{"id":7149,"date":"2016-02-17T14:21:05","date_gmt":"2016-02-17T19:21:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-joven-y-el-camino-de-la-fe\/"},"modified":"2016-02-17T14:21:05","modified_gmt":"2016-02-17T19:21:05","slug":"el-joven-y-el-camino-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-joven-y-el-camino-de-la-fe\/","title":{"rendered":"El joven y el camino de la Fe"},"content":{"rendered":"<p><strong>Rub\u00e9n Dar\u00edo comenz\u00f3 su famosa \u00abCanci\u00f3n de oto\u00f1o en primavera\u00bb con las palabras \u00ab\u00a1Juventud, divino tesoro!\u00bb, como si no le cupiese la menor duda de que la juventud es un don precioso, todo belleza, todo lirismo. <\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, su vida no siempre fue un para\u00edso siempre pl\u00e1cido en el que \u00abla historia sonr\u00ede como una flor\u00bb. M\u00e1s adelante confiesa, dada la experiencia juvenil que tuvo \u00aben un mundo de duelo y de aflicci\u00f3n\u00bb, que su juventud fue una \u00abcabellera oscura, hecha de noche y de dolor\u00bb; a la ternura se ha unido \u00abuna pasi\u00f3n violenta\u00bb. <strong>La conclusi\u00f3n de Dar\u00edo no pod\u00eda ser m\u00e1s pat\u00e9tica: \u00abLa vida es dura. Amarga, y pesa\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfEs cierto esto en los d\u00edas de la juventud?<\/strong><\/p>\n<p>Las respuestas por fuerza han de ser variadas, frecuentemente contrapuestas. No hay estereotipos aplicables a las experiencias de los j\u00f3venes. Innumerables factores determinan el curso y las caracter\u00edsticas de la vida de cada uno. En unos casos los a\u00f1os de la juventud son pl\u00e1cidos, serenos, fruct\u00edferos; en otros, turbulentos, angustiosos, pr\u00f3digos en fracasos y amargas desilusiones.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9?<\/strong><\/p>\n<p><strong>La juventud, incluida la adolescencia, es probablemente la \u00e9poca m\u00e1s dif\u00edcil en la vida de una persona. <\/strong><\/p>\n<p>Con su comienzo se hace evidente el acabamiento de la infancia y el principio de una nueva etapa en el curso de la vida. Este nuevo tramo en la senda de la existencia se caracteriza normalmente por una creciente inclinaci\u00f3n a la autonom\u00eda, al distanciamiento del hogar paterno y la adhesi\u00f3n al grupo (amigos, pandilla, club, etc.).<\/p>\n<p><strong>Distinguen al adolescente las ansias de saber m\u00e1s y vivir experiencias nuevas. Tambi\u00e9n se despiertan en \u00e9l los impulsos sexuales con fuerza insospechada. Esta edad se caracteriza en muchos por la inseguridad, el temor al futuro, la inestabilidad emocional. Una vez la adolescencia ha concluido, la juventud va adquiriendo progresivamente estabilidad y plenitud (de virtudes o de vicios y defectos).<\/strong><\/p>\n<p>Iniciada su plenitud a la edad (convencional) de los dieciocho a\u00f1os, una vez asumidos conceptos, creencias y principios fundamentales, se van tomando decisiones seg\u00fan postulados m\u00e1s o menos afines a los de una filosof\u00eda existencial o a principios morales o religiosos. Un joven reflexivo, dentro de sus posibilidades, elige el camino de la superaci\u00f3n a todos los niveles: de formaci\u00f3n profesional, de solidaridad generosa en proyectos de tipo social, de fe y pr\u00e1ctica religiosa, de relaciones amorosas serias, etc.<\/p>\n<p>Como resultado, su vida adquiere solidez y belleza moral, con lo que proporciona satisfacci\u00f3n profunda, tanto a s\u00ed mismo como a quienes le aman. Es el tipo de joven del que m\u00e1s de uno de sus admiradores (o admiradoras) se sentir\u00e1 prendado.<\/p>\n<p><strong>Ese joven ideal no es, sin embargo, el m\u00e1s com\u00fan.<\/strong><\/p>\n<p>Por el contrario, son incontables los que malogran su mocedad, v\u00edctimas de perniciosas influencias, de propensiones innatas no deseadas, de experiencias traum\u00e1ticas o simplemente de complacencia en pr\u00e1cticas poco ejemplares que a menudo se convierten en h\u00e1bitos destructivos.<\/p>\n<p>Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en el joven atra\u00eddo por el \u00abgrupo\u00bb e introducido en ambientes tan poco formativos como el de muchas discotecas u otros trampolines desde los que el joven se precipita en la drogadicci\u00f3n, en la promiscuidad sexual, en formas diversas de delincuencia. <strong>Todas estas pr\u00e1cticas muestran el deterioro moral a que puede llegar una persona cuando yerra en la asunci\u00f3n de su concepto de la vida y en la determinaci\u00f3n de su responsabilidad social.<\/strong><\/p>\n<p>Por supuesto, las causas de esas formas de comportamiento no siempre se hallan -al menos de modo absoluto- en el joven mismo, en sus criterios y en sus decisiones. En la mayor\u00eda de los casos ha habido experiencias traum\u00e1ticas en la infancia y en la adolescencia: ni\u00f1o no deseado por sus padres, \u00abpatito feo\u00bb en el seno de la familia, en la escuela, pr\u00e1cticamente en la totalidad de su entorno, hasta que encuentra los \u00abamigos\u00bb , que le abren los ojos a un mundo nuevo, fascinador&#8230; pero enga\u00f1oso.<\/p>\n<p>A ello debe a\u00f1adirse la influencia fort\u00edsima de una sociedad que no se distingue precisamente por s\u00f3lidos valores morales. Las peculiaridades del posmodernismo son determinantes en la interpretaci\u00f3n del sentido de la vida. Prevalecen el materialismo, el hedonismo y el egocentrismo. Los valores \u00e9ticos y religiosos se cotizan muy a la baja.<\/p>\n<p>El relativismo los debilita hasta el punto de que pierden su consistencia y su vigencia. De ah\u00ed la flojedad de muchos j\u00f3venes en sus convicciones o la facilidad con que la gran mayor\u00eda de ellos se ve impelida a seguir la corriente de las modas, tanto en el vestir como en el hablar, en las aficiones deportivas o culturales (delirio de multitudes juveniles que aclaman enardecidas a los cantantes de m\u00e1s renombre, por ejemplo). Algo parecido sucede en la aceptaci\u00f3n o rechazo de ideas pol\u00edticas o religiosas.<\/p>\n<p>A la fuerza de esas peculiaridades de la sociedad de nuestro tiempo se suma el impacto tremendo que los medios de comunicaci\u00f3n tienen sobre la gran masa de la poblaci\u00f3n, especialmente sobre la juventud. \u00e9sta, a medida que va avanzando en a\u00f1os siente un deseo m\u00e1s vivo de apurar la copa de placer que las circunstancias ponen a su alcance.<\/p>\n<p>Abultadas mayor\u00edas, sin juicio cr\u00edtico previo, adoptan como bueno y deseable, cuanto ven en la peque\u00f1a pantalla del televisor. Aspiran a conseguir todo lo que la publicidad, siempre sagaz y consumista, pone ante los ojos del telespectador. Y el consumismo imperante en los medios genera innumerables frustraciones; unas veces porque no se alcanza lo que se desea; otras porque, si se consigue, resulta insatisfactorio. Es que la dicha del ser humano, como ense\u00f1\u00f3 el Se\u00f1or Jesucristo mediante la par\u00e1bola del rico necio, no depende de la abundancia de bienes o del goce de placeres. (Lc. 12:15-21). Tiene ra\u00edces mucho m\u00e1s profundas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El joven y el camino de la fe<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el fondo del ser humano, a menos que el materialismo lo haya degradado, palpitan anhelos de rectitud moral y trascendencia que en un momento u otro, con mayor o menor intensidad, afloran en forma de inquietudes religiosas. <\/strong><\/p>\n<p>Esos anhelos y esas inquietudes suscitan preguntas de capital importancia: \u00bfExiste Dios? \u00bfEs justo y bondadoso? \u00bfSe preocupa de los seres humanos? \u00bfEs verdad que hay otra vida despu\u00e9s de la muerte y que habr\u00e1 un juicio final? Los j\u00f3venes en su mayor\u00eda, contrariamente a lo que muchos piensan, no son ajenos a esas cuestiones, y alguna vez se las plantean con gran seriedad.<\/p>\n<p>Es un hecho estad\u00edsticamente demostrado que la edad de la juventud es la m\u00e1s favorable a la experiencia de la conversi\u00f3n, experiencia que se confirma en un proceso posterior de maduraci\u00f3n espiritual. De este modo la fe pronto se ve robustecida con razones convincentes derivadas de la Palabra de Dios. En ella encuentra las lecciones m\u00e1s saludables para enriquecer su vida.<\/p>\n<p>Sirva como bot\u00f3n de muestra el libro de Eclesiast\u00e9s, destinado a instruir al joven en su b\u00fasqueda del sentido de la vida. El autor parece dominado por una concepci\u00f3n pesimista de la existencia; la resume en una frase desalentadora: \u00abtodo es vanidad\u00bb (Ec. 1:2): la sabidur\u00eda (Ec. 1:13, Ec. 1:17), el placer (Ec. 2:1-3), la acumulaci\u00f3n de riquezas (Ec. 2:4-11; Ec. 4:7), la aparente futilidad de la vida (Ec. 2:15-22), las anomal\u00edas que se observan en el orden social (Ec. 4:1-5, Ec. 4:8), etc.<\/p>\n<p>Con todo, el autor no se propone llevar a sus lectores a un pesimismo enervante o a un riguroso ascetismo. Precisamente al joven le dice: \u00abG\u00f3zate, de tu mocedad y tome placer tu coraz\u00f3n en los d\u00edas de tu juventud. Anda seg\u00fan los caminos de tu coraz\u00f3n&#8230;\u00bb (Ec. 11:9). Sin embargo, esta libertad tiene un l\u00edmite: la responsabilidad: \u00abRecuerda que sobre todas estas cosas te juzgar\u00e1 Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El Predicador lo expresa con una conclusi\u00f3n solemne dirigida a su joven oyente: \u00abEl fin de todo el discurso que has o\u00eddo es: \u00abTeme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre, pues Dios traer\u00e1 toda obra a juicio, juntamente con toda obra oculta, sea buena o mala\u00bb\u00bb (Ec. 12:13-14).<\/p>\n<p><strong>De los textos b\u00edblicos citados y de muchos m\u00e1s que podr\u00edamos mencionar, se deduce el valor de la juventud a ojos de Dios, quien ha llamado a su servicio a j\u00f3venes destinados a ser faros de luz y fuentes de bendici\u00f3n para su pueblo y para el mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Recordemos a Samuel, David, Jerem\u00edas, siervos de Yahveh desde su infancia o de su mocedad. En el Nuevo Testamento sobresale Timoteo, conocedor de las Escrituras \u00abdesde la ni\u00f1ez\u00bb (2 Ti. 3:15) y colaborador de Pablo con fidelidad y eficiencia ejemplares (Fil. 2:19-23).<\/p>\n<p>La fe proporciona al joven el sentido supremo de su existencia, pues viene a ser uno de los valores esenciales de su vida y puerta a campos de servicio admirable. No puede olvidarse lo mucho que la humanidad debe a personas que, movidas por su fe cristiana, vinieron a ser eminentes fil\u00e1ntropos tan reconocidos y estimados como David Livingstone, explorador y misionero en \u00e1frica, Jean Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y uno de los fundadores de la Asociaci\u00f3n Cristiana de J\u00f3venes (YMCA. Young Men Christian Association), Florencia Nightingale, fundadora de la profesi\u00f3n de enfermeras, o el pastor bautista Martin Luther King, l\u00edder y v\u00edctima en la lucha contra la segregaci\u00f3n racial en los Estados Unidos. A esos nombres podr\u00edan a\u00f1adirse muchos m\u00e1s, entre ellos los de multitud de j\u00f3venes que se han tomado en serio la fe y el compromiso cristianos.<\/p>\n<p><strong>Grande es la riqueza espiritual que posee el joven creyente; y honda la satisfacci\u00f3n que le produce la fe, generadora de amor y buenas obras (G\u00e1. 5:6; Ef. 2:10). Asimismo en el trabajo cristiano, cualquiera que sea su forma, halla campo excelente para el cultivo de sus dones en la m\u00e1s grande de las empresas: el adelanto de la obra de Dios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De ese joven y de su juventud s\u00ed puede decirse: \u00ab\u00a1Divino tesoro!\u00bb<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Jos\u00e9 M. Mart\u00ednez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rub\u00e9n Dar\u00edo comenz\u00f3 su famosa \u00abCanci\u00f3n de oto\u00f1o en primavera\u00bb con las palabras \u00ab\u00a1Juventud, divino tesoro!\u00bb, como si no le cupiese la menor duda de que la juventud es un don precioso, todo belleza, todo lirismo. 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