{"id":7145,"date":"2016-02-17T14:21:00","date_gmt":"2016-02-17T19:21:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-mensaje-de-dios-a-la-iglesia-de-laodicea\/"},"modified":"2016-02-17T14:21:00","modified_gmt":"2016-02-17T19:21:00","slug":"el-mensaje-de-dios-a-la-iglesia-de-laodicea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-mensaje-de-dios-a-la-iglesia-de-laodicea\/","title":{"rendered":"El mensaje de Dios a la iglesia de Laodicea"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLaodicea\u00bb significa \u00abel juicio del pueblo,\u00bb o seg\u00fan Cruden, \u00abun pueblo justo.\u00bb El mensaje dirigido a esta iglesia presenta las escenas finales del tiempo de gracia. Revela un plazo de juicio. Es la \u00faltima etapa de la iglesia.<\/p>\n<p><strong>El mensaje del Se\u00f1or a Laodicea es una queja amorosa a una iglesia que ayer camin\u00f3 con su Se\u00f1or, pero que hoy le ha alejado de s\u00ed.<\/strong><\/p>\n<p><strong>A diferencia de todas las otras, Laodicea no recibe ninguna palabra de reconocimiento. Sin embargo, tal vez por esta raz\u00f3n, se encuentran, de parte del Se\u00f1or, palabras m\u00e1s tiernas y maravillosas que en las dem\u00e1s; palabras de comprensi\u00f3n y dulzura.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El Mensaje de Dios a la Iglesia de Laodicea<\/strong><\/p>\n<p><strong>Apocalipsis 3: 14-22<\/strong><\/p>\n<p>Y escribe al \u00e1ngel de la iglesia en Laodicea: He aqu\u00ed dice el Am\u00e9n, el testigo riel y verdadero, el principio de la creaci\u00f3n de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres fr\u00edo, ni caliente. \u00a1Ojal\u00e1 fueses fr\u00edo, o caliente! Mas porque eres tibio, y no fr\u00edo ni caliente, te vomitar\u00e9 de mi boca. Porque t\u00fa dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que t\u00fa eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo; yo te amonesto que de mi compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la verg\u00fcenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo: s\u00e9 pues celoso, y arrepi\u00e9ntete. He aqu\u00ed, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entrar\u00e9 a \u00e9l, y cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo. Al que venciere, yo le dar\u00e9 que se siente conmigo en mi trono; as\u00ed como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene o\u00eddo, oiga lo que el Esp\u00edritu dice a las iglesias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La iglesia de Laodicea<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLaodicea\u00bb significa \u00abel juicio del pueblo,\u00bb o seg\u00fan Cruden, \u00abun pueblo justo.\u00bb El mensaje dirigido a esta iglesia presenta las escenas finales del tiempo de gracia. Revela un plazo de juicio.<\/p>\n<p><strong>Es la \u00faltima etapa de la iglesia. Por consiguiente se aplica a los que han cre\u00eddo en el mensaje del tercer \u00e1ngel, el \u00faltimo mensaje de misericordia que se proclame antes de la venida de Cristo.<\/strong> (Apocalipsis 14:9-14.) Mientras se realiza la obra del gran d\u00eda Je expiaci\u00f3n, y progresa el juicio investigador referente a la casa de Dios, hay un per\u00edodo durante el cual la iglesia que aguarda, observa como regla de vida la santa y justa ley de Dios.<\/p>\n<p><strong>\u00abHe aqu\u00ed dice el Am\u00e9n.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Este es pues el mensaje final dirigido a las iglesias antes del fin del tiempo de gracia. <\/strong><\/p>\n<p>La descripci\u00f3n que se hace de los indiferentes miembros de Laodicea es sorprendente y terrible. Sin embargo, es innegable, porque el Testigo es \u00abfiel y verdadero.\u00bb Adem\u00e1s, es el \u00abprincipio de la creaci\u00f3n de Dios.\u00bb Basados en este lenguaje, algunos han intentado sostener el error de que Cristo es un ser creado, cuya existencia es anterior a la de cualquier otro ser o cosa creada, es decir que sigue en orden al Dios eterno y existente de por s\u00ed. Pero el lenguaje no implica que fuera creado; porque las palabras \u00abel principio de la creaci\u00f3n\u00bb pueden significar simplemente que hablando estrictamente \u00e9l inici\u00f3 la obra de la creaci\u00f3n. \u00abSin \u00e9l nada de lo que es hecho, fue hecho.\u00bb Pero otros, parece con m\u00e1s propiedad, interpretan la palabra arch\u00e9 como significando el \u00abagente\u00bb o \u00abcausa eficiente,\u00bb que es una de las definiciones de la palabra, y entienden que Cristo es el agente por medio del cual Dios cre\u00f3 todas las cosas.<\/p>\n<p><strong>La causa de queja.<\/strong><\/p>\n<p>La acusaci\u00f3n presentada contra los laodicenses es que son tibios, ni fr\u00edos ni calientes. Carecen de aquel fervor religioso y de aquella devoci\u00f3n exigidas por su situaci\u00f3n en el momento final de la historia del mundo y por el hecho de que resplandece la luz de la profec\u00eda sobre su senda. Esta tibieza se demuestra por la falta de buenas obras, porque es el conocimiento de sus obras lo que induce al Testigo fiel y verdadero a presentar esta terrible acusaci\u00f3n contra ellos.<\/p>\n<p><strong>\u00ab\u00a1Ojal\u00e1 fueses fr\u00edo, o caliente!\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En este mensaje se presentan tres condiciones espirituales: la fr\u00eda, la tibia y la caliente. Es importante determinar qu\u00e9 representa cada condici\u00f3n, a fin de precavernos contra las conclusiones err\u00f3neas. Se han de considerar tres condiciones espirituales que afectan a la iglesia y no al mundo. No es dif\u00edcil concebir lo que significa el t\u00e9rmino \u00abcaliente.\u00bb<\/p>\n<p>En seguida la mente evoca un estado de celo intenso, cuando todos los afectos, elevados a la mayor tensi\u00f3n, se encauzan hacia Dios y su causa, y se manifiestan en las obras correspondientes. Ser tibio es carecer de ese celo, es estar en una condici\u00f3n en que falta fervor en el coraz\u00f3n, en que no hay abnegaci\u00f3n, no se lleva cruz alguna, no se testifica resueltamente por Cristo, y ninguna agresi\u00f3n valiente mantiene brillante la armadura. Lo peor de todo es que implica completa satisfacci\u00f3n con esa condici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cuando un hombre siente que le falta algo y lo desea, se esforzar\u00e1 por obtenerlo. El rasgo m\u00e1s desalentador de los tibios es que no sienten falta ni necesidad de algo. <\/strong><\/p>\n<p>Resulta pues f\u00e1cil comprender por qu\u00e9 nuestro Se\u00f1or preferir\u00eda ver a su iglesia en una condici\u00f3n de frialdad inc\u00f3moda, m\u00e1s bien que en una condici\u00f3n de c\u00f3moda tibieza indiferente y f\u00e1cil. La persona no quedar\u00e1 mucho tiempo fr\u00eda. Sus esfuerzos no tardar\u00e1n en conducirla a una condici\u00f3n f\u00e9rvida. Pero si es tibia, corre el peligro de permanecer as\u00ed hasta que el Testigo fiel y veraz se vea obligado a rechazarla como causa de n\u00e1useas y repugnancia.<\/p>\n<p><strong>\u00abTe vomitar\u00e9 de mi boca\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Aqu\u00ed la figura se lleva m\u00e1s adelante, y el rechazamiento de los tibios queda expresado por las n\u00e1useas que ocasiona el agua tibia. Esto significa un rechazamiento final, una completa separaci\u00f3n de su iglesia.<\/p>\n<p><strong>\u00abRico, y estoy enriquecido.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed piensan los laodicenses que es su condici\u00f3n. No son hip\u00f3critas, porque no saben que son pobres, miserables, ciegos y desnudos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La amonestaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u00abDe m\u00ed compres,\u00bb dice el verdadero Testigo, \u00aboro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas; . . . y unge tus ojos con colirio, para que veas.\u00bb Esto muestra en seguida a los enga\u00f1ados laodicenses las cosas de que carecen, y el grado de su indigencia. Les muestra tambi\u00e9n d\u00f3nde pueden obtener aquellas cosas en que son tan terriblemente pobres, y les presenta la necesidad de obtenerlas r\u00e1pidamente. El caso es tan urgente que nuestro gran Abogado ante el tribunal celestial nos env\u00eda un consejo especial al respecto.<\/p>\n<p>El hecho de que el que ha condescendido a se\u00f1alarnos nuestras faltas y a aconsejarnos lo que hemos de comprar es el que tiene estas cosas para otorg\u00e1rnoslas y nos invita a ped\u00edrselas, es la mejor garant\u00eda posible de que nuestra solicitud ser\u00e1 aceptada y nos ser\u00e1 concedido lo que pidamos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00abOro afinado en fuego.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El oro, considerado literalmente, es un sustantivo que abarca todos los bienes y riquezas del mundo. Figurativamente, debe denotar lo que constituye las riquezas espirituales. \u00bfQu\u00e9 gracia, pues, representa el oro? Indudablemente no es una sola la gracia que responde al sentido completo de ese t\u00e9rmino. El Se\u00f1or dijo a la iglesia de Smirna que \u00e9l conoc\u00eda su pobreza, pero que era rica. Ese testimonio demuestra que sus riquezas consist\u00edan en aquello cuya posesi\u00f3n iban a recibir finalmente sus miembros con la corona de la vida.<\/p>\n<p><strong>No hay cosa que agotar\u00e1 m\u00e1s pronto las fuentes de la espiritualidad y nos hundir\u00e1 en completa pobreza con referencia a las cosas del reino de Dios, como el dejar que se apague la fe y penetre la incredulidad en el coraz\u00f3n. Para que agrade a los ojos de Dios, toda acci\u00f3n debe ser inspirada por la fe. Al venir a \u00e9l, lo primero que necesitamos hacer es creer que \u00e9l existe. Somos salvos por la fe como principal agente de la gracia que es el don de Dios. (Hebreos 11:6; Efesios 2:8.)<\/strong><\/p>\n<p>De esto se desprende que la fe es el elemento principal de la riqueza espiritual. Pero si, como ya se ha observado, ninguna gracia \u00fanica puede responder al significado completo del t\u00e9rmino \u00aboro,\u00bb es indudable que deben incluirse otras cosas con la fe. \u00abLa fe es la sustancia de las cosas que se esperan.\u00bb De ah\u00ed que la esperanza acompa\u00f1e inseparablemente a la fe. (Hebreos 11:1; Romanos 8:24, 25.) Pablo nos dice, adem\u00e1s, que la fe obra por amor, y nos habla en otro lugar de ser \u00abricos en buenas obras.\u00bb (G\u00e1latas 5:6; 1 Timoteo 6:18.) Es decir que el amor no puede separarse de la fe. Encontramos por lo tanto que las tres cosas son asociadas por Pablo en 1 de Corintios 13: la fe, la esperanza y la caridad (o amor); pero la mayor es la caridad, que es \u00abrica en buenas obras.\u00bb Tal es el oro probado por fuego que se nos aconseja que compremos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00abVestiduras blancas.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Acerca de este punto no parece que haya lugar a mucha controversia. Unos pocos pasajes nos proporcionar\u00e1n la clave para comprender esta expresi\u00f3n. Dice el profeta que \u00abtodas nuestras justicias [son] como trapo de inmundicia.\u00bb (Isa\u00edas 64:6.) Se nos aconseja que compremos lo opuesto de los trapos de inmundicia, a saber una vestidura completa y sin mancha. Se emplea la misma figura en Zacar\u00edas 3:3, 4, y Juan, en Apocalipsis 19:8, dice claramente que \u00abel lino fino son las justificaciones de los santos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El colirio<\/strong><\/p>\n<p>Es m\u00e1s f\u00e1cil que haya diversidad de opini\u00f3n en. cuanto al colirio que con respecto a la vestidura blanca. El ungimiento de los ojos no se ha de tomar ciertamente en sentido literal, porque se alude aqu\u00ed a cosas espirituales. El colirio debe denotar algo que vivifique nuestro discernimiento espiritual. La Palabra de Dios nos revela un solo agente que realice esto, a saber el Esp\u00edritu Santo. En Hechos 10:38, leemos que en \u00abcuanto a Jes\u00fas de Nazaret; . . . le ungi\u00f3 Dios de Esp\u00edritu Santo.\u00bb El mismo autor que nos transmiti\u00f3 la revelaci\u00f3n de Jesucristo que estamos estudiando, escribi\u00f3 como sigue a la iglesia en su primera ep\u00edstola:<\/p>\n<p>\u00abMas vosotros ten\u00e9is la unci\u00f3n del Santo, y conoc\u00e9is todas las cosas. . . . Pero la unci\u00f3n que vosotros hab\u00e9is recibido de \u00e9l, mora en vosotros, y no ten\u00e9is necesidad que ninguno os ense\u00f1e; mas como la unci\u00f3n misma os ense\u00f1a de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, as\u00ed como os ha ense\u00f1ado, perseverar\u00e9is en \u00e9l.\u00bb (1 Juan 2:20, 27.) Si recurrimos a su Evangelio, descubrimos que la obra que Juan presenta aqu\u00ed como realizada por la unci\u00f3n es exactamente la misma que all\u00ed atribuye al Esp\u00edritu Santo. \u00ab<strong>El Consolador, el Esp\u00edritu Santo, al cual el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, \u00e9l os ense\u00f1ar\u00e1 todas las cosas, y os recordar\u00e1 todas las cosas que os he dicho<\/strong>.\u00bb (Juan 14:26. V\u00e9ase tambi\u00e9n Juan 16:13.)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La prueba del amor<\/strong><\/p>\n<p>Por extra\u00f1o que parezca, el castigo es la prueba del amor. \u00ab<strong>Yo reprendo y castigo a todos los que amo<\/strong>.\u00bb Si somos sin castigo, no somos hijos. (Hebreos 12:8.) Dice Augusto C. Thompson: \u00abAqu\u00ed se presenta una ley general de su misericordiosa econom\u00eda. . . . Como en cierta medida todos necesitan castigo, todos lo reciben en cierta medida, y as\u00ed tienen pruebas del afecto del Salvador. Esta es una lecci\u00f3n dif\u00edcil de aprender, y los creyentes son alumnos tardos; sin embargo hay aqu\u00ed y all\u00e1 en toda la Palabra de Dios y su providencia, demostraciones de que las pruebas son bendiciones suyas, y de que ning\u00fan hijo escapa a la vara. Los bloques incorregiblemente mal formados y de grosera contextura son retocados, mientras que los escogidos para la gloriosa estructura son sometidos al cincel y el martillo. No hay en la vid verdadera racimo que no deba pasar por el lagar.<\/p>\n<p>&#8216;Por mi parte\u2013dijo un antiguo te\u00f3logo en gran aflicci\u00f3n,\u2013bendigo a Dios porque en esta airada dispensaci\u00f3n suya he observado y sentido tanta misericordia que estoy casi transportado. Me agrada por cierto pensar en cu\u00e1n infinitamente dulces ser\u00e1n sus misericordias, cuando son tan misericordiosos sus juicios.&#8217; Por lo tanto, en vista del origen y designio de los castigos que recibes; &#8216;S\u00e9 pues celoso, y arrepi\u00e9ntete.&#8217; No pierdas tiempo; no pierdas un solo golpe de la vara, sino arrepi\u00e9ntete en seguida. S\u00e9 ferviente en esp\u00edritu. Esta es la primera aplicaci\u00f3n del est\u00edmulo.\u00bb 1<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>S\u00e9 celoso y arrepi\u00e9ntete<\/strong><\/p>\n<p>Aunque, como ya lo hemos visto, la condici\u00f3n representada por la frialdad es preferible a la tibieza, no es el estado en el cual nuestro Se\u00f1or desea encontrarnos. Nunca se nos exhort\u00f3 a procurar ese estado. Hay otro mucho mejor que se nos aconseja alcanzar; a saber el de ser celosos, fervientes, con coraz\u00f3n ardiente, sirviendo a nuestro Maestro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Cristo llama a la puerta<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEste es el coraz\u00f3n de los corazones\u2013dice Augusto C. Thompson.\u2013A pesar de la actitud ofensiva de ellos y a pesar de su car\u00e1cter desagradable, siente \u00e9l tanto amor por sus almas que se humilla a solicitar el privilegio de hacerlas bienaventuradas. &#8216;He aqu\u00ed, yo estoy a la puerta y llamo.&#8217; \u00bfPor qu\u00e9 llama? No porque est\u00e9 sin hogar en otra parte. . . . Entre las mansiones de la casa de su Padre no hay una sola entrada cerrada para \u00e9l. En la gloria, \u00e9l es la vida de todo coraz\u00f3n, la luz de todo ojo, el canto de toda lengua. Pero \u00e9l va de puerta en puerta por Laodicea. Se detiene ante cada una y llama, porque vino a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido, porque no puede renunciar al prop\u00f3sito de comunicar vida eterna a cuantos le haya dado el Padre, y porque no puede ser conocido por los comensales a menos que le abran la puerta y le den la bienvenida.<\/p>\n<p>\u00bfCompraste un terreno, o cinco yuntas de bueyes, y, teniendo el sombrero en la mano, ruegas que se te excuse? El llama y llama. Pero no puedes recibir visitas ahora; te ha dejado agotado tu trabajo; te has acomodado en el sof\u00e1, y mandas decir que est\u00e1s ocupado. El llama y llama. . . . Es la hora de la reuni\u00f3n de oraci\u00f3n . . . o tienes oportunidad de hacer una visita cristiana a una persona o a una familia; pero no te mueves. . . . \u00a1Oh nauseabunda tibieza! \u00a1Oh fatal mundanalidad! El Se\u00f1or de la gloria recorre todo el trayecto desde su palacio celestial, viene con pobreza, sudor y sangre, a la puerta de quien profesa ser su amigo, que se lo debe todo, y no puede entrar. Viene a rescatar un hombre cuya casa est\u00e1 incendiada, y \u00e9l no quiere darle entrada. \u00a1Oh cu\u00e1nta altura y profundidad tiene la paciencia de Jesucristo! Hasta el pagano Publio recibi\u00f3 a Pablo, y lo aloj\u00f3 cort\u00e9smente tres d\u00edas. \u00bfDir\u00e1n los cristianos nominales al Se\u00f1or de los ap\u00f3stoles que no tienen lugar para \u00e9l?\u00bb 2<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abSi alguno oyere mi voz.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El Se\u00f1or ruega, pues, mientras llama. La palabra \u00absi\u00bb implica que algunos no querr\u00e1n o\u00edr. Aunque \u00e9l est\u00e1 a la puerta y llama, algunos cerrar\u00e1n sus o\u00eddos para no o\u00edr sus tiernas s\u00faplicas. Pero no basta o\u00edr simplemente. Debemos abrir la puerta. Muchos de los que al principio oyen su voz, y por un tiempo se sienten inclinados a escucharla, dejan finalmente de hacer lo que es necesario para asegurarse la comuni\u00f3n del Hu\u00e9sped celestial.<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Luego viene la promesa<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEntrar\u00e9 a \u00e9l, y cenar\u00e9 con \u00e9l, y \u00e9l conmigo.\u00bb \u00a1Cu\u00e1n en\u00e9rgica y conmovedora es la figura! \u00a1Un amigo participa con otro de una comida alegre y sociable! Los dos esp\u00edritus sostienen una conversaci\u00f3n libre e \u00edntima. \u00a1Qu\u00e9 fest\u00edn debe ser tener al Rey de gloria como hu\u00e9sped! [No es una uni\u00f3n com\u00fan, ni una bendici\u00f3n ordinaria o un privilegio usual lo que denota este lenguaje! \u00bfQui\u00e9n puede permanecer indiferente frente a tan tierna s\u00faplica y tan misericordiosa promesa?<\/p>\n<p>Ni siquiera se nos pide que pongamos la mesa para ese Hu\u00e9sped exaltado. De esto se encarga \u00e9l mismo, no con el alimento grosero de la tierra, sino con viandas de su propio alfol\u00ed celestial. Nos ofrece gustos anticipados de la gloria que pronto revelar\u00e1. Nos da arras de nuestra herencia futura, que es incorruptible, incontaminada e inmarcesible. En verdad, cuando cumplamos las condiciones y recibamos esta promesa, experimentaremos el nacimiento del lucero de la ma\u00f1ana en nuestros corazones, y contemplaremos el alba de una gloriosa ma\u00f1ana para la iglesia de Dios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La promesa al vencedor<\/strong><\/p>\n<p>El Se\u00f1or hace la promesa de cenar con sus disc\u00edpulos antes de expresar la promesa final al vencedor. Esto demuestra que las bendiciones inclu\u00eddas en esa promesa se han de disfrutar durante el tiempo de gracia y prueba. Ahora se a\u00f1ade a todas las dem\u00e1s promesas \u00e9sta dirigida al vencedor: \u00ab<strong>Al que venciere, yo le dar\u00e9 que se siente conmigo en mi trono; as\u00ed como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono<\/strong>.\u00bb<\/p>\n<p>Con esto culminan las promesas del Se\u00f1or. Despu\u00e9s de haber sido al principio rebelde, luego ca\u00eddo, degradado y contaminado, el hombre es reconciliado con Dios por la obra del Redentor. Es purificado de sus contaminaciones, redimido de la ca\u00edda, hecho inmortal y finalmente elevado a un sitio sobre el trono de su Salvador. No pueden ir m\u00e1s lejos los honores ni la exaltaci\u00f3n. Las mentes humanas no pueden concebir ese estado, ni puede describirlo su lenguaje. obra sacerdotal de Cristo en favor del hombre arrepentido] ser\u00e1 entre ambos a dos.\u00bb (Zacar\u00edas 6:12, 13.)<\/p>\n<p><strong>Pero llega el momento en que deber\u00e1 cambiar de posici\u00f3n, y dejando el trono de su Padre asumir\u00e1 el suyo propio. Esto suceder\u00e1 cuando llegue el momento de dar la recompensa a los vencedores, porque cuando ellos la reciban se sentar\u00e1n con Cristo en su trono, como \u00e9l venci\u00f3 y est\u00e1 ahora sentado con el Padre en su trono.<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Pr. Wilfredo Carrillo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLaodicea\u00bb significa \u00abel juicio del pueblo,\u00bb o seg\u00fan Cruden, \u00abun pueblo justo.\u00bb El mensaje dirigido a esta iglesia presenta las escenas finales del tiempo de gracia. Revela un plazo de juicio. Es la \u00faltima etapa de la iglesia. 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