{"id":7168,"date":"2016-02-17T14:21:50","date_gmt":"2016-02-17T19:21:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-siento-a-dios-cerca\/"},"modified":"2016-02-17T14:21:50","modified_gmt":"2016-02-17T19:21:50","slug":"no-siento-a-dios-cerca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-siento-a-dios-cerca\/","title":{"rendered":"No siento a Dios cerca&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abParece que est\u00e9 hablando solo\u00bb, \u00abes como si le orara a la pared\u00bb, \u00abDios me parece muy lejano\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p>Esta dificultad para sentir a Dios es una de las quejas m\u00e1s frecuentes en la vida cristiana y terreno propicio para las dudas e incluso las crisis de fe si no se entiende bien el problema.<\/p>\n<p><strong>Todos hemos sentido a Dios lejos en alg\u00fan momento. A algunos les ocurre en la conversi\u00f3n, cuando esperan un sentimiento intenso de la presencia de Dios y se sienten frustrados \u00abporque no me ha ocurrido nada especial\u00bb. <\/strong><\/p>\n<p>Por cierto, esta sensaci\u00f3n es frecuente en los hijos de creyentes porque su conversi\u00f3n es progresiva, un proceso en el tiempo que hace m\u00e1s improbable la espectacularidad de una conversi\u00f3n repentina como la de Saulo en el camino de Damasco o la del ladr\u00f3n en la cruz.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, algunos j\u00f3venes llegan a \u00abconvertirse\u00bb hasta media docena de veces (\u00a1esta fue mi propia experiencia siendo adolescente!) buscando la seguridad de su salvaci\u00f3n en unos sentimientos que no llegan. De ah\u00ed la importancia de clarificar el papel y la naturaleza de los sentimientos en la vida cristiana, en especial para los j\u00f3venes en la fe.<\/p>\n<p><strong>Otras veces nos ocurre en el per\u00edodo devocional cuando buscamos la comuni\u00f3n con el Se\u00f1or o incluso estando en la iglesia. Descubrimos como una frialdad, como si la oraci\u00f3n fuera un mon\u00f3logo con uno mismo o como si estuvi\u00e9ramos totalmente solos.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfA qui\u00e9n afecta este problema?<\/strong><\/p>\n<p>Empecemos por decir que esta experiencia es universal, afecta a todos los creyentes, incluso a los m\u00e1s maduros y santos. Por ejemplo, los salmistas nos han dejado escrito el testimonio de momentos espirituales cuando Dios les parece un ser lejano e irreal. Al estudiar los Salmos sorprende las veces en las que aparece el adverbio \u00ablejos\u00bb referido a Dios.<\/p>\n<p>\u00ab<strong>Por qu\u00e9 est\u00e1s lejos, oh Jehov\u00e1, y te escondes en el tiempo de la tribulaci\u00f3n?<\/strong>\u00bb (Sal. 10:1). \u00ab\u00bf<strong>Hasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, me olvidar\u00e1s para siempre? \u00bfHasta cu\u00e1ndo esconder\u00e1s tu rostro de m\u00ed?<\/strong>\u00bb, inquiere David en el Sal. 13:1. Un estudio detallado de los salmos es un fil\u00f3n para conocer los altibajos espirituales de grandes hombres de Dios, en especial del rey David. En los salmos encontramos como un diario \u00edntimo de su lucha por sentir a Dios cerca y experimentar la misericordia y la presencia del Se\u00f1or. Por ello este libro de la Biblia se ha convertido en un libro de vigencia permanente para todos los creyentes, porque en \u00e9l vemos, como en un espejo, nuestras propias luchas espirituales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son las causas?<\/strong><\/p>\n<p>En estas ocasiones cuando Dios parece muy distante la causa del problema no est\u00e1, desde luego, en \u00e9l. Su proximidad a nosotros no depende de si lo sentimos o no. La sencilla ilustraci\u00f3n del sol y la nube es muy \u00fatil para entender esta realidad. \u00bfBrilla el sol en un d\u00eda nublado? La respuesta es s\u00ed. El sol est\u00e1 brillando, pero por encima de las nubes. Se ha interpuesto una nube que me impide verlo y sentirlo, pero la distancia entre el sol y nosotros no ha variado un \u00e1pice.<\/p>\n<p><strong>La realidad subjetiva, tal como la veo yo, es que el sol ha dejado de brillar. La realidad objetiva, no obstante, es que el sol sigue brillando exactamente igual que siempre. Si pudi\u00e9ramos remontarnos hacia arriba, por encima de las nubes, nuestra visi\u00f3n subjetiva cambiar\u00eda por completo.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son estas nubes? \u00bfQu\u00e9 causas producen la dificultad para sentir? A veces son causas pasajeras, duran unas pocas horas o d\u00edas y, luego, desaparecen. Entre ellas destacan el cansancio y el stress. Ambas act\u00faan sobre nuestra capacidad de sentir en general, no s\u00f3lo espiritual.<\/p>\n<p>El agotamiento, f\u00edsico o emocional, va a secar nuestros sentimientos. Mientras dure este estado, no podemos esperar otra cosa que dificultades para sentir a Dios. Por tanto, si empiezas a orar y Dios te parece lejano, la primera pregunta que debes hacerte no es: \u00ab\u00bfHay pecado en m\u00ed? \u00bfMe ha olvidado Dios?\u00bb, sino \u00ab\u00bfEstoy cansado?, \u00bfnecesito dormir o comer?\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Un s\u00edntoma que suele acompa\u00f1ar al cansancio es la irritabilidad, la dificultad para el autocontrol; nos enfadamos con mucha facilidad cuando estamos cansados. La mayor\u00eda de discusiones o roces familiares ocurren al final del d\u00eda, al llegar a casa despu\u00e9s de una jornada agotadora, lo cual nos alerta a no \u00abbajar la guardia\u00bb hasta que hayamos descansado un poco. La tensi\u00f3n acumulada durante el d\u00eda la hacemos salir en forma de agresividad con los que menos culpa tienen.<\/strong><\/p>\n<p>El estr\u00e9s tambi\u00e9n afecta mucho la vida espiritual, sobre todo si se asocia con depresi\u00f3n. Ello es as\u00ed porque altera nuestra percepci\u00f3n de la realidad, nos hace ver las cosas de forma distorsionada, como unas gafas mal graduadas.<\/p>\n<p>Veamos dos ejemplos de la Biblia: Mois\u00e9s, en un momento de su ministerio, estaba profundamente deprimido (Nm. 11:10-17). Incluso llega a tener ideas de muerte: \u00ab<strong>yo te ruego que me des muerte<\/strong>\u00bb (Nm. 11:15) le suplica a Dios. La causa de esta depresi\u00f3n severa era su agotamiento emocional: \u00ab<strong>No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demas\u00eda<\/strong>\u00bb (Nm. 11:14). Observemos que Dios no responde a Mois\u00e9s con reprensi\u00f3n, no hay ni una sola palabra de condena o rechazo. Por el contrario, le proporciona una salida: \u00abRe\u00faneme setenta varones&#8230; y llevar\u00e1n contigo la carga del pueblo, y no la llevar\u00e1s t\u00fa solo\u00bb (Nm. 11:16-17). La depresi\u00f3n no es en s\u00ed misma un pecado, de ah\u00ed la actitud comprensiva del Se\u00f1or. Mois\u00e9s se sent\u00eda agotado y deprimido y ello le imped\u00eda ver la realidad tal como era; ve\u00eda las cosas peor, m\u00e1s negras, entrando as\u00ed en un fatal c\u00edrculo vicioso lleno de oscuridad.<\/p>\n<p>El otro ejemplo, en el Nuevo testamento, nos muestra a los ap\u00f3stoles en una situaci\u00f3n emocionalmente parecida a la de Mois\u00e9s: estaban luchando contra las olas, \u00ab<strong>remando con gran fatiga<\/strong>\u00bb, en medio de una fuerte tormenta en el mar de Galilea (Mt. 14:22-33). Era un momento de gran stress porque el oleaje les imped\u00eda avanzar y sus vidas corr\u00edan peligro.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, al verles en esta situaci\u00f3n l\u00edmite, \u00ab<strong>vino a ellos andando sobre el mar<\/strong>\u00bb (Mt. 14:25), pero \u00a1los ap\u00f3stoles le confunden con un fantasma! \u00bfQu\u00e9 les hab\u00eda ocurrido para cometer este notable error de percepci\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 se equivocan y gritan \u00abun fantasma\u00bb? La abrumadora tensi\u00f3n del momento hab\u00eda distorsionado su visi\u00f3n. Cu\u00e1n consoladora la actitud de Jes\u00fas ante su fragilidad: <strong>\u00ab\u00a1Tened \u00e1nimo; Yo soy; no tem\u00e1is!\u00bb <\/strong><\/p>\n<p>El stress altera nuestra capacidad para percibir a Dios, y, como los ap\u00f3stoles, a veces somos incapaces de reconocer al Se\u00f1or en medio de las tormentas de la vida.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, nos costar\u00e1 a veces sentir a Dios cerca porque estamos muy tensos o cansados. Un efecto muy parecido produce la depresi\u00f3n. Uno de sus s\u00edntomas principales es la dificultad para sentir ilusi\u00f3n o placer. Los sentimientos parecen anestesiados y la persona est\u00e1 desinteresada, ap\u00e1tica. Por ello, el deprimido puede confundir la causa de su problema -la depresi\u00f3n- con sus consecuencias, la aridez espiritual. Es importante diferenciar entre ambos a fin de no acumular falsos sentimientos de culpa.<\/p>\n<p><strong>Escuchemos el testimonio personal de una joven en circunstancias de depresi\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00abCuando levantaba mi voz a Dios, sent\u00eda como mis propias palabras chocaban en el techo, rebotaban, y se volv\u00edan contra m\u00ed, aplast\u00e1ndome&#8230; \u00bfCon qui\u00e9n est\u00e1s hablando? \u00bfA qui\u00e9n te diriges? \u00bfNo ves que eres hip\u00f3crita? \u00bfNo ves que no sientes nada de lo que dices? Eres falsa. Mi voz no pod\u00eda llegar hasta \u00e9l. Hab\u00eda como un cristal que me separaba de Dios; yo sab\u00eda que \u00e9l era real, que estaba ah\u00ed, pero, sin embargo, me era imposible sentirle, me sent\u00eda muerta. Dios era para m\u00ed un ser lejano, distante, un Dios ausente, imposible de alcanzar, estaba perdiendo la fe, a la vez que me sent\u00eda rebelde contra Dios\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>En ocasiones la depresi\u00f3n no se manifiesta de forma pasajera, sino cr\u00f3nica. Se le llama personalidad depresiva. Forma parte del car\u00e1cter. Tiene s\u00edntomas parecidos a la depresi\u00f3n, pero de menor intensidad. Suele remontarse a la infancia y est\u00e1 relacionada con traumas y heridas del ambiente familiar. Un ni\u00f1o que no se siente valorado adecuadamente, al que no se le estimula para tener una autoestima sana, vivir\u00e1 luego, de adulto, dominado por sentimientos de incapacidad e inferioridad. Tomemos como ejemplo un joven cuyo padre pensaba que su hijo no necesitaba o\u00edr frases positivas y de \u00e1nimo porque ello le convertir\u00eda en un \u00abcre\u00eddo\u00bb: \u00ab<strong>Eres un desastre, no sirves para nada. Siempre ser\u00e1s un in\u00fatil<\/strong>\u00bb. Este era el alimento emocional que recibi\u00f3 este joven. Tales comentarios van forjando en el ni\u00f1o los sentimientos de minusval\u00eda t\u00edpicos de una depresi\u00f3n cr\u00f3nica.<\/p>\n<p>Es muy importante saber que a la personalidad depresiva le costar\u00e1 sentir el calor y el amor de los dem\u00e1s. Puesto que no ha aprendido a recibir el afecto de su primer amor, padre o madre, le va a costar mucho llegar a sentir el afecto de sus amores posteriores: novio, novia, amigos y Dios mismo. Esta persona no logra sentirse amada; sabe que le quieren, pero no lo siente. Este problema, que puede afectar seriamente la vida matrimonial, tambi\u00e9n se manifestar\u00e1 en su vida espiritual: Dios le parece siempre lejos porque es incapaz de sentir su amor.<\/p>\n<p><strong>Sabremos que el problema es emocional y no espiritual porque abarca a todas las esferas de sus relaciones, no s\u00f3lo su vida espiritual. Si el problema estuviera en su relaci\u00f3n con Dios, a causa de un pecado por ejemplo, la carencia de sentimientos afectar\u00eda s\u00f3lo esta esfera. Al depresivo le cuesta sentirse amado en cualquier relaci\u00f3n un poco profunda.<\/strong><\/p>\n<p>Observamos, por tanto, c\u00f3mo los sentimientos son fr\u00e1giles y est\u00e1n expuestos a oscilaciones frecuentes. Son como un fuego que se apaga o se enciende seg\u00fan las condiciones del tiempo; basta un poco de lluvia para extinguirlo. Por ello no son un term\u00f3metro fiable para medir la calidad de nuestra oraci\u00f3n ni mucho menos la profundidad de nuestra fe.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 importancia tienen realmente los sentimientos en la vida cristiana?<\/strong><\/p>\n<p>Tres consideraciones nos ayudar\u00e1n a responder a esta pregunta como conclusi\u00f3n al tema:<\/p>\n<p><strong>La fe es una experiencia global: \u00abcon todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con toda tu mente\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En primer lugar, la vida espiritual, la fe, implica a toda la personalidad humana, no a una sola de sus dimensiones: la voluntad, que se manifiesta en decisiones; la mente, que se manifiesta en pensamientos, y el coraz\u00f3n o las emociones que se expresan en sentimientos. Estas tres partes deben guardar un equilibrio arm\u00f3nico porque ninguna de ellas es mejor o superior a las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>La fe debe tener sentimientos; no puede consistir en un ejercicio fr\u00edo, intelectual. Pero no puede ser s\u00f3lo emocional porque ello ser\u00eda como espuma que se desvanece y no permanece. <\/strong><\/p>\n<p>Lo mismo podr\u00edamos decir de la mente y de la voluntad. En la vida de fe equilibrada toda la personalidad est\u00e1 en acci\u00f3n y no s\u00f3lo una parte de ella. Debemos acercarnos a Dios de la misma forma que se nos pide que le amemos: \u00abcon todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente\u00bb (Mt. 22:37).<\/p>\n<p><strong>Evitando la hipocondr\u00eda espiritual<\/strong><\/p>\n<p>En segundo lugar, la fe en general y la la oraci\u00f3n en particular no es algo que ocurra s\u00f3lo dentro de nosotros. No ocurre dentro ni tampoco fuera. Ocurre entre. Es una relaci\u00f3n entre Dios y nosotros. Ello debe librarnos de centrar nuestra preocupaci\u00f3n sobre el estado interior: \u00ab\u00bfqu\u00e9 siento?, \u00bfc\u00f3mo estoy?\u00bb. La mirada debe fijarse en Dios. Cuando dejamos de mirar al Se\u00f1or para fijarnos en nosotros mismos quedamos expuestos a una tentaci\u00f3n sutil de Satan\u00e1s: la hipocondr\u00eda espiritual, es decir una preocupaci\u00f3n excesiva por mi \u00absalud\u00bb espiritual.<\/p>\n<p>Un poco de introspecci\u00f3n es buena porque puede proporcionar luz; pero demasiada introspecci\u00f3n nos puede convertir en cristianos neur\u00f3ticos, m\u00e1s pendientes de nosotros mismos que de Cristo. La exhortaci\u00f3n de Heb. 12:2, \u00ab<strong>puestos los ojos en Jes\u00fas<\/strong>\u00bb, es fuente de salud espiritual porque nos libra de caer en un auto-examen excesivo que conduce a la par\u00e1lisis. C.S. Lewis escribi\u00f3 en su libro \u00abCartas a un diablo novato\u00bb: \u00ab<strong>Mant\u00e9n la mente de tu paciente concentrada en su vida interior&#8230; que su atenci\u00f3n se enfoque principalmente sobre sus propios estados mentales<\/strong>\u00bb. Este es el consejo que el diablo le da a su aprendiz a fin de hacer fracasar la vida de oraci\u00f3n del creyente reci\u00e9n convertido.<\/p>\n<p><strong>Distinguiendo entre sentir a Dios y el sentido de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, necesitamos cultivar la presencia de Dios en nuestra vida. Para ello hemos de distinguir entre sentir a Dios y el sentido de Dios. Son realidades distintas. Sentir a Dios constantemente es imposible porque mientras siento no puedo hacer otra cosa, requiere una atenci\u00f3n exclusiva, de lo contrario el sentimiento desaparece. En cambio, desarrollar el sentido de Dios en mi vida es tomar conciencia de la presencia continua del Se\u00f1or en m\u00ed; expres\u00e1ndolo en otras palabras, es tener conciencia de Dios.<\/p>\n<p>Esto constituye una actitud vital. Yo puedo estar inmerso en una tarea absorbente y, por tanto, incapaz de sentir a Dios. Pero s\u00e9, soy consciente de que Dios est\u00e1 ah\u00ed, conmigo y \u2013a trav\u00e9s de su Esp\u00edritu- dentro de m\u00ed. El monje Nicol\u00e1s H. de Lorena lo puso en pr\u00e1ctica de manera admirable. En medio de sus tareas como cocinero practicaba lo que \u00e9l llamaba \u00abuna conversaci\u00f3n con Dios habitual, silenciosa, secreta\u00bb. Y su consejo era que \u00abdebemos desarrollar el sentido de la presencia de Dios conversando continuamente con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La Biblia describe esta hermosa realidad espiritual con expresiones como \u00abser temeroso de Dios\u00bb o \u00abvivir en el Esp\u00edritu\u00bb. Dios es tan central en nuestra vida, est\u00e1 tan presente que lo preside todo. Es \u00abcaminar con Dios\u00bb como hizo Enoc (Gn. 5:24). Es vivir \u00abcomo viendo al Invisible\u00bb (Heb. 11:27). Es requerir la presencia del Se\u00f1or en nuestro andar diario: \u00abSi tu Presencia no ha de ir conmigo\u2026\u00bb (\u00c9x. 33:15). Esta debe ser la meta primera de nuestra fe: vivir con y para Dios, no tanto sentirle cerca. En el momento en que dejes de obsesionarte con los sentimientos, \u00e9stos fluir\u00e1n de manera natural y paulatina.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Dr. Pablo Mart\u00ednez Vila<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abParece que est\u00e9 hablando solo\u00bb, \u00abes como si le orara a la pared\u00bb, \u00abDios me parece muy lejano\u00bb. 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