{"id":7046,"date":"2016-02-17T14:17:32","date_gmt":"2016-02-17T19:17:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puede-entenderse-la-realidad-sin-dios\/"},"modified":"2016-02-17T14:17:32","modified_gmt":"2016-02-17T19:17:32","slug":"puede-entenderse-la-realidad-sin-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puede-entenderse-la-realidad-sin-dios\/","title":{"rendered":"\u00bfPuede entenderse la realidad sin Dios?"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u201cEl mundo \u2014dec\u00eda Arthur Schopenhauer\u2014 es mi idea\u201d.1<\/strong><\/p>\n<p>Si el mundo real es lo que Schopenhauer concibe en su mente, entonces tambi\u00e9n es s\u00f3lo lo que cada uno de nosotros piensa o imagina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Schopenhauer lo que conocemos \u201cno es un sol, y no es una tierra, sino tan s\u00f3lo un ojo que ve un sol, una mano que siente la tierra; el mundo que nos rodea est\u00e1 all\u00ed solamente como idea, esto es, s\u00f3lo en relaci\u00f3n con algo m\u00e1s, con aquel que concibe la idea, que es \u00e9l mismo\u201d.2<\/p>\n<p><strong>Y puesto que somos diferentes ojos, diferentes manos, diferentes conciencias, conocemos diferentes soles, diferentes tierras. Si el mundo es una idea, entonces el mundo es una idea diferente para cada uno de nosotros.<\/strong><\/p>\n<p>Este interrogante, acerca de qu\u00e9 es real en oposici\u00f3n a qu\u00e9 es percibido, es tan antiguo como la metaf\u00f3rica caverna de Plat\u00f3n, en la cual todos los seres humanos estaban encadenados de cara a la pared posterior, de modo que toda la realidad se les presentaba como sombras proyectadas en ese muro por un fuego que ard\u00eda a sus espaldas.<\/p>\n<p><strong>\u00danicamente por medio de la educaci\u00f3n filos\u00f3fica y racional, argumentaba Plat\u00f3n, pod\u00eda alguien escapar de la caverna y ascender al mundo de la luz plena, esto es, a la realidad tal como verdaderamente es.<\/strong><\/p>\n<p>Por muy apropiada (o imperfecta) que sea la met\u00e1fora de Plat\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si de veras pudi\u00e9ramos colocarnos detr\u00e1s de las apariencias, las sensaciones y los fen\u00f3menos para explorar la realidad aut\u00e9ntica, sin los inevitables filtros humanos que nos la colorean y empaquetan como apariencias y fen\u00f3menos? \u00bfC\u00f3mo se ver\u00eda, c\u00f3mo se sentir\u00eda, qu\u00e9 olor y sabor y color tendr\u00eda la realidad misma? Todo lo que podemos conocer de la realidad, aun lo que surge de la raz\u00f3n pura, llega a nosotros como resultado de procesos neuro-el\u00e9ctrico-qu\u00edmicos que chisporrotean silenciosamente dentro de la h\u00fameda oscuridad cubierta de piel y cr\u00e1neo que es nuestra corteza cerebral.<\/p>\n<p><strong>Aun si fuera posible deslizarnos y colocarnos detr\u00e1s de las apariencias para percibir la realidad, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos percibirla con otra cosa que nuestros sentidos, que siempre tienen preferencias y l\u00edmites en sus preconceptos? Cualesquiera sean los sensores que nos conectan con lo que est\u00e1 fuera de nosotros, cualesquiera sean los dispositivos que nos comunican con el mundo, cada uno tiene su propio foco, sus tendencias y sus limitaciones. Diferentes combinaciones crean diferentes realidades. \u00bfC\u00f3mo puede la realidad ser nada m\u00e1s que lo que nuestros sentidos perciben de ella; lo cual significar\u00eda, entonces, que tendr\u00eda que estar totalmente en nuestra mente?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La realidad y la Mente divina<\/strong><\/p>\n<p>Tal vez s\u00f3lo si hubiera un ser, alguna Mente divina que pudiera ver todas las cosas desde cada perspectiva posible al mismo tiempo podr\u00eda decirse que la realidad objetiva existe. Como argumentaba el obispo George Berkeley, \u00bfpuede algo existir realmente, es decir, tener caracter\u00edsticas o cualidades propias que no est\u00e9n en \u00faltima instancia en una mente que las percibe? Porque \u00bfqu\u00e9 son, en esencia, las caracter\u00edsticas o cualidades (caliente, fr\u00edo, rojo, amarillo, dulce, agrio, duro, blando) sino impresiones sensoriales? \u00bfC\u00f3mo pueden existir las impresiones sensoriales sin una mente que las perciba? \u00bfC\u00f3mo puede haber dolor sin nervios, o sabor sin sensores gustativos? Sin una Mente divina, \u00bftiene sentido siquiera hablar acerca de lo que verdaderamente est\u00e1 fuera de nosotros, si todo es subjetivo, fluctuante, y a menudo nada m\u00e1s que impresiones sensoriales enga\u00f1osas?<\/p>\n<p><strong>\u00bfPuede haber verdadera moral (o verdadera realidad) si toda moral (o realidad) existe solamente como un conjunto de reacciones electro-qu\u00edmicas en mentes subjetivas?<\/strong> Intuimos que la moral existe independiente de nosotros; de otro modo, \u00bfc\u00f3mo puede ser inmoral el asesinato de beb\u00e9s tan s\u00f3lo porque son jud\u00edos, si toda mente humana piensa lo contrario? A\u00fan m\u00e1s, intuimos que la realidad existe independiente de la mente humana. De no ser as\u00ed, \u00bfdejar\u00eda de existir el Monte Everest si ninguna mente lo percibe? Pero, \u00bfc\u00f3mo pueden existir absolutos morales y ontol\u00f3gicos v\u00e1lidos para todos los seres humanos, si tanto la moral como la existencia se hallan s\u00f3lo en la mente, no fuera de ella?<\/p>\n<p><strong>Estos interrogantes y sus implicaciones se han debatido por siglos.<\/strong><\/p>\n<p>El emp\u00edrico brit\u00e1nico John Locke arg\u00fc\u00eda que si el conocimiento humano procede solamente de la experiencia, entonces \u00bfc\u00f3mo podemos conocer alguna cosa en s\u00ed misma? El conocimiento no puede ir m\u00e1s all\u00e1 de la experiencia. Nada existe en el intelecto, escribi\u00f3, que no haya sido percibido antes por los sentidos, y porque lo que est\u00e1 en los sentidos siempre es limitado, contingente y cambiante, nos quedamos con un insignificante conocimiento real del mundo.<\/p>\n<p>Avanzando m\u00e1s all\u00e1 de sus propias presuposiciones emp\u00edricas, George Berkeley acu\u00f1\u00f3 su famosa f\u00f3rmula, esse est percipi (\u201cSer es ser percibido\u201d), alegando que las cualidades y las caracter\u00edsticas de las cosas, aun sus cualidades m\u00e1s primarias (tales como la extensi\u00f3n), no existen fuera de la mente, y que \u00fanicamente cuando un objeto es percibido puede decirse que existe. \u201c<strong>Porque \u00bfqu\u00e9 son los objetos antes mencionados [casas, monta\u00f1as, r\u00edos] sino cosas que percibimos por los sentidos? \u2014escribi\u00f3\u2014. Y \u00bfqu\u00e9 percibimos fuera de nuestras propias ideas o sensaciones? Y \u00bfno es claramente repugnante que cualquiera de estos objetos, o cualquier combinaci\u00f3n de ellos, pudieran existir sin ser percibidos?\u201d<\/strong>3<\/p>\n<p>Por cuanto la realidad se nos presenta \u00fanicamente como una sensaci\u00f3n, no hay sensaci\u00f3n (por tanto, no hay realidad) sin percepci\u00f3n. El obispo Berkeley no negaba que estas cosas est\u00e9n all\u00ed, sino que afirmaba que cuando se dice que algo \u201cexiste\u201d, significa tan s\u00f3lo que es percibido por una mente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Kant: Noumenon y phenomenon<\/strong><\/p>\n<p>Asumiendo la realidad a partir de proposiciones sint\u00e9ticas a priori, sobre las cuales bas\u00f3 su revolucionaria filosof\u00eda, Immanuel Kant sostuvo que la mente en s\u00ed misma construye la realidad. No es que crea la realidad, sino que a ra\u00edz de estructuras preexistentes que hay dentro de ella, nuestra mente sintetiza y unifica la realidad, no de acuerdo con el mundo mismo, sino de acuerdo con cada mente. La mente se impone por s\u00ed misma sobre el mundo, que solamente se presenta seg\u00fan es organizado, filtrado y categorizado por la mente. La mente no se conforma al mundo; el mundo se conforma a la mente. Nuestro cerebro no modifica el mundo-tal-como-es\u2014escribi\u00f3 Kant mucho antes de la revoluci\u00f3n qu\u00e1ntica\u2014, sino que llega a nosotros solamente seg\u00fan nuestro cerebro lo permite.<\/p>\n<p><strong>Una persona que observa una monta\u00f1a con binoculares ver\u00e1 algo diferente de alguien que la mira con un microscopio. La monta\u00f1a est\u00e1 all\u00ed, por cierto; lo que vemos depende de que nuestra mente funcione como un microscopio, o como binoculares, o como un par de ojos humanos.<\/strong> A diferencia de los idealistas fenomenalistas posteriores (tales como Johann Gottlieb Fichte), que suprimir\u00edan toda realidad fuera de la que existe en nuestra mente, Kant no rechaz\u00f3 el noumenon, esto es, la realidad independiente de la cognici\u00f3n humana. El phenomenon (la realidad tal como se nos presenta) no puede existir sin noumena (la realidad tal como realmente es), as\u00ed como el dolor no puede existir sin nervios. Lo que Kant asevera, en cambio, es que nunca podemos conocer la noumena, el mundo real, por lo que es. Hay una impenetrable y oscura barrera entre lo que existe fuera de nosotros y lo que finalmente aparece como realidad en nuestra conciencia.<\/p>\n<p>Ninguno de estos fil\u00f3sofos, y ninguna de sus filosof\u00edas, han permanecido incontrovertibles. No obstante, es dif\u00edcil argumentar contra el asunto fundamental: Las limitaciones del conocimiento, especialmente del conocimiento que nos llega tan s\u00f3lo por medio de la percepci\u00f3n sensorial. Escribiendo contra la m\u00e1xima de que \u201cEl hombre es la medida de todas las cosas\u201d, Plat\u00f3n dijo que si lo \u00fanico que se requerir\u00eda para conocer la verdad es la percepci\u00f3n sensorial, entonces un \u201ccerdo o un mandril con cara de perro\u201d tambi\u00e9n ser\u00edan \u201cla medida de todas las cosas\u201d.<\/p>\n<p>El punto que Plat\u00f3n quiere destacar es que la realidad no puede ser medida y juzgada solamente por los patrones humanos, porque diferentes individuos miden y juzgan la realidad de manera diferente, aun contradictoria. El argumento de que no hay realidad objetiva aparte de lo que perciben nuestros sentidos \u2014aunque defendible con cierto rigor l\u00f3gico y racional \u2014no termina de convencernos, y en particular no persuade a alguien que apenas sobrevivi\u00f3 al estrellarse de cabeza contra un parabrisas. Esa persona sabe que algo real, s\u00f3lido, objetivo existe fuera de ella misma.<\/p>\n<p><strong>Desde la caverna de Plat\u00f3n hasta el argumento epistemol\u00f3gico de Kant, nos acosa la pregunta: \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s hay all\u00ed, fuera de nosotros? \u00bfQu\u00e9 existe y se mueve m\u00e1s all\u00e1 del estrecho y finito espectro de las apariencias en la mente humana, en el vasto e infinito \u00e1mbito de lo totalmente real? Como los sonidos agudos que s\u00f3lo el o\u00eddo del perro puede captar, o los sonidos y las part\u00edculas tan reales como las pelotas de f\u00fatbol o las cantatas de Bach, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s existe como noumena que simplemente no podemos sentir, ver, palpar o intuir?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Dimensiones m\u00e1s all\u00e1 del espacio y del tiempo<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los cient\u00edficos hablan de otras dimensiones m\u00e1s all\u00e1 del espacio-tiempo; algunas ramas de la f\u00edsica las demandan (la teor\u00eda del superstring requiere por lo menos diez dimensiones). Algunos matem\u00e1ticos sostienen que los n\u00fameros puros existen en una \u201crealidad\u201d independiente, distinta de nuestro mundo de percepci\u00f3n sensorial. <\/strong><\/p>\n<p>Otros afirman que lo sobrenatural, lo oculto, el reino de la fe, de los \u00e1ngeles, y la esfera del bien y del mal existen en el noumenon, m\u00e1s all\u00e1 de las continencias y limitaciones humanas. El autor del libro del Nuevo Testamento a los Hebreos escribi\u00f3 que \u201clo que se ve fue hecho de lo que no se ve\u00eda\u201d (Hebreos 11: 3, VRV). El ap\u00f3stol Pablo se refiri\u00f3 a realidades \u201cque hay en los cielos y&#8230; que hay en la tierra, visibles e invisibles\u201d (Colosenses 1: 16). \u00bfQu\u00e9 son esas cosas que no aparecen? \u00bfQu\u00e9 son esas realidades invisibles, no tanto en el cielo sino en la tierra?<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n de Kant entre phenomenon y noumenon, aunque no prueba la presencia de lo sobrenatural, al menos ha abierto un espacio para su existencia. \u00c9l postul\u00f3, aunque no fuera m\u00e1s que eso, una residencia f\u00edsica factible, un lugar donde lo sobrenatural pudiera existir. Un mill\u00f3n de llamadas a tel\u00e9fonos celulares cruz\u00e1ndose silenciosamente a nuestro alrededor implican la posibilidad \u2014no la probabilidad\u2014 de otros intangibles (\u00bf\u00e1ngeles, tal vez?). Lo primero muestra que la actividad inteligente e intencionada puede funcionar en derredor de nosotros, y sin embargo permanecer m\u00e1s all\u00e1 de nosotros, aun cuando nos afecte. (\u00bfQui\u00e9n, por ejemplo, oli\u00f3, oy\u00f3, vio, gust\u00f3 o palp\u00f3 el elevado nivel de radiaci\u00f3n que, en un tratamiento contra un c\u00e1ncer avanzado, destruy\u00f3 el revestimiento interior de sus intestinos, debilit\u00f3 sus defensas inmunol\u00f3gicas y precipit\u00f3 su muerte?)<\/p>\n<p>El noumenon est\u00e1 all\u00ed, en m\u00e1s de una forma, todo el tiempo, y m\u00e1s all\u00e1 de nuestras limitadas percepciones. El phenomenon es, quiz\u00e1, la punta del iceberg del infinito noumenon que nuestra mente percibe y absorbe, como una oscura esponja. El que apenas podamos percibir un m\u00ednimo de la realidad total no significa que no percibimos una parte de ella. El que no la podamos conocer plenamente no significa que no podamos conocerla a lo menos parcialmente. En \u00c9xodo, cuando Mois\u00e9s le pidi\u00f3 a Dios: \u201cTe ruego que me muestres tu gloria\u201d (33:18), Dios respondi\u00f3: \u201c<strong>No podr\u00e1s ver mi rostro; porque no me ver\u00e1 hombre, y vivir\u00e1\u201d. Y entonces dijo: \u201cHe aqu\u00ed un lugar junto a m\u00ed, y t\u00fa estar\u00e1s sobre la pe\u00f1a; y cuando pase mi gloria, yo te pondr\u00e9 en una hendidura de la pe\u00f1a, y te cubrir\u00e9 con mi mano hasta que haya pasado. Despu\u00e9s apartar\u00e9 mi mano, y ver\u00e1s mis espaldas; mas no se ver\u00e1 mi rostro<\/strong>\u201d (\u00c9xodo 33:20-23). Tal vez en eso consiste el phenomenon, la espalda, no el rostro, del noumenon.<\/p>\n<p>Los matem\u00e1ticos han encontrado incre\u00edble coherencia y belleza en el mundo de los n\u00fameros. Las matem\u00e1ticas parecen estar \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de las sensaciones, no como estructuras f\u00edsicas sino m\u00e1s bien como precisas y delicadas relaciones entre entidades preexistentes, m\u00e1s permanentes y firmes que el mundo material. Aunque el cerebro procese las f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas de manera abstracta, intuimos que se trata de realidades que se presentan m\u00e1s consistentes, confiables y estables que los caprichos ef\u00edmeros, vacilantes y artificiales del phenomenon. Tres kilos de arroz, no importa cu\u00e1n exacta sea la balanza, siempre ser\u00e1n m\u00e1s o menos que tres kilos (siquiera apenas por unas pocas mol\u00e9culas); sin embargo, el n\u00famero tres, como n\u00famero en s\u00ed mismo, es absoluto y puro, sin necesidad de ajustes o refinamientos.<\/p>\n<p><strong>Por consiguiente, ya sea como concepto o como sensaci\u00f3n, algo del noumenon nos llega, aun cuando lo percibamos como phenomenon. Estamos dise\u00f1ados, por decirlo as\u00ed, para interactuar con el noumenon, con lo aut\u00e9nticamente real, o al menos con parte de \u00e9l. Hay una adecuada armon\u00eda, una concordancia est\u00e9ticamente placentera entre nuestros sentidos y la porci\u00f3n de la realidad que entra en nuestra conciencia.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1n afortunados somos al poder observar la parte del espectro electromagn\u00e9tico emitido por la estrella m\u00e1s cercana a nuestros ojos \u2014el Sol\u2014 que no s\u00f3lo nos permite ver los objetos sino adem\u00e1s verlos en toda su belleza! \u00bfHay alguna raz\u00f3n l\u00f3gica, necesaria o siquiera pr\u00e1ctica para que las puestas de sol o los pavos reales sean representados tan placenteramente en nuestra mente? Sea cual fuere la cosa-en-s\u00ed-misma que emana de las hojas de menta, \u00a1cu\u00e1n agradable resulta que, al penetrar en la nariz, nuestra mente la perciba como una fragancia deleitosa! No importa qu\u00e9 sea en-s\u00ed-misma una naranja (o un durazno, o una ciruela, o una uva), no s\u00f3lo interact\u00faa tan sabrosa y deliciosamente con nuestra boca, sino que adem\u00e1s viene saturada con elementos qu\u00edmicos y nutrientes que satisfacen perfectamente nuestras necesidades f\u00edsicas.<\/p>\n<p>Por supuesto, los mismos dispositivos que proyectan el bien y el placer en nuestra conciencia, hacen lo mismo con el mal y la fealdad. La puesta de sol que arroja incandescentes rayos de luz desde el horizonte tambi\u00e9n deja detr\u00e1s una fr\u00eda estela que afecta a los pobres que quedan acurrucados y temblorosos en umbrales hostiles. No importa cu\u00e1n exquisita sea una uva o sabrosa una manzana, la peste a menudo las descomponen antes que lo haga el vientre humano. Y ese vientre tambi\u00e9n provee amplio terreno para el surgimiento de tumores voraces. Por lo tanto, por m\u00e1s inherentemente bueno que sea el phenomenon, el mal con frecuencia lo malogra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El mal: Un par\u00e1sito<\/strong><\/p>\n<p><strong>El mal siempre aparece despu\u00e9s de la realidad fundamental, como un par\u00e1sito. San Agust\u00edn, en La Ciudad de Dios, afirm\u00f3 que el mal es una disminuci\u00f3n, un abandono del bien. El bien vino primero; el mal lo sigui\u00f3. No hay causa eficiente del mal, dec\u00eda \u00e9l, s\u00f3lo una causa deficiente. Lo que llamamos mal \u201ces meramente la ausencia de algo que es el bien\u201d.4<\/strong><\/p>\n<p>Como el silencio, como la oscuridad, el mal surge solamente de una carencia, de un vaciamiento. \u201cAhora \u2014continuaba Agust\u00edn\u2014, tratar de descubrir las causas de estos defectos \u2014causas, como he dicho, no eficientes, sino deficientes\u2014 es como si alguien procurase ver la oscuridad o escuchar el silencio. Sin embargo, ambos son conocidos por nosotros, y el primero s\u00f3lo por medio del ojo, el \u00faltimo s\u00f3lo por medio del o\u00eddo; pero no por su realidad positiva, sino por su ausencia\u201d.5<\/p>\n<p>Observemos cuidadosamente: un durazno podrido requiere, en primer lugar, la existencia de un durazno sano. No puede haber enfermedad sexual sin que haya, primeramente, una relaci\u00f3n sexual. Y antes de una criatura violada existe solamente una criatura normal. Los adjetivos son secundarios, no originales, intrusiones despu\u00e9s-del-hecho, posteriores a \u00e9l; y el hecho mismo, como realidad pura, es bueno.<\/p>\n<p><strong>Los ni\u00f1os, los duraznos, las relaciones sexuales \u2014antes de cualquier defecto o imperfecci\u00f3n\u2014 revelan el toque creativo de un amor tierno y gentil. Pensemos en ellos, sin todos los adjetivos negativos; imaginemos a la criatura, sin modificaci\u00f3n. Por m\u00e1s rudamente que haya sido afectada, la naturaleza a\u00fan puede trascender la l\u00f3gica pura y permitirnos intuir indicios de un futuro m\u00e1s prometedor que la entrop\u00eda c\u00f3smica. Al relacionar lo que est\u00e1 en nosotros (nuestros sentidos) y lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de ellos (lo sentido), la ecuaci\u00f3n computa un resultado bello, los n\u00fameros se conectan, aunque tengan que ser calculados en nuestro coraz\u00f3n, no en nuestra cabeza.<\/strong><\/p>\n<p>Pensemos por un momento en la doctrina b\u00edblica de la encarnaci\u00f3n. Es una afirmaci\u00f3n casi inconcebible: Dios mismo se encarn\u00f3 en un ser humano. El Creador y Sustentador del vast\u00edsimo universo asumi\u00f3 nuestra carne, vivi\u00f3 entre nosotros y en la cruz carg\u00f3 con cada adjetivo y adverbio y verbo malvados. Y el peso de toda esa maldici\u00f3n \u2014su culpa, su consecuencia, su penalidad\u2014 fue suficiente para matarlo. Dios no es inmune a nuestro dolor ni a nuestro mal. Por el contrario, quebrantaron su vida, en Jes\u00fas, en la cruz.<\/p>\n<p>Pero si la Cruz es una realidad, lo es como evidencia incontestable de que Dios nos ama con un amor que se extiende por encima de la fr\u00eda expansi\u00f3n de lo infinito hasta entrar en los febriles rincones de nuestra vida temerosa y fr\u00e1gil. Nos confirma, tambi\u00e9n, que habiendo asuntos tan importantes en juego, Dios no habr\u00eda ido a la cruz sin darnos razones para creer que lo hizo. Y una de esas razones es su plan de restaurar el mundo y las criaturas a su condici\u00f3n original, pr\u00edstina. Imaginemos la creaci\u00f3n despojada de todos sus viles modificadores; y entonces imaginemos esos modificadores cayendo, con todo su enorme peso, sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Si alguien rompiera el vidrio y da\u00f1ara con un cuchillo el cuadro de la Mona Lisa, \u00bfesas cuchilladas disminuir\u00edan el amor que Leonardo invirti\u00f3 al retratar a esa famosa dama? No puede haber hambruna sin que primero haya campos de trigo y ma\u00edz. \u00bfY qu\u00e9 nos dicen el trigo y el ma\u00edz acerca de Alguien que primeramente envolvi\u00f3 su semilla en la c\u00e1scara antes que el agua, la tierra, el aire y el sol hicieran asomar el tallo y lo cubrieran con espigas? \u00bfDe Alguien que tambi\u00e9n dise\u00f1\u00f3 nuestro organismo para que esos granos de trigo y ma\u00edz tostados tuvieran tan buen sabor en nuestra boca y cuyos nutrientes se adecuaran tan saludablemente a nuestras c\u00e9lulas?<\/p>\n<p>Por cierto, los campos cubiertos de cereales no validan el argumento moral de la existencia de Dios, as\u00ed como el aroma inconfundible de las orqu\u00eddeas no invalida el materialismo a priori. Hay que admitir que las luminosas puestas de sol revelan los l\u00edmites de la l\u00f3gica y la raz\u00f3n para conocer el amor de Dios. Y aun un beb\u00e9 en su admirable inocencia no demuestra que Cristo muri\u00f3 en la cruz por nosotros. Reconozcamos los l\u00edmites de estos argumentos; pero no les neguemos su importancia y su peso.<\/p>\n<p><strong>\u201cPregunta a las bestias o a las aves: ellas te pueden ense\u00f1ar. Tambi\u00e9n a la tierra y a los peces del mar puedes pedirles que te instruyan. \u00bfHay alguien todav\u00eda que no sepa que Dios lo hizo todo con su mano? En su mano est\u00e1 la vida de todo ser viviente\u201d (Job 12:7-10, VP).<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Clifford Goldstein es el redactor de la Gu\u00eda de Estudio de la Biblia para Adultos. Este ensayo ha sido adaptado de su libro God, G\u00f6del, and Grace: A Philosophy of Faith.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>1. Arthur Schopenhauer, The World as Will and Idea (Londres: J. M. Dent, 1955), p. 4.<\/p>\n<p>2. Ib\u00edd.<\/p>\n<p>3. George Berkeley, On Principles of Human Knowledge, extractado en The Speculative Philosophers (Nueva York: Random House, 1947), p. 254.<\/p>\n<p>4. San Agust\u00edn, The City of God (Nueva York: Doubleday, 1958), p. 217.<\/p>\n<p>5. \u00cdd., p. 254.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl mundo \u2014dec\u00eda Arthur Schopenhauer\u2014 es mi idea\u201d.1 Si el mundo real es lo que Schopenhauer concibe en su mente, entonces tambi\u00e9n es s\u00f3lo lo que cada uno de nosotros piensa o imagina. Seg\u00fan Schopenhauer lo que conocemos \u201cno es un sol, y no es una tierra, sino tan s\u00f3lo un ojo que ve un &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/puede-entenderse-la-realidad-sin-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfPuede entenderse la realidad sin Dios?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7046","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7046\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}