{"id":7187,"date":"2016-02-17T14:22:30","date_gmt":"2016-02-17T19:22:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-cuidara-de-nosotros\/"},"modified":"2016-02-17T14:22:30","modified_gmt":"2016-02-17T19:22:30","slug":"dios-cuidara-de-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-cuidara-de-nosotros\/","title":{"rendered":"Dios cuidar\u00e1 de nosotros"},"content":{"rendered":"<p><strong>El muchacho me arrebat\u00f3 los zapatos, con su rifle colgando del hombro. \u201cBonitos\u201d, coment\u00f3, pasando la mano sobre el cuero lustrado antes de introducirlos en una vieja bolsa. <\/strong><\/p>\n<p>Me sent\u00e9 pasmado, sin protestar; un estudiante universitario de Rwanda vestido de su\u00e9ter y jeans, en medias.<\/p>\n<p><strong>Estaba rodeado por un ej\u00e9rcito de la milicia que me separaba de la frontera. <\/strong><\/p>\n<p>El mes que sigui\u00f3 a la tarde de abril en que Aline y yo viajamos a nuestros respectivos hogares para las vacaciones de Pascua, se convirti\u00f3 en una eternidad llena de horrores. \u201cHasta pronto\u201d, me dijo ella cuando la dej\u00e9 en Kigali, antes de continuar viaje para visitar a mis padres.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u00a1Pronto!\u201d La palabra qued\u00f3 bloqueada en mi garganta. <\/strong><\/p>\n<p>Se supon\u00eda que deb\u00eda estar prepar\u00e1ndome para los ex\u00e1menes finales en la Facultad de Medicina. Hab\u00edamos planeado nuestro matrimonio para agosto. Ella iba a completar su maestr\u00eda en ciencias econ\u00f3micas mientras yo hac\u00eda mi internado. En lugar de eso, el avi\u00f3n del presidente Juvenal Habyarimana fue derribado el 6 de abril de 1994. Despu\u00e9s sobrevinieron las atroces consecuencias de la guerra, las turbas enloquecidas, el odio \u00e9tnico, las matanzas y ahora estos rufianes armados, situados entre la frontera y yo.<\/p>\n<p><strong>Cuando era muchacho, las presiones \u00e9tnicas hab\u00edan forzado a mi madre tutsi a abandonar nuestro hogar. Mi abuela hutu trat\u00f3 de consolarme, procurando ayudarme a comprender la complejidad de las ideas que constitu\u00edan la base de la animosidad entre los hutus y los tutsis y a animarme a vivir en paz con ambos.<\/strong><\/p>\n<p>Mi abuelo y sus camaradas maldec\u00edan a los asesinos tutsi quienes furtivamente entraban y asesinaban a los hutus y se jactaban de lo que les har\u00edan si los apresaban.<\/p>\n<p>Yo tem\u00eda por mi futuro. Sab\u00eda que era un hutu por mi padre, pero la gente dec\u00eda que me parec\u00eda a mi madre. Por lo general, los tutsis son m\u00e1s altos, con una nariz afinada y manos y pies delgados comparados con los hutus, que son regordetes, gente bant\u00fa m\u00e1s musculosa. Eventualmente los problemas se resolvieron y mi madre hab\u00eda estado en casa durante varios a\u00f1os cuando esta tragedia explot\u00f3 de nuevo. Se apoder\u00f3 de nosotros un p\u00e1nico fr\u00edo cuando o\u00edamos de las matanzas. Se sospechaba que los tutsis, junto con los que los apoyaban, eran el blanco. \u201cLas cosas se van a calmar antes de que lleguen por aqu\u00ed\u201d, coment\u00e1bamos tratando de hacernos los valientes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfCalma antes de la tormenta?<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero las cosas no se calmaron. Una semana m\u00e1s tarde, una turba arras\u00f3 con todo a lo largo de nuestra carretera. <\/strong><\/p>\n<p>La familia se dispers\u00f3 en un estado de p\u00e1nico como un molino de viento. Mis pies se arrastraban al cruzar el patio y entrar en la cocina de la choza. Instintivamente tom\u00e9 la navajilla que siempre llevaba en mi bolsillo para emergencias m\u00e9dicas. Luego cav\u00e9 con los dedos de mis manos y pies en las \u00e1speras paredes de adobe, ara\u00f1ando hacia arriba, sosteni\u00e9ndome como mejor pod\u00eda, mientras arrancaba pedazos del reseco cord\u00f3n que entretej\u00eda las piezas de bamb\u00fa que formaban un cielo raso s\u00f3lido.<\/p>\n<p><strong>Los gritos se o\u00edan cada vez m\u00e1s cerca. Mi aliento me irritaba la garganta. Como una lluvia fina, ca\u00eda polvo sobre mi cabello y hombros. Finalmente, el bamb\u00fa cedi\u00f3. Lo coloqu\u00e9 nuevamente con un golpe, luchando hasta llegar a la sofocante estrechez que hab\u00eda bajo la techumbre de paja. <\/strong><\/p>\n<p>Un temblor se apoder\u00f3 de m\u00ed, pero me propuse colocar el bamb\u00fa suelto de nuevo en su lugar. Luego, cuidadosamente, me acomod\u00e9 ech\u00e1ndome sobre el est\u00f3mago. Por un momento pens\u00e9 c\u00f3mo ser\u00eda morir y unirse con los esp\u00edritus ancestrales en ese misterioso otro mundo. Cuando era muchacho, siempre hab\u00eda querido ser un sacerdote cat\u00f3lico. Luego, en la universidad, me alej\u00e9 de la iglesia, confundiendo al Dios cristiano con la suprema deidad de nuestros antepasados.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Traidores!\u201d La turba abri\u00f3 el port\u00f3n a golpes y tres de ellos aparecieron ante mi vista, sucios, con el pelo enmara\u00f1ado y harapos arrollados alrededor de la cabeza. Uno con un garrote, otro con una espada y el tercero con un machete.<\/p>\n<p><strong>Mi aliento se congel\u00f3. \u00a1No! A pesar de las rayas de lodo blanco de la cara y las capas de los harapos que se agitaban alrededor de su cuerpo, pude reconocer f\u00e1cilmente a un viejo compa\u00f1ero de estudios.<\/strong><\/p>\n<p>Continuaron con el asalto. Rompiendo madera, golpeando, gritando. Rompiendo vidrios, maldiciendo. Luego, m\u00e1s gritos. Mi vida se paraliz\u00f3 en un movimiento lento. Los hechos m\u00e1s horribles se sucedieron uno tras otro. Mi compa\u00f1ero empu\u00f1aba su machete. Los otros dos se manten\u00edan en guardia mientras mi madre era arrastrada hacia la puerta abierta, suplicando misericordia, gritando su inocencia, orando.<\/p>\n<p>Mi boca estaba reseca de silencio. Un impulso fren\u00e9tico me empuj\u00f3 a lanzarme desde mi escondite para enfrentarme a sus atacantes. Pero no pude hacerlo, permanec\u00ed r\u00edgido, con los ojos bien abiertos, viendo algo sobre lo cual no ten\u00eda ning\u00fan poder para detener. Como si no la conocieran, como si no la escucharan. \u00a1El machete, el garrote, la espada, mi madre! Luego mi hermana y despu\u00e9s mi hermano.<\/p>\n<p>Ca\u00ed en un estado de estupor, acostado en la misma quietud como los cuerpos que yac\u00edan en el patio. Despu\u00e9s que la turba se alej\u00f3, a\u00fan despu\u00e9s que se hizo completamente oscuro, todav\u00eda no me hab\u00eda movido. Mi coraz\u00f3n lloraba, ped\u00eda, me gritaba que bajara y cavara un hoyo como sepultura para sus pobres cuerpos, para darles la dignidad de ser recibidos por la madre tierra. Sin embargo, mi buen sentido me mantuvo en donde estaba. Me amonest\u00f3 a no moverme. No hacer nada que pudiera indicar que todav\u00eda hab\u00eda alguien con vida. La segunda tarde, cuando Malaqu\u00edas, nuestro sirviente hutu, lleg\u00f3 para atender las vacas, hice un esfuerzo sobrenatural para bajar.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfRicardo?\u201d El regordete hutu qued\u00f3 como congelado.<\/p>\n<p>\u2014Necesito tu ayuda. Por a\u00f1os he contado en que pod\u00edamos vivir como hermanos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 debo hacer? \u2014La voz de Malaqu\u00edas sonaba tan deprimente como las sombras que nos rodeaban.<\/p>\n<p>\u2014Tengo dos amigos. . .\u2014La puerta de mi cuarto se abri\u00f3. Les escrib\u00ed una nota. Entreg\u00e1ndola a Malaqu\u00edas, hice la pregunta que me aterraba:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY pap\u00e1?<\/p>\n<p>Malaqu\u00edas me mir\u00f3 con sus ojos tristes, desesperanzados.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Hoy, en el sembrado de bananos, lo encontraron&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLos de la milicia?<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9. Algunos dicen que los informantes de la FPR (tutsis) contraatacaron por raz\u00f3n de tu madre y otros.<\/p>\n<p>Escapada a la seguridad<\/p>\n<p>Cuando Malaqu\u00edas se fue, entr\u00e9 a la casa y no queriendo creer lo que estaba haciendo y por qu\u00e9, tom\u00e9 el dinero de la familia junto con mis propios ahorros, de sus lugares de escondite. Met\u00ed un poco de ropa y algunas otras cosas en una bolsa. Despu\u00e9s que oscureci\u00f3 totalmente, una motocicleta lleg\u00f3 estrenduosamente hasta el port\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014M\u00f3ntate. \u2014El conductor no desperdici\u00f3 palabras\u2014. Te llevar\u00e9 a la prefectura de la frontera.<\/p>\n<p>En la \u00faltima barricada de la milicia, salud\u00f3 con la cabeza hacia el otro frente. \u201cLa frontera con Tanzan\u00eda est\u00e1 all\u00ed nom\u00e1s. Al amanecer. . .\u201d Tom\u00f3 por sentado que yo huir\u00eda del pa\u00eds, pero cuando llegu\u00e9 a una encrucijada en el camino me dirig\u00ed hacia Butare. La universidad siempre se hab\u00eda mantenido neutral. Yo esperaba estar seguro.<\/p>\n<p>El campus parec\u00eda ser el mismo cuando llegu\u00e9. Sin embargo, todo hab\u00eda cambiado. Ya no hab\u00eda intercambio entre hutus y tutsis y los que proced\u00edan de padres de ambos lados no pertenec\u00edan a ning\u00fan grupo. Al d\u00eda siguiente volv\u00ed a mi trabajo como asistente m\u00e9dico graduado, en el dispensario de estudiantes. Esa noche cay\u00f3 la ciudad de Butare. \u201cDios cuidar\u00e1 de nosotros\u201d, coment\u00f3 un amigo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo puedes decir eso? \u2014le respond\u00ed\u2014. \u00bfAcaso no sabes lo que est\u00e1 pasando?<\/p>\n<p>En ese mismo momento pod\u00edamos escuchar los disparos en la ciudad.<\/p>\n<p>\u2014Esto no es obra de Dios \u2014replic\u00f3 \u00e9l\u2014. Aunque perdamos a todos y todo, yo s\u00e9 que Dios alg\u00fan d\u00eda va a poner las cosas en orden.<\/p>\n<p>La tarde siguiente llegaron los soldados al plantel, separando a los tutsis y los que ellos sospechaban eran simpatizantes de los tutsis. Los llevaron, cargamento tras cargamento, en sus camiones a lugares solitarios para su ejecuci\u00f3n. La noche fue horrorosa. . . Yo me encontraba entre uno de los primeros cargamentos. Un compa\u00f1ero militar de mi primo se lanz\u00f3 entre m\u00ed y los otros, y me tuvo con \u00e9l durante toda la noche. Al d\u00eda siguiente me escondi\u00f3 en el desv\u00e1n. Solamente la temperatura del calor abrasador del d\u00eda bajo el techo de metal y el fr\u00edo de la noche me manten\u00eda consciente del tiempo que transcurr\u00eda. Una terrible noche clam\u00e9 en silencio al Ser Supremo, todopoderoso, que no conoc\u00eda. \u201c\u00a1Dios! \u00a1Ay\u00fadame! \u00a1Ay\u00fadame a huir!\u201d Repet\u00ed la oraci\u00f3n una y otra vez en silencio. \u201c\u00a1Ay\u00fadame a escapar!\u201d<\/p>\n<p>Al amanecer vino a mi mente el nombre de un amigo oficial. Con toda la claridad del d\u00eda, me deslic\u00e9 por la escalera e hice un suave golpe como se\u00f1al al joven guarda. El sali\u00f3 en busca de mi amigo. El oficial estuvo de acuerdo en escoltarme hasta la frontera. En el camino me encontr\u00e9 con un compa\u00f1ero. \u201c\u00bfHas tenido noticias de Aline?\u201d, me pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Todav\u00eda no.<\/p>\n<p>\u2014Oh, Ricardo, mi amigo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLa viste?<\/p>\n<p>\u2014Ella se encontraba entre los que estaban en la iglesia cat\u00f3lica, al norte de Kigali. En los primeros conflictos, la gente siempre buscaba refugio en las iglesias. Esta vez. . . Un incendio alimentado por gasolina hab\u00eda devorado la iglesia en la cual Aline y su familia hab\u00edan buscado refugio.<\/p>\n<p>De alg\u00fan lugar en la distancia me llegaban esas flotantes palabras: \u201cTe ver\u00e9 pronto\u201d.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente llegamos a la frontera. Esper\u00e9. Las horas transcurr\u00edan mientras mi amigo negociaba con los guardas de la frontera. La pandilla de j\u00f3venes armados se reunieron a mi alrededor. Tomaron mi chaqueta. Luego mis zapatos. Todo lo que me qued\u00f3 fue la bolsa con mis documentos personales.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1T\u00fa! \u2014Levant\u00e9 la cabeza. Un guarda me se\u00f1al\u00f3 el port\u00f3n\u2014. \u00a1Vete!<\/p>\n<p>Tomando mi bolsa, camin\u00e9 en la direcci\u00f3n que \u00e9l me se\u00f1alaba. Luego empec\u00e9 a correr como estaba, en medias, atravesando el port\u00f3n abierto y cruzando la frontera.<\/p>\n<p>\u2014Todo mi dinero ha desaparecido.<\/p>\n<p>No sab\u00eda qu\u00e9 decir cuando la madre de un ex compa\u00f1ero de escuela me invit\u00f3 a quedarme con ella. Hasta ese momento, las econom\u00edas de mi familia hab\u00edan convencido a amigos y soldados que val\u00eda la pena. Pero ahora, \u00bfqu\u00e9 iba hacer sin dinero? Mientras meditaba en mi situaci\u00f3n, los horribles recuerdos acud\u00edan a mi mente. \u201c\u00a1Yo tengo dinero, puedo pagar!\u201d Trat\u00e9 de borrar esos ruegos desesperantes y c\u00f3mo fueron silenciados para siempre, y c\u00f3mo el dinero fue robado de sus bolsillos.<\/p>\n<p>\u201cEl dinero no les ayud\u00f3\u201d. De pronto la idea me sacudi\u00f3. \u201cEntonces, \u00bfpor qu\u00e9 yo?\u201d \u201c\u00bfPor qu\u00e9?\u201d<\/p>\n<p><strong>Un nuevo principio<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando era muchacho mi abuela y mi madre me dijeron que Dios ten\u00eda un plan para mi vida. Desde esa noche, en el desv\u00e1n, continu\u00e9 orando. Otros dos estudiantes me invitaron a ir hacia el sur con ellos. Viajamos en lancha, en bicicleta, anduvimos a pie. Finalmente encontr\u00e9 trabajo, de manera que pude hacer una pausa en mis andanzas. Los eventos empezaron a formar una cadena. Llegu\u00e9 a conocer a un amigo, me un\u00ed a un grupo que estudiaba la Biblia y empec\u00e9 a asistir a la iglesia. Mi manera de pensar comenz\u00f3 a cambiar. Comprend\u00ed que Dios me hab\u00eda dado la vida y decid\u00ed devolv\u00e9rsela. En un hermoso d\u00eda de s\u00e1bado fui bautizado en la Iglesia.<\/strong><\/p>\n<p>Por la gracia de Dios, he podido reanudar mis estudios de medicina. No conozco otro manera de agradecer al Se\u00f1or y a todos los que me han ayudado, sino dedicando mi vida en ayudar a otros.<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong>Corrine Vanderwerff. Misionera y escritora independiente. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El muchacho me arrebat\u00f3 los zapatos, con su rifle colgando del hombro. \u201cBonitos\u201d, coment\u00f3, pasando la mano sobre el cuero lustrado antes de introducirlos en una vieja bolsa. Me sent\u00e9 pasmado, sin protestar; un estudiante universitario de Rwanda vestido de su\u00e9ter y jeans, en medias. 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