{"id":7178,"date":"2016-02-17T14:22:10","date_gmt":"2016-02-17T19:22:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/buscando-la-paz-en-las-relaciones-personales\/"},"modified":"2016-02-17T14:22:10","modified_gmt":"2016-02-17T19:22:10","slug":"buscando-la-paz-en-las-relaciones-personales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/buscando-la-paz-en-las-relaciones-personales\/","title":{"rendered":"Buscando la paz en las relaciones personales"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00bfC\u00f3mo hacer las paces con un amigo, un hermano en la iglesia o con mi esposo\/a despu\u00e9s de una discusi\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 a veces nos cuesta tanto? \u00bfQu\u00e9 consejos nos da la Biblia en este tema?<\/strong><\/p>\n<p>Antes de considerar la pr\u00e1ctica de la reconciliaci\u00f3n, necesitamos unas reflexiones previas sobre la ense\u00f1anza b\u00edblica en torno al enojo y la ira.<\/p>\n<p><strong>En este art\u00edculo veremos como enfrentar los enfados y enojos, para que nuestra relaci\u00f3n de amistad o de pareja funcione correctamente. <\/strong><\/p>\n<p><strong>El enojo no siempre es pecado<\/strong><\/p>\n<p>De hecho hay ocasiones en las que el no airarse puede ser ofensivo para Dios.<\/p>\n<p><strong>El silencio c\u00f3mplice ante determinadas conductas desagrada profundamente al Se\u00f1or.<\/strong> Se nos dice de Pablo que mientras andaba por las calles de Atenas \u00ab<strong>su esp\u00edritu se enardec\u00eda viendo la ciudad entregada a la idolatr\u00eda<\/strong>\u00bb (Hch. 17:16). Y \u00bfq\u00fae diremos del mismo Se\u00f1or Jes\u00fas cuando, indignado, \u00ab<strong>cogi\u00f3 un azote de cuerdas y volc\u00f3 las mesas de los mercaderes en el templo<\/strong>\u00bb (Jn. 2:13-16). Hay, pues, un tipo de ira que lejos de ser pecado expresa el enfado del creyente al contemplar el mundo con los ojos de su Se\u00f1or. Es lo que podemos llamar una ira santa y justa.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1ndo la ira se convierte en pecado?<\/strong><\/p>\n<p>Pablo, por otro lado, nos da a entender que tambi\u00e9n es posible airarse sin pecar: \u00ab<strong>Airaos, pero no pequ\u00e9is<\/strong>\u00bb (Ef. 4:26). A la mayor\u00eda de nosotros nos hubiera gustado tener una lista de situaciones en las que podemos enfadarnos sin pecar, pero no se nos especifican. Es providencial que Pablo fuera muy inconcreto en este punto. Al ap\u00f3stol no parecen preocuparle los tipos y causas de conflicto que llevan al enojo. Sin embargo, de manera inmediata puntualiza la condici\u00f3n para que el enojo no se convierta en pecado:<\/p>\n<p><strong>\u00abNo se ponga el sol sobre vuestro enojo\u00bb<\/strong> (Ef. 4:26)<\/p>\n<p>En otras palabras, la ira llega a ser pecado cuando no va seguida de una pronta reconciliaci\u00f3n, \u00abantes que se ponga el sol\u00bb. Nadie debe acostarse con el coraz\u00f3n dominado por la ira. Ello es as\u00ed porque el enojo guardado es el primer paso hacia el odio y ambos juntos crean un caldo de cultivo id\u00f3neo para la amargura.<\/p>\n<p>Y esta tr\u00edada es instrumento favorito del diablo para destruir relaciones de todo tipo, desde un matrimonio hasta la comuni\u00f3n fraternal en la iglesia. Tanto el odio como la amargura necesitan de la \u00abc\u00e9lula madre\u00bb que es el enojo prolongado. Por esta raz\u00f3n Pablo se\u00f1ala como vital que \u00abel sol no se ponga sobre nuestro enojo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Tener, pero no retener la ira<\/strong><\/p>\n<p>Ning\u00fan creyente debe hacer \u00abconserva\u00bb de resentimiento en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 triste es cuando dos personas se echan en cara agravios u ofensas despu\u00e9s de largo tiempo, incluso a\u00f1os!: \u00abTal d\u00eda hace cinco a\u00f1os me dijiste o hiciste algo que me enoj\u00f3 mucho\u00bb.<\/p>\n<p>El h\u00e1bito de hacer la paz, perdonarse y volverse a acercar con prontitud, si es posible antes de que acabe el d\u00eda, es la mejor manera de prevenir separaciones, divisiones y luchas en todos los \u00e1mbitos, en especial la familia, el matrimonio y la iglesia, pero sin olvidar nuestras relaciones laborales y sociales. Merece la pena invertir esfuerzos en esta exhortaci\u00f3n del ap\u00f3stol, no s\u00f3lo por sus efectos bals\u00e1micos en las relaciones, sino sobretodo porque \u00e9sta es la voluntad de Dios para todo cristiano que quiere imitar a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo saber la salud de una relaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>En esta l\u00ednea, debemos afirmar que la salud de una relaci\u00f3n, vg. el matrimonio, no se mide tanto por lo mucho o lo poco que discuten o se enojan las dos partes, sino por el tiempo que tardan en reconciliarse.<\/p>\n<p><strong>Este es el term\u00f3metro m\u00e1s fiable: \u00bfCu\u00e1nto tiempo tardan en resolver sus discusiones y enfados?<\/strong><\/p>\n<p>Si son capaces de hacerlo pronto, esta relaci\u00f3n tiene un fundamento excelente aunque la frecuencia de sus \u00abchispas\u00bb haga pensar lo contrario. Si tardan d\u00edas o semanas en hacer la paz, la relaci\u00f3n se est\u00e1 envenenando con la peor ponzo\u00f1a: el enojo almacenado que lleva al desprecio del otro, a la frialdad y, finalmente a la muerte de la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conozco casos de matrimonios que han estado dos a\u00f1os sin dirigirse la palabra. Esta forma de reaccionar nos lleva de forma natural a considerar los pasos pr\u00e1cticos para lograr la reconciliaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>La puesta en pr\u00e1ctica: Pasos hacia la paz<\/strong><\/p>\n<p>Vamos de nuevo a buscar la base b\u00edblica, fuente de nuestra instrucci\u00f3n, para abordar este punto crucial. Seguimos con Pablo, esta vez en Ro. 12, cap\u00edtulo antol\u00f3gico en el que se nos muestra c\u00f3mo las nuevas relaciones de aquel que ha nacido de nuevo deben estar marcadas tambi\u00e9n por actitudes nuevas, algunas de ellas verdaderamente revolucionarias:<\/p>\n<p>\u00abNo pagu\u00e9is a nadie mal por mal&#8230; Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os vengu\u00e9is vosotros mismos, amados m\u00edos, sino dejad lugar a la ira de Dios. As\u00ed que si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonar\u00e1s sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal\u00bb (Ro. 12:17-21).<\/p>\n<p><strong>Un paso previo:<\/strong> evitar la venganza. \u00abNo os vengu\u00e9is. Vence con el bien el mal\u00bb.<\/p>\n<p>El paso inicial para la reconciliaci\u00f3n es el autocontrol que nos permite detener nuestro impulso natural de devolver mal por mal. Esta actitud, tan arraigada en el coraz\u00f3n humano, es venganza. No debemos limitar el concepto de venganza a sus formas m\u00e1s graves como la violencia planificada o el homicidio. Estas formas extremas s\u00f3lo se ven en casos excepcionales.<\/p>\n<p><strong>La venganza puede ser mucho m\u00e1s sutil. De hecho, es una reacci\u00f3n casi espont\u00e1nea de nuestra naturaleza ca\u00edda.<\/strong> La observamos incluso en los ni\u00f1os: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ndo te coja!\u00bb o \u00abme las pagar\u00e1s\u00bb son frases bastante habituales en el vocabulario infantil. En sus formas \u00abmenores\u00bb todos hemos ca\u00eddo alguna vez en la venganza, que es -en esencia- devolver mal por mal.<\/p>\n<p><strong>Esta reacci\u00f3n es un obst\u00e1culo para restaurar una relaci\u00f3n.<\/strong> Si quieres la paz, no te dejes dominar por tu ego ofendido o tu dignidad herida. Ciertamente no es nada f\u00e1cil. Nuestro primer impulso es: \u00abSus palabras (actos) me han hecho mucho da\u00f1o y esto no lo olvidar\u00e9 nunca\u00bb. Esta reacci\u00f3n es comprensible en un primer momento porque expresa el dolor de una herida; pero enseguida debe dar lugar al dominio propio, a evitar la \u00abexplosi\u00f3n\u00bb. La palabra de Dios est\u00e1 llena de consejos al respecto, en especial en el libro de Proverbios:<\/p>\n<p>\u00ab<strong>El necio al punto da a conocer su ira; mas el que no hace caso de la injuria es prudente<\/strong>\u00bb (Pr. 12:16); \u00ab<strong>El que f\u00e1cilmente se enoja har\u00e1 locuras<\/strong>\u00bb (Pr. 14:17); \u00abLa cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa\u00bb (Pr. 19:11).<\/p>\n<p>Este dominio propio que no se deja arrastrar por la venganza y que auto controla las explosiones de ira aun cuando tiene raz\u00f3n no es de origen humano sino divino. Para conseguirlo no bastan nuestros esfuerzos o una f\u00e9rrea voluntad; es sobrenatural porque viene de Dios (2 Ti. 1:7) y es una parte del fruto del Esp\u00edritu. No se nos pide, por tanto, luchar con nuestras propias fuerzas, sino con la ayuda poderosa del Se\u00f1or Jes\u00fas, ejemplo supremo de persona \u00abmansa y humilde\u00bb quien fue ofendido y humillado mucho m\u00e1s de lo que puede serlo cualquiera de nosotros (recordemos, por ejemplo Is. 53).<\/p>\n<p><strong>Evitar la venganza supone tambi\u00e9n renunciar a toda actitud o conducta destructiva, sobre todo de formas aparentemente inocuas, como la indiferencia.<\/strong><\/p>\n<p>Frases como: \u00ab<strong>Para m\u00ed esta persona ha muerto\u00bb<\/strong> son formas de venganza impropias del cristiano. Del escritor irland\u00e9s G. Bernard Shaw son estas palabras que podemos hacer nuestras: \u00ab<strong>El peor pecado contra el pr\u00f3jimo no es odiarle, sino mostrarle indiferencia<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>Una de las experiencias m\u00e1s tristes que recuerdo de mi vida profesional como psiquiatra es un juicio al que tuve que asistir en calidad de perito. Una pareja cristiana se hab\u00eda separado y luchaba por la custodia de sus hijos. Nunca olvidar\u00e9 el d\u00eda de la visita, cuando los ex esposos tuvieron que verse las caras: las acusaciones, las calumnias y, sobre todo, el odio que pod\u00eda leer en sus ojos me produjeron una memorable impresi\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo es posible que dos personas, supuestamente cristianas, que un d\u00eda se amaron y se prometieron fidelidad eterna, lleguen a odiarse tanto? \u00a1Cu\u00e1n cierto es que en todas las guerras s\u00f3lo hay perdedores y derrotas!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El camino hacia la reconciliaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Una vez ha surgido la discusi\u00f3n y estamos enfadados, \u00bfc\u00f3mo podemos llevar a la pr\u00e1ctica el consejo de arreglarlo lo antes posible? A continuaci\u00f3n doy siete sugerencias a modo de orientaci\u00f3n. La lista, por supuesto, puede ser mucho m\u00e1s larga, pero menciono estos pasos concretos porque me ha sorprendido gratamente comprobar c\u00f3mo su puesta en pr\u00e1ctica ha tenido unos efectos sorprendentemente positivos en centenares de personas con problemas de relaci\u00f3n. Muchas veces fallamos en lo m\u00e1s b\u00e1sico, pero es en lo b\u00e1sico -en la base- donde se encuentra el fundamento que sostiene el edificio. De ah\u00ed la importancia de empezar por lo que parece sencillo.<\/p>\n<p><strong>1.- Toma la iniciativa.<\/strong><\/p>\n<p>No esperes que sea el otro quien lo haga, aunque creas que tienes t\u00fa toda la raz\u00f3n y que es el otro quien te ha ofendido. No digas: \u00abya vendr\u00e1 \u00e9l\/ella si quiere\u00bb. Dar el primer paso cuesta mucho, pero es una forma muy pr\u00e1ctica de devolver bien por mal, una de las marcas distintivas del cristiano. A veces el esfuerzo parece in\u00fatil, sin resultados, pero Pablo nos dice que \u00abhaciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza\u00bb (Ro. 12:20)<\/p>\n<p><strong>2.- Cuida las formas.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando dos personas est\u00e1n enojadas, los gestos y las detalles son muy importantes porque influyen mucho en el resultado final. Ello es as\u00ed porque permiten crear el ambiente propicio para la paz.<\/p>\n<p>Por ejemplo:<\/p>\n<p><strong>*.- Procurad hablar siempre sentados.<\/strong> Se ha comprobado que estar de pie aumenta la agresividad (por ello no hay actualmente localidades de pie en los campos de f\u00fatbol)<\/p>\n<p><strong>*.- Cercan\u00eda f\u00edsica.<\/strong> En la medida que la relaci\u00f3n lo permita (vg. matrimonio, padres e hijos etc.) acercaos f\u00edsicamente. Cuanto m\u00e1s cerca, m\u00e1s probable es que puedas mirarle a los ojos y descubrir en el otro un t\u00fa lleno de sentimientos y necesidades. La mayor\u00eda de peleas se acabar\u00edan en el momento en que fu\u00e9ramos capaces de ver en el t\u00fa a un ser humano por quien Cristo muri\u00f3 y no un enemigo objeto de mi ira. En el caso de los matrimonios, el hablar cogidos de la mano es la m\u00e1xima expresi\u00f3n de lo que decimos.<\/p>\n<p><strong>3.- Preparaci\u00f3n:<\/strong><strong>oraci\u00f3n y silencio.<\/strong><\/p>\n<p>Antes de empezar a hablar para solucionar el conflicto, orad juntos, en voz alta si es posible. La oraci\u00f3n tiene un poder extraordinario para cambiar nuestras actitudes y nuestros estados de \u00e1nimo (Fil. 4:6-7). De la misma manera, un breve momento de silencio, dos-tres minutos, aquieta el esp\u00edritu para iniciar la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>4.- \u00abProhibido\u00bb chillar e insultar.<\/strong><\/p>\n<p>Hablad en el tono de voz m\u00e1s suave posible. El volumen de la voz es inversamente proporcional a las posibilidades de reconciliaci\u00f3n; cuanto m\u00e1s se chilla, m\u00e1s dif\u00edcil es llegar a acuerdos. El levantar la voz, aumenta la agresividad, y a la inversa: \u00abla blanda respuesta quita la ira, mas la palabra \u00e1spera hace subir el furor\u00bb (Pr. 15:1. Ver tambi\u00e9n Pr. 25:11) igualmente, evita las palabras ofensivas, la descalificaci\u00f3n personal. Ning\u00fan desacuerdo, por grave que sea justifica insultar al otro o faltarle al respeto.<\/p>\n<p><strong>5.- Las palabras fruto de la ira apenas tienen valor.<\/strong><\/p>\n<p>Este es un punto importante: cuando uno est\u00e1 muy enojado, las palabras no expresan lo que de verdad hay en su coraz\u00f3n o en su mente, sino s\u00f3lo el sentimiento de ira del momento. Es un hecho conocido que la ira ofusca la mente, obceca hasta la enajenaci\u00f3n en casos extremos. Esta realidad es bien conocida por jueces y psic\u00f3logos. Por consiguiente, la creencia popular de que \u00abcuando uno est\u00e1 enfadado dice lo que de verdad lleva dentro\u00bb es err\u00f3nea y de consecuencias nefastas, porque se suele hacer un \u00abmuseo\u00bb con estas desdichadas palabras que se guardan durante a\u00f1os. Nunca prestes demasiada atenci\u00f3n a las palabras dichas en medio de una pelea.<\/p>\n<p><strong>6.- Busca la paz, no que te den la raz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Muchas personas se acercan al otro despu\u00e9s de una discusi\u00f3n con un enfoque judicial. Aun sin darse cuenta, lo que buscan es que se les d\u00e9 la raz\u00f3n o que se les desagravie. Si surge la disculpa o la petici\u00f3n de perd\u00f3n, tanto mejor, pero ello no siempre es posible porque en muchos motivos de discusi\u00f3n, m\u00e1s de los que imaginamos, ambos tienen su parte de raz\u00f3n. Simplemente ven las cosas desde puntos de vista diferentes. Una realidad universal es que no todos vemos la misma realidad de igual manera. En estos casos es importante ponerse de acuerdo en que est\u00e1n en desacuerdo. De ah\u00ed nuestra \u00faltima sugerencia.<\/p>\n<p><strong>7.- Escucha de verdad y ponte en el lugar del otro.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 digo escucha \u00abde verdad\u00bb? La inmensa mayor\u00eda de veces, en medio de un enfado, lo m\u00e1ximo que hacemos es oir al otro, pero raras veces le escuchamos. Escuchar implica un esfuerzo por entender sus reacciones, por qu\u00e9 habr\u00e1 dicho o hecho tal cosa, qu\u00e9 razones o explicaciones puedo encontrar a su forma de actuar. Cuando este esfuerzo es mutuo, la paz viene sola.<\/p>\n<p>A pesar de todo ello, no siempre es posible \u00abventilar el tema\u00bb el mismo d\u00eda, antes de acostarse. A veces, incluso es preferible no hacerlo porque alguna de las dos partes est\u00e1 muy encendida y el fuego puede volver a avivarse si retoman el asunto demasiado pronto. Ya sea por razones de temperamento o por la naturaleza del problema en cuesti\u00f3n, en ocasiones es mejor \u00abdormir sobre el asunto\u00bb, dejarlo enfriar.<\/p>\n<p>En este caso, lo ideal es intentar hablar de nuevo al cabo de uno o dos d\u00edas. Muchas veces descubrir\u00e1n con sorpresa que ya no necesitan hacerlo porque el problema no les afecta tanto. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido? Al apagarse el enojo, el problema motivo de la discusi\u00f3n ha quedado reducido a su tama\u00f1o real, mucho menor del que parec\u00eda tener horas antes. S\u00ed, los sentimientos negativos, en este caso la ira (ocurre tambi\u00e9n con la ansiedad, la tristeza y otros sentimientos) siempre nos hacen ver los problemas mucho mayores de lo que en realidad son.<\/p>\n<p><strong>Estas sugerencias son como semillas. Su siembra paciente, realizada con humildad y esp\u00edritu de oraci\u00f3n, es terreno bien abonado para que el Se\u00f1or de nuestras relaciones las haga fructificar. Puede llevar su tiempo, como toda siembra, pero no te desanimes porque hay alguien aun m\u00e1s interesado que t\u00fa en derribar muros de separaci\u00f3n: el Se\u00f1or Jes\u00fas, cuyo ejemplo nos inspira y cuya gracia nos fortalece en la debilidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Dr. Pablo Mart\u00ednez Vila<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo hacer las paces con un amigo, un hermano en la iglesia o con mi esposo\/a despu\u00e9s de una discusi\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 a veces nos cuesta tanto? \u00bfQu\u00e9 consejos nos da la Biblia en este tema? 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