{"id":7072,"date":"2016-02-17T14:18:27","date_gmt":"2016-02-17T19:18:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-dos-jardines\/"},"modified":"2016-02-17T14:18:27","modified_gmt":"2016-02-17T19:18:27","slug":"los-dos-jardines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/los-dos-jardines\/","title":{"rendered":"Los dos Jardines"},"content":{"rendered":"<p><strong>Nuestra salvaci\u00f3n proviene de un Dios que nos ama tanto que no escatima esfuerzo alguno a fin de ganarnos de nuevo para \u00e9l. <\/strong><\/p>\n<p>El registro de su actividad salvadora en la lucha entre el bien y el mal es la historia m\u00e1s grande jam\u00e1s contada. Es ciertamente el drama de las edades.<\/p>\n<p><strong>En esta historia, dos jardines aportan el escenario para acontecimientos cruciales. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Del primer jard\u00edn provienen el pecado, la p\u00e9rdida, la verg\u00fcenza y la muerte. Del segundo, fluyen la esperanza, el gozo y la vida.<\/strong><\/p>\n<p>Dios plant\u00f3 el primer jard\u00edn. Era hermoso, perfecto; era el Ed\u00e9n. y en este ambiente sin m\u00e1cula Dios coloc\u00f3 a los primeros seres humanos, creados adem\u00e1s por su propia mano (G\u00e9nesis 2:8,9), y se comunicaba con ellos.<\/p>\n<p>El Ed\u00e9n era el para\u00edso, el para\u00edso de la inocencia. Ad\u00e1n y Eva eran impecables, pero eran como ni\u00f1os. A\u00fan no hab\u00edan desarrollado caracteres, todav\u00eda no hab\u00edan tomado decisiones. Y pronto tendr\u00edan delante de ellos decisiones que tomar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>LA ENTRADA DEL MAL<\/strong><\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la tranquilidad del jard\u00edn, acechaba una figura siniestra. El mal, algo totalmente ajeno a la experiencia de Ad\u00e1n y Eva no estaba lejos (\u00a1Nunca lo est\u00e1!). Un \u00e1ngel ca\u00eddo, una vez conocido como Lucifer (el lucero), pero ahora como Satan\u00e1s (el enga\u00f1ador) aguardaba su oportunidad.<\/p>\n<p>No sabemos cuanto tiempo vivieron nuestros primeros padres en el Jard\u00edn, pero un d\u00eda cay\u00f3 la sombra sobre el para\u00edso. Satan\u00e1s, usando a la bella serpiente como m\u00e9dium, coloc\u00f3 delante de ellos el se\u00f1uelo de una experiencia nueva que los har\u00eda como Dios mismo.<\/p>\n<p>Dios hab\u00eda establecido una sencilla prueba de obediencia: &lt;&lt;<strong>De todo \u00e1rbol del huerto podr\u00e1s comer, mas del \u00e1rbol de la ciencia del bien del mal no comer\u00e1s; porque el d\u00eda que de \u00e9l comieres, ciertamente morir\u00e1s<\/strong>&gt;&gt; (G\u00e9nesis 2:16-17). Pero la serpiente dijo &lt;&lt;<strong>No morir\u00e9is; sino que sabe Dios que el d\u00eda que comiereis de \u00e9l, ser\u00e1n abiertos vuestros ojos y ser\u00e9is como Dios, sabiendo el bien y el mal<\/strong>&gt;&gt; (G\u00e9nesis 3:4-5).<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os han pasado, pero el tentador hoy se aproxima a la gente de la misma manera. Muestra la desobediencia como encantadora, haciendo que parezca atractiva. Retrata la adhesi\u00f3n a los mandamientos de Dios como aburrida. Promete emociones, experiencias nuevas. Recubre el sendero de la ruina al cual nos invita a entrar, un sendero donde est\u00e1n esparcidos borrachos en la cuneta y cuerpos consumidos.<\/p>\n<p><strong>El diablo siempre procura introducir dudas. Le atribuye su propio car\u00e1cter a Dios y pretende apropiarse del verdadero car\u00e1cter divino. El Se\u00f1or solamente desea lo que es mejor para nosotros; no nos reh\u00fasa nada que nos conduzca a la salud y a la felicidad. Satan\u00e1s, por el contrario, nos ofrece un paquete de veneno que parece atractivo, pero que finalmente nos degrada y nos corrompe.<\/strong><\/p>\n<p>Satan\u00e1s es &lt;&lt;<strong>mentiroso, y padre de mentira<\/strong>&gt;&gt;(Juan 8:44). <strong>&lt;&lt;No morir\u00e9is<\/strong>&gt;&gt;, convenci\u00f3 a Ad\u00e1n y a Eva. Pero era una gran mentira. <strong>Ellos s\u00ed murieron, y su descendencia ha seguido muriendo desde entonces.<\/strong><\/p>\n<p>&lt;&lt;<strong>Ser\u00e9is como Dios<\/strong>&gt;&gt;, prometi\u00f3; pero era una promesa que no podr\u00eda cumplir. Hab\u00eda procurado ser como Dios en las cortes celestiales (Isa\u00edas 14:13, Ezequiel 28:2-5), pero su autoenga\u00f1o termin\u00f3 con su expulsi\u00f3n del cielo.<\/p>\n<p>\u00danicamente Dios puede ser Dios. \u00c9l es el creador de todos, tanto \u00e1ngeles como seres humanos. La criatura nunca puede llegar a ser el Creador. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer a su imagen para que vivieran en \u00e9l y le rindiesen amorosa obediencia. Solamente en Dios podemos hallar nuestra verdadera identidad. &lt;&lt;<strong>T\u00fa nos has hecho para ti, oh Se\u00f1or, y nuestro coraz\u00f3n no tiene reposo hasta que encuentra su reposo en ti<\/strong>&gt;&gt;, como tan bien lo expres\u00f3 Agust\u00edn de Hipona.<\/p>\n<p>El pecado es irracional: es la demencia fundamental. Se aferra a lo imposible (ser como Dios). Desecha el hecho de que nuestra existencia proviene de Dios y depende de \u00e9l para cada respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, \u00a1cu\u00e1ntos hombres y mujeres siguen hoy las pisadas de nuestros primeros padres!. La gran mayor\u00eda de la gente sucumbe a la seducci\u00f3n del tentador \u00abSer\u00e9is como Dios\u00bb, al quitar a Dios de su pensamiento, negando que exista o rechaz\u00e1ndolo totalmente.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>RESULTADOS DE LA CA\u00cdDA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Las consecuencias de la ca\u00edda comenzaron a manifestarse casi inmediatamente. Despu\u00e9s del torrente inicial de placer, nuestros primeros padres empezaron a sentir verg\u00fcenza (G\u00e9nesis 3:7).<\/strong><\/p>\n<p>Al o\u00edr en el jard\u00edn que Dios se aproximaba, se sobrecogieron con sentimientos de culpa, y trataron de esconderse (vers\u00edculo 8). Pero, no pudieron ocultarse de Dios, as\u00ed como nosotros tampoco podemos escondernos de \u00e9l hoy. Comenzaron a culparse el uno al otro por su desobediencia: &lt;&lt;<strong>La mujer que me diste por compa\u00f1era me dio del \u00e1rbol, y yo com\u00ed<\/strong>&gt;&gt; gimi\u00f3 Ad\u00e1n (Vers\u00edculo 12).<\/p>\n<p>\u00bfTe suena familiar? echar la culpa a cualquiera, hasta culpar a Dios, pero no admitir tu propia falta. Lo mismo sucedi\u00f3 con Eva: &lt;&lt;<strong>La serpiente me enga\u00f1\u00f3, y com\u00ed<\/strong>&gt;&gt;, trat\u00f3 de defenderse (vers\u00edculo 13).<\/p>\n<p>Estos intentos de poner la culpa en alg\u00fan otro lugar y justificar as\u00ed sus acciones fueron tan endebles como los delantales de hojas de higuera que se cosieron para cubrir su desnudez. Y todav\u00eda hoy abundan los pretextos de hojas de higuera y la justificaci\u00f3n propia.<\/p>\n<p><strong>Entonces, el Se\u00f1or esboz\u00f3 a grandes rasgos el futuro que les aguardaba. Ser\u00edan desterrados del para\u00edso para atravesar una vida de penosos afanes. En adelante, la naturaleza producir\u00eda espinos y cardos. Eva con dolor dar\u00eda a luz a los hijos; y al final, despu\u00e9s de una vida entera de lucha para obtener el pan con el sudor de su frente, volver\u00edan al polvo del cual Dios los hab\u00eda formado (Vers\u00edculos 16-20).<\/strong><\/p>\n<p>El poeta John Milton, en el ep\u00edlogo de su \u00e9pica obra \u00abEl para\u00edso perdido2, describe emotivamente sus momentos finales en el Ed\u00e9n: &lt;&lt;<strong>El mundo entero estaba frente a ellos, donde escoger su lugar para reposar, con la Providencia como su gu\u00eda: Ellos, tomados de la mano, con pasos errantes y lentos, atravesaron el Ed\u00e9n hacia su camino solitario<\/strong>&gt;&gt;.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>DIOS AL RESCATE<\/strong><\/p>\n<p>Pero Dios no dej\u00f3 sin esperanza a Ad\u00e1n y a Eva. aunque desterrados del Ed\u00e9n, no fueron privados de su presencia. Doquiera los llevara su nueva vida, Dios estar\u00eda all\u00ed.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, Dios les dej\u00f3 una promesa para el futuro. Cuando todav\u00eda estaban en el jard\u00edn, le declar\u00f3 a la serpiente: &lt;&lt;<strong>Pondr\u00e9 enemistad entre ti y la mujer, entre tu simiente y la simiente suya; esta te herir\u00e1 en la cabeza, y tu le herir\u00e1s en el calca\u00f1ar<\/strong>&gt;&gt; (Vers\u00edculo 15).<\/p>\n<p>Esta \u00abenemistad\u00bb no es una reacci\u00f3n humana natural. Es algo colocado dentro de nosotros por Dios; es la gracia en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Elena White escribi\u00f3: &lt;&lt;<strong>La gracia que Cristo derrama en el alma es la que crea en el hombre enemistad contra Satan\u00e1s. Sin esta gracia transformadora y este poder renovador, el hombre seguir\u00eda siendo esclavo de Satan\u00e1s, siempre listo para ejecutar sus \u00f3rdenes. Pero el nuevo principio introducido en el alma crea un conflicto all\u00ed donde hasta entonces rein\u00f3 la paz. El poder que Cristo comunica habilita al hombre a resistir al tirano y usurpador. Cualquiera que aborrezca el pecado en vez de amarlo, que resista y venza las pasiones que hayan reinado en su coraz\u00f3n, prueba que en \u00e9l obra un principio que viene enteramente de lo alto<\/strong>&gt;&gt; (El conflicto de los siglos, p\u00e1g. 560).<\/p>\n<p>La obra de la gracia lleg\u00f3 a su cl\u00edmax en la Simiente de la mujer, Jesucristo. Hacia el final de su vida impecable, y su amante ministerio, fue a orar a un Jard\u00edn, el jard\u00edn del Getseman\u00ed.<\/p>\n<p>Este jard\u00edn fue plantado por el hombre, no por Dios. Era un lugar de retiro favorito para el Maestro. La noche del \u00faltimo jueves de su vida terrenal, con la cruz a la vista, Jes\u00fas fue all\u00ed para luchar en oraci\u00f3n con el Padre.<\/p>\n<p>al sentir el enorme peso de los pecados del mundo sobre s\u00ed, Jes\u00fas implor\u00f3: &lt;&lt;<strong>Padre m\u00edo, si es posible, pase de m\u00ed esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como t\u00fa<\/strong>&gt;&gt; (Mateo 26:39). &lt;&lt;<strong>Y estando en agon\u00eda, oraba m\u00e1s intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que ca\u00edan hasta la tierra<\/strong>&gt;&gt; (Lucas 22:44)<\/p>\n<p>En ese jard\u00edn estaba en juego el destino de la raza humana. Jes\u00fas anhelaba el apoyo de sus amigos m\u00e1s cercanos, pero se durmieron. \u00c9l bebi\u00f3 la copa solo. Otro ser estaba all\u00ed, el mismo enga\u00f1ador que hab\u00eda estado en el Ed\u00e9n. Ahora tent\u00f3 a Jes\u00fas a abandonar su misi\u00f3n de salvar al mundo: \u00ab<strong>Ellos no lo merecen. A ninguno de ellos le importa. \u00a1M\u00edralos, todos duermen!<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p>A diferencia de nuestros primeros padres, Jes\u00fas rehus\u00f3 prestar atenci\u00f3n a la mal\u00e9vola voz, rehus\u00f3 albergar dudas. Aceptando la amarga copa de la mano de su Padre, avanz\u00f3 hacia el Calvario.<\/p>\n<p><strong>Los dos Jardines nos invitan a contemplar con oraci\u00f3n el precio de nuestra salvaci\u00f3n. All\u00ed vemos cu\u00e1nto se perdi\u00f3, pero tambi\u00e9n cu\u00e1n grande es la gracia de nuestro maravilloso Se\u00f1or. Elena White nos urge a estudiar y comparar cuidadosamente &lt;&lt;el jard\u00edn del Ed\u00e9n con su detestable mancha de desobediencia [&#8230;] con el jard\u00edn del Getseman\u00ed, donde el Redentor del mundo sufri\u00f3 sobrehumana agon\u00eda cuando sobre \u00e9l se acumularon los pecados de todo el mundo&gt;&gt;. (manuscrito 1, 1892)<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Aleluya!\u00a1Qu\u00e9 Salvador!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor: <\/strong>William G. Johnsson (Director de la revista \u00abAdventist Review\u00bb y \u00abAdventist World\u00bb)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestra salvaci\u00f3n proviene de un Dios que nos ama tanto que no escatima esfuerzo alguno a fin de ganarnos de nuevo para \u00e9l. El registro de su actividad salvadora en la lucha entre el bien y el mal es la historia m\u00e1s grande jam\u00e1s contada. Es ciertamente el drama de las edades. 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