirnos de esa gracia, porque ella nos capacita a utilizar el potencial que Dios ha puesto en nosotros. Lo cual se aplica tambi\u00e9n al sexo. En una \u00e9poca permisiva en la cual prevalecen la promiscuidad sexual y la licencia, es imperativo que reafirmemos como cristianos nuestro cometido al punto de vista b\u00edblico respecto al sexo como una d\u00e1diva divina para ser gozada solamente dentro del matrimonio.<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Samuele Bacchiocchi<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La actitud de la sociedad hacia el sexo ha oscilado de un extremo al otro. \u201cLa persona de la \u00e9poca victoriana, escribe Rollo May, buscaba tener amor sin caer en la relaci\u00f3n sexual; la persona moderna busca tener la relaci\u00f3n sexual sin caer en el amor\u201d. 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