{"id":6928,"date":"2016-02-17T14:10:39","date_gmt":"2016-02-17T19:10:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/infierno-tormento-o-aniquilacion-parte-2\/"},"modified":"2016-02-17T14:10:39","modified_gmt":"2016-02-17T19:10:39","slug":"infierno-tormento-o-aniquilacion-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/infierno-tormento-o-aniquilacion-parte-2\/","title":{"rendered":"Infierno: \u00bfTormento o Aniquilaci\u00f3n? (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<p>La Biblia ense\u00f1a que la muerte es la cesaci\u00f3n de la vida. Si no fuera por la certeza de la resurrecci\u00f3n, la muerte que experimentamos ser\u00eda la terminaci\u00f3n de nuestra existencia (1 Corintios 15:17, 18). Es la resurrecci\u00f3n lo que hace que la muerte, en vez de ser el fin definitivo de la vida, se convierta en un sue\u00f1o temporario.<br \/> Pero no hay resurrecci\u00f3n a partir de la muerte segunda, porque aquellos que la experimentan son consumidos en \u201cel lago de fuego\u201d (Apocalipsis 20:14). Esa ser\u00e1 la aniquilaci\u00f3n final.<\/p>\n<h2>El vocabulario b\u00edblico sobre la destrucci\u00f3n de los imp\u00edos<\/h2>\n<p>La segunda raz\u00f3n apremiante para creer en la aniquilaci\u00f3n de los perdidos en ocasi\u00f3n del juicio final es el amplio vocabulario de destrucci\u00f3n usado en la Biblia para describir el fin de los imp\u00edos. De acuerdo con Basil Atkinson, el Antiguo Testamento usa m\u00e1s de 25 sustantivos y verbos para describir la destrucci\u00f3n final de los imp\u00edos.<\/p>\n<p>Varios salmos, por ejemplo, describen la destrucci\u00f3n de los imp\u00edos con im\u00e1genes dram\u00e1ticas (Salmos 1:3-6; 2:9-12; 11:1-7; 34:8-22; 58:6-10; 69:22-28; 145:17, 20). En el Salmo 37, por ejemplo, leemos que los malvados \u201ccomo hierba ser\u00e1n pronto cortados\u201d (vers. 2); \u201cser\u00e1n exterminados\u201d, \u201cel malo no existir\u00e1 m\u00e1s\u201d (vers. 9-10); los imp\u00edos \u201cse disipar\u00e1n como humo\u201d (vers. 20), \u201cser\u00e1n exterminados juntos\u201d (vers. 38). El Salmo 1 contrasta el camino de los justos con el de los malos. Del \u00faltimo se dice que \u201cno se levantar\u00e1n los malos en el juicio\u201d (vers. 5), que son \u201ccomo la paja que arrebata el viento\u201d (vers. 4); y que \u201cla senda de los malos perecer\u00e1\u201d (vers. 6). En el Salmo 145, David afirma que el Se\u00f1or \u201cguarda a todos los que lo aman, pero destruir\u00e1 a todos los imp\u00edos\u201d (vers. 20). Esta muestra de referencias b\u00edblicas sobre la destrucci\u00f3n final de los imp\u00edos armoniza completamente con la ense\u00f1anza del resto de las Escrituras.<\/p>\n<p>Los profetas frecuentemente anuncian la destrucci\u00f3n final de los imp\u00edos en conjunci\u00f3n con el d\u00eda escatol\u00f3gico del Se\u00f1or. Isa\u00edas proclama que \u201clos rebeldes y pecadores ser\u00e1n destruidos juntos. Y los que dejan al Eterno ser\u00e1n consumidos\u201d (cap. 1:28). Se encuentran descripciones similares en Sofon\u00edas (1:15, 17-18) y en Oseas (13:3).<\/p>\n<p>La \u00faltima p\u00e1gina del Antiguo Testamento hace una descripci\u00f3n contrastante entre el destino de los creyentes y el de los incr\u00e9dulos. Sobre aquellos que temen al Se\u00f1or,  \u201cnacer\u00e1 el Sol de Justicia, y en sus alas traer\u00e1 sanidad\u201d (Malaqu\u00edas 4:2). Pero a los incr\u00e9dulos y soberbios, el d\u00eda del Se\u00f1or \u201clos abrasar\u00e1, y no quedar\u00e1 de ellos ni ra\u00edz ni rama\u201d (Malaqu\u00edas 4:1).<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento sigue fielmente al Antiguo en la descripci\u00f3n del fin de los imp\u00edos, con palabras e im\u00e1genes que denotan total aniquilaci\u00f3n. Jes\u00fas compar\u00f3 la completa destrucci\u00f3n de los malos con cosas tales como la ciza\u00f1a que es atada en manojos para ser quemada (Mateo 13:30, 40); los peces malos que son tirados (Mateo 13:48); las plantas da\u00f1inas que son desarraigadas (Mateo 15:13); los \u00e1rboles infruct\u00edferos que son cortados (Lucas 13:7); las ramas que se desechan para ser quemadas (Juan 15:6); los labradores infieles que son destruidos (Lucas 20:16); el siervo malo que ser\u00e1 castigado (Mateo 24:51); los antediluvianos que fueron destruidos por el diluvio (Lucas 17:27); los habitantes de Sodoma y Gomorra que fueron destruidos por el fuego (Lucas 17:29); y los siervos rebeldes que fueron degollados al regreso de su amo (Lucas 19:14, 27).<\/p>\n<p>Todas estas ilustraciones describen gr\u00e1ficamente la destrucci\u00f3n final de los imp\u00edos. El contraste entre el destino de los salvados y el de los perdidos es el de la vida en contraste con la destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aquellos que apelan a las referencias de Cristo al infierno o al fuego eterno (gehenna, Mateo 5:22, 29-30; 18:8-9; 23:15, 33; Marcos 9:43-44, 46-48) para apoyar su creencia en el tormento eterno, fallan en reconocer un punto importante. Como lo se\u00f1ala John Stott, \u201cEl fuego en s\u00ed es calificado como \u2018eterno\u2019 y \u2018que no se apaga\u2019, pero ser\u00eda muy raro si lo que es arrojado en \u00e9l resultara indestructible. Nuestra expectativa ser\u00eda precisamente lo opuesto: que ser\u00eda consumido para siempre, no atormentado para siempre. De ah\u00ed que es el humo (evidencia de que el fuego ha hecho su obra) lo que \u2018sube para siempre jam\u00e1s\u2019 (Apocalipsis 14:11; ver cap. 19:3). La referencia de Cristo a la gehenna no indica que el infierno es un lugar de tormento sin fin. Lo que es eterno o inextinguible no es el castigo sino el fuego, el cual, como en el caso de Sodoma y Gomorra, causa la destrucci\u00f3n completa y permanente de los imp\u00edos, una condici\u00f3n que dura para siempre.<\/p>\n<p>La declaraci\u00f3n de Cristo de que los imp\u00edos \u201cir\u00e1n al castigo eterno, y los justos a la vida eterna\u201d (Mateo 25:46) es considerada generalmente como una prueba del sufrimiento eterno consciente de los malignos. Esta interpretaci\u00f3n ignora la diferencia entre castigo eterno y castigando eternamente. La palabra griega aionios(\u201ceterno\u201d) significa literalmente \u201cque dura por los siglos\u201d, y a menudo se refiere a la permanencia del resultado antes que a la continuaci\u00f3n de un proceso. Por ejemplo, Judas 7 dice que Sodoma y Gomorra \u201csufrieron el castigo del fuego eterno [aionios]\u201d. Es evidente que el fuego que destruy\u00f3 a las dos ciudades fue eterno, no por su duraci\u00f3n sino por sus resultados permanentes.<\/p>\n<p>Otro ejemplo se encuentra en 2 Tesalonicenses 1:9, donde Pablo, hablando de aquellos que rechazan el Evangelio, dice: \u201cEstos ser\u00e1n castigados de eterna destrucci\u00f3n por la presencia del Se\u00f1or y por la gloria de su poder\u201d. Es evidente que la destrucci\u00f3n de los imp\u00edos no puede ser eterna en su duraci\u00f3n, porque es dif\u00edcil imaginar un proceso de destrucci\u00f3n eterno, inconcluso. La destrucci\u00f3n presupone aniquilaci\u00f3n. La destrucci\u00f3n de los imp\u00edos es eterna, no porque el proceso de destrucci\u00f3n contin\u00fae para siempre, sino porque los resultados son permanentes.<\/p>\n<p>El lenguaje de destrucci\u00f3n es ineludible en el libro de Apocalipsis. Representa all\u00ed el m\u00e9todo de Dios para vencer la oposici\u00f3n del mal hacia \u00e9l mismo y a su pueblo. Juan describe con v\u00edvidas im\u00e1genes el lanzamiento del diablo, la bestia, el falso profeta, la muerte, el sepulcro y los imp\u00edos al lago de fuego, que es \u201cla segunda muerte\u201d (Apocalipsis 21:8; ver 20:14; 2:11; 20:6).<\/p>\n<p>Los jud\u00edos frecuentemente usaban la frase \u201cla segunda muerte\u201d para describir la muerte final, irreversible. Pueden encontrarse numerosos ejemplos de ello en el Targum, la traducci\u00f3n aramea e interpretaci\u00f3n del Antiguo Testamento. Por ejemplo, el Targum sobre Isa\u00edas 65:6 se expresa as\u00ed: \u201cSu castigo ser\u00e1 en la gehenna, donde el fuego arde todo el d\u00eda. He aqu\u00ed, escrito est\u00e1 delante de m\u00ed: \u2018No les dar\u00e9 respiro durante [su] vida, pero les aplicar\u00e9 el castigo de sus transgresiones y entregar\u00e9 sus cuerpos a la segunda muerte\u2019 \u201c. Para los salvados, la resurrecci\u00f3n marca la recompensa de una segunda vida, superior, pero para los perdidos indica la retribuci\u00f3n de una segunda muerte, definitiva. As\u00ed como no hay m\u00e1s muerte para los redimidos (Apocalipsis 21:4), tampoco hay m\u00e1s vida para los perdidos (Apocalipsis 21:8). La \u201csegunda muerte\u201d, entonces, es la muerte final, irreversible. Interpretar la frase de otra manera, como tormento consciente eterno o separaci\u00f3n de Dios, es negar el significado b\u00edblico de la muerte como cesaci\u00f3n de la vida. <\/p>\n<p><h2>Las implicaciones morales del tormento eterno<\/h2>\n<p>Encontramos una tercera raz\u00f3n para creer en la aniquilaci\u00f3n final de los perdidos en las implicaciones morales inaceptables de la doctrina del tormento eterno. La noci\u00f3n de que Dios tortura deliberadamente a los pecadores durante las edades sin fin de la eternidad es totalmente incompatible con la revelaci\u00f3n b\u00edblica de Dios como un Ser de amor infinito. Un Dios que les impone a sus criaturas una tortura inacabable, no importa cu\u00e1n pecadores puedan haber sido, no puede ser el Padre amante que nos es revelado por Jesucristo.<\/p>\n<p>\u00bfTiene Dios dos caras? \u00bfEs ilimitadamente misericordioso por un lado e insaciablemente cruel por el otro? \u00bfPuede amar tanto a los pecadores que envi\u00f3 a su Hijo para salvarlos, y sin embargo odiar tanto a los pecadores impenitentes como para someterlos a un interminable tormento cruel? \u00bfPodemos leg\u00edtimamente alabar a Dios por su bondad, si atormenta a los pecadores por las edades de la eternidad? La intuici\u00f3n moral que Dios ha implantado en nuestra conciencia no puede aceptar la crueldad de una deidad que somete a los pecadores a un tormento sin fin. La justicia divina jam\u00e1s podr\u00eda demandar para pecados finitos la penalidad infinita del dolor eterno.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el tormento eterno, consciente, es contrario a la visi\u00f3n b\u00edblica de justicia porque tal castigo crear\u00eda una seria desproporci\u00f3n entre los pecados cometidos durante el lapso de una vida y el castigo resultante que durar\u00eda toda la eternidad. Como lo plantea John Stott:\u00bb\u00bfNo habr\u00eda, entonces, una seria desproporci\u00f3n entre los pecados cometidos conscientemente en el tiempo y el tormento experimentado conscientemente durante toda la eternidad? No minimizo la gravedad del pecado como rebeli\u00f3n contra Dios nuestro Creador, pero cuestiono si el \u2018tormento eterno, consciente\u2019, es compatible con la revelaci\u00f3n b\u00edblica de la justicia divina .\u00bb<\/p>\n<h2>Las implicaciones cosmol\u00f3gicas del tormento eterno<\/h2>\n<p>Una cuarta y \u00faltima raz\u00f3n para creer en la aniquilaci\u00f3n de los perdidos es que el tormento eterno presupone un dualismo c\u00f3smico eterno. El cielo y el infierno, la felicidad y el dolor, el bien y el mal continuar\u00edan existiendo para siempre uno al lado del otro. Es imposible reconciliar este punto de vista con la visi\u00f3n prof\u00e9tica del nuevo mundo, seg\u00fan la cual no habr\u00e1 m\u00e1s \u201cllanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron\u201d (Apocalipsis 21:4). \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan olvidarse el llanto y el dolor si la agon\u00eda y la angustia de los perdidos fuesen caracter\u00edsticas permanentes del nuevo orden?<\/p>\n<p>La presencia de incontables millones sufriendo para siempre un tormento penos\u00edsimo, aunque esto ocurriera muy lejos del campamento de los salvados, s\u00f3lo podr\u00eda servir para destruir la paz y la felicidad del nuevo mundo. La nueva creaci\u00f3n ser\u00eda defectuosa desde el mismo comienzo, puesto que los pecadores permanecer\u00edan como una realidad eterna en el universo de Dios.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito del plan de salvaci\u00f3n es finalmente erradicar de este mundo la presencia del pecado y de los pecadores. S\u00f3lo si los pecadores, Satan\u00e1s y los demonios son por \u00faltimo consumidos en el lago de fuego y extinguidos mediante la segunda muerte, podremos verdaderamente decir que la misi\u00f3n redentora de Cristo se ha cumplido. El tormento eterno proyectar\u00eda una sombra oscura permanente sobre la nueva creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra \u00e9poca necesita desesperadamente aprender el temor de Dios, y esta es una raz\u00f3n para predicar el juicio y el castigo finales. Necesitamos advertir a la gente de que aquellos que rechazan los principios de vida de Cristo y su provisi\u00f3n de salvaci\u00f3n, finalmente experimentar\u00e1n un juicio terrible y \u201cser\u00e1n castigados de eterna destrucci\u00f3n\u201d (2 Tesalonicenses 1:9).<\/p>\n<p>Necesitamos proclamar osadamente las grandes alternativas entre la vida eterna y la destrucci\u00f3n permanente. La restauraci\u00f3n del punto de vista b\u00edblico sobre el juicio final puede soltar la lengua de los predicadores, porque podr\u00e1n predicar esta doctrina vital sin el temor de representar a Dios como un monstruo.<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Samuele Bacchiocchi <\/p>\n<p>\u00bfLe\u00edste tambi\u00e9n Infierno. Tormento o aniquilaci\u00f3n (Parte 1)?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Biblia ense\u00f1a que la muerte es la cesaci\u00f3n de la vida. Si no fuera por la certeza de la resurrecci\u00f3n, la muerte que experimentamos ser\u00eda la terminaci\u00f3n de nuestra existencia (1 Corintios 15:17, 18). Es la resurrecci\u00f3n lo que hace que la muerte, en vez de ser el fin definitivo de la vida, se &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/infierno-tormento-o-aniquilacion-parte-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abInfierno: \u00bfTormento o Aniquilaci\u00f3n? (Parte 2)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-6928","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6928"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6928\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}