{"id":7153,"date":"2016-02-17T14:21:19","date_gmt":"2016-02-17T19:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-implicaciones-morales-del-darwinismo\/"},"modified":"2016-02-17T14:21:19","modified_gmt":"2016-02-17T19:21:19","slug":"las-implicaciones-morales-del-darwinismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/las-implicaciones-morales-del-darwinismo\/","title":{"rendered":"Las implicaciones morales del darwinismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>La vida humana parece haber perdido su dignidad y valor. Preg\u00fantale a un musulm\u00e1n en Serbia, a un bajai en Ir\u00e1n, o a un cristiano en el Sud\u00e1n.<br \/><\/strong><strong>Observa a Jack Kevorkian ayudando a un suicida y luego c\u00f3mo es abrazado como un contribuyente serio y a\u00fan valioso para nuestro discurso moral.<\/strong><\/p>\n<p>La pregunta es inevitable. \u00bfQu\u00e9 tiene de importante el que uno sea humano?<\/p>\n<p><strong>Hubo un tiempo en que pod\u00edamos echar la culpa de la barbarie a los paganos, a los incivilizados, o a los fan\u00e1ticos. <\/strong><\/p>\n<p>Surgen en la mente algunos nombres: Hitier, Gengis Kan, o Pol Pot. Pero ahora no estamos hablando del pasado. Estamos al borde del siglo XXI.<\/p>\n<p>El conocimiento ha aumentado: los astronautas entrecruzan el espacio, los sat\u00e9lites circuyen el globo tray\u00e9ndonos informaciones de todas partes y llev\u00e1ndolas a todas partes en pocos momentos; las galaxias m\u00e1s all\u00e1 de la nuestra han llegado a ser objeto de estudio; y se buscan e investigan los genes dentro de nuestro cuerpo por si nos pueden dar indicios de los misterios de la vida humana.<\/p>\n<p><strong>Y sin embargo, sigue la pregunta, sencilla pero muy profunda: \u00bfQu\u00e9 tiene de tan especial el ser humano?<\/strong><\/p>\n<p>Para muchos fil\u00f3sofos, incluyendo algunos que se llaman cristianos, la respuesta es cada vez m\u00e1s enf\u00e1tica: No mucho. Con todo el conocimiento cient\u00edfico y los logros tecnol\u00f3gicos, y con los registros hist\u00f3ricos expuestos en pleno ante nosotros, los seres humanos todav\u00eda est\u00e1n tentados a violar los derechos humanos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, los juicios de Nuremberg desnudaron el mal que acecha en el coraz\u00f3n humano y mostraron c\u00f3mo, a\u00fan la sociedad m\u00e1s civilizada y culta puede arrastrarse a los alba\u00f1ales morales, borrando virtualmente el significado espiritual de \u00abhumanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Las lecciones de esa guerra llevaron a las Naciones Unidas a aprobar en 1948 la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos. Este documento, afirma la dignidad e igualdad de todos los seres humanos y demanda que las sociedades civilizadas protejan a los d\u00e9biles del poder de los fuertes.<\/p>\n<p><strong>La declaraci\u00f3n todav\u00eda est\u00e1 vigente. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, todav\u00eda hablamos de los derechos y de la dignidad del hombre?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El mito de los or\u00edgenes<\/strong><\/p>\n<p>La respuesta puede encontrarse en lo que se acepta como la explicaci\u00f3n cient\u00edfica del origen de la vida y de su diversidad, un relato que deja afuera al Dios de la Biblia. Esta perspectiva est\u00e1 claramente expuesta en el libro de James Racheis, publicado en 1990, Created from Animals: The Moral Implications of Darwinism (Nueva York: Oxford University Press).<\/p>\n<p><strong>El autor razona desde el fundamento de la evoluci\u00f3n naturalista. Su conclusi\u00f3n, fuertemente respaldada, es que el darwinismo socava totalmente la doctrina de la dignidad humana. Los seres humanos no ocupan ning\u00fan lugar especial en el orden moral; somos sencillamente otra forma de vida entre los animales.<\/strong><\/p>\n<p>Este concepto y la preocupaci\u00f3n acerca de \u00e9l no es nuevo. En 1859, el obispo Samuel Wilberforce advirti\u00f3 que el darwinismo era \u00ababsolutamente incompatible\u00bb con la \u00ab<strong>representaci\u00f3n total de la condici\u00f3n moral y espiritual del hombre<\/strong>\u00ab, que sostiene el cristianismo. La Convenci\u00f3n Bautista del Sur, en los Estados Unidos, repiti\u00f3 como un eco el concepto de Wilberforce en 1987. Pero no hay unanimidad entre los cristianos.<\/p>\n<p><strong>Hace un siglo, Henry Ward Beecher, el notable predicador, sugiri\u00f3 que la perspectiva evolucionista agregaba gloria al Dios de la creaci\u00f3n. El Papa Juan Pablo II est\u00e1 dispuesto a aceptar el proceso evolucionista como el medio que Dios us\u00f3 para crear el cuerpo humano (aunque no el \u00abesp\u00edritu\u00bb, que \u00e9l insiste, es la creaci\u00f3n inmediata de Dios).<\/strong><\/p>\n<p>Aun los cient\u00edficos est\u00e1n divididos en este tema. Algunos (como Steven Jay Gouid) dicen que el darwinismo y la religi\u00f3n no son incompatibles, que uno puede ser a la vez te\u00edsta y darwinista; mientras otros (William Provine) afirman que el darwinismo hace que toda religi\u00f3n sobrenatural no sea s\u00f3lo superflua, sino tambi\u00e9n insostenible.<\/p>\n<p>Rachels argumenta (\u00ab\u00bfDebe un darwinista ser esc\u00e9ptico?\u00bb) que la teleolog\u00eda (direcci\u00f3n y prop\u00f3sito) en la naturaleza es irrevocablemente destruida por el darwinismo. Sin teleolog\u00eda, la religi\u00f3n debe \u00abreplegarse para ser algo como el de\u00edsmo&#8230; que ya no sostiene la doctrina de la dignidad humana\u00bb (pp. 127, 128). Este argumento es poderoso y debe ser refutado si alg\u00fan darwinista religioso logra rescatar la ense\u00f1anza b\u00edblica de que los humanos fueron creados a la imagen de Dios y tienen un lugar especial en el orden divino. Como nos recuerda Racheis: \u00ab<strong>La tesis de la &#8216;imagen de Dios&#8217; no es compatible con un concepto te\u00edsta cualquiera. Requiere de un te\u00edsmo que ve a Dios como dise\u00f1ando activamente al hombre y al mundo como el hogar para el hombre<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>En el cap\u00edtulo: \u00ab\u00bfCuan diferentes son los humanos de los animales?\u00bb Rachels concluye que el darwinismo destruye cualquier fundamento para una diferencia moralmente significativa entre los humanos y los animales. <\/strong><\/p>\n<p>Si los humanos, como descendientes de criaturas similares a los monos antropomorfos por la selecci\u00f3n natural, pudieran ser f\u00edsicamente diferentes de los animales no humanos, no pueden serlo en su esencia. Ciertamente no ser\u00edan diferentes de alguna manera que diera a cada ser humano m\u00e1s derechos que a cualquier animal. En palabras de Rachels: \u00abUno no puede razonablemente hacer una distinci\u00f3n en lo moral donde esto no existe en realidad\u00bb. El llama a su doctrina \u00abindividualismo moral\u00bb y rechaza \u00abla doctrina tradicional de la dignidad humana\u00bb, junto con la idea de que la vida humana tiene alg\u00fan valor inherente que le falta a la vida no humana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El individualismo moral<\/strong><\/p>\n<p>En \u00abMoralidad sin que los humanos sean especiales\u00bb, Rachels trata primero con la igualdad humana, y \u00a1luego la rechaza! Los humanos tienen derecho a \u00abser tratados como iguales\u00bb s\u00f3lo si no hay \u00abdiferencias relevantes\u00bb entre ellos.<\/p>\n<p>Estas \u00abdiferencias relevantes\u00bb pueden ser usadas para hacer distinciones entre diferentes razas, g\u00e9neros e individuos humanos. Aceptando el concepto darwiniano extiende el an\u00e1lisis tambi\u00e9n a los animales no humanos, no cediendo ninguna superioridad autom\u00e1tica a las pretensiones humanas por sobre las de los conejos, cerdos o ballenas.<\/p>\n<p>Bajo el \u00abindividualismo moral\u00bb, cuando se enfrenta con la necesidad de usar un chimpanc\u00e9 o un humano para un experimento m\u00e9dico fatal, ya no se puede decidir el asunto notando que el chimpanc\u00e9 no es humano. \u00ab<strong>Tendr\u00edamos que preguntar qu\u00e9 justifica usar a ese chimpanc\u00e9, y no a ese humano en particular, y la respuesta tendr\u00eda que venir en t\u00e9rminos de sus caracter\u00edsticas individuales, no sencillamente por pertenecer a un grupo<\/strong>\u00bb (p. 174).<\/p>\n<p>Dado el papel crucial de las \u00abdiferencias relevantes\u00bb en esta \u00e9tica, uno busca alguna definici\u00f3n formal de la expresi\u00f3n. Rachels no proporciona ninguna. En cambio, nos da \u00abalgo de c\u00f3mo act\u00faa el concepto\u00bb en un ejemplo acerca de probar cosm\u00e9ticos en los ojos de los conejos, y en una vaga expresi\u00f3n hipot\u00e9tica: \u00ab<strong>Si se cree que es permisible tratar a A en cierta forma, y no a B, primero preguntamos por qu\u00e9 B no puede ser tratado de esa manera&#8230; Si A y B difieren s\u00f3lo en formas que no figuran en la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 est\u00e1 mal tratar a B de la manera especificada, entonces las diferencias son irrelevantes<\/strong>\u00bb (p. 181). Este no es ning\u00fan baluarte contra el ego\u00edsmo y el mal que vemos en nosotros mismos y en nuestros vecinos humanos.<\/p>\n<p><strong>La experiencia demuestra que cualquier norma \u00e9tica laxa y relativista puede ser torcida para darle cualquier forma que sea necesaria a fin de permitirnos hacer lo que queramos con nuestros pr\u00f3jimos humanos. <\/strong><\/p>\n<p>Los ejemplos abundan: la esclavitud; las persecuciones raciales y religiosas; un mill\u00f3n de abortos por a\u00f1o en los E.U.A.; la epidemia de beb\u00e9s abandonados, abusados y asesinados; leyes que permiten el suicidio asistido y la eutanasia; la limpieza \u00e9tnica; etc. Debemos tener una \u00abl\u00ednea clara\u00bb como norma para nuestras obligaciones hacia cada miembro de la familia humana. Esta es la diferencia entre la moralidad y la amoralidad. No hay terreno intermedio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El darwinismo y la amoralidad<\/strong><\/p>\n<p>La conexi\u00f3n entre el darwinismo y la amoralidad es ahora expl\u00edcita. En la revista New York Times Magazine del 3 de noviembre de 1997, Stephen Pinker escribi\u00f3 acerca de la \u00abpsicolog\u00eda evolucionista\u00bb.<\/p>\n<p>Nos dice que \u00ab<strong>los fil\u00f3sofos morales han concluido que&#8230; nuestros reci\u00e9n nacidos inmaduros no poseen [el derecho a la vida] m\u00e1s que cualquier ratoncito\u00bb, y alega que el \u00abneonaticidio puede ser el producto de una programaci\u00f3n materna\u00bb ya que \u00abha sido practicado y aceptado en la mayor\u00eda de las culturas a trav\u00e9s de la historia<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p>De este modo liga el infanticidio directamente con nuestro abolengo evolucionista y con la lucha darwiniana por la supervivencia, que a veces demanda que las madres maten a sus hijos a fin de llevar adelante su propio futuro reproductivo. En art\u00edculos como ese, lo que antes era impensable, es ahora presentado como razonable y aceptable. Se nos est\u00e1 \u00abablandando\u00bb para un cambio en la moralidad de la comunidad: la que sostiene que algunos humanos merecen respeto y protecci\u00f3n, pero que otros no lo merecen y pueden ser matados con impunidad. Puedes ver este proceso en funcionamiento hoy en el discurso acad\u00e9mico y cada vez con m\u00e1s frecuencia en los medios de difusi\u00f3n populares.<\/p>\n<p>Hace cincuenta a\u00f1os, todas las naciones que ten\u00edan derecho al voto en las Naciones Unidas, llanamente rechazaron esta clase de razonamiento. La \u00e9tica que emerge en el occidente es un repudio directo a la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En su pre\u00e1mbulo, la Asamblea General declar\u00f3 un\u00e1nimemente (con ocho abstenciones) que \u00ab<strong>la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intr\u00ednseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p>En los art\u00edculos mismos encontramos: \u00ab<strong>Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos<\/strong>\u00bb (Art. 1); \u00ab<strong>Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaraci\u00f3n, sin distinci\u00f3n alguna<\/strong>\u00bb de ninguna clase (Art. 2); \u00ab<strong>Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jur\u00eddica<\/strong>\u00bb (Art. 6); y \u00ab<strong>Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinci\u00f3n, derecho a igual protecci\u00f3n de la ley<\/strong>\u00bb sin ninguna discriminaci\u00f3n (Art. 7). Este no es un lenguaje ambiguo; no puede haber confusi\u00f3n acerca de lo que significa. Aceptar lo que Rachels y Pinker est\u00e1n ofreciendo, significa dar la espalda a la sabidur\u00eda establecida en el pasado.<\/p>\n<p>La madurez (y nuestra seguridad) demanda reflexi\u00f3n honesta. Un sistema de \u00e9tica basado en el relativismo moral siempre terminar\u00e1 con los fuertes en el poder y los d\u00e9biles bajo sus pies. La visi\u00f3n darwiniana del mundo, seguida hasta sus consecuencias l\u00f3gicas, no nos conduce a ninguna parte, y esto deber\u00eda ser suficiente para que la rechacemos. Tal vez no deber\u00eda sorprendernos de encontrar a los darwinistas completamente seculares y totalmente naturalistas patrocinar una filosof\u00eda tan utilitaria y de sangre fr\u00eda, pero lo que realmente asombra es notar la cantidad de especialistas en \u00e9tica, fil\u00f3sofos y otros que se identifican como cristianos y que sin embargo nos instan a adoptar una \u00e9tica que sigue el sendero darwinista.<\/p>\n<p>El argumento para el relativismo moral es sutil y atrayente si se lo considera superficialmente. A menudo comienza reafirmando la verdad biol\u00f3gica (y b\u00edblica) de que somos humanos desde el momento de la concepci\u00f3n. Pero, en seguida se nos dice que hay una diferencia entre un \u00abhumano\u00bb y una \u00abpersona\u00bb, y que la calidad de ser persona es la categor\u00eda que un humano debe lograr a fin de tener el derecho a la vida.<\/p>\n<p>Los requisitos para ser humano var\u00edan, pero generalmente incluyen la posesi\u00f3n de conciencia propia como una condici\u00f3n necesaria para ser una \u00abpersona\u00bb con pleno estatus moral (por ejemplo, para tener el derecho a no ser asesinado). Por supuesto, ning\u00fan ser humano nace con conciencia de su existencia, y muchos de nosotros podemos perder nuestra conciencia propia, temporariamente o en forma permanente, debido a heridas, enfermedad o edad. Por lo tanto, aqu\u00ed convergen la filosof\u00eda darwiniana y la de algunos pensadores cristianos actuales, el \u00abindividualismo moral\u00bb se encuentra con \u00abla calidad de ser persona inmediata\u00bb.<\/p>\n<p>El individualismo moral (o la \u00e9tica de la \u00abcalidad de ser persona\u00bb) y la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas son galaxias en colisi\u00f3n; son totalmente incompatibles. La galaxia representada por la Declaraci\u00f3n de las N\u00da est\u00e1 fundada en la tradici\u00f3n moral judeocristiana, una tradici\u00f3n que se remonta a miles de a\u00f1os. La galaxia del \u00abindividualismo moral\u00bb pretende estar fundada en la raz\u00f3n humana, y se expresa en declaraciones que comienzan con: \u00abYo sostengo&#8230;\u00bb. \u00abYo veo&#8230;\u00bb, o \u00abYo planteo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00abindividualismo moral\u00bb y sus clones proponen que tanto los humanos como los no humanos han de ser juzgados por los mismos criterios relativistas. En este universo moral, los seres humanos han perdido su derecho inalienable a la vida, algo que los cristianos han mantenido siempre, porque \u00abcre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Derribados del pedestal<\/strong><\/p>\n<p><strong>Derribar a los humanos del pedestal de la dignidad sobre el cual la Biblia los hab\u00eda colocado tiene implicaciones para todos, no s\u00f3lo para los pacientes terminales en estado comatoso, los reci\u00e9n nacidos con deficiencias, los viejos y los d\u00e9biles, y otros que no son \u00abcomo nosotros\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p>Bajo la \u00e9tica del \u00abindividualismo moral\u00bb, no hay principios que impidan que una raza clasifique a otras razas como menos que plenamente humanas, y las esclavice y las mate. No hay principio que pida cuentas a quienes procuran rebajar a otros al estatus de \u00abno personas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>No hay principios<\/strong> que condenen a los padres que usan las pruebas prenatales para determinar el sexo del ni\u00f1o no nacido y luego abortar a quienes sean del sexo femenino.<\/p>\n<p><strong>No hay principios<\/strong> que detengan a la sociedad de decidir que el estatus plenamente humano se alcanza reci\u00e9n a los 3 \u00f3 4 a\u00f1os de edad, y de establecer centros para la eliminaci\u00f3n de las \u00abno personas\u00bb que no se desean.<\/p>\n<p><strong>No hay principios<\/strong> que impidan la clonaci\u00f3n de un individuo (muy rico), o el uso de seres humanos que resulten como un dep\u00f3sito de \u00f3rganos de repuesto. Podemos espantarnos con estas sugerencias, pero la verdad desnuda es que cuando abandonamos el imperativo b\u00edblico de que la vida humana inocente es sagrada y no debe ser tocada, todos corremos riesgos, porque cuando los fuertes toman el poder, \u00abel poder justifica los actos\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando los moralistas cristianos llegan a las mismas conclusiones que los darwinistas acerca de nuestras obligaciones para con nuestros pr\u00f3jimos humanos, es tiempo de ponerse a pensar seriamente.<\/p>\n<p><strong>Dios nos cre\u00f3, y \u00e9l sabe el mal que somos capaces hacer. <\/strong>Por esta raz\u00f3n, \u00e9l nos instruy\u00f3 para tratar a todos los humanos como dignos de recibir igual dignidad y respeto. Ni el \u00abindividualismo moral\u00bb ni la \u00e9tica de la \u00abcalidad de ser persona\u00bb es compatible con la interpretaci\u00f3n tradicional de las Escrituras, y esto deber\u00eda ser raz\u00f3n suficiente para que la gente de fe los rechace directamente.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, para aquellos cuya fe es d\u00e9bil, en la historia encontramos muchas demostraciones de que antes de cada matanza ha habido una divisi\u00f3n de la poblaci\u00f3n humana entre \u00abnuestro grupo\u00bb (protegido) y \u00abaquellos otros\u00bb (no protegidos) que hacen que sea permisible matarlos. La mayor\u00eda de los moralistas relativistas actuales no piensan en esto. Sencillamente est\u00e1n tratando de crear una base no dogm\u00e1tica, sino racionalista, para la conducta que consideran adecuada. Este esfuerzo ha sido probado antes e invariablemente con consecuencias tr\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Yo creo que James Rachels tiene \u00e9xito en su argumentaci\u00f3n: uno no puede ser darwinista y sostener l\u00f3gicamente el punto de vista de que la vida humana es sagrada.<\/p>\n<p><strong>La pregunta m\u00e1s inmediata para \u00abel pueblo del libro\u00bb parece ser a\u00fan m\u00e1s relevante: \u00bfPuede uno sostener que la vida humana no es sagrada, y todav\u00eda ser cristiano?<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Eari Aagaard (Ph.D., Colorado State University) es profesor de biolog\u00eda en el Colegio Uni\u00f3n del Pac\u00edfico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida humana parece haber perdido su dignidad y valor. 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