{"id":7286,"date":"2016-02-17T14:26:10","date_gmt":"2016-02-17T19:26:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-actitud-de-cristo-hacia-los-pobres\/"},"modified":"2016-02-17T14:26:10","modified_gmt":"2016-02-17T19:26:10","slug":"la-actitud-de-cristo-hacia-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-actitud-de-cristo-hacia-los-pobres\/","title":{"rendered":"La actitud de Cristo hacia los pobres"},"content":{"rendered":"<p>La ense\u00f1anza m\u00e1s distintiva del cristianismo es que Dios se despoj\u00f3 de sus atributos divinos y particip\u00f3 de lleno en la experiencia humana.<\/p>\n<p><strong>En este proceso, Jes\u00fas mostr\u00f3 al mundo que los seres humanos pueden ser santos al practicar la compasi\u00f3n por el pobre, el oprimido, el incapacitado, el paria y el extranjero.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas se ocupaba de sus necesidades espirituales, pero antes se encargaba de sus necesidades f\u00edsicas.<\/strong><\/p>\n<p><p>Los evangelios revelan la innegable verdad de que Jes\u00fas se conmov\u00eda ante las necesidades humanas y respond\u00eda mediante actos de misericordia. A menudo, llam\u00f3 la atenci\u00f3n a las necesidades y preocupaciones de los pobres y despreciados; ten\u00eda un inter\u00e9s espec\u00edfico en relacionarse con ellos y darles las buenas nuevas de salvaci\u00f3n. Sin embargo, a menudo, antes de atender sus necesidades espirituales, tambi\u00e9n respond\u00eda a sus necesidades f\u00edsicas. Desafiaba a los pudientes a responder a las necesidades de los pobres como su deber. De los pobres dec\u00eda que ellos nos proveen una oportunidad para hacer el bien y constituyen un examen de nuestra aptitud para participar del reino celestial (ver Mateo 25:31-46).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El inter\u00e9s de Jes\u00fas por los pobres<\/strong><\/p>\n<p>La simpat\u00eda de Jes\u00fas por los pobres se demuestra vez tras vez en el Nuevo Testamento. Cierta vez, Jes\u00fas cont\u00f3 la historia de un hombre rico que cre\u00eda estar en crisis por falta de graneros para sus cosechas. La pregunta que se hac\u00eda dejaba entrever su gran ansiedad: \u201c\u00bf<strong>Qu\u00e9 har\u00e9, porque no tengo donde guardar mis frutos<\/strong>?\u201d (Lucas 12:17). Este hombre pr\u00f3spero, que contemplaba la posibilidad de construir graneros m\u00e1s grandes para almacenar su abundante cosecha, demostraba al mismo tiempo su insensibilidad hacia las necesidades de los pobres.<\/p>\n<p><strong>Sin embargo, Jes\u00fas se\u00f1ala la verdadera causa de la crisis en su vida: el ego\u00edsmo y la avaricia, pues podr\u00eda haber solucionado sus problemas reconociendo su deber hacia los pobres.<\/strong><\/p>\n<p>Deb\u00eda aprender la lecci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1aba con mucha claridad: que somos bendecidos para ser una bendici\u00f3n para otros y que es un privilegio servir a los dem\u00e1s. Jes\u00fas llam\u00f3 a este hombre un necio y ense\u00f1\u00f3 que la verdadera sabidur\u00eda se halla en ayudar a los necesitados.<\/p>\n<p><strong>Otro ejemplo del profundo inter\u00e9s de Jes\u00fas por los pobres es su di\u00e1logo con el joven rico.<\/strong><\/p>\n<p>Este joven era poderoso no s\u00f3lo econ\u00f3micamente, sino que gozaba de influencia religiosa y pol\u00edtica. Es evidente que su riqueza e influencia no satisfac\u00edan los deseos m\u00e1s profundos de su coraz\u00f3n; por eso se acerca a Jes\u00fas en una b\u00fasqueda sincera de la vida eterna. Jes\u00fas demuestra inter\u00e9s genuino en \u00e9l y contesta su pregunta dici\u00e9ndole: \u201c<strong>Anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres&#8230; y ven y s\u00edgueme<\/strong>\u201d. Sin embargo, este requisito para el discipulado era demasiado grande. Era pagar un precio muy alto para seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p><strong>Por eso este joven rico \u201cse fue triste\u201d (Marcos 10:21, 22).<\/strong><\/p>\n<p>De las muchas lecciones que pueden desprenderse de esta historia, una por lo menos es clara, y es que Jes\u00fas constantemente mostraba inter\u00e9s por los pobres, los que parec\u00edan estar siempre en su mente y en su conversaci\u00f3n. Al iniciar su ministerio p\u00fablico, lo hace leyendo lo que el profeta Isa\u00edas predijo del Mes\u00edas: \u201c<strong>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres&#8230; pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el a\u00f1o agradable del Se\u00f1or<\/strong>\u201d (Lucas 4:18, 19).<\/p>\n<p>Jes\u00fas era consciente que su mesianismo inclu\u00eda velar por los pobres y necesitados. Por ejemplo, cuando Juan languidec\u00eda en la prisi\u00f3n y, dudando del mesianismo de Jes\u00fas, envi\u00f3 a algunos de sus disc\u00edpulos en busca de evidencia y \u00e9stos le preguntaron a Jes\u00fas: <strong>\u201c\u00bfEres t\u00fa aquel que hab\u00eda de venir, o esperaremos a otro?<\/strong>\u201d, la respuesta de Cristo fue simple: \u201c<strong>Id, y decidle a Juan las cosas que o\u00eds y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio<\/strong>\u201d (Mateo 11:3-5).<\/p>\n<p><strong>Las obras de compasi\u00f3n de Jes\u00fas testificaban de su mesianismo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>De la misma manera, los seguidores de Cristo deben mostrar por sus obras c\u00f3mo cumplen con su responsabilidad hacia los pobres y necesitados, no con palabras nobles sobre la pobreza sino por medio de actos comunes que alivien su sufrimiento y dolor.<\/strong><\/p>\n<p>Dicho de otro modo, nuestro deber hacia los pobres va m\u00e1s all\u00e1 de lo que decimos. Implica lo que hacemos en su favor. De hecho, \u201c<strong>la verdadera adoraci\u00f3n consiste en trabajar juntos con Cristo. Las oraciones, exhortaciones y conversaciones, muchas veces asociadas, son frutos baratos. Sin embargo, los frutos manifestados en buenas obras al velar por los necesitados, los hu\u00e9rfanos y las viudas, son frutos genuinos y crecen naturalmente en un buen \u00e1rbol<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Amor en acci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Juan dice: \u201c<strong>Pero el que tiene bienes en este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra \u00e9l su coraz\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo mora el amor de Dios en \u00e9l? Hijitos m\u00edos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad<\/strong>\u201d (1 Juan 3:17, 18).<\/p>\n<p>Elena White escribi\u00f3: \u201c<strong>Muchos pueden ser alcanzados s\u00f3lo por medio de actos de bondad desinteresados. Sus necesidades f\u00edsicas deben ser atendidas primero. A medida que vean manifestaciones de amor generoso, ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil que crean en el amor de Cristo<\/strong>\u201d. Aunque es verdad que la iglesia o los cristianos separadamente no pueden eliminar la pobreza o la enfermedad del planeta, debemos cumplir con nuestro deber cristiano y responsabilidad social hacia los menos afortunados, siendo sensibles a los efectos de la pobreza, la enfermedad y la injusticia en la vida de las personas. La Biblia sostiene que el mejorar la situaci\u00f3n de los pobres incluye cambios religiosos, sociales y econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>La autora Viv Grigg dirig\u00eda su palabra en un tono bajo y casi reverente a un grupo de 20 j\u00f3venes visionarios de edad universitaria, sobre los desaf\u00edos provocados por la pobreza. Les explicaba c\u00f3mo deber\u00edan reaccionar los j\u00f3venes cristianos ante este desaf\u00edo y verlo como una oportunidad para irradiar la compasi\u00f3n, el cuidado y el inter\u00e9s de Jes\u00fas. Seg\u00fan Viv, \u201c<strong>la pobreza es el problema de nuestra \u00e9poca. Y entre los espectros de la pobreza, pocos pueden igualar al ofrecido por las crecientes mega-ciudades del Tercer Mundo. La migraci\u00f3n urbana es la mayor migraci\u00f3n masiva del mundo de hoy. Los habitantes rurales se est\u00e1n volcando sobre estas mega-ciudades, cuya poblaci\u00f3n se duplica cada diez a\u00f1os. Para el a\u00f1o 2000, un tercio de la poblaci\u00f3n mundial vivir\u00e1 en estas ciudades y el 40 por ciento se compondr\u00e1 de habitantes ilegales residentes en barrios pobres<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Grigg procedi\u00f3 luego a desafiar al grupo de j\u00f3venes idealistas a asumir sus responsabilidades sociales como un llamado de Dios. Los anim\u00f3 a evaluar d\u00f3nde podr\u00edan comenzar y el trayecto que recorrer\u00edan, c\u00f3mo en su propia experiencia y contexto podr\u00edan encontrarse personalmente con la pobreza o relacionarse con personas pobres. Entonces les dijo que, ya que no eran v\u00edctimas de la pobreza y la injusticia, deb\u00edan asumir con seriedad su posici\u00f3n de privilegio y trabajar en beneficio de los menos afortunados. Hab\u00edan sido bendecidos para que a su vez pudiesen bendecir al mundo, sobre todo al mundo sufriente.<\/p>\n<p>Y en un tono de profunda convicci\u00f3n, Grigg concluy\u00f3 la reuni\u00f3n con el siguiente desaf\u00edo: \u201c<strong>Dios est\u00e1 llamando, est\u00e1 buscando a hombres y mujeres que escuchen su voz y prediquen su mensaje a los habitantes de estas ciudades. Dios quiere quebrantarnos para que lleguemos a ser granos de trigo que mueran a s\u00ed mismos y que den sus vidas por los pobres<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>M\u00e1s all\u00e1 de las palabras<\/strong><\/p>\n<p>\u201c<strong>Tengo compasi\u00f3n de la gente&#8230; no tienen qu\u00e9 comer<\/strong>\u201d, dijo Jes\u00fas (Marcos 8:2). El desaf\u00edo constante que la pobreza les presenta a los seguidores de Cristo es ir m\u00e1s all\u00e1 de la mera proclamaci\u00f3n de la verdad acerca del amor, la compasi\u00f3n y el inter\u00e9s por los otros y en cambio, vivir la verdad realizando actos de compasi\u00f3n y bondad.<\/p>\n<p>Debemos descubrir maneras concretas de aliviar las cargas del pobre y el necesitado. Debemos verlos como personas con quienes somos uno en Dios. No podemos verdaderamente \u201c<strong>alabar a Dios de quien provienen todas la bendiciones<\/strong>\u201d e ignorar la realidad de un mundo de sufrimiento y miseria humanos. Las bendiciones de Dios deben fluir a trav\u00e9s de nosotros de manera que transforme la vida de quienes est\u00e1n en necesidad.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Santiago dijo: \u201c<strong>Y si un hermano o una hermana est\u00e1n desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada d\u00eda, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, \u00bfde qu\u00e9 aprovecha? As\u00ed tambi\u00e9n la fe, si no tiene obras, es muerta en s\u00ed misma<\/strong>\u201d (Santiago 2:15-17).<\/p>\n<p>Esto es un llamado a la acci\u00f3n. Elena White nos recuerda apropiadamente: \u201c<strong>Muchos de los que profesan su nombre han perdido de vista el hecho de que los cristianos deben representar a Cristo. A menos que practiquemos el sacrificio personal para bien de otros, en el c\u00edrculo familiar, en el vecindario, en la iglesia, y en dondequiera que podamos, cualquiera sea nuestra profesi\u00f3n, no somos cristianos&#8230; Cuando veamos un ser humano en angustia, sea por la aflicci\u00f3n o por el pecado, nunca diremos: Eso no me incumbe<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>El rostro que Dios nos muestra de modo m\u00e1s p\u00fablico, el cuadro de Dios que se nos presenta en todo lugar en la Escritura, es el de un Dios lleno de compasi\u00f3n que vela por nosotros y practica acciones con preferencia hacia los pobres, los descartados y marginalizados.<\/p>\n<p>Las Escrituras nos aseguran que nuestra bondad, compasi\u00f3n y preocupaci\u00f3n por las necesidades de los que est\u00e1n sin hogar, hambrientos y desnudos, persuadir\u00e1n a m\u00e1s personas a seguir a Cristo que nuestras elaboradas ideas acerca de doctrinas rectas que no afectan la vida pr\u00e1ctica. (Ver Isa\u00edas 58; Mateo 25:31-46; Santiago 2.)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>El evangelio y nuestra responsabilidad social<\/strong><\/p>\n<p>El v\u00ednculo entre el evangelio y nuestra responsabilidad social se manifiesta claramente en el ministerio de Cristo y en el Antiguo y Nuevo Testamento. La Palabra de Dios insiste que, cuando predominan la pobreza, la injusticia y la opresi\u00f3n, la fe que habla s\u00f3lo a las necesidades espirituales de la gente, pero que falla en demostrar compasi\u00f3n por medio de ayuda pr\u00e1ctica, se considera como una adoraci\u00f3n falsa (ver Isa\u00edas 58).<\/p>\n<p>Como lo expres\u00f3 Gandhi en una oportunidad, \u201c<strong>debemos vivir en nosotros mismos los cambios que queremos ver en el mundo<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Un seguidor y verdadero creyente de Cristo no puede tratar con indiferencia las desigualdades materiales y la manifestaci\u00f3n de poder y privilegio que hiere a tantos y conduce al empobrecimiento espiritual de otros. El evangelio invita a los seguidores de Cristo y a la iglesia a solidarizar con todos los que sufren, para que juntos podamos recibir, incorporar y compartir las buenas nuevas de Jes\u00fas y mejorar la vida de todos.<\/p>\n<p>Como dice Cheryl Sanders: \u201c<strong>En el reino preparado desde la fundaci\u00f3n del mundo todos est\u00e1n satisfechos y libres. Una persona califica para entrar en ese reino al ejercer una buena mayordom\u00eda de su vida y al administrar los abundantes bienes que recibi\u00f3 como un divino legado de Dios. Y el evangelio declara que la vida eterna es la recompensa dada a los que valoraron la vida; a los que alimentaron al hambriento, dieron a beber al sediento, hospedaron al extra\u00f1o, cubrieron al desnudo y visitaron al enfermo y al encarcelado; a los que llegaron a identificarse con el reino de Dios y obran unidos con \u00e9l en los asuntos humanos. El desobedecer este mandato b\u00edblico constituye una negaci\u00f3n de la fidelidad al reino y a su Rey<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p>Ante las terribles historias de ni\u00f1os hambrientos alrededor del mundo, el cristiano no puede decir: \u201cEsto no nos concierne\u201d.<\/p>\n<p>No podemos tornarnos defensivos cuando tratamos con el desaf\u00edo persistente de la pobreza. No se trata de un programa o de un problema del gobierno. Hace una generaci\u00f3n, el gobierno federal y estatal de los Estados Unidos asumi\u00f3 la responsabilidad de la mayor\u00eda de los programas de beneficencia social, y los idealistas del pa\u00eds creyeron que la guerra a la pobreza podr\u00eda ser ganada por medio de los impuestos de los ciudadanos. Pero se olvidaron de un detalle, de algo que es esencial para obtener el \u00e9xito, algo que los empleados del gobierno o los programas nunca podr\u00edan proveer \u2014la fe.<\/p>\n<p>Se ha demostrado que en los programas que pudieron sacar a la gente de las drogas, del alcohol y de una vida de pobreza la fe en Dios es un elemento esencial.<\/p>\n<p>Nuestra sociedad ha tratado de despersonalizar la pobreza hablando en t\u00e9rminos de programas, organizaciones y estructuras. La pobreza es personal. Los pobres son personas. Esta es la gente de la cual habl\u00f3 Jes\u00fas vez tras vez en su ense\u00f1anza y en su predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuvo compasi\u00f3n de ellos y nos desafi\u00f3 a asumir nuestro deber de constituirnos en una bendici\u00f3n para ellos. Como tal, el seguidor de Cristo no puede excluirse de involucrarse en esta situaci\u00f3n humana. No podemos argumentar que no es nuestra culpa que estas personas sean pobres.<strong>Podr\u00edamos inclusive descubrir que viven en la pobreza debido a que algunos de nosotros vivimos con toda comodidad. La pobreza es una crisis humana. Y para quienes son bendecidos y privilegiados, ignorar a los pobres constituye una contradicci\u00f3n entre la confesi\u00f3n de fe y la conducta.<\/strong><\/p>\n<p>La iglesia y los seguidores de Cristo deben responder a la pregunta: <strong>\u201c\u00bfSoy yo guarda de mi hermano o hermana<\/strong>?\u201d El sufrimiento de nuestros pr\u00f3jimos nos causa dolor. Podemos tratar de ocultarlo, <strong>negarlo, cubrirlo o eliminarlo por razonamiento, pero a\u00fan as\u00ed el sufrimiento y el dolor de los dem\u00e1s no podr\u00e1 dejarnos insensibles. Nuestra fe cristiana lo refuerza. \u00bfC\u00f3mo puedo llamarme seguidor de Cristo cuando no cuido de mi pr\u00f3jimo? \u00bfC\u00f3mo puedo representar el reino de Dios y no ocuparme de manera seria y pr\u00e1ctica de las personas que est\u00e1n incluidas en su reino?<\/strong><\/p>\n<p>En la Palabra de Dios, la responsabilidad social de los seguidores de Cristo hacia el pobre y necesitado no es de menor importancia que la predicaci\u00f3n del evangelio, ni es opcional. Es una parte integrante del todo de la historia del evangelio. Porque verdaderamente vemos en el rostro del pobre el rostro de Cristo: \u201c<strong>En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos m\u00e1s peque\u00f1os, a m\u00ed lo hicisteis<\/strong>\u201d (Mateo 25:40).<\/p>\n<p>\u201c<strong>No necesitamos ir a Nazaret, a Capernaum, y Betania para andar en las pisadas de Jes\u00fas. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de la pobreza, en las atestadas calles de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jes\u00fas hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Autor: <\/strong>Walter Douglas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ense\u00f1anza m\u00e1s distintiva del cristianismo es que Dios se despoj\u00f3 de sus atributos divinos y particip\u00f3 de lleno en la experiencia humana. En este proceso, Jes\u00fas mostr\u00f3 al mundo que los seres humanos pueden ser santos al practicar la compasi\u00f3n por el pobre, el oprimido, el incapacitado, el paria y el extranjero. 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