{"id":7039,"date":"2016-02-17T14:17:19","date_gmt":"2016-02-17T19:17:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gloria-de-la-resurreccion\/"},"modified":"2016-02-17T14:17:19","modified_gmt":"2016-02-17T19:17:19","slug":"la-gloria-de-la-resurreccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-gloria-de-la-resurreccion\/","title":{"rendered":"La gloria de la resurrecci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong>Existen dos impresionantes frases relativas a Jesucristo: \u00abPadeci\u00f3 bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed se expresa, condensadamente, toda la crudeza de la humillaci\u00f3n de Cristo. Si tales frases fuesen las \u00faltimas de la Biblia, el cristianismo ser\u00eda un enigma nebuloso.<\/p>\n<p><strong>El final del ministerio de Jes\u00fas podr\u00eda interpretarse como una tragedia desconsoladora, como el derrumbe de un c\u00famulo de esperanzas gloriosas. Y como un misterio torturador. \u00bfHabr\u00eda de morir Cristo\u00a0como un vulgar malhechor?<\/strong><\/p>\n<p>La carrera del Maestro admirado, santo, obrador de milagros, compasivo, revelador del Padre, dominador de las fuerzas demon\u00edacas, anunciador y promotor del Reino de Dios \u00bfhab\u00eda de morir como un vulgar malhechor? Su grandeza indiscutible \u00bfhab\u00eda de concluir en la oscuridad fr\u00eda de un sepulcro? El que hab\u00eda salvado a otros de la muerte \u00bfno pod\u00eda salvarse a s\u00ed mismo? Las fuerzas del Reino \u00bfno pod\u00edan acabar con todos los poderes enemigos? La fe y las esperanzas de los disc\u00edpulos \u00bfhab\u00edan de concluir en el m\u00e1s cruel de los desenga\u00f1os? \u00a1Cu\u00e1nta amargura rezuman las palabras de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas cuando regresaban de Jerusal\u00e9n a su aldea: \u00ab<strong>Nosotros esper\u00e1bamos que \u00e9l ser\u00eda el que redimiera a Israel<\/strong>\u00bb (Lc. 24:21)<\/p>\n<p><strong>Pero despu\u00e9s de lo acontecido \u00bfqu\u00e9 pod\u00edan esperar?<\/strong><\/p>\n<p>De igual modo, \u00bfqu\u00e9 esperanza podr\u00eda tener hoy un cristiano si hubiese de creer en un Cristo \u00abmuerto y sepultado\u00bb? \u00bfQui\u00e9n ensalzar\u00eda su gloria? S\u00f3lo podr\u00eda pensarse en lo pat\u00e9tico de su tragedia. Y quienes todav\u00eda mantuviesen su adhesi\u00f3n al Crucificado ser\u00edan, en palabras del ap\u00f3stol Pablo, \u00ablos m\u00e1s dignos de conmiseraci\u00f3n de todos los hombres\u00bb (1 Co. 15:19). Pero esta frase no se cierra con la palabra \u00absepultado\u00bb. A\u00f1ade: \u00ab<strong>Resucit\u00f3 de entre los muertos, ascendi\u00f3 a los cielos y est\u00e1 sentado a la diestra de Dios&#8230;\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con estas frases destaca lo m\u00e1s trascendental en la historia de la salvaci\u00f3n. Inseparable del mensaje de la cruz, y juntamente con \u00e9l, la proclamaci\u00f3n de la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas constituye el eje del Evangelio. En esa proclamaci\u00f3n sobresalen cuatro puntos esplendorosos: la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, su ascensi\u00f3n a los cielos, su sesi\u00f3n a la diestra de Dios y su futura venida en gloria. De estas cuatro realidades gloriosas nos centraremos en la primera: la resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La resurrecci\u00f3n de Cristo, el milagro de mayor trascendencia<\/strong><\/p>\n<p>Obviamente nos hallamos ante un milagro, el m\u00e1s grande en la experiencia de Jes\u00fas. Como el resto de sus milagros, ha sido blanco de la cr\u00edtica hist\u00f3rica, radicalmente positivista. Asumiendo la negaci\u00f3n de todo milagro propugnada por D. Strauss, se han ido sucediendo las m\u00e1s inveros\u00edmiles teor\u00edas: que Jes\u00fas no lleg\u00f3 a morir realmente, sino que sufri\u00f3 un desmayo del que se recuper\u00f3 en la quietud silenciosa del sepulcro; que los disc\u00edpulos hab\u00edan robado el cuerpo; que hab\u00edan sufrido una alucinaci\u00f3n a causa de su excitaci\u00f3n emocional, etc., etc. Cualquier inciso apolog\u00e9tico nos parece aqu\u00ed innecesario. Basta decir que cualquiera de las objeciones que suelen oponerse a la veracidad hist\u00f3rica de la resurrecci\u00f3n de Cristo, si se examina sin prejuicios, es mucho menos cre\u00edble que lo narrado por los evangelistas.<\/p>\n<p>Frente a todas ellas se alza un hecho innegable: <strong>cuando el cuerpo de Jes\u00fas fue sepultado los disc\u00edpulos estaban moralmente destrozados. Sus creencias sobre el car\u00e1cter mesi\u00e1nico de Jes\u00fas se conmov\u00edan. \u00bfEra verdaderamente el \u00abUngido\u00bb o habr\u00edan de esperar a otro, como un d\u00eda pens\u00f3 Juan el Bautista? A la incomprensi\u00f3n y la duda se un\u00eda en ellos el temor. El grupo de los m\u00e1s fieles se reunir\u00eda en una casa para llorar su dolor y su frustraci\u00f3n; pero con las puertas cerradas (Jn. 20:19). Sus mentes y sus corazones estaban literalmente asolados. Se hab\u00eda secado su esperanza. \u00bfY este pu\u00f1ado de seguidores habr\u00eda sido capaz de enfrentarse a la hostilidad del Sanedr\u00edn si Jes\u00fas hubiera seguido muerto? \u00bfArriesgar\u00edan su vida por defender una mentira? \u00bfQui\u00e9n puede creerlo?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La resurrecci\u00f3n de Cristo, fundamento de la iglesia y de la fe<\/strong><\/p>\n<p><strong>De no haber mediado la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, la Iglesia cristiana jam\u00e1s habr\u00eda existido.<\/strong><\/p>\n<p>Pero las apariciones del Cristo resucitado cambiaron radicalmente la situaci\u00f3n. Con la resurrecci\u00f3n de su Se\u00f1or resucit\u00f3 la fe de ellos. Ahora ve\u00edan sin ning\u00fan g\u00e9nero de dudas que no se hab\u00edan equivocado en su esperanza, que era verdad lo que el Se\u00f1or les hab\u00eda dicho acerca de su muerte y resurrecci\u00f3n <strong>(Mt. 16:21; Mt. 17:22-23; Mr. 8:31; Mr. 9:31).<\/strong> Alborozados, con gozo incontenible, se dir\u00edan unos a otros: \u00abHa resucitado el Se\u00f1or verdaderamente\u00bb <strong>(Lc. 24:34).<\/strong> A partir de ese momento ser\u00edan testigos activos del gran milagro y lo anunciar\u00edan a los cuatro vientos proclamando el Evangelio.<\/p>\n<p>Este hecho vino a ser el fundamento sobre el cual descansa y se consolida la fe cristiana. Fue lo m\u00e1s destacado en la primera predicaci\u00f3n el d\u00eda de Pentecost\u00e9s <strong>(Hch. 2:24, 29-33).<\/strong> Sigui\u00f3 si\u00e9ndolo a partir de aquel momento <strong>(Hch. 3:15; Hch. 4:10; Hch. 5:30; Hch. 10:40; Hch. 13:30, 33, 37)<\/strong> y mantuvo su prominencia en las cartas apost\u00f3licas. Para Pablo la fe s\u00f3lo ten\u00eda sentido cuando se apoyaba en \u00abAquel que levant\u00f3 de los muertos a Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or\u00bb (<strong>Ro. 4:24).<\/strong> En su primera carta a los Corintios resume el Evangelio de modo magistral: \u00abQue Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado, y que resucit\u00f3 al tercer d\u00eda, conforme a las Escrituras\u00bb<strong> (1 Co. 15:3-4). <\/strong><\/p>\n<p>Y tal importancia da a la resurrecci\u00f3n que, de no haber tenido lugar, la fe cristiana ser\u00eda un fiasco: \u00abSi Cristo no resucit\u00f3, vana es entonces nuestra predicaci\u00f3n, y vana es tambi\u00e9n vuestra fe\u00bb <strong>(1 Co. 15:14).<\/strong> Tanto es as\u00ed que en los primeros tiempos del cristianismo, seg\u00fan atinada observaci\u00f3n de C.S. Lewis, \u00abpredicar el cristianismo significaba principalmente predicar la resurrecci\u00f3n\u00bb. De modo que quienes hab\u00edan o\u00eddo s\u00f3lo fragmentos de la ense\u00f1anza de Pablo en Atenas tuvieron la impresi\u00f3n de que hablaba de dos nuevos dioses: Jes\u00fas y An\u00e1stasis (\u00abresurrecci\u00f3n\u00bb en griego). Si el mensaje de la cruz hab\u00eda sido para los griegos \u00ablocura\u00bb <strong>(1 Co. 1:18),<\/strong> el de la resurrecci\u00f3n hab\u00eda de parecerles el mayor de los absurdos. Pese a todo, el gran evento hab\u00eda tenido lugar y vino a ser la roca sobre la que se alz\u00f3 toda la estructura de la fe cristiana. La base de esta estructura no fue -no es- una simple doctrina, una inferencia intelectual o un anhelo vital. Fue un evento glorioso, del que muchos hombres y mujeres fueron testigos, demostrativo de que \u00abDios no es Dios de muertos, sino de vivos\u00bb<strong> (Mt. 22:32 y par.).<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La resurrecci\u00f3n de Cristo, garant\u00eda de nuestra esperanza<\/strong><\/p>\n<p>Digamos finalmente que la resurrecci\u00f3n de Cristo garantiza la resurrecci\u00f3n futura a vida eterna de cuantos creen en \u00e9l. En una de sus primeras cartas (1 Tesalonicenses) ya se refiri\u00f3 Pablo a esta doctrina (1 Ts. 4:14, 16) reafirmando lo que hab\u00eda ense\u00f1ado el Se\u00f1or mismo <strong>(Jn. 5:29; Jn. 6:39, 40, 44, 54; Jn. 11:25). <\/strong>Pero la ense\u00f1anza m\u00e1s recia sobre este tema la hallamos en el monumental cap\u00edtulo 15 de su carta a los Corintios. En este texto el ap\u00f3stol desarrolla una s\u00f3lida argumentaci\u00f3n para demostrar que Cristo resucit\u00f3 de los muertos, refutando as\u00ed el error de quienes afirmaban que \u00abno hay resurrecci\u00f3n de muertos\u00bb <strong>(1 Co. 15:12);<\/strong> pero en su conclusi\u00f3n<strong> (1 Co. 15:20)<\/strong> enlaza la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or con la de sus redimidos, que tendr\u00e1 lugar en su segunda venida. Cristo resucitado es \u00abprimicias de los que durmieron\u00bb.<\/p>\n<p>William Barclay recuerda que la fiesta de la pascua (cuando Jes\u00fas resucit\u00f3) era tambi\u00e9n la fiesta de las primicias, la cual coincid\u00eda con la \u00e9poca en que la cebada era segada (Lv. 23:10-11). Aquel primer fruto era el principio de la cosecha que hab\u00eda de seguir, es decir, la resurrecci\u00f3n de sus santos que ya hab\u00edan fallecido. Para reforzar esta afirmaci\u00f3n Pablo introduce un paralelo antit\u00e9tico entre Ad\u00e1n y Cristo: \u00abAs\u00ed como en Ad\u00e1n todos mueren, tambi\u00e9n en Cristo todos ser\u00e1n vivificados\u00bb (1 Co. 15:22). Lo uno es tan cierto como lo otro. Todos los que est\u00e1n \u00aben Ad\u00e1n\u00bb, es decir, todos cuantos viven en su naturaleza ca\u00edda, alejados de Dios, mueren. Todos los que est\u00e1n \u00aben Cristo\u00bb ser\u00e1n resucitados para vida eterna o transformados (1 Ts. 4:16-17). Esta perspectiva ha sido siempre motivo de consuelo y est\u00edmulo para el pueblo cristiano (1 Ts. 4:18). Y ha dado mayor brillo a la gloria del Resucitado. As\u00ed parece haberlo entendido Pablo cuando escrib\u00eda: \u00abCuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros tambi\u00e9n ser\u00e9is manifestados con \u00e9l en gloria\u00bb (Col. 3:4). Un eco maravilloso de lo dicho por el Se\u00f1or Jesucristo mismo: \u00abPorque yo vivo, vosotros tambi\u00e9n vivir\u00e9is.\u00bb (Jn. 14:19).<\/p>\n<p><strong>El resplandor de la gloria de la resurrecci\u00f3n alumbra nuestra vida presente y se proyecta hacia un futuro plet\u00f3rico de esperanza \u00absabiendo que Aquel que resucit\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas, a nosotros tambi\u00e9n nos resucitar\u00e1 con Jes\u00fas y nos presentar\u00e1 juntamente con vosotros\u00bb (2 Co. 4:14). Por ello los cristianos en todo el mundo recordamos la Semana Santa con esp\u00edritu de reflexi\u00f3n, de confesi\u00f3n y de gratitud, pero sobretodo con el mismo \u00abgran gozo\u00bb de Mar\u00eda Magdalena y la otra Mar\u00eda al descubrir la tumba vac\u00eda y escuchar la voz del \u00e1ngel afirmar rotunda: \u00abNo est\u00e1 aqu\u00ed pues ha resucitado\u00bb (Mt. 28:6, 8).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez<\/p>\n<p>Adaptado de su libro \u00abContemplando la gloria de Cristo\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen dos impresionantes frases relativas a Jesucristo: \u00abPadeci\u00f3 bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado\u00bb. As\u00ed se expresa, condensadamente, toda la crudeza de la humillaci\u00f3n de Cristo. Si tales frases fuesen las \u00faltimas de la Biblia, el cristianismo ser\u00eda un enigma nebuloso. 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