{"id":7256,"date":"2016-02-17T14:24:55","date_gmt":"2016-02-17T19:24:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-voz-de-la-naturaleza\/"},"modified":"2016-02-17T14:24:55","modified_gmt":"2016-02-17T19:24:55","slug":"la-voz-de-la-naturaleza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-voz-de-la-naturaleza\/","title":{"rendered":"La Voz de la Naturaleza"},"content":{"rendered":"<p><strong>Y vio Dios todo lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed que era bueno en gran manera. (G\u00e9n. 1: 31)<\/strong><\/p>\n<p>Dios desea que nos recreemos en las cosas de su creaci\u00f3n&#8230; Observa con gozo paternal el deleite de sus hijos en las bellas cosas que los rodean.<\/p>\n<p>Mientras estuvo en la tierra el Redentor del mundo procur\u00f3 presentar clara y sencillamente sus lecciones de instrucci\u00f3n, a fin de que todos las comprendieran; \u00bfy podremos sorprendernos de que eligiera el aire libre como su santuario, que deseara estar rodeado por las obras de su creaci\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>Tom\u00f3 como lecciones\u00a0las cosas que su propia mano hab\u00eda hecho. Ve\u00eda en ellas m\u00e1s de lo que pod\u00edan comprender las mentes finitas.<\/strong><\/p>\n<p><p>Las aves, que gorjeaban despreocupadamente sus cantos, las flores del valle resplandecientes en su belleza, los lirios que reposaban en su pureza en el seno del lago, los elevados \u00e1rboles, la tierra cultivada, el trigo ondeante, la tierra est\u00e9ril, el \u00e1rbol que no dio fruto, las colinas eternas, los arroyos burbujeantes, el sol poniente, coloreando e iluminando los cielos, todos esos elementos empleaba para impresionar a sus oyentes con la verdad divina.<\/p>\n<p><strong>Relacionaba la obra de los dedos de Dios en los cielos y en la tierra con la Palabra de vida, De all\u00ed extra\u00eda lecciones de instrucci\u00f3n espiritual&#8230;<\/strong><\/p>\n<p>Las bellezas de la naturaleza tienen una lengua que nos habla sin cesar. El coraz\u00f3n abierto puede ser impresionado con el amor y la gloria de Dios y como se ven en las obras de sus manos.<\/p>\n<p>El o\u00eddo que escucha puede o\u00edr y entender lo que Dios dice por medio de las cosas de la naturaleza. Hay una lecci\u00f3n en el rayo de sol, y en los diversos objetos de la naturaleza que Dios presenta a nuestra vista. Los verdes campos, los elevados \u00e1rboles, los capullos y las flores, las nubes que pasan, la lluvia que cae, el murmurante arroyuelo, el sol, la luna y las estrellas del cielo: todo invita a nuestra atenci\u00f3n y meditaci\u00f3n y os manda que nos familiaricemos con aquel que lo hizo.<\/p>\n<p><strong>Porque as\u00ed dijo Jehov\u00e1 , que cre\u00f3 los cielos; \u00e9l es Dios, el que form\u00f3 la tierra, el que la hizo y la compuso; no la cre\u00f3 en vano, para que fuese habitada la cre\u00f3: Yo soy Jehov\u00e1, y no hay otro. (Isa. 45: 18.)<\/strong><\/p>\n<p>Debido a la bondad de Dios hemos sido rodeados por innumerables bendiciones. Por doquiera hay pruebas de su amor. La naturaleza parece regocijarse delante de nosotros. Las bellas cosas del cielo y de la tierra expresan el amor y el favor del Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos hacia los habitantes del mundo.<\/p>\n<p>La luz del sol y la lluvia caen sobre buenos y malos. Las colinas, mares y planicies hablan elocuentemente al alma del hombre del amor del Creador. Es Dios quien hace florecer el capullo, quien convierte la flor en fruto, y es \u00e9l quien suple todas nuestras necesidades diarias. No cae un gorri\u00f3n sin que deje de advertirlo el Padre. Nuestra mente debiera elevarse en gratitud y adoraci\u00f3n al Dador de toda d\u00e1diva y todo don perfecto.<\/p>\n<p><strong>Debi\u00e9ramos ense\u00f1ar a nuestros hijos que consideren las obras de Dios. <\/strong><\/p>\n<p>Debieran ser instruidos en su amor, en la provisi\u00f3n que \u00e9l ha hecho para su salvaci\u00f3n. Gu\u00edeselos para que entreguen su joven coraz\u00f3n como una ofrenda de gratitud, con amor fragante a Aquel que muri\u00f3 por ellos. Se\u00f1\u00e1lese la atrayente belleza de la tierra, h\u00e1bleseles del mundo venidero que nunca conocer\u00e1 la plaga del pecado y de la muerte, donde el rostro de la naturaleza no llevar\u00e1 m\u00e1s la sombra de la maldici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conducid sus j\u00f3venes mentes para que contemplen las glorias de la recompensa que aguarda a los hijos de Dios. Cultivad las facultades de su imaginaci\u00f3n describiendo el esplendor de la tierra nueva y la ciudad de Dios; y cuando est\u00e9n encantados con la perspectiva, decidles que ser\u00e1 m\u00e1s gloriosa que lo que pueda pintar su m\u00e1s brillante imaginaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Extracto sacado de: <\/strong>\u00abA Fin de conocerle\u00bb (E.G. White) Pag 146<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y vio Dios todo lo que hab\u00eda hecho, y he aqu\u00ed que era bueno en gran manera. (G\u00e9n. 1: 31) Dios desea que nos recreemos en las cosas de su creaci\u00f3n&#8230; Observa con gozo paternal el deleite de sus hijos en las bellas cosas que los rodean. 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