{"id":7155,"date":"2016-02-17T14:21:22","date_gmt":"2016-02-17T19:21:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-lograr-una-autoridad-positiva-con-tu-hijo\/"},"modified":"2016-02-17T14:21:22","modified_gmt":"2016-02-17T19:21:22","slug":"como-lograr-una-autoridad-positiva-con-tu-hijo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-lograr-una-autoridad-positiva-con-tu-hijo\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo lograr una autoridad positiva con tu hijo"},"content":{"rendered":"<p>Tener autoridad, que no autoritarismo, es b\u00e1sico para la educaci\u00f3n de nuestro hijo. Debemos marcar l\u00edmites y objetivos claros que le permitan diferenciar qu\u00e9 est\u00e1 bien y qu\u00e9 est\u00e1 mal.<\/p>\n<p><strong>Uno de los errores m\u00e1s frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Y entonces empiezan los problemas. Hay que llegar a un equilibrio, \u00bfc\u00f3mo conseguirlo para tener autoridad?<\/strong><\/p>\n<p>En una de las primeras charlas que d\u00ed a un grupo de padres de un parvulario, una madre levant\u00f3 la mano y me pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQu\u00e9 hago si mi hijo est\u00e1 encima de la mesa y no quiere bajar?<br \/>&#8211; D\u00edgale que baje, &#8211; le dije yo.<br \/>&#8211; Ya se lo digo, pero no me hace caso y no baja- respondi\u00f3 la madre con voz de derrotada.<br \/>&#8211; \u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tiene el ni\u00f1o?- le pregunt\u00e9.<br \/>&#8211; Tres a\u00f1os &#8211; afirm\u00f3 ella.<\/p>\n<p>Situaciones semejantes a \u00e9sta se presentan frecuentemente cuando tengo ocasi\u00f3n de comunicar con un grupo de padres. Generalmente suele ser la madre quien pone la cuesti\u00f3n sobre la mesa aunque est\u00e9n los dos. El padre simplemente asiente, bien con un silencio c\u00f3mplice, bien afirmando con la cabeza, porque el problema es de los dos, evidentemente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha pasado para que en tan pocos meses una pareja de personas adultas, triunfadoras en el campo profesional y social, hayan dilapidado el capital de autoridad que ten\u00edan cuando naci\u00f3 el ni\u00f1o?<\/p>\n<p>Actuaciones paternas y maternas, a veces llenas de buena voluntad, minan la propia autoridad y hacen que los ni\u00f1os primero y los adolescentes despu\u00e9s no tengan un desarrollo equilibrado y feliz con la consiguiente angustia para los padres.<\/p>\n<p><strong>El padre o la madre que primero reconoce no saber qu\u00e9 hacer ante las conductas disruptivas de su peque\u00f1o y que, despu\u00e9s, siente que ha perdido a su hijo adolescente, no puede disfrutar de una buena calidad de vida, por muy bien que le vaya econ\u00f3mica, laboral y socialmente, porque ha fracasado en el \u00abnegocio\u00bb m\u00e1s importante: la educaci\u00f3n de sus hijos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los errores m\u00e1s frecuentes que padres y madres cometemos cuando interaccionamos con nuestros hijos?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Antes de que siga leyendo, quiero advertirle que, posiblemente, usted, como todos -yo tambi\u00e9n- en alguna ocasi\u00f3n ha cometido cada uno de los errores que se apuntan a continuaci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p>No se preocupe por ello. No es un desastre. Es lo normal en cualquier persona que intenta educar TODOS LOS DIAS. Tiene su parte positiva. Quiere decir que intenta educar, lo cual ya es mucho. En educaci\u00f3n lo que deja huella en el ni\u00f1o no es lo que se hace alguna vez, sino lo que se hace continuamente. Lo importante es que, tras un periodo de reflexi\u00f3n, los padres consideren, en cada caso, las actuaciones que pueden ser m\u00e1s negativas para la educaci\u00f3n de sus hijos, y traten de ponerles remedio.<\/p>\n<p><strong>Estos son los principales errores que, con m\u00e1s frecuencia, debilitan y disminuyen la autoridad de los padres:<\/strong><\/p>\n<p><strong>La permisividad. <\/strong><\/p>\n<p>Es imposible educar sin intervenir. El ni\u00f1o, cuando nace, no tiene conciencia de lo que es bueno ni de lo que es malo. No sabe si se puede rayar en las paredes o no. Los adultos somos los que hemos de decirle lo que est\u00e1 bien o lo que est\u00e1 mal. El dejar que se ponga de pie encima del sof\u00e1 porque es peque\u00f1o, por miedo a frustrarlo o por comodidad es el principio de una mala educaci\u00f3n. Un hijo que hace \u00abfechor\u00edas\u00bb y su padre no le corrige, piensa que es porque su padre ni lo estima ni lo valora. Los ni\u00f1os necesitan referentes y l\u00edmites para crecer seguros y felices.<\/p>\n<p><strong>Ceder despu\u00e9s de decir no. <\/strong><\/p>\n<p>Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro a respetar es la del no. El no es innegociable. Nunca se puede negociar el no, y perdone que insista, pero es el error m\u00e1s frecuente y que m\u00e1s da\u00f1o hace a los ni\u00f1os. Cuando usted vaya a decir no a su hijo, pi\u00e9nselo bien, porque no hay marcha atr\u00e1s. Si usted le ha dicho a su hijo que hoy no ver\u00e1 la televisi\u00f3n, porque ayer estuvo m\u00e1s tiempo del que deb\u00eda y no hizo los deberes, su hijo no puede ver la televisi\u00f3n aunque le pida de rodillas y por favor, con cara suplicante, llena de pena, otra oportunidad. Hay ni\u00f1os tan entrenados en esta parodia que podr\u00edan ense\u00f1ar mucho a las estrellas del cine y del teatro. En cambio, el s\u00ed, s\u00ed se puede negociar. Si usted piensa que el ni\u00f1o puede ver la televisi\u00f3n esa tarde, negocie con \u00e9l qu\u00e9 programa y cuanto rato.<\/p>\n<p><strong>El autoritarismo. <\/strong><\/p>\n<p>Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Es intentar que el ni\u00f1o\/a haga todo lo que el padre quiere anul\u00e1ndole su personalidad. El autoritarismo s\u00f3lo persigue la obediencia por la obediencia. Su objetivo no es una persona equilibrada y con capacidad de autodominio, sino hacer una persona sumisa, esclavo sin iniciativa, que haga todo lo que dice el adulto. Es tan negativo para la educaci\u00f3n como la permisividad.<\/p>\n<p><strong>Falta de coherencia. <\/strong><\/p>\n<p>Ya hemos dicho que los ni\u00f1os han de tener referentes y l\u00edmites estables. Las reacciones del padre\/madre han de ser siempre dentro de una misma l\u00ednea ante los mismos hechos. Nuestro estado de \u00e1nimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos. Si hoy est\u00e1 mal rayar en la pared, ma\u00f1ana, tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Igualmente es fundamental la coherencia entre el padre y la madre. Si el padre le dice a su hijo que se ha de comer con los cubiertos, la madre le ha de apoyar, y viceversa. No debe caer en la trampa de: \u00ab<strong>D\u00e9jalo que coma como quiera, lo importante es que coma<\/strong>\u00ab.<\/p>\n<p><strong>Gritar. Perder los estribos. <\/strong><\/p>\n<p>A veces es dif\u00edcil no perderlos. De hecho todo educador sincero reconoce haberlos perdido alguna vez en mayor o menor medida. Perder los estribos supone un abuso de la fuerza que conlleva una humillaci\u00f3n y un deterioro de la autoestima para el ni\u00f1o. Adem\u00e1s, a todo se acostumbra uno. El ni\u00f1o tambi\u00e9n a los gritos a los que cada vez hace menos caso: Perro ladrador, poco mordedor. Al final, para que el ni\u00f1o hiciera caso, habr\u00eda que gritar tanto que ninguna garganta humana est\u00e1 concebida para alcanzar la potencia de grito necesaria para que el ni\u00f1o reaccionase.<\/p>\n<p>Gritar conlleva un gran peligro inherente. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar f\u00e1cilmente al insulto, la humillaci\u00f3n e incluso los malos tratos ps\u00edquicos y f\u00edsicos, lo cual es muy grave. Nunca debemos llegar a este extremo. Si los padres se sienten desbordados, deben pedir ayuda: tutores, psic\u00f3logos, escuelas de padres&#8230;<\/p>\n<p><strong>No cumplir las promesas ni las amenazas. <\/strong><\/p>\n<p>El ni\u00f1o aprende muy pronto que cuanto m\u00e1s promete o amenaza un padre\/madre menos cumple lo que dicen. Cada promesa o amenaza no cumplida es un gir\u00f3n de autoridad que se queda por el camino. Las promesas y amenazas deber ser realistas, es decir f\u00e1ciles de aplicar. Un d\u00eda sin tele o sin salir, es posible. Un mes es imposible.<\/p>\n<p><strong>No negociar. <\/strong><\/p>\n<p>No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y por lo tanto incomunicaci\u00f3n. Un camino ideal para que en la adolescencia se rompan las relaciones entre los padres y los hijos.<\/p>\n<p><strong>No escuchar. <\/strong><\/p>\n<p>Dodson dice en su libro El arte de ser padres, que una buena madre -hoy tambi\u00e9n podemos decir padre- es la que escucha a su hijo aunque est\u00e9 hablando por tel\u00e9fono. Muchos padres se quejan de que sus hijos no los escuchan. Y el problema es que ellos no han escuchado nunca a sus hijos. Los han juzgado, evaluado y les han dicho lo que hab\u00edan de hacer, pero escuchar&#8230; nunca.<\/p>\n<p><strong>Exigir \u00e9xitos inmediatos. <\/strong><\/p>\n<p>Con frecuencia, los padres tienen poca paciencia con sus hijos. Querr\u00edan que fueran los mejores&#8230; \u00a1ya!. Con los hijos olvidan que nadie ha nacido ense\u00f1ado. Y todo requiere un periodo de aprendizaje con sus correspondiente errores. Esto que admiten en los dem\u00e1s no pueden soportarlo cuando se trata de sus hijos, en los que s\u00f3lo ven las cosas negativas y que, l\u00f3gicamente, \u00abpara que el ni\u00f1o aprenda\u00bb se las repiten una y otra vez.<\/p>\n<p>Sin embargo, una vez que sabemos lo que hemos de evitar, algunos consejos y \u00abtrucos\u00bb sencillos pueden aligerar este problema, ofrecer un desarrollo equilibrado a los hijos y proporcionar paz a las personas y al hogar. Estos consejos s\u00f3lo requieren, por un lado, el convencimiento -muy importante- de que son efectivos y, por otro, llevarlas a la pr\u00e1ctica de manera constante y coherente.<\/p>\n<p><strong>Algunas de estas t\u00e9cnicas ya han sido comentadas al hablar de los errores, y ya no insistir\u00e9 en ellas. Me limitar\u00e9 a enunciar brevemente, actuaciones concretas y positivas que ayudan a tener prestigio y autoridad positiva ante los hijos:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos. <\/strong><\/p>\n<p>Es la primera condici\u00f3n sin la cual podemos dar muchos palos de ciego. Estos objetivos han de ser pocos, formulados y compartidos por la pareja, de tal manera que los dos se sientan comprometidos con el fin que persiguen. Requieren tiempo de comentario, incluso, a veces, papel y l\u00e1piz para precisarlos y no olvidarlos. Adem\u00e1s deben revisarse si sospechamos que los hemos olvidado o ya se han quedado desfasados por la edad del ni\u00f1o o las circunstancias familiares.<\/p>\n<p><strong>Ense\u00f1ar con claridad cosas concretas. <\/strong><\/p>\n<p>Al ni\u00f1o no le vale decir \u00abs\u00e9 bueno\u00bb, \u00abp\u00f3rtate bien\u00bb o \u00abcome bien\u00bb. Estas instrucciones generales no le dicen nada. Lo que s\u00ed le vale es darle con cari\u00f1o instrucciones concretas de c\u00f3mo se coge el tenedor y el cuchillo, por ejemplo.<\/p>\n<p><strong>Dar tiempo de aprendizaje. <\/strong><\/p>\n<p>Una vez hemos dado las instrucciones concretas y claras, las primeras veces que las pone en pr\u00e1ctica, necesita atenci\u00f3n y apoyo mediante ayudas verbales y f\u00edsicas, si es necesario. Son cosas nuevas para \u00e9l y requiere un tiempo y una pr\u00e1ctica guiada.<\/p>\n<p><strong>Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos por mejorar. <\/strong><\/p>\n<p>Resaltando lo que hace bien y pasando por alto lo que hace mal. Pensemos que lo que le sale mal no es por fastidiarnos, sino porque est\u00e1 en proceso de aprendizaje. Al ni\u00f1o, como al adulto, le encanta tener \u00e9xito y que se lo reconozcan.<\/p>\n<p><strong>Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio. <\/strong><\/p>\n<p>Sin coherencia entre las palabras y los hechos, jam\u00e1s conseguiremos nada de los hijos. Antes, al contrario, les confundiremos y les defraudaremos. Un padre no puede pedir a su hijo que haga la cama si \u00e9l no la hace nunca.<\/p>\n<p><strong>Confiar en nuestro hijo. <\/strong><\/p>\n<p>La confianza es una de las palabras clave. La autoridad positiva supone que el ni\u00f1o tenga confianza en los padres. Es muy dif\u00edcil que esto ocurra si el padre no da ejemplo de confianza en el hijo.<\/p>\n<p><strong>Actuar y huir de los discursos. <\/strong><\/p>\n<p>Una vez que el ni\u00f1o tiene claro cual ha de ser su actuaci\u00f3n, es contraproducente invertir el tiempo en discursos para convencerlo. Los sermones tienen un valor de efectividad igual a 0. Una vez que el ni\u00f1o ya sabe qu\u00e9 ha de hacer, y no lo hace, act\u00fae consecuentemente y aumentar\u00e1 su autoridad.<\/p>\n<p><strong>Reconocer los errores propios. <\/strong><\/p>\n<p>Nadie es perfecto, los padres tampoco. El reconocimiento de un error por parte de los padres da seguridad y tranquilidad al ni\u00f1o\/a y le anima a tomar decisiones aunque se pueda equivocar, porque los errores no son fracasos, sino equivocaciones que nos dicen lo que debemos evitar. Los errores ense\u00f1an cuando hay esp\u00edritu de superaci\u00f3n en la familia.<\/p>\n<p>Todas estas recomendaciones pueden ser muy v\u00e1lidas para tener autoridad positiva o totalmente ineficaces e incluso negativas. Todo depende de dos factores, que si son importantes en cualquier actuaci\u00f3n humana, en la relaci\u00f3n con los hijos son absolutamente imprescindibles: amor y sentido com\u00fan.<\/p>\n<p><strong>Educar es estimar, dec\u00eda Alexander Gal\u00ed. El amor hace que las t\u00e9cnicas no conviertan la relaci\u00f3n en algo fr\u00edo, r\u00edgido e inflexible y, por lo tanto, superficial y sin valor a largo plazo. El amor supone tomar decisiones que a veces son dolorosas, a corto plazo, para los padres y para los hijos, pero que despu\u00e9s son valoradas de tal manera que dejan un buen sabor de boca y un bienestar interior en los hijos y en los padres.<\/strong><\/p>\n<p>El sentido com\u00fan es lo que hace que se aplique la t\u00e9cnica adecuada en el momento preciso y con la intensidad apropiada, en funci\u00f3n del ni\u00f1o, del adulto y de la situaci\u00f3n en concreto. El sentido com\u00fan nos dice que no debemos matar moscas a ca\u00f1onazos ni leones con tirachinas. Un adulto debe tener sentido com\u00fan para saber si tiene delante una mosca o un le\u00f3n. Si en alg\u00fan momento tiene dudas, debe buscar ayuda para tener las ideas claras antes de actuar.<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Pablo Pascual Sorribas. Maestro, licenciado en Historia y logopeda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tener autoridad, que no autoritarismo, es b\u00e1sico para la educaci\u00f3n de nuestro hijo. Debemos marcar l\u00edmites y objetivos claros que le permitan diferenciar qu\u00e9 est\u00e1 bien y qu\u00e9 est\u00e1 mal. Uno de los errores m\u00e1s frecuentes de padres y madres es excederse en la tolerancia. Y entonces empiezan los problemas. 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