{"id":7101,"date":"2016-02-17T14:19:30","date_gmt":"2016-02-17T19:19:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/gozo-por-la-obediencia\/"},"modified":"2016-02-17T14:19:30","modified_gmt":"2016-02-17T19:19:30","slug":"gozo-por-la-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/gozo-por-la-obediencia\/","title":{"rendered":"Gozo por la obediencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>La primera reacci\u00f3n al leer este encabezamiento quiz\u00e1s sea de sorpresa: \u00ab\u00bfc\u00f3mo puede la obediencia ser una fuente de alegr\u00eda?\u00bb se preguntar\u00e1 el lector. <\/strong><\/p>\n<p>De siempre el ser humano ha pensado exactamente lo contrario: la libertad s\u00ed que es una fuente de gozo, pero la obediencia lleva a la opresi\u00f3n y a la frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Estamos, por tanto, ante una de aquellas gloriosas paradojas del Evangelio que contradicen la mente natural para mostrarnos la profundidad del poder transformador del amor de Cristo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Obediencia de coraz\u00f3n y obediencia por obligaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El amor de Cristo es la clave de nuestro tema y la explicaci\u00f3n a esta paradoja. \u00ab<strong>El amor de Cristo nos constri\u00f1e<\/strong>\u00bb (2 Co. 5:14-15). El motivo por el cual obedecemos va a determinar nuestras actitudes y nuestros sentimientos. La obediencia del creyente nace como respuesta natural al inmenso amor del Se\u00f1or Jes\u00fas. No es, por tanto, una obediencia impuesta a la que uno se somete porque no hay otro remedio, sino una obediencia voluntaria que emana del amor.<\/p>\n<p>Cuando uno ama, busca agradar en todo a la persona amada; as\u00ed lo vemos en la relaci\u00f3n de matrimonio. El ap\u00f3stol Pablo se refiri\u00f3 a esta actitud precisamente como una obediencia de coraz\u00f3n: <strong>\u00ab&#8230;hab\u00e9is obedecido de coraz\u00f3n a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados<\/strong>\u00bb (Ro. 6:17). La obediencia que sale del coraz\u00f3n es voluntaria y produce un gran gozo porque se basa en el amor. Por el contrario, hay una obediencia que no sale del coraz\u00f3n porque no ama a su destinatario y genera un pesado sentido de sumisi\u00f3n y hasta de amargura. \u00c9ste es el problema del legalismo en el que puede caer el creyente cuando su fe es una religi\u00f3n pero no una relaci\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estamos ante uno de los aspectos m\u00e1s singulares del Evangelio: <strong>Dios no obliga a nadie a creer. <\/strong>Siguiendo con la ilustraci\u00f3n del amor conyugal, Cristo no nos fuerza, sino que nos seduce con su amor. Tal fue la experiencia de Jerem\u00edas cuando obedeci\u00f3 al llamamiento divino y lo describi\u00f3 con estas hermosas palabras: \u00ab<strong>Me sedujiste, oh Se\u00f1or, y fui seducido; m\u00e1s fuerte fuiste que yo y me venciste<\/strong>\u00bb (Jer. 20:7). Por esta raz\u00f3n, Pablo -y todo creyente puede hacer lo mismo- se congratula de llamarse siervo -esclavo- de Jesucristo: es una obediencia que genera gozo porque ama a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El gozo: por qu\u00e9 y d\u00f3nde encontrarlo<\/strong><\/p>\n<p>El gozo es un sentimiento al que todos los seres humanos aspiramos, a la par que rehuimos su ant\u00f3nimo: la tristeza. No es casualidad que el himno oficial de la Uni\u00f3n Europea sea el \u00abHimno a la alegr\u00eda\u00bb, fragmento de la novena sinfon\u00eda de Beethoven quien puso m\u00fasica a un hermoso poema de Schiller (Oda a la alegr\u00eda).<\/p>\n<p><strong>Todos nacemos ya con la necesidad de gozarnos. \u00bfPor qu\u00e9? Ello es una consecuencia de la imagen de Dios en el hombre. Nuestro Creador es capaz de experimentar tanto el gozo como la tristeza y fue su voluntad que los seres humanos disfrutaran tambi\u00e9n de este sentimiento. La capacidad para sentir alegr\u00eda es un recuerdo del sello divino sobre nuestra personalidad. De hecho, los animales no pueden alegrarse de la misma forma que el ser humano.<\/strong><\/p>\n<p>En numerosas ocasiones la Palabra de Dios nos exhorta al gozo y la alegr\u00eda. Se nos invita a \u00ab<strong>gozar de la vida, de la esposa<\/strong>\u00bb, etc. Tanto los Salmos como los llamados libros sapienciales (Proverbios, Eclesiast\u00e9s) est\u00e1n repletos de alusiones a la alegr\u00eda. Y tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento, como veremos, este sentimiento forma parte de la experiencia del cristiano hasta el punto de que el gozo es un elemento esencial del fruto del Esp\u00edritu. Cristo vino para darnos no una vida mediocre, vac\u00eda o triste sino una \u00ab<strong>vida en abundancia<\/strong>\u00bb (Jn. 10:10). De la misma forma el Padre \u00ab<strong>nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos<\/strong>\u00bb (1 Ti. 6:17).<\/p>\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde encontrar el gozo? Todos buscamos las fuentes de satisfacci\u00f3n en los m\u00e1s diversos campos de la actividad humana: culturales, pol\u00edticos, religiosos. As\u00ed procuramos llenar nuestro tiempo de ocio con eventos a los que asistimos de modo activo o pasivo, como actores o como meros espectadores.<\/strong><\/p>\n<p>Sucede, sin embargo, que estas fuentes de alegr\u00eda con frecuencia est\u00e1n secas o proporcionan una satisfacci\u00f3n muy ef\u00edmera, por lo que se convierten en causa de desilusi\u00f3n, aburrimiento, y en no pocos casos en tedio y tristeza. Por tal raz\u00f3n, muchas personas ven en este mundo tan s\u00f3lo un valle de l\u00e1grimas, en el que todo carece de sentido. \u00a1Todo es vanidad! como consideramos en los meses anteriores. Ese es el motivo por el que multitud de personas caen en el m\u00e1s deprimente pesimismo. Muchos hoy se preguntan: \u00bfhay motivos para la esperanza?. Un s\u00ed rotundo es la respuesta de los cristianos que se toman en serio las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or Jesucristo. Su certeza nace de creer y experimentar en su propia vida que Cristo es un manantial de donde fluye un gozo supremo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Las palabras de Cristo, fuente de gozo y poder<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los rasgos m\u00e1s llamativos de la persona de Jes\u00fas es su humanidad. El ap\u00f3stol Juan, que comparti\u00f3 con el Maestro horas de honda amistad, recogi\u00f3 de \u00e9l ense\u00f1anzas preciosas que ponen al descubierto una de las facetas m\u00e1s radiantes de su car\u00e1cter: su amor. \u00ab<strong>Nadie tiene mayor amor que \u00e9ste: que ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos&#8230;\u00bb<\/strong> (Jn. 15:13-15). Y de este amor brota un gozo inaudito: \u00ab<strong>Estas cosas os he hablado para que mi gozo est\u00e9 en vosotros y vuestro gozo sea cumplido<\/strong>\u00bb (Jn. 15:11). El gozo de Jes\u00fas era el emanado del conocimiento del Padre y del cumplimiento de su voluntad, es decir de la obediencia. De este modo se anticipaba a la imitaci\u00f3n de sus seguidores y con su ejemplo se\u00f1alaba el camino de forma di\u00e1fana.<\/p>\n<p>La obra de Cristo en sus disc\u00edpulos se llevar\u00eda a cabo no s\u00f3lo por esta v\u00eda de la instrucci\u00f3n y del ejemplo, sino ante todo por la acci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, como nos lo muestran los escritos del Nuevo Testamento, especialmente el de los Hechos y los de las ep\u00edstolas. El testimonio apost\u00f3lico se enlazar\u00eda con la ense\u00f1anza de Cristo y la experiencia de la Iglesia apost\u00f3lica de todos los tiempos. Su historia registra ejemplos de fe y dudas, padecimientos dif\u00edcilmente soportables y ejemplos de valent\u00eda de m\u00e1rtires innumerables que han sido blanco de las burlas de incr\u00e9dulos y perseguidores. Pero estos m\u00e1rtires, lejos de desfallecer bajo el peso de la tristeza y el temor, han tenido experiencias de gozo triunfal, tal como les dijo su Maestro y Se\u00f1or: \u00ab<strong>Vosotros ahora ten\u00e9is tristeza, pero os volver\u00e9 a ver y se gozar\u00e1 vuestro coraz\u00f3n y nadie os quitar\u00e1 vuestro gozo<\/strong>\u00bb (Jn. 16:22).<\/p>\n<p>Ello es as\u00ed porque el gozo va \u00edntimamente asociado al poder de Cristo. Ya lo anticip\u00f3 Nehem\u00edas cuando declar\u00f3 con vigor al pueblo: \u00ab<strong>El gozo del Se\u00f1or es vuestra fuerza<\/strong>\u00bb (Neh. 8:10). Es cierto que el creyente sufre en verdad muchos de las penalidades que aquejan al no cristiano, pero tambi\u00e9n es verdad que del Se\u00f1or recibe las fuerzas para confiar en \u00e9l y seguir sirvi\u00e9ndole con alegr\u00eda (2 Co. 12:1-10). No menos alentadoras son las palabras de Pedro cuando declara en su primera carta que somos \u00ab<strong>guardados por el poder de Dios mediante la fe para alcanzar la salvaci\u00f3n (&#8230;) en lo cual vosotros os alegr\u00e1is, aunque si es necesario teng\u00e1is que ser afligidos en diversas pruebas<\/strong>\u00bb (1 P. 1:5-6).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La obediencia, garant\u00eda del gozo, requiere un esfuerzo<\/strong><\/p>\n<p>Hemos visto hasta ahora c\u00f3mo la bendici\u00f3n de la alegr\u00eda no es otorgada al creyente incondicionalmente sino que va ligada a la obediencia. \u00c9sta se convierte as\u00ed en la garant\u00eda del gozo. Pero, adem\u00e1s, el \u00abestar gozoso\u00bb es en s\u00ed mismo un acto de obediencia. Las exhortaciones de Pablo al respecto suelen ir en el modo imperativo, es un ruego a obedecer: \u00ab<strong>Estad siempre gozosos<\/strong>\u00bb (1 Ts. 5:16), \u00ab<strong>Regocijaos en el Se\u00f1or siempre<\/strong>&#8230;\u00bb (Fil. 4:4). Hay, por tanto un elemento de esfuerzo por nuestra parte incompatible con la pasividad y la autocomplacencia. Sin duda la seguridad de nuestra salvaci\u00f3n es una fuente perenne de gozo, un gozo espont\u00e1neo.<\/p>\n<p><strong>Pero, en otro sentido el gozo es algo a cultivar, como una planta que hay que regar, tal como ocurre con las otras partes del fruto del Esp\u00edritu.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La paz, consecuencia del gozo<\/strong><\/p>\n<p>Es llamativa, y sintom\u00e1tica al mismo tiempo, la cercan\u00eda con la que el gozo y la paz aparecen en el Nuevo Testamento. Tanto en el texto por excelencia sobre el gozo (Fil. 4:4-7) como en el pasaje clave del fruto del Esp\u00edritu: \u00abamor, gozo, paz&#8230;\u00bb (G\u00e1. 5:22-24), ambos est\u00e1n \u00edntimamente vinculados. Una relaci\u00f3n tan estrecha no nos debe sorprender por cuanto el gozo aut\u00e9ntico del Esp\u00edritu es tambi\u00e9n fuente de una paz profunda.<\/p>\n<p><strong>Cuando contemplamos nuestro estado actual en Cristo y experimentamos que \u00abnada ni nadie nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jes\u00fas\u00bb, la paz y el gozo fluyen de forma abundante. Todo creyente se identifica con la reacci\u00f3n de los magos de Oriente quienes \u00abal ver la estrella se regocijaron con muy grande gozo\u00bb (Mt. 2:10). La estrella, se\u00f1al inequ\u00edvoca del nacimiento de Jes\u00fas, nos recuerda la gloriosa esperanza, presente y futura, que tenemos en Cristo.<\/strong><\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de todo lo expuesto debe animarnos a cantar:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Las nubes y la tempestad<br \/>No ocultan a Jes\u00fas<br \/>Y en medio de la oscuridad<br \/>Me gozo en su luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Gozo, gozo, en mi alma hoy.<br \/>Gozo, gozo, doquiera que estoy.<br \/>Desde que a Jes\u00fas vi<br \/>Y a su lado fui<br \/>De su amor el gozo he sentido en m\u00ed<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez \/ Dr. Pablo Mart\u00ednez Vila<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera reacci\u00f3n al leer este encabezamiento quiz\u00e1s sea de sorpresa: \u00ab\u00bfc\u00f3mo puede la obediencia ser una fuente de alegr\u00eda?\u00bb se preguntar\u00e1 el lector. 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