{"id":7388,"date":"2016-02-17T14:30:13","date_gmt":"2016-02-17T19:30:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-frente-a-los-celos\/"},"modified":"2016-02-17T14:30:13","modified_gmt":"2016-02-17T19:30:13","slug":"el-cristiano-frente-a-los-celos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cristiano-frente-a-los-celos\/","title":{"rendered":"El Cristiano Frente a los Celos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Marina ya perdi\u00f3 la cuenta de las discusiones que ha sostenido con su esposo por culpa de los celos.<\/strong><\/p>\n<p>Se trata de un hombre trabajador, honrado, con un inigualable sentido del humor y un esp\u00edritu de solidaridad que aflora cuando alguien necesita ayuda.\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>Pero es celoso.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00c9l\u00a0lo admite. \u201cQuiero cambiar\u201d ha confesado muchas veces.\u00a0Pero teme que intentarlo otra vez se convierta en un nuevo fracaso a\u00fan cuando\u00a0sabe que la salida a su crisis est\u00e1 en Jesucristo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un fen\u00f3meno de nuestro tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Una encuesta realizada hace poco entre 641 parejas j\u00f3venes en Norteam\u00e9rica, revel\u00f3 que el 33% han sentido alg\u00fan grado de celos y, el 46% lo atribuy\u00f3 a una consecuencia l\u00f3gica del amor.<\/p>\n<p>Nos identificamos en un hecho: <br \/><strong>Todos los seres humanos en mayor o menor grado sentimos celos.<\/strong> El problema estriba en que no se puedan controlar y desencadenen reacciones que minan la relaci\u00f3n, bien de pareja, en la relaci\u00f3n hijos-padres o con personas pr\u00f3ximas.<\/p>\n<p>Los expertos coinciden en asegurar que tienen origen en por lo menos tres factores: <\/p>\n<ul>\n<li><strong>Baja autoestima<\/strong><\/li>\n<li><strong>Inseguridad\u00a0<\/strong><\/li>\n<li><strong>Un errado supuesto de que la persona que nos acompa\u00f1a\u2014en el caso de la pareja\u2014es de nuestra propiedad y nos pertenece cada uno de sus instantes.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Generalmente traen consecuencias impredecibles porque el c\u00f3nyuge termina por cansarse de discutir por el mismo asunto.<\/p>\n<p><strong>Los celos tocan nuestras emociones<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin duda, los celos han estado latentes desde el comienzo mismo del g\u00e9nero humano.<\/strong><\/p>\n<p>Los apreciamos en la actitud de Ca\u00edn cuando se enter\u00f3 que su ofrenda delante de Dios no tuvo el recibo que la realizada por su hermano. \u201cTiempo <strong>despu\u00e9s, Ca\u00edn present\u00f3 al Se\u00f1or una ofrenda del fruto de la tierra&#8230; pero no mir\u00f3 as\u00ed a Ca\u00edn ni a su ofrenda. Por eso Ca\u00edn se enfureci\u00f3 y andaba cabizbajo<\/strong>.\u201d (G\u00e9nesis 4:3-5. Nueva Versi\u00f3n Internacional).<\/p>\n<p>En Ca\u00edn se produjo una reacci\u00f3n airada acompa\u00f1ada del des\u00e1nimo, evidenciando desde ese mismo instante la forma como los celos tocan directamente nuestras emociones.<\/p>\n<p><strong>Hace pocos d\u00edas un caso conmovi\u00f3 el suroccidente de Colombia.<\/strong><\/p>\n<p>Lo protagoniz\u00f3 un joven de veinte a\u00f1os quien, enloquecido por los celos, golpe\u00f3 a su novia hasta dejarla en estado de coma. La chica muri\u00f3 dos d\u00edas despu\u00e9s. Cuando lo retuvieron, se limit\u00f3 a explicar que \u201c<strong>De pronto sent\u00ed que mi dignidad era vulnerada. Algo dentro de mi llev\u00f3 a que interpretara sus relaciones amistosas como una evidente relaci\u00f3n de infidelidad. Tarde comprendo que estaba equivocado<\/strong>\u201d. Su arrepentimiento se produjo cuando los celos hab\u00edan desencadenado un verdadero drama humano.<\/p>\n<p><strong>Los padres tambi\u00e9n provocan celos<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con frecuencia la inclinaci\u00f3n de los padres hacia uno de sus hijos, alimentan resentimientos, estimulan celos y siembran la discordia para un desmoronamiento de las relaciones en el futuro.<\/strong><\/p>\n<p>La unidad familiar termina por ser socavada. Puede que lo hagamos de manera inconsciente, pero las consecuencias afloran en cualquier momento.<\/p>\n<p>Si volvemos la mirada a la historia de Israel, encontramos en Isaac y su esposa Rebeca dos progenitores que tipifican esta situaci\u00f3n com\u00fan en muchos hogares. El registro Escritural se\u00f1ala que \u201c<strong>Los ni\u00f1os crecieron. Esa\u00fa era un hombre de campo y se convirti\u00f3 en un excelente cazador, mientras que Jacob era un hombre tranquilo que prefer\u00eda quedarse en el campamento. Isaac quer\u00eda m\u00e1s a Esa\u00fa, porque le gustaba comer de lo que \u00e9l cazaba; pero Rebeca quer\u00eda m\u00e1s a Jacob.<\/strong>\u201d (G\u00e9nesis 25:27, 28. Nueva Versi\u00f3n Internacional). <\/p>\n<p>Es evidente que estaban sembrando la discordia que toma fuerza con el paso de los a\u00f1os entre los dos hermanos.<\/p>\n<p><strong>Tres principios fundamentales<\/strong><\/p>\n<p>En toda relaci\u00f3n de pareja deben primar tres elementos ineludibles: <\/p>\n<li><strong>Respeto a la otra persona.\u00a0<\/strong><\/li>\n<li><strong>Confianza <\/strong><\/li>\n<li><strong>Amor, comprensi\u00f3n y tolerancia.<\/strong>\u00a0<\/li>\n<p><strong>Si hay ausencia de todos o al menos en uno de ellos, sin duda se est\u00e1 abonando el terreno para que afloren los celos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/strong><\/p>\n<p>Frente a esta manifestaci\u00f3n de inseguridad en nuestra vida o quiz\u00e1 de alguien pr\u00f3ximo, es aconsejable avanzar con algunas pautas pr\u00e1cticas que describo a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p><strong>1.- Reconocer que los celos son fruto de la carne<\/strong><\/p>\n<p><strong>Nadie nace con celos ni puede argumentar que es proclive a sentirlos.<\/strong> Alimentarlos en nuestra vida y permitir que tomen fuerza es una manifestaci\u00f3n de la vieja naturaleza en el ser humano, tal como lo advirti\u00f3 el ap\u00f3stol Pablo: \u201cMientras haya entre ustedes celos y contiendas, \u00bfno ser\u00e1n inmaduros? \u00bfAcaso no se estar\u00e1n comportando seg\u00fan criterios meramente humanos?\u201d(1 Corintios 3:3 Biblia Nueva Versi\u00f3n Internacional).<\/p>\n<p>Sobre esta base, es prioritario abrirnos al mover de Dios para que se produzcan los cambios que requerimos.<\/p>\n<p><strong>2.- Evaluar nuestras actitudes<\/strong><\/p>\n<p>Es fundamental tomar el tiempo necesario para revisar qu\u00e9 est\u00e1 provocando en nosotros la situaci\u00f3n de celos. Y en lo posible, confrontar a nuestra pareja. Con serenidad, sensatez y tolerancia, es posible llegar a un acuerdo que permita corregir aquellas actuaciones que podr\u00edan despertar inseguridad respecto a sus sentimientos.<\/p>\n<p><strong>4.- Someter nuestras emociones a Dios<\/strong><\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de cambiar la inclinaci\u00f3n a los celos injustificados tiende a fracasar a menos que sometamos nuestros sentimientos y emociones a Dios. De lo contrario y, como lo podemos apreciar en la Biblia, no solo estar\u00e1n ah\u00ed, siempre latentes, sino que pueden llevarnos a cometer locuras: \u201c<strong>Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonar\u00e1 en el d\u00eda de la venganza.\u201d<\/strong> (Proverbios 6:34. Versi\u00f3n Biblia de Las Am\u00e9ricas). \u00bfQui\u00e9n puede transformar esas circunstancias? Dios. <\/p>\n<p>El nos cre\u00f3 y tiene el poder para hacer esos ajustes que tanto requerimos.<\/p>\n<p><strong>5.- Generar seguridad en la pareja<\/strong><\/p>\n<p>Si bien es cierto sentimos celos, tambi\u00e9n es honesto reconocer que \u2013si los enfrentamos por parte de nuestro c\u00f3nyuge\u2014puede originarse en un comportamiento que no despierta seguridad en nuestra pareja. Es necesario hacerle sentir que sus sentimientos est\u00e1n correspondidos y que, de nuestra parte, hay compromiso en la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este aspecto lo abord\u00f3 bellamente el poeta de Israel cuando escribi\u00f3 en el di\u00e1logo que sostiene una pareja de esposos: \u201c<strong>Ponme como sello sobre tu coraz\u00f3n, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SE\u00d1OR<\/strong>.\u201d (Cantares 8:6. Versi\u00f3n Biblia de Las Am\u00e9ricas).<\/p>\n<p>Una encuesta que realiz\u00f3 hace poco un diario cale\u00f1o se\u00f1alaba que un 47% de los 612 hombres y mujeres consultados, consideraba agradable despertar celos as\u00ed tuvieran posteriormente que dar cuenta de qu\u00e9 hac\u00edan, a qu\u00e9 hora y en qu\u00e9 lugar. Lo importante era llamar la atenci\u00f3n a su c\u00f3nyuge, explicaron. <\/p>\n<p><strong>6.- Es necesario un cambio en nuestra actitud<\/strong><\/p>\n<p><strong>Definitivamente Dios transforma.<\/strong> Y esa transformaci\u00f3n se refleja en nuestro cambio de actitud y en particular, en un hecho que puede empa\u00f1ar una buena relaci\u00f3n de pareja como son los celos. No hay un testimonio cristiano saludable donde priman emociones incontroladas, tal como lo advert\u00eda el ap\u00f3stol: \u201c<strong>Porque donde hay celos y ambici\u00f3n personal, all\u00ed hay confusi\u00f3n y toda cosa mala<\/strong>.\u201d(Santiago 3:16).<\/p>\n<p><strong>Cuando Dios tiene el pleno control de nuestras emociones y actitudes, seguramente tendremos buenas relaciones en el interactuar con nuestra pareja y quienes nos rodean.<br \/><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marina ya perdi\u00f3 la cuenta de las discusiones que ha sostenido con su esposo por culpa de los celos. 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