{"id":748,"date":"2015-11-30T19:16:26","date_gmt":"2015-12-01T00:16:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/saliendo-de-egipto\/"},"modified":"2015-11-30T19:16:26","modified_gmt":"2015-12-01T00:16:26","slug":"saliendo-de-egipto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/saliendo-de-egipto\/","title":{"rendered":"Saliendo de Egipto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"> \t<strong>Predicas Cristianas | Sermones Cristianos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&quot;De esta manera hablo Mois&eacute;s a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Mois&eacute;s a causa de la congoja de esp&iacute;ritu, y de la dura servidumbre.&quot; <strong>&Eacute;xodo 6:9<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<strong>Introducci&oacute;n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tHay veces que la congoja de nuestro esp&iacute;ritu y la dureza de las adversidades que confrontamos no nos permiten escuchar la voz liberadora. Hay veces que estamos tan sumidos en nuestras preocupaciones, en nuestras incertidumbres y en los problemas que nos aquejan que no podemos distinguir entre las voces que nos hablan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t&iquest;Es la voz de Dios o es otra voz la que nos interpela? La palabra que hoy nos ocupa, se da en el contexto de la salida del pueblo de Israel de Egipto. Despu&eacute;s de vivir por 430 a&ntilde;os, en el que en ese momento era el imperio m&aacute;s grande y poderoso de mundo, el pueblo de Israel es sacado de Egipto por la mano de Jehov&aacute;. Los egipcios se hab&iacute;an tornado temerosos de los hebreos porque &eacute;stos &quot;fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentados y fortalecidos en extremo, y se llen&oacute; de ellos la tierra&quot; (Ex. 1:7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tDice la palabra que a causa de ese temor los egipcios sometieron a los hebreos a impuestos y tributos onerosos, a la servidumbre y a la esclavitud. Pero cuanto m&aacute;s eran oprimidos, m&aacute;s crec&iacute;an y se multiplicaban los hijos de Israel. Y como consecuencia, mayor era el temor de los egipcios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl poder de Egipto sobre el pueblo de Israel era tal que Fara&oacute;n mismo dio instrucciones a las parteras que asist&iacute;an a las mujeres hebreas para que cuando &eacute;stas parieran una criatura, si era var&oacute;n lo matasen. S&oacute;lo a las ni&ntilde;as se les permit&iacute;a vivir. De en medio de esas condiciones los sac&oacute; Dios. Dice la palabra que &quot;los hijos de Israel gem&iacute;an a causa de la servidumbre, y clamaron; y subi&oacute; a Dios el Clamor de ellos&#8230; Y oy&oacute; Dios el gemido de ellos, y se acord&oacute; de su pacto&#8230; y mir&oacute; Dios a los hijos de Israel, y los reconoci&oacute; Dios&quot; (Ex. 2:23-25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<strong>Elementos en la liberaci&oacute;n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tHay dos elementos o cosas importantes que hacen posible la liberaci&oacute;n de Egipto: el clamor por pare de los hijos de Israel y el reconocimiento por parte de Dios. Dice la palabra que en medio del dolor, del sufrimiento y la esclavitud los hijos de Israel clamaron a Dios y su clamor subi&oacute; a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola (Real Academia Espa&ntilde;ola, 1970) define clamor como &quot;grito, o voz que se profiere con vigor y esfuerzo. Voz lastimosa que indica aflicci&oacute;n o pasi&oacute;n de &aacute;nimo. Clamar significa &quot;quejarse, dar voces lastimosas, pidiendo favor o ayuda&quot;. Es decir, que no se trata de meramente de orar a Dios, sino de gritar solicitando ser favorecidos por El, de quejarse a grandes voces mostrando nuestra aflicci&oacute;n y lo que nos acontece.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn muchas ocasiones nuestras reacciones ante la aflicci&oacute;n y la prueba pueden variar desde la negaci&oacute;n, hasta la resistencia, la arrogancia, el endurecimiento de coraz&oacute;n y el uso de estratagemas diversas para llegar a Dios. A veces nos negamos a identificar nuestro Egipto, o pretendemos resistir y combatir la opresi&oacute;n con nuestras propias fuerzas, o endurecemos nuestro coraz&oacute;n, nos revelamos contra Dios, o hacemos promesas que no podemos cumplir o que luego olvidamos pretendiendo llevar a Dios a un intercambio de favores por sacrificios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEl segundo elemento importante en la liberaci&oacute;n es el reconocimiento por parte de Dios. Dice la palabra que Dios mir&oacute; a los hijos de Israel y los reconoci&oacute;. No se trata de que Dios los viese solamente, sino que los mir&oacute; y se acord&oacute; de ellos, los distingui&oacute; de las dem&aacute;s personas. Reconocer quiere decir &quot;examinar con cuidado a una persona o cosa para enterarse de su identidad, naturaleza y circunstancias&quot;. Significa registrar, mirar por todos los lados o aspectos una cosa para comprenderla o para rectificar el juicio que nos hemos formado sobre ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tSe trata de registrar algo para enterarse bien de su contenido como se hace en las aduanas, o de diferenciar a una persona cuya fisonom&iacute;a, por larga ausencia o por otras causas, se ten&iacute;a ya olvidada o confundida. En el mundo de la medicina, se refiere a examinar a una persona para averiguar el estado de su salud o para diagnosticar una presunta enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEs decir, que cuando Dios te reconoce, se enfoca de tal manera en ti, te examina con tal cuidado que puede comprenderte, conocer tu identidad, tu naturaleza y tus circunstancias en tal detalle que te puede diferenciar de entre los millones de personas que habitan la tierra. Cuando Dios te reconoce, te examina de tal manera que puede llamarte por tu propio nombre, el quiere averiguar tu estado completo de salud f&iacute;sica, tu estado de salud emocional, tu estado de salud espiritual, y aun tu estado de salud financiera y econ&oacute;mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<strong>Identificando nuestros egiptos:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tCada uno de nosotros tiene su propio Egipto. Para algunos su Egipto es la escasez econ&oacute;mica, para otros su Egipto son sus relaciones con sus hijos o con sus parejas, para otros es la soledad o la falta de amor, para otros su Egipto son cargas pesadas que vienen arrastrando a veces desde su ni&ntilde;ez, para otros son las adicciones y h&aacute;bitos indeseables de lo que no se pueden liberar; otros, experimentan su Egipto en forma de un gran vac&iacute;o en su vida que no alcanzan llenar con nada, para otros su Egipto se manifiesta en forma de una condici&oacute;n o enfermedad en su cuerpo o en el cuerpo de uno de sus seres queridos, para otros su Egipto es un pasado del cual no pueden deshacerse y dejar atr&aacute;s. Y aun para otros, su Egipto es la ignorancia porque viven embrutecidos y no parece que puedan tomar decisiones acertadas en sus vidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tQuerido hermano o hermana &iquest;Cu&aacute;l es tu Egipto en el d&iacute;a de hoy? &iquest;Cu&aacute;l es tu naturaleza y condici&oacute;n delante de Dios? &iquest;Qu&eacute; te apremia? &iquest;Cu&aacute;l es tu esclavitud por la cual necesitas levantar clamor a Dios?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAlgunos de nosotros tenemos m&aacute;s de un Egipto en nuestras vidas. Y muchos ponemos nuestra confianza y esperanza en los hombres, en la suerte, en las soluciones f&aacute;ciles y aun en las fortalezas de otros. Pero hoy Dios est&aacute; aqu&iacute; para decirte que fuera de &Eacute;l no tienes nada. El est&aacute; aqu&iacute; para decirte que le levantes clamor con grito y con voz lastimosa porque El quiere reconocerte, El quiere examinarte, conocer tu contenido y sacarte de Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \t<strong>Dios sale a nuestro encuentro:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tDice la palabra que Dios, habiendo llamado a Mois&eacute;s, le dijo: &quot;he visto la aflicci&oacute;n de mi pueblo que est&aacute; en Egipto, y he o&iacute;do su clamor&#8230; pues he conocido sus angustias&quot; (Ex. 3:7). Dios ve, Dios oye, y Dios conoce tus angustias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPero en muchas ocasiones nuestras primeras reacciones ante el llamado de Dios es pensar en las imposibilidades. Queremos salir de Egipto, pero nos quedamos inm&oacute;viles e inertes ante el reto porque no nos enfocamos en la grandeza y el poder&iacute;o de quien nos llama, sino que nos concentramos en los obst&aacute;culos y en nuestras debilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tAs&iacute; tambi&eacute;n ocurri&oacute; con Mois&eacute;s. La Biblia describe c&oacute;mo Dios atiende las objeciones y argumentos de Mois&eacute;s sobre las imposibilidades. La primera reacci&oacute;n y los primeros pensamientos de Mois&eacute;s al escuchar el llamado de Dios son sobre sus propias incapacidades. &iquest;Qui&eacute;n soy yo para que vaya a Fara&oacute;n, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Le responde a Jehov&aacute; (Ex. 3:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEn ocasiones nosotros tambi&eacute;n reaccionamos con imposibilidades ante el llamado de Dios. No puedo porque soy d&eacute;bil, no puedo porque soy feo o fea, no puedo porque soy negro, no puedo porque no hablo ingl&eacute;s, no puedo porque estoy sola, no puedo porque no tengo escuela, no puedo porque soy pobre. Pareciera que es m&aacute;s f&aacute;cil identificar las imposibilidades y los obst&aacute;culos que las promesas que Dios nos ha concedido en Cristo Jes&uacute;s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tPareciera que no nos atrevemos a entrar en la tierra que fluye leche y miel. Pareciera que nos atemoriza hacer uso de nuestra fe, como si tuvi&eacute;semos temor de descubrir, como se ha dicho, que Dios es una ilusi&oacute;n o creaci&oacute;n del hombre para dar soluci&oacute;n a las cosas que no entiende, que no puede solucionar por s&iacute; mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tEso pareciera, pero en efecto lo que ocurre es que a veces ponemos m&aacute;s atenci&oacute;n a la voz del enemigo que a la voz de Dios, optamos por atender al rey de Egipto en lugar de atender al rey de reyes, al que vive para siempre. La palabra dice que Dios le dio a Mois&eacute;s una directriz clara y espec&iacute;fica para que fuese al rey de Egipto y le dijese &quot;Jehov&aacute; el Dios de los hebreos nos ha encontrado&#8230;&quot; (Ex. 3:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tSi, amado hermano y hermana, Jehov&aacute; nos ha encontrado. El ha salido a nuestro encuentro independientemente de cu&aacute;l sea nuestro Egipto. Y a diferencia de los hebreos, a quienes les envi&oacute; a Mois&eacute;s; a nosotros nos ha enviado a uno m&aacute;s grande: a su hijo unig&eacute;nito, a Jes&uacute;s el Cristo, para que escuchemos su voz y seamos salvos. Para que oigamos su voz y salgamos de Egipto cualquiera que &eacute;ste sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"> \tBendito sea su nombre por siempre y para siempre &iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.centraldesermones.com\/sermones\/3169-saliendo-de-egipto\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\">www.centraldesermones.com<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Predicas Cristianas | Sermones Cristianos &quot;De esta manera hablo Mois&eacute;s a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Mois&eacute;s a causa de la congoja de esp&iacute;ritu, y de la dura servidumbre.&quot; &Eacute;xodo 6:9 Introducci&oacute;n: Hay veces que la congoja de nuestro esp&iacute;ritu y la dureza de las adversidades que confrontamos no nos permiten &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/saliendo-de-egipto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSaliendo de Egipto\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-748","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=748"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/748\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}