{"id":7020,"date":"2016-02-17T14:16:38","date_gmt":"2016-02-17T19:16:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consideraciones-sobre-la-infidelidad-i\/"},"modified":"2016-02-17T14:16:38","modified_gmt":"2016-02-17T19:16:38","slug":"consideraciones-sobre-la-infidelidad-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consideraciones-sobre-la-infidelidad-i\/","title":{"rendered":"Consideraciones sobre la infidelidad (I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>En nuestros d\u00edas asistimos a una extra\u00f1a paradoja en los pa\u00edses occidentales: gozamos de una calidad de vida muy alta, nunca antes se hab\u00eda disfrutado de tanto bienestar material.<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, al mismo tiempo hay muchos m\u00e1s casos de depresi\u00f3n, ansiedad, estr\u00e9s y soledad que nunca.<\/p>\n<p><strong>La gente vive mucho mejor, pero se siente mucho peor. <\/strong><\/p>\n<p><strong>La fidelidad y sus enemigos en la sociedad de hoy<\/strong><\/p>\n<p>La prosperidad material no ha proporcionado bienestar emocional ni existencial. Y el panorama futuro no parece m\u00e1s halag\u00fce\u00f1o: la OMS (Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud) ha pronosticado que para el a\u00f1o 2020 la depresi\u00f3n ser\u00e1 la segunda enfermedad en importancia despu\u00e9s del c\u00e1ncer.<\/p>\n<p><strong>Un ejemplo nos ilustra esta sorprendente paradoja. <\/strong>En el ranking de ciudades del mundo con mayor calidad de vida (a\u00f1o 2009) Viena, Zurich y Ginebra encabezaban la clasificaci\u00f3n. A primera vista, son lugares privilegiados para vivir; sin embargo, detr\u00e1s se esconde una realidad muy distinta:<strong> Viena ha sido durante muchos a\u00f1os -y a\u00fan hoy lo es- una de las ciudades con un mayor \u00edndice de suicidios del mundo.<\/strong><strong>Por otro lado Zurich y Ginebra est\u00e1n en Suiza, pa\u00eds con un alto \u00edndice de toxicoman\u00edas. La conclusi\u00f3n no parece dif\u00edcil de deducir: all\u00ed donde hay un mayor nivel de prosperidad material, abundan los conflictos personales, familiares y de relaciones. El cuerpo est\u00e1 mejor cuidado que nunca, pero la mente y el esp\u00edritu est\u00e1n quiz\u00e1s peor que nunca.<\/strong><\/p>\n<p>El problema es complejo y no podemos simplificarlo. El malestar moral y espiritual de nuestra sociedad es un fen\u00f3meno pluridimensional donde intervienen factores de diversa \u00edndole. Quisiera destacar, sin embargo, una causa frecuente de este deterioro personal y social que he podido observar repetidamente en mi pr\u00e1ctica como psiquiatra: una crisis colosal de fidelidad; me refiero no s\u00f3lo a la fidelidad conyugal o en la pareja, sino en todas las relaciones humanas. Muchos problemas hoy tienen que ver con la inestabilidad de las relaciones, la fragilidad de los v\u00ednculos, la erosi\u00f3n del compromiso. Lo que los soci\u00f3logos llaman inestabilidad social esconde una crisis del valor fidelidad donde los v\u00ednculos s\u00f3lidos que sol\u00edan ser para toda la vida se han vuelto algo precario y con \u00abfechas de caducidad\u00bb muy cortas. <strong>El lema hoy parece ser \u00abnada a largo plazo\u00bb. Con ello se ha perdido un baluarte de seguridad en la convivencia y una fuente de identidad personal. Sin duda, ello pasa factura, una factura que la estamos pagando en forma de una aut\u00e9ntica epidemia de relaciones rotas con su cortejo acompa\u00f1ante: los problemas emocionales, en especial ansiedad, depresi\u00f3n y soledad.<\/strong><\/p>\n<p>Podr\u00edamos comparar las relaciones en nuestros d\u00edas a las setas: crecen r\u00e1pidamente bajo el influjo de las primeras lluvias, pero se desvanecen tan r\u00e1pido como crecen porque carecen de ra\u00edces y son muy fr\u00e1giles. Asistimos a una eclosi\u00f3n de \u00abrelaciones seta\u00bb en todos los \u00e1mbitos: en el trabajo, entre amigos, incluso en la vida de iglesia. Esto afecta con fuerza a la familia donde van creciendo relaciones fr\u00e1giles y superficiales que se desgajan ante cualquier presi\u00f3n externa al modo como uno arranca una seta sin apenas resistencia. La contraposici\u00f3n a las \u00abrelaciones seta\u00bb son las \u00abrelaciones roble\u00bb. El roble tiene dos caracter\u00edsticas que lo hacen poco vulnerable a las agresiones externas:<strong> por un lado, es un \u00e1rbol ign\u00edfugo, resiste muy bien el fuego; por otro lado, tiene ra\u00edces fuertes porque tanto como crece en superficie lo hace tambi\u00e9n en profundidad; as\u00ed, las ra\u00edces de un roble tienen la misma dimensi\u00f3n que su crecimiento en superficie.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nuestra propuesta como seguidores de Cristo es que debemos evitar las \u00abrelaciones seta\u00bb y promover las \u00abrelaciones roble\u00bb donde la fidelidad y el compromiso son la marca distintiva. El prop\u00f3sito de estos dos art\u00edculos no es un an\u00e1lisis exhaustivo de la infidelidad conyugal desde el punto de vista pastoral y psicol\u00f3gico, tema amplio y muy necesario. Ello queda para otra ocasi\u00f3n. Nuestra intenci\u00f3n aqu\u00ed es reflexionar sobre los motivos que han llevado a nuestra sociedad a unas relaciones superficiales, individualistas y fr\u00e1giles.<\/strong><\/p>\n<p>Para ello vamos a considerar, en primer lugar, qu\u00e9 es la fidelidad y por qu\u00e9 es tan importante.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>1. \u00bfPor qu\u00e9 he de ser fiel?: la importancia de la fidelidad<\/strong><\/p>\n<p>Entendemos por fidelidad el cumplimiento de las promesas y pactos por encima de los sentimientos y de las circunstancias. La persona fiel no cambia aquello que ha prometido, ocurra lo que ocurra, \u00aben salud o en enfermedad\u00bb. El ejemplo por excelencia es el Se\u00f1or Jes\u00fas quien \u00abes el mismo ayer, hoy y por los siglos\u00bb (Heb. 13:8). La fidelidad es una actitud profunda que nace del coraz\u00f3n y piensa m\u00e1s en mis deberes que en mis derechos, piensa antes en el \u00abt\u00fa\u00bb que en el \u00abyo\u00bb. La gravedad en cualquier tipo de infidelidad radica precisamente en la ruptura de la promesa o la dejadez en el compromiso.<\/p>\n<p><strong> La fidelidad no suele ser una conducta aislada, limitada a una esfera de la vida (la sexual), sino un rasgo m\u00e1s de un car\u00e1cter moral y de una estructura de personalidad. As\u00ed, el cortejo inseparable de la fidelidad son valores como el esfuerzo, la perseverancia, la paciencia y expresan, en \u00faltimo t\u00e9rmino, una buena mayordom\u00eda en todos los \u00e1mbitos. <\/strong>De la misma manera, la infidelidad suele ir acompa\u00f1ada de indolencia, b\u00fasqueda del beneficio inmediato y personal, una baja tolerancia a las contrariedades o frustraciones, mentiras y enga\u00f1o, etc. La persona fiel en sus relaciones suele ser fiel en todas las \u00e1reas de su vida, \u00abporque el que es fiel en lo muy poco, tambi\u00e9n en lo m\u00e1s es fiel\u00bb (Lc. 16:10). Recordemos c\u00f3mo la ense\u00f1anza principal de Jes\u00fas sobre la fidelidad se bas\u00f3 en la par\u00e1bola de los talentos, es decir en una buena administraci\u00f3n de todo lo que Dios ha puesto en nuestras manos (Mt. 25:14-30).<\/p>\n<p>Un ejemplo admirable lo tenemos en Jos\u00e9, el patriarca del Antiguo Testamento quien desde muy joven fue fiel en todo lo que se le encomend\u00f3. La fidelidad a su amo egipcio se evidenci\u00f3 no s\u00f3lo en la esfera sexual \u2013rechazando el acoso repetido de la mujer de Potifar- sino en todas las \u00e1reas de su vida. Ello explica el \u00e9xito de Jos\u00e9 en las diferentes esferas donde tuvo responsabilidad: con Potifar (Gn. 39:3-4), en la c\u00e1rcel (Gn. 39:21-23) y como gobernador de Egipto (Gn. 41-42). La fidelidad expresa, por tanto, una actitud vital profunda y global de lealtad y compromiso.<\/p>\n<p><strong>La fidelidad es importante por varias razones:<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Como motor de cohesi\u00f3n social y de estabilidad emocional<\/strong><\/p>\n<p>La fidelidad es como el cemento que cohesiona nuestras relaciones. Constituye una salvaguarda que nos da seguridad m\u00e1s all\u00e1 de los vaivenes de los sentimientos. En un mundo fracturado por el pecado, los sentimientos son fluctuantes y est\u00e1n sujetos a cambios frecuentes y repentinos. El coraz\u00f3n humano es \u00abenga\u00f1oso m\u00e1s que todas las cosas\u00bb (Jer. 17:9). Por ello las relaciones humanas requieren una base s\u00f3lida, objetiva, que les confiera una garant\u00eda de estabilidad. La fidelidad expresada en promesas y pactos es como un ancla que mantiene la nave segura en la hora de la tormenta. Si nuestras relaciones dependen s\u00f3lo de los sentimientos, entramos en una especie de tiovivo existencial donde no hay nada seguro y donde la desconfianza campa a sus anchas. Por el contrario, donde hay fidelidad, hay confianza. Una persona fiel genera seguridad, paz y estabilidad a su alrededor.<\/p>\n<p><strong>Una mujer me dec\u00eda en la privacidad de la consulta: \u00abYo no puedo entregarme \u00edntimamente a mi marido porque no s\u00e9 si ma\u00f1ana me va a dejar\u00bb. No ve\u00eda en \u00e9l un compromiso y, por ello no pod\u00eda confiar. La confianza que da la fidelidad es el mejor ant\u00eddoto contra la ansiedad, la inseguridad y los celos en las relaciones.<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed pues, la fidelidad es importante como motor de cohesi\u00f3n social y de estabilidad emocional. Tanto autores cristianos como no cristianos coinciden en este punto: es un ingrediente esencial en todas las relaciones humanas. Ello nos obliga a preguntarnos: \u00bfse explica la necesidad de fidelidad en t\u00e9rminos puramente psicol\u00f3gicos o sociales?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Como expresi\u00f3n del car\u00e1cter de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Para el cristiano la fidelidad es importante por una raz\u00f3n a\u00fan m\u00e1s poderosa: la fidelidad forma parte de la esencia misma del car\u00e1cter divino: \u00abfiel es el Se\u00f1or\u00bb (2 Ts. 3:3), en \u00c9l \u00abno hay mudanza ni sombra de variaci\u00f3n\u00bb. (Stg. 1:17), \u00abporque todas las promesas de Dios son en \u00c9l S\u00ed, y en \u00c9l Am\u00e9n\u00bb (2 Co. 1:20). Las referencias a la fidelidad de Dios son constantes en las Escrituras. Es por completo inconcebible que el Dios de la Biblia est\u00e9 sujeto a cambios caprichosos de humor, de sentimientos o de ideas como los dioses paganos. Hasta tal punto es as\u00ed que desde el principio Dios quiso rubricar sus promesas con pactos. Estos pactos eran la expresi\u00f3n de un compromiso inquebrantable. El pacto ha sido el marco que ha estructurado siempre la relaci\u00f3n de Dios con el hombre en general y con su pueblo en particular. Un ejemplo de ello lo tenemos en la historia del arco iris, s\u00edmbolo del primer gran pacto de Dios con el hombre al prometer que no volver\u00eda a destruir nunca m\u00e1s al ser humano de la faz de la tierra: \u00abEsta es la se\u00f1al del pacto que yo establezco entre m\u00ed y vosotros por siglos perpetuos: mi arco he puesto en las nubes\u00bb (Gn. 9:9-13)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Como voluntad de Dios para las relaciones humanas<\/strong><\/p>\n<p>La fidelidad, sin embargo, no es s\u00f3lo un atributo esencial del car\u00e1cter divino sin m\u00e1s. Ello tiene consecuencias para nosotros. Es tambi\u00e9n su voluntad para las relaciones humanas. Ello es l\u00f3gico si recordamos que fuimos creados a imagen de Dios y, por tanto, somos llamados a reflejar en lo posible Su car\u00e1cter. La fidelidad sella las relaciones entre Dios y los hombres, pero tambi\u00e9n debe sellar las relaciones de los hombres entre s\u00ed. Porque Dios es fiel, nosotros debemos serlo tambi\u00e9n. La infidelidad rompe el coraz\u00f3n de Dios: \u00ab&#8230;Har\u00e9is cubrir el altar de Jehov\u00e1 de l\u00e1grimas, de llanto y de clamor&#8230; porque has sido desleal contra la mujer de tu juventud, siendo ella tu compa\u00f1era y la mujer de tu pacto\u00bb (Mal. 2:13-14). La fidelidad, por el contrario, le agrada tanto que Dios promete la \u00abcorona de la vida\u00bb al que es fiel hasta la muerte (Ap. 2:10).<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la fidelidad expresada en el cumplimiento de pactos y promesas es el ancla que salvaguarda nuestras relaciones y les da estabilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>2. \u00bfA qui\u00e9n he de ser fiel?: Las dimensiones de la fidelidad<\/strong><\/p>\n<p>\u00abCord\u00f3n de tres dobleces (nudos) no se rompe pronto\u00bb (Ec. 4:12).<\/p>\n<p>El autor del Eclesiast\u00e9s, con su sabidur\u00eda, resume de forma certera en una sola frase el meollo de la fidelidad. \u00bfCu\u00e1les son estos tres nudos? La fidelidad implica responsabilidad con uno mismo, con el pr\u00f3jimo y con Dios.<\/p>\n<p>Esta met\u00e1fora trae a nuestra mente la idea de un triple v\u00ednculo con tres rasgos distintivos:<\/p>\n<p><strong>Su fortaleza:<\/strong> el lazo triple es resistente y no se rompe pronto con las presiones ni se afloja con el tiempo.<\/p>\n<p><strong>Su car\u00e1cter indivisible:<\/strong> ninguna de las partes se puede desgajar de las otras porque forman un todo inseparable. As\u00ed, cuando soy infiel a mi pr\u00f3jimo, tambi\u00e9n lo soy en mi compromiso con Dios y conmigo mismo.<\/p>\n<p><strong>Su interdependencia: <\/strong>se nutren entre s\u00ed, se retro-alimentan de manera que la fidelidad a Dios estimula la fidelidad al pr\u00f3jimo y conmigo mismo y viceversa.<\/p>\n<p><strong>Consideraremos en el resto de este art\u00edculo el primero de estos \u00abnudos\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La fidelidad con uno mismo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Podr\u00edamos definirla como coherencia e implica estabilidad e integridad. Lo opuesto es la persona \u00abinconstante en todos sus caminos\u00bb (Stg. 1:8) que dice una cosa hoy y otra totalmente diferente ma\u00f1ana, cambiando conductas, opiniones o sentimientos bajo la presi\u00f3n de las circunstancias o la influencia del entorno. La Escritura la define como \u00abel hombre de doble \u00e1nimo\u00bb en agudo contraste con la persona \u00edntegra -entera-, de un solo coraz\u00f3n. Marca distintiva de la persona fiel es esta integridad o entereza que la hace confiable en todos los asuntos porque no cambia y cumple sus promesas.<\/strong><\/p>\n<p>Otro ejemplo de fidelidad en la Biblia lo tenemos en Daniel: \u00ab&#8230;buscaban ocasi\u00f3n para acusar a Daniel&#8230; mas no pod\u00edan hallar ocasi\u00f3n alguna o falta, porque \u00e9l era fiel\u00bb (Dn. 6:4). A pesar de la enorme presi\u00f3n sobre sus creencias y su conducta por las circunstancias del exilio, Daniel no cambi\u00f3, fue constante y coherente con su fe y ello le convirti\u00f3 en una persona confiable a ojos de sus superiores, en especial del rey quien le promovi\u00f3 a lugares de gran responsabilidad. Daniel se mantuvo firme all\u00ed donde lo m\u00e1s f\u00e1cil era el mimetismo, dejarse arrastrar por la corriente. \u00bfSu secreto? El \u00abtriple nudo\u00bb -su fidelidad a Dios, al pr\u00f3jimo y consigo mismo- fue el ancla que le mantuvo firme y Dios le bendijo en gran manera porque el Dios fiel se complace en la fidelidad de sus hijos.<\/p>\n<p>Algunos dir\u00e1n que para ser fiel con uno mismo, a veces tienes que ser infiel con los dem\u00e1s. Este era el argumento central de una serie de televisi\u00f3n en Catalunya titulada \u00abInfid\u00e8ls\u00bb (Infieles). \u00bfEs cierta esta idea? La respuesta nos obliga a recordar el concepto de fidelidad antes esbozado. La fidelidad siempre tiene un contenido objetivo al que se es fiel, normalmente expresado en forma de promesas o pactos. Los esponsales en la boda o un contrato de trabajo son ejemplo de este elemento explicito y objetivo que recuerda un acuerdo (valga el juego de palabras). La ruptura unilateral de este acuerdo es una infidelidad, una deslealtad, ya sea en el trabajo, en el matrimonio o en cualquier \u00e1mbito de las relaciones.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se rechaza este elemento objetivo con el fin de no sentirse atado. Asistimos a una erosi\u00f3n profunda del valor compromiso en todos los niveles (como analizaremos en el pr\u00f3ximo art\u00edculo). Un ejemplo lo vemos en la tendencia tan generalizada hoy a vivir en pareja sin casarse. \u00bfEs por motivos puramente pr\u00e1cticos o econ\u00f3micos? No, la ausencia del v\u00ednculo expl\u00edcito que aporta la ceremonia civil o religiosa hace que el compromiso objetivo sea mucho m\u00e1s light o incluso inexistente. La frase \u00abyo no necesito papeles para amar\u00bb refleja el sutil rechazo de nuestra generaci\u00f3n al compromiso objetivo lo cual lleva inevitablemente a la trivializaci\u00f3n de la fidelidad y a las relaciones \u00abseta\u00bb antes mencionadas.<\/p>\n<p><strong>Cuando se anula el elemento objetivo de la fidelidad es sustituido por un criterio puramente subjetivo: \u00abdebo ser fiel a mis sentimientos o mis pensamientos que pueden variar a lo largo de mi vida\u00bb. Para estas personas ser fiel consigo mismo supone hacer siempre lo que les apetece, sin tener en cuenta los otros dos nudos de la cuerda, Dios y el pr\u00f3jimo. De esta manera, la fidelidad se convierte en simple subjetivismo desprovisto de cualquier elemento de responsabilidad ante otros: \u00abes mi problema y no afecta a nadie m\u00e1s\u00bb. Esta conducta es un reflejo de las grandes modas ideol\u00f3gicas de hoy y que consideraremos en el pr\u00f3ximo art\u00edculo: el individualismo, el hedonismo y la tendencia a servirse de en vez de servir a.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Dr. Pablo Mart\u00ednez Vila<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En nuestros d\u00edas asistimos a una extra\u00f1a paradoja en los pa\u00edses occidentales: gozamos de una calidad de vida muy alta, nunca antes se hab\u00eda disfrutado de tanto bienestar material. Sin embargo, al mismo tiempo hay muchos m\u00e1s casos de depresi\u00f3n, ansiedad, estr\u00e9s y soledad que nunca. La gente vive mucho mejor, pero se siente mucho &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/consideraciones-sobre-la-infidelidad-i\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConsideraciones sobre la infidelidad (I)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7020","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7020","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7020"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7020\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7020"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7020"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7020"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}