{"id":7210,"date":"2016-02-17T14:23:19","date_gmt":"2016-02-17T19:23:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-hombres-se-encuentran-con-jesus\/"},"modified":"2016-02-17T14:23:19","modified_gmt":"2016-02-17T19:23:19","slug":"tres-hombres-se-encuentran-con-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/tres-hombres-se-encuentran-con-jesus\/","title":{"rendered":"Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. El primero lo encuentra en su senda hacia el Calvario, el segundo, cuando pende de la cruz y el \u00faltimo, al pie de la misma.<\/strong><\/p>\n<p>Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. Tres hombres que proceden de contextos diferentes: un agricultor africano, un ladr\u00f3n y un centuri\u00f3n romano.<\/p>\n<p><strong>Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. Sim\u00f3n, compelido por los soldados; el ladr\u00f3n, crucificado a su lado y el insensible centuri\u00f3n romano.<\/strong><\/p>\n<p>Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. Sus circunstancias son diferentes a las nuestras, pero las lecciones que nos ense\u00f1an sus vidas son siempre nuevas y vigorosas y relucen como el roc\u00edo de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Su historia se convierte en la nuestra y al seguir tras sus huellas, emprendemos el camino rumbo al G\u00f3lgota. Observamos que, despu\u00e9s de todo, sus vidas no son muy diferentes de las nuestras: sus dolores, sus aflicciones y sus anhelos son tambi\u00e9n los nuestros. Sus deseos son nuestros propios deseos. Se encontraron con \u00e9l en ese entonces y all\u00e1, y nosotros podemos encontrarlo aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n<p><strong>Aunque nuestra vida se desarrolle lejos de aquel lugar y aunque hayan transcurrido casi 2.000 a\u00f1os desde entonces, estas historias b\u00edblicas contin\u00faan siendo nuevas y vigorizantes. Son poderosas, din\u00e1micas. Hablan a nuestro coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Sim\u00f3n, compelido por los soldados<\/strong><\/p>\n<p>\u201c<strong>Cuando sal\u00edan, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Sim\u00f3n: a \u00e9ste obligaron a que llevase la cruz<\/strong>\u201d (Mateo 27:32). \u00bfQui\u00e9n era este Sim\u00f3n? Marcos nos proporciona una pista: \u201c<strong>Y obligaron a uno que pasaba, Sim\u00f3n de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que ven\u00eda del campo, a que le llevase la cruz<\/strong>\u201d (Marcos 15:21). Inferimos, entonces, que Sim\u00f3n era un hombre casado y ten\u00eda dos hijos. Marcos menciona sus nombres porque seguramente Alejandro y Rufo deben de haber sido conocidos dentro de la comunidad cristiana en el tiempo cuando escribi\u00f3 su Evangelio. Elena White provee m\u00e1s datos: \u201c<strong>Sim\u00f3n hab\u00eda o\u00eddo hablar de Jes\u00fas. Sus hijos cre\u00edan en el Salvador, pero \u00e9l no era disc\u00edpulo<\/strong>\u201d (El Deseado de todas las gentes. p. 691).<\/p>\n<p>Podemos imaginar que Alejandro y Rufo, jud\u00edos que viv\u00edan en Jerusal\u00e9n, hab\u00edan o\u00eddo que Cristo hab\u00eda alimentado milagrosamente a los 5.000. Hab\u00edan o\u00eddo que Jes\u00fas daba vista a los ciegos y hac\u00eda o\u00edr a los sordos. Sab\u00edan del perd\u00f3n ofrecido a la mujer ad\u00faltera y escucharon otras historias de ese perd\u00f3n ofrecido. Se asombraban al ver la transformaci\u00f3n producida en los endemoniados por el poder de Cristo y se convirtieron en seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Estuvieron presentes en el Serm\u00f3n del Monte y le acompa\u00f1aron por las atestadas calles de Jerusal\u00e9n. Y comenzaron a contarle a su padre. \u201c<strong>Pap\u00e1, creo que lo hemos encontrado<\/strong>\u201d, le escribi\u00f3 Alejandro. Y Rufo: \u201c<strong>Pap\u00e1: Sin duda, \u00e9l es el Mes\u00edas prometido. El que sana a los enfermos y resucita a los muertos. El que camina sobre las aguas. Pap\u00e1: creo firmemente que \u00e9l es el Mes\u00edas<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Llegan las cartas a Cirene, un pueblecito de Libia, en el norte de \u00c1frica. Y Sim\u00f3n se preocupa por sus hijos. <strong>\u201c\u00bfNo ser\u00e1 que mis hijos est\u00e1n siguiendo a alg\u00fan fan\u00e1tico extremista? \u00bfSe habr\u00e1n adherido a alg\u00fan culto sectario? \u00bfHabr\u00e1n elegido un camino de muerte? Parece que han abandonado la fe de nuestros padres y la ortodoxia jud\u00eda. \u00a1M\u00e1s vale que haga un viaje a Jerusal\u00e9n y los ponga en l\u00ednea<\/strong>!\u201d Y, en medio de esa confusi\u00f3n de ideas, lleno de curiosidad y dudas, Sim\u00f3n emprende viaje a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Las calles de Jerusal\u00e9n est\u00e1n llenas de adoradores. Es la estaci\u00f3n de la Pascua. Toda Jerusal\u00e9n est\u00e1 alborotada con la inminente crucifixi\u00f3n de un hombre que ha sido juzgado: un supuesto Mes\u00edas que ha sido condenado a muerte. Al doblar una esquina en una transitada calle de la ciudad, Sim\u00f3n se encuentra de pronto frente a frente con Cristo, abrumado bajo el peso opresor de la cruz. Y la mirada de Jes\u00fas se encuentra por un instante con la de Sim\u00f3n. El coraz\u00f3n de Sim\u00f3n se conmueve y se llena de ternura y amor. Y un rudo soldado romano dice, se\u00f1alando a Sim\u00f3n: \u201c<strong>Si le tienes tanta compasi\u00f3n, ll\u00e9vale su cruz. C\u00e1rgala sobre tus hombros<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p><strong>Las Escrituras dicen que Sim\u00f3n no carg\u00f3 la cruz por su propia elecci\u00f3n. Ese peso abrumador y angustioso de la cruz le fue impuesto sobre sus hombros.<\/strong><\/p>\n<p>Encorv\u00e1ndose, levant\u00f3 la cruz y se tambale\u00f3 bajo su peso al ascender juntos el monte llamado Calvario. Me imagino que las astillas de la cruz hirieron en carne viva sus hombros. Puedo ver su espalda encorvada, o\u00edr su respiraci\u00f3n jadeante e imaginar las gruesas gotas de sudor brotando de su frente. Escucho sus gemidos y roncos quejidos de agon\u00eda.<\/p>\n<p>Observo sus rodillas que flaquean y lo veo tropezar. Noto entonces que Jes\u00fas le sonr\u00ede y Sim\u00f3n queda fortalecido para llevar la cruz del Salvador. Sim\u00f3n se encuentra con Jes\u00fas ese d\u00eda, al llevar la carga m\u00e1s pesada de su vida. Pero esa carga se transforma en una bendici\u00f3n, en un puente para encontrarse con Dios.<\/p>\n<p>\u00bfLlevas t\u00fa una carga pesada sobre tus hombros? \u00bfHay cosas en tu hogar o en tu trabajo que no est\u00e1n marchando bien? \u00bfHay una carga que te hiere los hombros desnudos? \u00bfLlevas acaso la carga de un itinerario de trabajo que te mantiene constantemente cansado? \u00bfLlevas sobre tus hombros la carga de un problema de salud? \u00bfSon muy pesados tus estudios y un desaf\u00edo para tu fe? \u00bfEncuentras dif\u00edcil observar el s\u00e1bado al ir en pos de tus objetivos? \u00bfTe sientes desanimado o solitario? \u00bfTe sientes obligado a llevar una cruz? Ll\u00e9vala con dignidad, como lo hizo Sim\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>T\u00f3malo como una oportunidad, porque las cruces que la vida impone sobre nuestros hombros se convierten en bendici\u00f3n si Jes\u00fas est\u00e1 cerca de nosotros. Nuestras heridas se vuelven sus heridas. Nuestras tribulaciones se convierten en triunfos, porque es en los dolores de esta vida donde nos encontramos con \u00e9l.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aun cuando Sim\u00f3n llevaba su cruz, hab\u00eda Alguien caminando a su lado. Hab\u00eda Alguien sonri\u00e9ndole para animarlo durante la jornada. Cuando Sim\u00f3n dej\u00f3 finalmente su carga en el Calvario, Jes\u00fas la llev\u00f3 solo. Por lo tanto, puedes simplemente depositar tu carga en Aquel que la llev\u00f3 entonces y que contin\u00faa llev\u00e1ndola ahora.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El ladr\u00f3n crucificado a su lado<\/strong><\/p>\n<p>El ladr\u00f3n se encuentra con \u00e9l. La cruz de Jes\u00fas fue colocada entre dos ladrones. Los dos ladrones representan a toda la humanidad y toda la humanidad debe hacer una elecci\u00f3n con respecto a este Cristo. Uno de los ladrones dice: \u201cSi t\u00fa eres el Cristo, s\u00e1lvate a ti mismo y a nosotros\u201d (Lucas 23:39). Un ladr\u00f3n piensa s\u00f3lo en s\u00ed mismo y en el momento presente. El otro ladr\u00f3n piensa en la eternidad. Mientras uno de los ladrones se burla de Jes\u00fas, el otro dirige su mirada hacia \u00e9l y le dice: \u201c<strong>Acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando vengas en tu reino<\/strong>\u201d (Lucas 23:42).<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n era ese ladr\u00f3n? Obviamente no era romano. <\/strong><\/p>\n<p>Si hubiera sido un ciudadano romano no habr\u00eda sido crucificado. Ese ladr\u00f3n debe haber sido jud\u00edo. De hecho, Elena White, en el libro El Deseado de todas las gentes, nos proporciona algunos datos interesantes sobre este personaje.<\/p>\n<p>Probablemente era un seguidor de Barrab\u00e1s, el falso mes\u00edas que intent\u00f3 derrocar al gobierno romano en Palestina. Me imagino que este ladr\u00f3n se cri\u00f3 en un hogar jud\u00edo que respetaba la noche del viernes y observaba el s\u00e1bado b\u00edblico.<\/p>\n<p>Posiblemente de joven asisti\u00f3 a una escuela rab\u00ednica. Su dieta era por dem\u00e1s ortodoxa; absolutamente exenta de cerdo. Esperaba tambi\u00e9n la venida del Mes\u00edas. El problema principal de este ladr\u00f3n era su descuido espiritual. El haber crecido en un ambiente religioso no ten\u00eda para \u00e9l gran significado. Un compromiso se suced\u00eda al otro. El descuido lo compromet\u00eda con el pecado, del que se derivaba la culpa y la verg\u00fcenza. Ese ladr\u00f3n pendiendo de la cruz representa para m\u00ed el descuido y la indiferencia espirituales.<\/p>\n<p>Puedo identificarme con ese ladr\u00f3n. Charles Swindoll, en su libro Intimacy with God, narra el siguiente caso: Estaba \u00e9l a punto de predicarle a un grupo de pastores y uno de ellos le dio una palmada en el hombro, dici\u00e9ndole: \u201c<strong>Amigo. Necesito hablar contigo despu\u00e9s de la reuni\u00f3n\u201d. As\u00ed que se reuni\u00f3 con este pastor y esto fue lo que \u00e9l confes\u00f3: \u201cNadie de quienes me conocen lo sabe, pero estoy operando ya sin combustible, solamente con el humo. Me siento solo, vac\u00edo y esclavizado a un programa de vida cuya tensi\u00f3n no disminuye<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>La necesidad actual m\u00e1s desesperada, tanto en la iglesia como en el mundo en general, no es la de una gran cantidad de personas inteligentes o llenas de talentos, sino de personas espirituales. El descuido espiritual conduce a ciertos compromisos sutiles de car\u00e1cter y eventualmente a la deshonra y la culpa.<\/p>\n<p><strong>Pero, no pierdas la esperanza; aun dentro de ese descuido espiritual, avergonzado por esos compromisos internos, el ladr\u00f3n encontr\u00f3 gracia y perd\u00f3n y la seguridad de la vida eterna en Cristo. De la misma manera, arr\u00f3jate al pie de la cruz, cont\u00e9mplate a ti mismo renovado y escucha la tierna voz de Jes\u00fas d\u00e1ndote perd\u00f3n, nuevo poder y nueva esperanza.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El encallecido centuri\u00f3n romano<\/strong><\/p>\n<p>De pie ante la cruz, un centuri\u00f3n romano se encontr\u00f3 con Jes\u00fas. \u00bfQui\u00e9n era este soldado romano? Puedo imaginarme la orden oficial que lleg\u00f3 a su despacho esa ma\u00f1ana: \u201c<strong>Ejecute a este hombre de la manera usual. Pero aseg\u00farese de que no haya ning\u00fan disturbio hoy en las calles de Jerusal\u00e9n. Por lo tanto, ya sea que requiera 200 \u00f3 500 soldados, sepa que est\u00e1n a su disposici\u00f3n. \u00a1Desh\u00e1gase de \u00e9l<\/strong>!\u201d Era parte de su tarea del d\u00eda. Y mientras el Hijo de Dios mor\u00eda por el mundo, un encallecido centuri\u00f3n permanec\u00eda enhiesto al pie de la cruz. La insensibilidad hacia las cosas divinas es uno de los m\u00e1s grandes pecados.<\/p>\n<p>Todos nosotros corremos el riesgo de que al tratar con las cosas divinas, el h\u00e1bito se vuelva una rutina tal que perdamos la emoci\u00f3n y la energ\u00eda espirituales. Es posible comportarse en forma rutinaria, insensible y ordinaria al pie mismo de la cruz; ser indiferentes como el centuri\u00f3n romano que observaba fr\u00edamente al Hombre crucificado.<\/p>\n<p>Es posible cantar con los labios himnos cristianos durante el servicio de adoraci\u00f3n y dejar vagar la imaginaci\u00f3n pensando en los negocios, los estudios, o el almuerzo que se aproxima. Es posible leer la Biblia medio adormecidos justamente antes de quedarnos dormidos. Es posible ser insensibles e indiferentes y permitir que la rutina eclipse lo sublime.<\/p>\n<p>Pero al escuchar el centuri\u00f3n el di\u00e1logo entre Cristo y el ladr\u00f3n por encima de los gritos y denuestos de los enemigos del Salvador, al escuchar su oraci\u00f3n agonizante y al observar la densa oscuridad que cubri\u00f3 repentinamente el Calvario, experimenta algo misterioso, algo maravilloso.<\/p>\n<p>Nos dice Marcos: \u201c<strong>Y el centuri\u00f3n que estaba frente a \u00e9l, viendo que despu\u00e9s de clamar hab\u00eda expirado as\u00ed, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios\u201d (Marcos 15:39).<\/strong><\/p>\n<p><strong>Al colocarme al pie de la cruz junto a Sim\u00f3n, recibo de Jes\u00fas fortaleza para llevar mi carga. Al contemplar al ladr\u00f3n muriendo perdonado, desaparecen mi culpa y mi verg\u00fcenza. Al estar de pie junto al centuri\u00f3n, tengo una nueva visi\u00f3n de Jes\u00fas. Al romper Jes\u00fas la rutina percibo en mi vida su toque divino y recobro la energ\u00eda espiritual. El cristianismo es algo m\u00e1s que una rutina. Es algo m\u00e1s que simplemente la circunstancia diaria. Es conocer a Jes\u00fas. Es el quebrantamiento de mi propio coraz\u00f3n junto al suyo. Es amarlo con vehemencia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Mark Finley<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. El primero lo encuentra en su senda hacia el Calvario, el segundo, cuando pende de la cruz y el \u00faltimo, al pie de la misma. Tres hombres se encuentran con Jes\u00fas. Tres hombres que proceden de contextos diferentes: un agricultor africano, un ladr\u00f3n y un centuri\u00f3n romano. 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