{"id":7266,"date":"2016-02-17T14:25:25","date_gmt":"2016-02-17T19:25:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-momento-preciso-dios-me-encontro\/"},"modified":"2016-02-17T14:25:25","modified_gmt":"2016-02-17T19:25:25","slug":"en-el-momento-preciso-dios-me-encontro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/en-el-momento-preciso-dios-me-encontro\/","title":{"rendered":"En el momento preciso, Dios me encontr\u00f3"},"content":{"rendered":"<p><strong>Viv\u00edamos los \u00faltimos a\u00f1os de la Segunda Guerra Mundial. <\/strong><\/p>\n<p>El Almirante W. L. Capps surcaba las aguas inquietas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico rumbo al Jap\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque yo era s\u00f3lo uno de los 500 soldados a bordo, se me pod\u00eda identificar f\u00e1cilmente por el llamativo corte de pelo indio que hab\u00eda adoptado hac\u00eda poco.<\/p>\n<p><strong>Me daba la apariencia de alguien que estaba buscando una pelea.<\/strong><\/p>\n<p><p><strong>Cierta noche un soldado muy religioso de nuestra compa\u00f1\u00eda me abord\u00f3 agresivamente en la banda de estribor del barco.<\/strong><\/p>\n<p>Gingrich era un hombrecito de baja estatura, que pose\u00eda una gran determinaci\u00f3n. Era uno de aquellos a quienes los soldados denominaban \u201csantul\u00f3n\u201d. Su voz de tono agudo y \u00e1spero me oblig\u00f3 a retroceder, especialmente cuando me pregunt\u00f3: <strong>\u201c\u00bfEres salvo?\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una breve discusi\u00f3n, me sent\u00ed tan molesto que deseaba irme de all\u00ed cuanto antes. Cuando los altoparlantes transmitieron la orden que todos deb\u00edamos acudir a nuestros puestos, me sent\u00ed sumamente aliviado. <strong>No pod\u00eda aceptar la falsa teolog\u00eda de Gingrich que afirmaba, \u201cuna vez salvo, salvado para siempre\u201d.<\/strong> Sin embargo, s\u00fabitamente sent\u00ed la profunda necesidad de un Salvador. Reconoc\u00ed que no bastaba con ser miembro de una iglesia. De modo que all\u00ed mismo me arrodill\u00e9 en aquel puente de acero y le entregu\u00e9 mi vida a Jes\u00fas. Me pareci\u00f3 que una corriente el\u00e9ctrica pasaba por todo mi cuerpo, y cuando me levant\u00e9 era un hombre nuevo. <strong>A partir de ese momento la direcci\u00f3n de mi vida cambi\u00f3 por completo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La conversi\u00f3n a Cristo es, obviamente, s\u00f3lo el comienzo. El crecimiento y la maduraci\u00f3n ocurren a lo largo de toda la vida. Sin embargo, el Se\u00f1or me hizo avanzar r\u00e1pidamente por la senda cristiana. Sin siquiera pensarlo, mi comportamiento cambi\u00f3 de forma repentina. La transformaci\u00f3n m\u00e1s notable se observ\u00f3 en mi vocabulario. El Esp\u00edritu Santo, de manera admirable, modific\u00f3 la dureza del lenguaje que yo acostumbraba a usar.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 con mi corte de pelo indio? El sargento primero ya me hab\u00eda ordenado que lo eliminara; pero agresivamente le contest\u00e9 que era elegante y estaba limpio, y que ning\u00fan reglamento me obligaba a cumplir esa orden. Se dio vuelta enojado y se march\u00f3.<\/p>\n<p><strong>No me demor\u00e9 en contarle a mis colegas de qu\u00e9 manera le hab\u00eda hecho frente al sargento.<\/strong><\/p>\n<p>Pero una noche, poco despu\u00e9s de mi conversi\u00f3n, me un\u00ed a un grupo de oraci\u00f3n en el puente de la embarcaci\u00f3n. Mientras ten\u00eda la cabeza inclinada, mi mano derecha, sin darme cuenta, toc\u00f3 mi hirsuto corte de pelo. Un pensamiento penetr\u00f3 como un rel\u00e1mpago en mi mente: \u201c\u00a1<strong>Esto se debe ver horrible desde arriba<\/strong>!\u201d All\u00ed mismo decid\u00ed afeitarme la cabeza. Lo que no hab\u00edan logrado las \u00f3rdenes militares lo consigui\u00f3 f\u00e1cilmente mi convicci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Una actividad que me agradaba mucho era unirme a un conjunto de canto que se reun\u00eda todas las tardes junto a los botes salvavidas a la hora de la puesta del sol. Sin himnarios de ninguna clase, esos soldados cantaban con el entusiasmo que brotaba de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de mi conversi\u00f3n, me hab\u00eda dado verg\u00fcenza unirme al conjunto de cantores, pero ahora deseaba participar.<\/p>\n<p><strong>Una tarde alguien sugiri\u00f3 que cant\u00e1ramos el himno \u201cReav\u00edvanos de nuevo\u201d. Yo no lo hab\u00eda o\u00eddo antes, pero no me cost\u00f3 mucho aprender el coro:<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cAleluya, tuya es la gloria,<br \/>\u201cAleluya, \u00a1Am\u00e9n!<br \/>\u201cAleluya, tuya es la gloria,<br \/>\u201cAleluya, \u00a1Am\u00e9n!\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Cuando est\u00e1bamos por cantar el coro por \u00faltima vez, otra voz m\u00e1s fuerte que la de todos los dem\u00e1s se uni\u00f3 a las nuestras con un entusiasmo arrollador. Me di vuelta para ver de d\u00f3nde proven\u00eda esa voz, y vi a un soldado alto, huesudo, de pelo corto y rubio, <strong>que ten\u00eda una Biblia en la mano y que sonre\u00eda al cantar<\/strong>.<\/p>\n<p>Esa tarde, cuando la mayor\u00eda de los soldados se hab\u00eda retirado a sus puestos, varios se quedaron para estudiar la Biblia. Alguien trajo una frazada para que nos sent\u00e1ramos; pero yo me qued\u00e9 en pie, junto a los botes salvavidas, ansioso de escuchar todo. Aunque de ni\u00f1o hab\u00eda asistido a la escuela dominical de mi iglesia, nunca hab\u00eda estudiado mucho la Biblia. Fuera de la historia del ni\u00f1o Mois\u00e9s y de la zarza ardiente, y las fiestas anuales de Navidad y Pascua, sab\u00eda muy poco de la Palabra de Dios.<\/p>\n<p><strong>Lo que comenz\u00f3 como un estudio, pronto se convirti\u00f3 en un verdadero debate con Gingrich en el medio. Mientras marcaba con su dedo \u00edndice las p\u00e1ginas de la Biblia, cada vez se agitaba m\u00e1s y su voz se volv\u00eda m\u00e1s penetrante. Evidentemente estaba en un combate dial\u00e9ctico con el soldado rubio, que le respond\u00eda con calma y segu\u00eda sonriendo.<\/strong><\/p>\n<p>Al principio no entend\u00ed de qu\u00e9 trataba toda esa discusi\u00f3n, pero pronto result\u00f3 claro que Gingrich cre\u00eda en un infierno en que los imp\u00edos sufren eternamente y el soldado rubio no. Mientras escuchaba con atenci\u00f3n, me enter\u00e9 de que el soldado m\u00e1s alto se llamaba Floyd. Su elevada estatura hac\u00eda que Gingrich se viera m\u00e1s peque\u00f1o todav\u00eda; pero al proseguir la discusi\u00f3n las reacciones violentas de Gingrich y sus conceptos b\u00edblicos retorcidos parec\u00edan compensar su baja estatura.<\/p>\n<p><strong>Sin reaccionar de la misma manera, Floyd con calma demostr\u00f3 por medio de las Escrituras que los malvados impenitentes finalmente ser\u00e1n destruidos.<\/strong> Esto provoc\u00f3 de inmediato la violenta reacci\u00f3n de Gingrich, que se inclin\u00f3, y comenz\u00f3 a saltar con las rodillas flexionadas.<\/p>\n<p>Decid\u00ed que ten\u00eda que hablar con Floyd. Su madurez y calma cuando se encontraba bajo presi\u00f3n, y su teolog\u00eda obviamente fundada en la Biblia me atrajeron como un im\u00e1n. Despu\u00e9s de presentarme, su mano gigantesca estrech\u00f3 la m\u00eda. Sonri\u00f3 amigablemente y me dijo que su nombre completo era Floyd Cromwell.<\/p>\n<p>Yo estaba ansioso por aprender m\u00e1s de la Biblia, y le pregunt\u00e9 si estaba dispuesto a estudiarla conmigo durante la traves\u00eda. Nos encontramos al d\u00eda siguiente en el comedor y nos sentamos debajo de un gran ventilador. Fuera de los cocineros, el lugar estaba libre, lo que era mucho mejor que el puente lleno de soldados. Antes de comenzar a estudiar, Floyd abri\u00f3 su gran Biblia sobre una de las mesas y elev\u00f3 una oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Antes de comenzar a estudiar, le record\u00e9 a Floyd que prefer\u00eda el Nuevo Testamento. Esto se deb\u00eda al hecho de que mi madre me hab\u00eda regalado un Nuevo Testamento de bolsillo antes de salir de Seattle, Washington, y adem\u00e1s porque muchas veces hab\u00eda o\u00eddo que la iglesia a la cual yo pertenec\u00eda era \u201cuna iglesia neotestamentaria\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u201cEst\u00e1 bien, Jan. \u00bfqu\u00e9 te gustar\u00eda estudiar?\u201d, pregunt\u00f3.<\/strong><\/p>\n<p>Como yo hab\u00eda o\u00eddo que el Apocalipsis es \u201cun libro cerrado\u201d que no se pod\u00eda entender, me pareci\u00f3 que ese era un buen lugar para comenzar. Mientras Floyd recorr\u00eda las p\u00e1ginas de su Biblia, me record\u00f3 que era bastante raro que el Apocalipsis no se pudiese entender cuando su mismo nombre significa \u201crevelaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>En ese comedor, debajo de ese enorme ventilador, las verdades de la Palabra de Dios se abrieron ante m\u00ed. El primer d\u00eda pas\u00f3 demasiado r\u00e1pido. Ansiaba aprender m\u00e1s y ten\u00eda tantas preguntas que apenas pod\u00eda esperar el siguiente estudio. Por fin, Floyd pudo demostrarme c\u00f3mo armonizan el Antiguo Testamento y el Nuevo. <strong>Especialmente mostr\u00f3 la relaci\u00f3n que existe entre los libros de Daniel y Apocalipsis. D\u00eda tras d\u00eda, hora tras hora estudiamos juntos, mientras el barco zigzagueaba por el Pac\u00edfico.<\/strong><\/p>\n<p>Cuando recalamos en Okinawa durante la \u00faltima parte de la batalla por la posesi\u00f3n de esa isla, yo estaba decidido a bautizarme y a unirme a la iglesia remanente de Dios. Tom\u00f3 un poco de tiempo hacer los arreglos para el bautismo, pero el 15 de julio de 1945 me bautiz\u00f3 un capell\u00e1n bautista en la bah\u00eda de Ishikawa. El no quiso bautizarme hasta que yo firm\u00e9 una declaraci\u00f3n indicando que transferir\u00eda en seguida mi membres\u00eda de su iglesia a la Iglesia del Se\u00f1or. \u00a1Nunca tuvo su congregaci\u00f3n un miembro por menos tiempo!<\/p>\n<p><strong>Al echar una mirada retrospectiva, me di cuenta de que todo lo que me hab\u00eda ocurrido formaba parte de un plan. Dios, en su sabidur\u00eda, me hab\u00eda puesto en el barco preciso, en el momento exacto. All\u00ed encontr\u00e9 a mi Salvador y m\u00e1s tarde a un ex campe\u00f3n de boxeo de 23 a\u00f1os que estuvo dispuesto a compartir conmigo las grandes verdades de la Palabra de Dios. A pesar de que los estudios que hab\u00eda cursado Floyd Cromwell no superaban el colegio secundario, era un verdadero estudioso de la Biblia.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aunque m\u00e1s tarde el dinero y las tentaciones indujeron a Floyd a abandonar la iglesia, volvi\u00f3 al Se\u00f1or antes de morir prematuramente de c\u00e1ncer. Mientras estaba junto a su lecho de muerte me dijo: \u201cTe quiero como a un hermano\u201d. Y yo le contest\u00e9: \u201c\u00a1Te ver\u00e9 al amanecer, compa\u00f1ero!\u201d Lo que le debo no tiene precio y es eterno.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> Jan S. Doward<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viv\u00edamos los \u00faltimos a\u00f1os de la Segunda Guerra Mundial. El Almirante W. L. Capps surcaba las aguas inquietas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico rumbo al Jap\u00f3n. Aunque yo era s\u00f3lo uno de los 500 soldados a bordo, se me pod\u00eda identificar f\u00e1cilmente por el llamativo corte de pelo indio que hab\u00eda adoptado hac\u00eda poco. 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