{"id":7506,"date":"2016-02-17T14:36:50","date_gmt":"2016-02-17T19:36:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuarto-vacante\/"},"modified":"2016-02-17T14:36:50","modified_gmt":"2016-02-17T19:36:50","slug":"el-cuarto-vacante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuarto-vacante\/","title":{"rendered":"El Cuarto Vacante"},"content":{"rendered":"<p><strong>T\u00edtulo:<\/strong> El cuarto vacante<\/p>\n<p><strong>Tiempo \/ Personajes:<\/strong> 45 Minutos y 11 Personajes + Extras.<\/p>\n<p><strong>Resumen:<\/strong>  Hamar es un joven betlehemita que por ventura ha heredado el mes\u00f3n de sus padres, negocio que con mucho esmero administra para tener un buen pasar en la vida. \u00c9l desea conquistar el coraz\u00f3n de Juana a quien ama, pero el empe\u00f1o en las cosas materiales se convierten para \u00e9l en una obsesi\u00f3n que lo vuelve avaro y ciego. Juana es todo lo opuesto a Hamar. <\/p>\n<p>Ella es capaz de discernir el lado rom\u00e1ntico y espiritual de la vida. La joven disfruta contemplando la floraci\u00f3n silvestre y el suave olor de las florecitas de Bel\u00e9n. Pronto se presagia la venida del mes\u00edas, pronto vendr\u00eda al mundo el salvador prometido. \u201cEl profeta\u201d ha venido personalmente a darle esta nueva a Hamar. Le recomienda que lo acoja en su mejor cuarto y de esta manera ser\u00e1 bendecido por tener el alto privilegio de tenerlo en su mes\u00f3n. El joven se alegra por esta noticia porque piensa para \u00e9l que este pr\u00edncipe le har\u00e1 ganar mucho dinero y riquezas. Esto acrecienta cada vez m\u00e1s su materialismo y avaricia. <\/p>\n<p>Cegado por esta obsesi\u00f3n de poseer oro, al conocer a Mar\u00eda la madre de Jes\u00fas, no s\u00f3lo le niega su cuarto vacante sino que groseramente la expulsa a la calle. Nada puede hacer Juana para evitarlo a pesar de sus ruegos quien debe, a su pesar, acompa\u00f1arla a la puerta para despedirla. Pasan los d\u00edas y Hamar no comprende porque su supuesto Mes\u00edas no aparece. Un noble de Caperna\u00fan le explica que el Mes\u00edas no es un pr\u00edncipe fastuoso sino un enviado de Dios que nacer\u00eda en humildad. <\/p>\n<p>El joven mesonero se niega a creer esto. Finalmente, despu\u00e9s de que todos los que se alojan en el mes\u00f3n van a las monta\u00f1as a un viejo pesebre a adorar al Mes\u00edas, Hamar llevado solamente por la duda decide ir a ver a este humilde pr\u00edncipe. Cuando regresa a su hogar, Hamar ya no es el mismo. Llorando comprende su terrible error y lamenta de coraz\u00f3n no haber acogido en su mes\u00f3n al pr\u00edncipe de paz, al hijo de Dios. Hamar arrepentido pide perd\u00f3n al cielo. Al instante es transformado y de la mano de Juana que reconoce como su amado, se hacen promesas junto a las hermosas florecitas de Bel\u00e9n.<\/p>\n<p>\n<p><strong>ESCENA I<\/strong><\/p>\n<p>REBECA<br \/>HAMAR<br \/>SIRVIENTE<br \/>NOBLE<br \/>HIJA DEL NOBLE<br \/>JUANA<br \/>PROFETA<br \/>MAR\u00cdA<br \/>PASTOR 1<br \/>PASTOR 2<br \/>PASTOR 3<\/p>\n<p>(Escenario: Un cuarto en el viejo mes\u00f3n de Bel\u00e9n. Tapices colgados de las paredes; divanes o bancos entapizados con telas de colores, imitando el estilo oriental. Al fondo una puerta que conduce al patio. Es de noche.)<\/p>\n<p>(Por la puerta del patio entra Hamar con paso firme; se fija en su derredor para estar seguro de que nadie lo ve, luego saca de su cintur\u00f3n una bolsa de cuero. Se para detr\u00e1s de una puerta, desata la bolsa, saca unas cuantas monedas y las deja caer entre los dedos de una mano a otra. Al entrar Rebeca, aprisa vuelve a meter la bolsa a su cintur\u00f3n.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Severamente.) \u00a1Madre! \u00a1Me asustaste! \u00bfQu\u00e9 hay? \u00bfVienen m\u00e1s forasteros?<\/p>\n<p>REBECA. S\u00ed, hay una multitud en las puertas. Se necesitan dos guardas para imponer el orden en el patio. A m\u00ed no me agrada esto. El alboroto es demasiado. No parece \u00e9sta la ciudad de nuestros padres.<\/p>\n<p>HAMAR. (Con entusiasmo.) No hables as\u00ed, madre. \u00bfNo es esta una magn\u00edfica oportunidad para ganar mucho dinero? \u00bfNo est\u00e1n las provincias de Galilea, Judea, y aun el pa\u00eds m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n, derramando sobre nosotros sus riquezas? \u00a1Mira! (Saca la bolsa y se la ense\u00f1a a su madre; \u00e9sta se asoma para ver su contenido). T\u00fa nunca viste tanto dinero durante todos los a\u00f1os que vivi\u00f3 mi padre.<\/p>\n<p>REBECA. (Moviendo la cabeza) A m\u00ed no me importa el oro. Y este tumulto de gente&#8230; \u00a1Me llena de espanto!<\/p>\n<p>HAMAR. \u00a1Ah, madre! A ti no te llama la atenci\u00f3n el oro porque ya has dejado atr\u00e1s los anhelos y deseos de la juventud. Pero a Juana, \u00a1c\u00f3mo har\u00e1 brillar sus ojos negros! Quiz\u00e1 ahora acceder\u00e1 a mis ruegos de que sea mi esposa.<\/p>\n<p>REBECA. (Con temor.) No, hijo m\u00edo, t\u00fa no puedes ganar el coraz\u00f3n puro de tu prima por medio del oro. No la tientes con promesas de riqueza, o la perder\u00e1s para siempre.<\/p>\n<p>HAMAR. (Con impaciencia.) T\u00fa hablas palabras necias. \u00bfQu\u00e9 mujer hay que no sea atra\u00edda por los encantos del oro? (Entra el sirviente y se para respetuosamente a un lado. Hamar, con entusiasmo, al sirviente.) \u00bfQu\u00e9 nuevas me traes? \u00bfHay algunos marchantes m\u00e1s afuera?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. S\u00ed, mi se\u00f1or, lleg\u00f3 un noble de Capernaum que desea hospedaje para \u00e9l y su hija. Suplica con insistencia.<\/p>\n<p>HAMAR. Debemos tener mucho cuidado. Quedan solamente dos cuartos. D\u00e9jame pensar un momento. (Pausa.) Est\u00e1 bien, dale el pase.<\/p>\n<p>(Entra el noble de Capernaum, un hombre de rico atav\u00edo y de regio porte junto a su hija. Se muestra muy inquieto.)<\/p>\n<p>NOBLE. \u00bfEs usted el due\u00f1o de este mes\u00f3n?<\/p>\n<p>HAMAR. Yo soy Hamar de Bel\u00e9n, due\u00f1o de este mes\u00f3n.<\/p>\n<p>NOBLE. \u00bfLe quedan a usted cuartos? Dicen que todas las casas del pueblo est\u00e1n completamente llenas. Mi hija y yo debemos hallar hospedaje.<br \/>HAMAR. (Con precauci\u00f3n.) El hospedaje en Bel\u00e9n esta noche es caro. Tengo un cuarto en el lado sur, m\u00e1s all\u00e1 del patio. Es suyo&#8230; por buen precio.<\/p>\n<p>NOBLE. Le ofrezco Diez piezas de oro por su cuarto.<\/p>\n<p>HAMAR. (Moviendo la cabeza.) \u00a1No! No, mi Se\u00f1or, me temo que me debe ofrecer un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>NOBLE. (Mirando a su hija angustiado como buscando alguna respuesta.)<\/p>\n<p>HIJA. Padre&#8230; No vale la pena, v\u00e1monos de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>NOBLE. \u00a1Espera, hija! (A Hamar.) Le ofrezco veinte piezas de oro por ese cuarto\u2026 \u00a1nada m\u00e1s!<\/p>\n<p>HAMAR. (Satisfecho.) Muy bien, es suyo el cuarto. Yo mismo ir\u00e9 para ver que lo alisten Pronto. (Se va Hamar, seguido por el noble y por el sirviente.)<\/p>\n<p>REBECA. (Caminando de un lado a otro del cuarto.) Todo esto me abruma sobremanera. La sombra de Roma cubre como un esp\u00edritu maligno, las tranquilas monta\u00f1as de la ciudad de David. \u00bfQue no prohibi\u00f3 Jehov\u00e1 mismo al gran rey, nuestro padre David, que contara a su pueblo? \u00a1Y no se ha o\u00eddo la voz de Jehov\u00e1 por tanto tiempo! (Se sienta y recarga la cabeza en la pared). Tengo temor. \u00a1Quiz\u00e1 Jehov\u00e1 guarda enojo para con su pueblo! Mi coraz\u00f3n me dice que en estos d\u00edas algo muy extra\u00f1o y trascendental va a acontecer.<\/p>\n<p>(Entra Juana, sonriendo felizmente. Se detiene repentinamente cuando ve a Rebeca y luego se acerca y la abraza.)<\/p>\n<p>JUANA. No hay nada que temer, Rebeca querida. Esta gente que ha venido a nuestro peque\u00f1o pueblo, lo ama como t\u00fa y yo. Como nosotros, ellos tambi\u00e9n honran la memoria de nuestro padre David, y tambi\u00e9n aman los campos verdes en donde \u00e9l pastoreaba sus ovejas.<\/p>\n<p>REBECA. \u00a1Juana, al fin has regresado a casa. Me ten\u00edas con cuidado! \u00bfEn d\u00f3nde has estado, hija m\u00eda?<\/p>\n<p>JUANA. He estado all\u00e1 junto a las monta\u00f1as ayudando a las mujeres que tienen que pasar la noche en el campo sin abrigo. Muchas no tienen carpas, ni alimento, y los ni\u00f1os tienen fr\u00edo y hambre. Volv\u00ed para ver si pod\u00eda llevarles alimento y cobijas. Necesito ver a Hamar. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1?<\/p>\n<p>REBECA. No, no le pidas nada a Hamar. Temo que \u00e9l no est\u00e9 dispuesto a ayudarte.<\/p>\n<p>JUANA. (Pensativa.) Quiz\u00e1 dices bien. No es el mismo Hamar de antes que re\u00eda tan alegremente, el Hamar que hubiera compartido todo lo que ten\u00eda para ayudar a otros.<\/p>\n<p>(Sin ser vista por Juana, sale Rebeca, y despu\u00e9s de un momento, entra Hamar.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Extendiendo los brazos.) \u00a1Juana!<\/p>\n<p>JUANA. (Sacando una flor de su blusa.) \u00a1Mira, Hamar, mira! Ya est\u00e1n en flor las estrellitas blancas de Bel\u00e9n, all\u00e1 en la falda de las monta\u00f1as, junto al viejo establo. \u00bfNo te acuerdas c\u00f3mo am\u00e1bamos estas estrellitas blancas?<\/p>\n<p>HAMAR. (Con menosprecio.) Pero, \u00a1mira! Ahora yo tengo algo que darte mucho mejor que flores, Juana. Por a\u00f1os lo he so\u00f1ado y ahora los cielos se han abierto y lo han derramado sobre m\u00ed a manos llenas. (Abre la bolsa, saca unas cuantas monedas y las tiende hacia ella.) Mira, \u00bfverdad que es m\u00e1s brillante y m\u00e1s hermoso que la flor m\u00e1s bella? Seguramente ahora me escuchar\u00e1s porque, \u00bfqu\u00e9 hay que se desee m\u00e1s que el oro?<\/p>\n<p>JUANA. (Volviendo el rostro.) Pero el oro no me llama la atenci\u00f3n, Hamar. Todo lo que a m\u00ed me atrae del oro es su color dorado como el del brillante sol sobre el roc\u00edo de las flores, y como el de las estrellas que iluminan la nebulosa obscuridad.<\/p>\n<p>HAMAR. (Mostrando impaciencia.) Pero t\u00fa no entiendes, Juana. El oro te dar\u00e1 todo lo que puedas desear en la vida. Tendr\u00e1s trajes delicados de color carmes\u00ed; de los tesoros del oriente tendr\u00e1s brazaletes y collares, como los que adornan a las esposas de los ricos mercaderes que acabo de ver en el patio exterior. Tendr\u00e1s rub\u00edes y zafiros para adornar tu suave y hermosa cabellera, y anillos de oro para tus blancos dedos. Y dentro de poco tiempo&#8230; tendremos una magn\u00edfica casa en Jerusal\u00e9n con patios hermosos, con jardines, y fuentes de m\u00e1rmol fin\u00edsimo.<\/p>\n<p>JUANA. (Tranquila.) S\u00ed, Hamar, todo eso es hermoso. Pero las joyas que a m\u00ed me agradan y me llenan de contento, son las gentiles florecitas blancas que cubren las faldas de las monta\u00f1as. Ning\u00fan jard\u00edn podr\u00eda ser tan hermoso como el suave verdor de los valles y las monta\u00f1as, en donde los pastores vigilan sus reba\u00f1os.<\/p>\n<p>HAMAR. (Volteando desesperado.) \u00a1Oh, ya entiendo! Es porque no tengo bastante. Alg\u00fan d\u00eda, cuando tenga m\u00e1s oro, me escuchar\u00e1s.<\/p>\n<p>(Juana se sienta sobre el div\u00e1n, y voltea su rostro tristemente. Entra el sirviente.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. El extra\u00f1o anciano est\u00e1 afuera, se\u00f1or&#8230; al que llaman el \u00abprofeta\u00bb, que pasa su tiempo so\u00f1ando en el desierto. Yo le dije que usted estaba ocupado; pero \u00e9l insiste mucho en verlo. Los otros sirvientes le tienen miedo y no lo echan fuera. \u00bfQu\u00e9 hago, se\u00f1or?<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfEl profeta, dices? No hay nada que temer. Ha sido amigo m\u00edo desde una vez que me extravi\u00e9 en el desierto cuando era ni\u00f1o. Dale el pase.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Dicen las gentes que nunca aparece en el pueblo a menos que algo vaya a suceder. (El sirviente sale, y despu\u00e9s de un momento vuelve a entrar seguido del profeta.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Se arrodilla ante el profeta.) Bienvenido, padre m\u00edo. (Se levanta.) \u00bfQu\u00e9 es lo que se te ofrece?<\/p>\n<p>PROFETA. (Poniendo su mano sobre la cabeza de Hamar.) Hijo, que las bendiciones del Se\u00f1or sean contigo. Aquel que habla a los hombres en el silencio del desierto y la quietud de las estrellas, ha hablado un mensaje a su siervo.<\/p>\n<p>HAMAR. Pero, seguramente ese mensaje no tiene nada que ver conmigo.<\/p>\n<p>PROFETA. (Alzando las manos en actitud de s\u00faplica). Escucha, hijo m\u00edo, las palabras que he recibido en el desierto: \u201cAntes del amanecer llegar\u00e1 un Pr\u00edncipe a la ciudad de David, a la casa de Hamar el Betlehemita. La bendici\u00f3n del Alt\u00edsimo sea sobre aquel que lo reciba\u201d.<\/p>\n<p>HAMAR. (Con sorpresa.) \u00a1Un pr\u00edncipe! \u00bfUn pr\u00edncipe viene a Bel\u00e9n? \u00bfY a mi casa? Si es verdad, debo hacer los preparativos para recibirlo. S\u00f3lo un cuarto me queda.<\/p>\n<p>PROFETA. He aqu\u00ed, los caminos de Jehov\u00e1 son extra\u00f1os y llenos de misterio. He buscado su presencia en el sol poniente, solamente para hallar su Esp\u00edritu brillando en las arenas del desierto. El que tiene o\u00eddos, oiga. Volver\u00e9 al desierto.<\/p>\n<p>JUANA. (Sigui\u00e9ndole.) Voy a prepararle algo para su viaje.<\/p>\n<p>HAMAR. (Parado en donde el profeta lo dej\u00f3, muestra sorpresa e inter\u00e9s.) \u00a1Un pr\u00edncipe va a venir! (Va a la puerta y llama con voz fuerte.) \u00a1David! (Entra el sirviente.) Prepara el cuarto del poniente. Y no permitas que nadie entre all\u00ed sin mi consentimiento. Saca los m\u00e1s finos tapices y las s\u00e1banas de lino fino de Damasco. Adem\u00e1s, prepara una comida con los m\u00e1s ricos manjares.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. S\u00ed, se\u00f1or m\u00edo.<\/p>\n<p>HAMAR. (Entusiasmado.) Un gran pr\u00edncipe viene esta noche y debemos hacer los preparativos propios para su llegada. El profeta me lo ha revelado, y sus revelaciones raras veces yerran.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00a1Un pr\u00edncipe! (Hablando solo, con expresi\u00f3n de asombro.)<\/p>\n<p>HAMAR. Permanece en el patio y vigila. Si llega alguien de categor\u00eda ilustre dale el pase. Puede ser que llegue con traje humilde por temor al pueblo; pero traer\u00e1 oro, y esto es lo que me interesa sobre todo. Ten mucho cuidado, \u00bfme entiendes?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Alborozado.) \u00a1Un pr\u00edncipe! \u00a1Cu\u00e1nto he so\u00f1ado ver a un pr\u00edncipe! Cuidar\u00e9 bien, mi se\u00f1or. (El sirviente sale y al ratito entra Juana.)<\/p>\n<p>JUANA. Ya se fue el profeta. Nadie sabe c\u00f3mo desapareci\u00f3 tan pronto.<\/p>\n<p>HAMAR. As\u00ed es \u00e9l\u2026 Viene y se va silenciosamente como la noche; pero siempre trae buenas nuevas, Juana. (Extiende sus manos hacia ella.) \u00bfO\u00edste lo que dijo el profeta? La suerte nos favorece. La rec\u00e1mara del poniente est\u00e1 todav\u00eda desocupada; les he encargado a mis criados que la arreglen con el mobiliario m\u00e1s fino de la casa.<\/p>\n<p>JUANA. (Con entusiasmo.) Ha de ser un pr\u00edncipe noble que trae una misi\u00f3n celestial, de otro modo, el profeta no hubiera venido a anunciar su llegada. A \u00e9l le interesan solamente las cosas de Jehov\u00e1. Oh, Hamar, \u00a1qu\u00e9 maravilloso ser\u00eda si nosotros pudi\u00e9ramos tener parte en alguna obra gloriosa para el levantamiento de Israel!<\/p>\n<p>HAMAR. \u00a1Qu\u00e9 cosas tan extra\u00f1as hablas, Juana! \u00bfQu\u00e9 no entiendes? El pr\u00edncipe nos traer\u00e1 oro. La rec\u00e1mara del poniente es la \u00fanica que queda vacante en todo el pueblo, y \u00e9l pagar\u00e1 reglamente por ella. Seremos ricos, Juana. \u00a1Quiz\u00e1 t\u00fa y yo podremos pronto ir juntos a Jerusal\u00e9n!<\/p>\n<p>JUANA. (Suspirando.) \u00a1Oh, Hamar! Pens\u00e9 por un momento que t\u00fa tambi\u00e9n hab\u00edas entendido la visi\u00f3n del profeta; pero no, no la entiendes.<\/p>\n<p>(Entra el sirviente.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Con entusiasmo.) Ya est\u00e1 aqu\u00ed, mi se\u00f1or, afuera, en el patio. Ya vino. Estoy seguro que \u00e9l es.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfQui\u00e9n vino? \u00bfEl profeta?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00a1No, no! \u00a1El pr\u00edncipe! Estoy seguro que es \u00e9l. Tiene la apariencia de un rey, y su semblante es de verdadera nobleza. Venid y ved, mi se\u00f1or.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfViene con elegancia, acompa\u00f1ado de muchos sirvientes? Y sus vestidos, \u00bfson semejantes a los de los pr\u00edncipes?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. No, mi se\u00f1or, viene solamente con su esposa, cuya belleza, ni la m\u00e1s humilde vestidura de las campesinas podr\u00eda ocultar. Pero, como usted dijo, mi se\u00f1or, \u00e9l podr\u00eda ocultar su verdadera identidad y posici\u00f3n bajo un humilde disfraz.<\/p>\n<p>HAMAR. Es verdad. Invita a la esposa a pasar mientras yo voy a hablar con \u00e9l. (Sale Hamar seguido por el sirviente.)<\/p>\n<p>(Juana se sienta con la cabeza inclinada como en profunda meditaci\u00f3n. Al ratito aparece Mar\u00eda al fondo. Si se quiere, una luz suave puede alumbrar sobre ella, mientras camina despacio hacia adelante y Juana voltea y la ve. Intempestivamente Juana extiende sus brazos hacia ella.)<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Usted es la princesa! \u00a1Qu\u00e9 hermosa es!<\/p>\n<p>Mar\u00eda (sonriendo dulcemente): No, ni\u00f1a, no me llames hermosa. Si notas alguna hermosura en mi semblante, es la luz de la dicha que gozo&#8230; y quiz\u00e1 un reflejo del amor de Dios, porque \u00e9l ha estado cerca de m\u00ed durante todos los d\u00edas de nuestra larga jornada.<\/p>\n<p>JUANA. (Con asombro.) \u00a1Un reflejo del amor de Dios! Yo he pensado en la justicia y misericordia de Dios, pero nunca en su amor. Querida princesa, usted se siente fatigada, \u00bfno? Debe haber viajado desde muy lejos.<\/p>\n<p>MAR\u00cdA. S\u00ed, es algo lejos de donde vinimos. Pero hemos viajado despacio, descansando durante las horas del calor m\u00e1s intenso del d\u00eda. As\u00ed es que hemos tardado algunos d\u00edas en llegar. Vinimos de Nazaret de Galilea.<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Nazaret! \u00a1Un pr\u00edncipe de Nazaret!<\/p>\n<p>MAR\u00cdA. No un pr\u00edncipe, no, ni\u00f1a. Mi esposo, Jos\u00e9, es solamente un humilde carpintero. Hemos venido por mandato de C\u00e9sar para ser empadronados en nuestro propio suelo. Somos del linaje de David.<\/p>\n<p>JUANA. Me alegro mucho de que hayan venido.<\/p>\n<p>MAR\u00cdA. Quisi\u00e9ramos hospedaje por esta noche. Podemos pagar s\u00f3lo unas cuantas piezas de plata. Ojal\u00e1 tengan lugar para nosotros.<\/p>\n<p>JUANA. S\u00ed, s\u00f3lo nos queda un cuarto, y es sumamente elegante. Lo hemos reservado para ustedes (Entra Hamar, con expresi\u00f3n de enfado. Juana se vuelve hacia \u00e9l repentinamente). \u00a1Qu\u00e9 gusto tengo que hayas reservado el cuarto del poniente! \u00a1Los llevar\u00e9 para que vayan a descansar!<\/p>\n<p>HAMAR. (Con expresi\u00f3n de contrariedad.) \u00bfQu\u00e9 quieres decir? Este no es pr\u00edncipe. El sirviente cometi\u00f3 un error necio e imperdonable al juzgarlo un pr\u00edncipe. \u00a1Tomar por pr\u00edncipe a un r\u00fastico carpintero de Nazaret! \u00a1Bah! \u00a1Y de todos los lugares, Nazaret! \u00bfQu\u00e9 cosa buena puede venir de Nazaret? \u00a1Y tuvo la osad\u00eda de ofrecerme cinco piezas de plata por el \u00faltimo cuarto que me queda!<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Calla, Hamar! \u00bfQu\u00e9 vale el oro cuando dos compatriotas nuestros necesitan de nuestro auxilio? Seguramente el cuarto vacante est\u00e1 disponible para estas dos buenas personas.<\/p>\n<p>HAMAR. (Apartando la mano de Juana de su brazo. Se dirige a Mar\u00eda.) Se\u00f1ora, su esposo la est\u00e1 esperando afuera. No tenemos lugar para ustedes. \u00bfLo oye? \u00a1No hay lugar!<\/p>\n<p>JUANA. (Se acerca a Mar\u00eda y la abraza, y se dirige a Hamar.) \u00a1Hamar, t\u00fa no podr\u00e1s ser tan cruel! T\u00fa no debes obligar a estas personas a que vayan a las monta\u00f1as a pasar la noche a la intemperie. Hace bastante fr\u00edo. Primero ir\u00eda yo.<\/p>\n<p>MAR\u00cdA. Yo no temo las monta\u00f1as, ni\u00f1a. Las estrellas son m\u00e1s bondadosas que algunos techos, y el Esp\u00edritu de Jehov\u00e1 est\u00e1 en todas partes. El cuidar\u00e1 de los suyos. Solamente por ti, amiga m\u00eda, quisiera que nos pudieran servir, d\u00e1ndonos hospedaje por esta noche. Porque s\u00e9 que es la voz del Se\u00f1or que te inspira a hablar por nosotros.<\/p>\n<p>(Hamar est\u00e1 parado medio vuelto de espaldas. Juana se le acerca con s\u00faplica.)<\/p>\n<p>JUANA. Oh, Hamar, \u00bfno me permites llevarlos al cuarto vacante?<\/p>\n<p>HAMAR. (Levantando el brazo con enojo.) \u00a1No! \u00a1Nunca! La palabra del profeta nunca se cumplir\u00e1. Si t\u00fa quieres complacer a estos nazarenos, ll\u00e9valos al viejo establo que est\u00e1 en la falda de la monta\u00f1a, en donde se guarecen los animales. El techo de un establo, y paja para su lecho, es bastante bueno para gente como ellos.<\/p>\n<p>(Juana sale con Mar\u00eda del cuarto, con el brazo alrededor de sus hombros. Hamar se queda parado, pensativo por un momento. Saca la bolsa de su cintur\u00f3n, pero al o\u00edr pasos, la vuelve a guardar. Entra el sirviente).<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Hay un gent\u00edo en el patio, mi se\u00f1or. Est\u00e1n ofreciendo vastas sumas de oro por el cuarto vacante. Un mercader de Ces\u00e1rea ofrece cincuenta piezas de oro.<\/p>\n<p>HAMAR. (Los ojos muy abiertos expresando gran sorpresa.) \u00bfCincuenta? Esto es m\u00e1s de lo que vale la cosecha de fruta de todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. El pr\u00edncipe no ha venido. \u00bfLo rentamos al mercader, se\u00f1or?<\/p>\n<p>HAMAR. (Pensativo.) No, eso no es bastante. Quiz\u00e1 habr\u00e1 alguien que ofrezca cien piezas de oro. No&#8230; Esperaremos mejor al pr\u00edncipe. Me conviene m\u00e1s. El vendr\u00e1. Quiz\u00e1 no tarda.<\/p>\n<p><strong>ESCENA II<\/strong><\/p>\n<p>(Es de noche. Casi al alborear el d\u00eda. Las luces muy d\u00e9biles.)<\/p>\n<p>(Hamar est\u00e1 sentado ante una mesa, con su bolsa de oro enfrente. Hay monedas sobre la mesa y \u00e9l las est\u00e1 contando. Repentinamente se levanta, pone las monedas en la bolsa y se dirige a la puerta del patio, al llegar a \u00e9sta se asoma hacia afuera, se vuelve caminando despacio hacia el centro del cuarto y se para con la cabeza inclinada dando el frente al auditorio, las manos oprimiendo la bolsa. Se oyen voces en el patio. Levanta la cabeza repentinamente y escucha. Estas voces pueden ser de los mismos que tienen parte. Estando ocultos pueden leer sus partes; pero claro y despacio.)<\/p>\n<p>1\u00aa VOZ. \u00a1Callen! No despierten al vecindario. Vamos a ver si es verdad.<\/p>\n<p>2\u00aa VOZ. \u00a1Qu\u00e9 obscuro est\u00e1 el patio! Vengo casi ciego por esa luz que vimos.<\/p>\n<p>3\u00aa VOZ. V\u00e1monos. No hay pesebre cerca de esta casa. Hay que buscar en otra parte.<\/p>\n<p>1\u00aa VOZ. \u00a1Miren! \u00bfQu\u00e9 no ven una luz algo extra\u00f1a en la falda de aquella monta\u00f1a?<\/p>\n<p>2\u00aa VOZ. \u00bfY si es alg\u00fan ardid para enga\u00f1arnos? Siento miedo. Las piernas me tiemblan. Volv\u00e1monos con nuestras ovejas que dejamos en el campo.<\/p>\n<p>3\u00aa VOZ. \u00a1No seas cobarde! Sigamos buscando antes de que amanezca y todo el pueblo despierte.<\/p>\n<p>(Cesan las voces. Con una expresi\u00f3n de temor, Hamar se dirige al patio, en la puerta cuchichea en voz audible.)<\/p>\n<p>HAMAR. \u00a1David! (Entra el sirviente silenciosamente.) \u00bfQui\u00e9nes andan por all\u00ed? Se oyen voces en el patio.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Temblando.) Se\u00f1or m\u00edo, yo no s\u00e9. Cosas extra\u00f1as est\u00e1n sucediendo esta noche. Siento mucho miedo.<\/p>\n<p>HAMAR. (Cogiendo fuertemente su bolsa.) \u00bfQu\u00e9 cosas? No te est\u00e9s all\u00ed como un tonto, temblando. \u00a1Habla!<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Los dos mirando hacia afuera y el sirviente apuntando hacia las monta\u00f1as.) \u00bfNo ve usted algo extra\u00f1o all\u00e1?<\/p>\n<p>HAMAR. (Haci\u00e9ndose sombra a los ojos con la mano.) No veo m\u00e1s que las lumbres campestres de los pastores; pero seguramente no hay nada extra\u00f1o en eso.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Se est\u00e1 opacando m\u00e1s y m\u00e1s. Ya no se ve tan brillante.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfQu\u00e9 no se ve tan brillante?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. La luz. Le digo que hab\u00eda una luz all\u00e1 m\u00e1s brillante que la luz de pleno d\u00eda. Parec\u00eda como si de los cielos descendiera una luz dorada y brillante sobre las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00a1Qu\u00e9 luz dorada ni qu\u00e9 nada! Ahora s\u00e9 que estabas so\u00f1ando. Es que hoy has visto demasiado oro.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. No, mi se\u00f1or, era una luz&#8230; una luz tan brillante que pude distinguir a los pastores de rodillas en medio de ella. Alguien estaba parado cerca de ellos&#8230; y o\u00ed una voz&#8230; y luego muchas voces cantando&#8230;<\/p>\n<p>HAMAR. (Con incredulidad y desprecio.) \u00bfEso es todo? Eres un so\u00f1ador. \u00a1Oye! \u00bfQu\u00e9 fue eso?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Asom\u00e1ndose hacia fuera.) Son los extranjeros. Rodearon el establo y vienen de regreso.<\/p>\n<p>HAMAR. (Se retira de la puerta y se dirige al sirviente.) F\u00edjate muy bien, a ver si los conoces. Hay gente de todas las naciones en el pueblo esta noche. \u00bfY si algunos de ellos est\u00e1n pensando en robarme el dinero? (Pronto esconde la bolsa en su cintur\u00f3n.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Se retira de la puerta.) \u00a1Se\u00f1or m\u00edo, tengo miedo!<\/p>\n<p>HAMAR. (Cogi\u00e9ndolo del brazo.) \u00bfQui\u00e9nes son? \u00bfPudiste ver bien?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Son los pastores. \u00bfQu\u00e9 no los vio como inundados por una luz extra\u00f1a? Y \u00bfcu\u00e1ndo han dejado sus reba\u00f1os en la noche? Le digo a usted, se\u00f1or m\u00edo, que una calamidad ha ca\u00eddo sobre nosotros. (Solloza.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Con energ\u00eda.) \u00a1No est\u00e9s llorando! \u00a1Ve! \u00a1S\u00edguelos! A ver qu\u00e9 hacen.<\/p>\n<p>(Sale el sirviente. Hamar va hacia el centro del cuarto, se para, se acerca al div\u00e1n, esconde la bolsa debajo del coj\u00edn, se detiene como indeciso y escucha. Despu\u00e9s de un momento vuelve a quitar la bolsa de donde la puso y la coge entre las manos, como con miedo de que se la arrebaten. Al entrar Rebeca, la esconde en su cintur\u00f3n.)<\/p>\n<p>REBECA. \u00a1Hamar! \u00a1Hijo m\u00edo! \u00a1Se ha ido! He buscado en todas partes y no la puedo hallar.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfQui\u00e9n se ha ido? \u00bfJuana?&#8230; iNo!<\/p>\n<p>REBECA. (Frot\u00e1ndose las manos.) \u00bfQu\u00e9 har\u00e9, Hamar? Ella no pudo haberse ido a las montar\u00edas tan noche. Los extranjeros hace mucho que se durmieron. \u00a1Oh, Hamar! (Coge el manto de Hamar.) Tengo miedo. La noche est\u00e1 llena de misterio. Se me oprime el coraz\u00f3n. Es semejante a un profund\u00edsimo silencio&#8230; espera&#8230; espera que hable esa voz. Hamar&#8230; \u00bfqu\u00e9 dir\u00e1 esa voz?<\/p>\n<p>HAMAR. (No hace caso de las \u00faltimas palabras de Rebeca.) Juana&#8230; se ha ido. No lo entiendo. (Se sienta en el div\u00e1n o silla con la cabeza inclinada.)<\/p>\n<p>REBECA. Ella&#8230; la del alma m\u00e1s pura entre nosotros. Quiz\u00e1 alg\u00fan poder extra\u00f1o nos la ha arrancado antes que caiga sobre nosotros alguna terrible calamidad. Hamar \u00bfqu\u00e9 haremos?<\/p>\n<p>HAMAR. (Sentado en el div\u00e1n, pas\u00e1ndose la mano sobre la frente.) Madre, d\u00e9jame pensar. \u00bfQu\u00e9 no tengo ya bastantes penas y dificultades sin que venga esto tambi\u00e9n? El pr\u00edncipe no ha venido y mi oro est\u00e1 en peligro de ser robado, y luego esto&#8230; (Se levanta y camina nerviosamente de un lado a otro). Puede ser que haya ido a traer alg\u00fan mandado&#8230; pero, \u00bfsalir sabiendo que tanto peligro nos rodea? No&#8230; Creo que no. Sin embargo, no la podremos buscar hasta que amanezca. (Entra el sirviente, respirando fatigosamente. Hamar, como asustado, voltea a verlo). \u00a1David! \u00bfQu\u00e9 ha sucedido?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Se\u00f1or m\u00edo, los segu\u00ed. Fueron a la falda de la monta\u00f1a, hasta el establo. Me fui hasta la puerta, pero no me atrev\u00ed a entrar. Se o\u00edan voces extra\u00f1as y hab\u00eda una luz muy tenue. Tuve miedo y me vine luego.<\/p>\n<p>HAMAR. Yo voy all\u00e1. Esto es muy extra\u00f1o en verdad. No comprendo lo que significa. (Sale con el sirviente).<\/p>\n<p>REBECA. (Sigui\u00e9ndolos apresuradamente.) \u00a1Hamar, no me dejes sola! \u00a1Hamar! (Se devuelve y se sienta sobre el div\u00e1n. Entra suavemente Juana, una luz de gozo reflejada en su rostro. Como asustada, Rebeca la ve y extiende sus brazos hacia ella.) \u00a1Juana!<\/p>\n<p>JUANA. (Oprimiendo las manos contra su pecho.) \u00a1Oh, Rebeca, nunca he sentido tanta felicidad en mi vida!<\/p>\n<p>REBECA. Hija m\u00eda, \u00bfen d\u00f3nde has estado? Me has causado mucha angustia y temor. Cre\u00ed que alg\u00fan mal te hab\u00eda pasado, con tantas cosas extra\u00f1as que suceden en el pueblo en esta noche.<\/p>\n<p>JUANA. Rebeca querida, siento mucho haberte causado intranquilidad. (Se arrodilla ante Rebeca). Pero, no hay nada que temer. Sent\u00ed al caminar por donde quiera que iba como si las estrellas estuvieran muy cerca alumbrando mi senda.<\/p>\n<p>REBECA. Juana, \u00bfqu\u00e9 ha sucedido? \u00bfQu\u00e9 ha tra\u00eddo a tus ojos ese brillo tan extra\u00f1o? Temo que&#8230;<\/p>\n<p>JUANA. Oh, Rebeca, yo sab\u00eda que algo hermoso iba a acontecer. Lo supe esta ma\u00f1ana cuando encontr\u00e9 floreciendo las estrellas de Bel\u00e9n. Ahora comprendo que florecieron por su venida.<\/p>\n<p>REBECA. (Con asombro.) Juana, me parece que has estado escuchando la voz suave de alg\u00fan rico extra\u00f1o. No des importancia a sus promesas, ni\u00f1a. Son, quiz\u00e1 tan pasajeras como el viento.<\/p>\n<p>JUANA. (Tiernamente.) T\u00fa no entiendes, querida Rebeca. Perm\u00edteme decirte. Es un ni\u00f1o peque\u00f1ito, hermoso, que ha nacido esta noche.<\/p>\n<p>REBECA. (Olvidando su temor.) \u00bfUn ni\u00f1o&#8230; nacido en medio de todo este alboroto? \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1? Seguramente perecer\u00e1 si no est\u00e1 bien abrigado.<\/p>\n<p>JUANA. Tiene el abrigo de un establo en donde la fragancia del heno fresco llena el aire, y en donde las \u00abestrellitas de Bel\u00e9n\u00bb se extienden como en una vereda hasta sus pies. Ella me permiti\u00f3 cogerlo en mis brazos.<\/p>\n<p>REBECA. (Suspirando.) \u00a1Qu\u00e9 dicha ser\u00eda para m\u00ed, arrullar otra vez un ni\u00f1o en mis brazos! \u00a1Hamar, mi hijito Hamar!<\/p>\n<p>JUANA. Te digo, Rebeca, que el mundo est\u00e1 lleno de luz esta noche&#8230; irradiaciones de luces extra\u00f1as envuelven las monta\u00f1as en misterio celestial. Y se oyen m\u00fasicas lejanas como el dulce cantar de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>REBECA. (Volviendo a su temor.) Ya lo sab\u00eda. Sent\u00ed que la noche abrigaba cosas extra\u00f1as. Luces&#8230; voces&#8230; y ahora un ni\u00f1o que ha nacido. \u00a1Quiz\u00e1 estemos para o\u00edr la voz de Jehov\u00e1 otra vez anunciando la venida de alg\u00fan castigo! Temo que el ni\u00f1o haya venido de Dios.<\/p>\n<p>JUANA. (Con regocijo.) Rebeca, \u00bfqu\u00e9 no ser\u00eda por eso que mi coraz\u00f3n palpitaba con tanta alegr\u00eda cuando lo cog\u00ed en mis brazos? \u00a1Oh, qu\u00e9 maravilloso ser\u00eda si verdaderamente el ni\u00f1o hubiera venido de Dios! Ven, vamos las dos a verlo.<\/p>\n<p>REBECA. (T\u00edmidamente.) Tengo miedo.<\/p>\n<p>JUANA. (En la puerta.) Entonces debo ir sola.<\/p>\n<p>REBECA. No, no me dejes sola: ir\u00e9 contigo. (Salen. Casi inmediatamente entra Hamar, seguido por el sirviente. Hamar est\u00e1 muy pensativo.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00bfNo le dije que estaban sucediendo cosas extra\u00f1as? \u00bfQu\u00e9 har\u00e9, mi se\u00f1or? \u00bfLlamar\u00e9 a los otros sirvientes y echaremos a esta gente de aqu\u00ed?<\/p>\n<p>HAMAR. (En\u00e9rgicamente.) No, no despiertes a los hu\u00e9spedes. No hay nada que temer porque unos cuantos viejos se hayan juntado por la curiosidad de un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Pero, mi se\u00f1or, usted no vio la luz sobre las monta\u00f1as. Le digo que es bastante para hacer temblar a cualquiera. Y lo ve\u00edan como si fuera un dios.<\/p>\n<p>HAMAR. (Sarc\u00e1sticamente.) \u00a1Bah! \u00a1Un dios! \u00a1El hijo de un carpintero de Nazaret! \u00a1Vaya! \u00a1Pues el nombre de ese noble de Capernaum que est\u00e1 hospedado en ese cuarto ser\u00eda inscrito en bronce cuando el nombre de ese campesino fuera inscrito en el polvo de la tierra! Ve al patio y espera al pr\u00edncipe. Puede ser que a\u00fan venga. (Sale el sirviente. Hamar anda para all\u00e1 y para ac\u00e1, pensativo). \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o que lo adoraran! Estoy convencido de que lo estaban adorando. (Repentinamente se fija en la \u00abestrellita de Bel\u00e9n\u00bb que trae en la mano.) \u00bfDe d\u00f3nde cog\u00ed esta flor? Debo haberla arrancado cuando estuvimos escondidos en la entrada de la vieja cueva. (Saca la bolsa, la retiene en la mano derecha y la flor en la otra, como si las estuviera pesando.) Yo, que antes amaba m\u00e1s una flor que todo el oro del mundo. \u00a1Vaya! \u00a1Gustos insensatos de la juventud! (Tira la flor cuando aparece en la puerta el noble de Capernaum. Se vuelve repentinamente.) \u00a1David! \u00bfEl pr\u00edncipe ha&#8230;. (muestra que se da cuenta de su equ\u00edvoco)? \u00bfMi se\u00f1or, lo han molestado a usted en algo? No deseo que sufra ninguna incomodidad. Llamar\u00e9 a mi sirviente.<\/p>\n<p>NOBLE. (Levantando su mano en se\u00f1al de protesta.) Le ruego que no se preocupe usted por m\u00ed. Me sent\u00ed algo inquieto, la atm\u00f3sfera parece oprimirme. Pero quiz\u00e1 esto sea porque cuando uno est\u00e1 viejo y cansado de la vida, todo le molesta, y es dif\u00edcil hallar un descanso que satisfaga.<\/p>\n<p>HAMAR. (Con sorpresa.) \u00a1Cansado de la vida y con tanta riqueza! \u00bfC\u00f3mo puede la vida ser una carga as\u00ed?<\/p>\n<p>NOBLE. \u00a1Riqueza! Ah, s\u00ed, tengo muchas riquezas. Tengo joyas propias para adornar a los reyes. Tengo cofres de oro con que podr\u00eda comprar mil caravanas. Pero, \u00bfeso qu\u00e9? \u00bfCon esos cofres de oro se podr\u00eda comprar un momento de felicidad? \u00a1No! \u00a1Mil veces, no!<\/p>\n<p>HAMAR. Se\u00f1or, sin duda usted habla en broma. \u00bfQu\u00e9 cosa hay que no se pueda comprar con el oro?<\/p>\n<p>NOBLE. Hijo, con el oro no se puede comprar el amor, ni la felicidad&#8230; ni a Dios.<\/p>\n<p>HAMAR. (Sosteniendo un poco alto su bolsa.) Esta noche llega un pr\u00edncipe. La rec\u00e1mara vacante est\u00e1 preparada y espera su venida. Cuando el oro que me d\u00e9 por su hospedaje llene esta bolsa, yo le mostrar\u00e9 que s\u00ed se puede comprar el amor y la felicidad.<\/p>\n<p>NOBLE. (Se inclina y levanta la flor que Hamar ha tirado.) Yo tambi\u00e9n tuve sue\u00f1os tan bellos y hermosos como esta flor. Quisiera yo poseer, en cambio de todo el oro que tengo, el conocimiento de Dios y la pureza de esta sencilla flor.<\/p>\n<p>HAMAR. Se expresa de un modo extra\u00f1o, se\u00f1or. No le entiendo\u2026<\/p>\n<p>(Entra el sirviente.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Alborea el d\u00eda, se\u00f1or. Ya el cielo se esclarece y los extranjeros del campo se est\u00e1n levantando.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfQue no ha venido? \u00bfNo has visto a nadie que parezca un pr\u00edncipe?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. A nadie, mi se\u00f1or.<\/p>\n<p>HAMAR. Qui\u00e9n sabe si te hayas dormido un rato en tu puesto y \u00e9l haya venido y se haya vuelto a ir.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Le aseguro, mi se\u00f1or, que mis ojos no se han cerrado ni por un momento. Mire, todav\u00eda estoy temblando a causa de la tensi\u00f3n de esta noche extra\u00f1a. \u00bfCree usted que podr\u00eda dormir as\u00ed?<\/p>\n<p>HAMAR. (Volteando hacia un lado.) As\u00ed que el profeta me ha enga\u00f1ado. No vendr\u00e1 tal pr\u00edncipe.<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00a1Oiga! Vuelven ya. \u00bfQue no terminar\u00e1 esta terrible noche?<\/p>\n<p>(Se oyen voces afuera como antes. El noble escucha atentamente.)<\/p>\n<p>1\u00aa VOZ. Es verdad. Esa luz brillar\u00e1 en nuestros corazones para siempre.<\/p>\n<p>2\u00aa VOZ. \u00a1Y qu\u00e9 raro que el Se\u00f1or nos lo revelara a nosotros, humildes pastores!<\/p>\n<p>3\u00aa VOZ. \u00a1Un Salvador, que es Cristo el Se\u00f1or! \u00a1Al fin el sue\u00f1o de Israel se ha realizado!<\/p>\n<p>1\u00aa VOZ. Vamos a extender las nuevas por toda la comarca, para que otros sientan tambi\u00e9n este gozo.<\/p>\n<p>NOBLE. \u00bfQu\u00e9 es lo que est\u00e1n diciendo? Hablan de una luz, un gozo, un Salvador. Voy a seguirlos para saber de qu\u00e9 se trata.<\/p>\n<p>HAMAR. Espere usted, mi se\u00f1or. No d\u00e9 usted importancia a eso. Son unos cuantos pastores tras una vana ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>(Sale el noble sin hacerle caso a Hamar.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00bfOy\u00f3 usted lo que estaban diciendo? Dijeron que el Se\u00f1or se lo hab\u00eda revelado a ellos. Esto me turba mucho.<\/p>\n<p>HAMAR. (No hace caso de las palabras del sirviente.) Ese comerciante rico de Ces\u00e1rea me hubiera dado cincuenta piezas de oro. \u00a1Qu\u00e9 necio he sido! \u00bfPudo el profeta haberse equivocado respecto al tiempo en que hab\u00eda de venir el pr\u00edncipe? \u00bfO quiz\u00e1 vino, y entre tanta confusi\u00f3n, fue devuelto de la puerta? He tenido una suerte ingrata. Juana se ha ido&#8230; y he perdido la oportunidad de mi vida.<\/p>\n<p>(Aparece Juana en la puerta.)<\/p>\n<p>JUANA. (Con voz suave). S\u00ed, Hamar, la has perdido; pero quiz\u00e1&#8230; a\u00fan hay tiempo.<\/p>\n<p>HAMAR. (Volviendo repentinamente al o\u00edr la voz de Juana. Extiende sus brazos hacia ella.) \u00a1Juana! \u00a1Has vuelto!<\/p>\n<p>JUANA. \u00bfVerdad que es maravilloso, Hamar? Vamos a traerlos aqu\u00ed, al cuarto vacante, no es demasiado tarde.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfY t\u00fa tambi\u00e9n? \u00bfQu\u00e9 se ha vuelto loco todo el pueblo por un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido? \u00bfQu\u00e9 hay de raro en que nazca un ni\u00f1o?<\/p>\n<p>JUANA. Pero ese ni\u00f1o ha venido de Dios, Hamar. \u00bfQu\u00e9 no o\u00edste decir c\u00f3mo los \u00e1ngeles anunciaron a los pastores que el Cristo hab\u00eda nacido?<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfY t\u00fa crees esa f\u00e1bula?<\/p>\n<p>JUANA. \u00bfLos traer\u00e9, Hamar?<br \/>(Hamar hace un gesto de oposici\u00f3n. Entra con alborozo el noble.)<\/p>\n<p>NOBLE. Ya ha venido. Dios se ha revelado a los hombres. (Camina de un lado a otro, pensativo.) \u00a1Qui\u00e9n hubiera pensado que lo har\u00eda por medio de un ni\u00f1o! Y sin embargo&#8230; \u00bfDe qu\u00e9 otro modo ser\u00eda m\u00e1s propio? Una vida pura y blanca&#8230; como una flor; pero, dicen que est\u00e1 acostado en un pesebre. Esto no debe ser. (Con entusiasmo.) \u00a1Su cuarto vacante, Hamar! Permita usted que lo traigamos aqu\u00ed. Mire usted. \u00a1Cien piezas de oro por su cuarto vacante! (Deja caer una bolsa sobre la mesa.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Mirando con inter\u00e9s dentro de la bolsa, fij\u00e1ndose en su contenido; una luz de satisfacci\u00f3n embarga su rostro, saca las monedas y las deja caer de una mano a la otra.) Cien piezas de oro&#8230; \u00bfPor el cuarto vacante? \u00a1Rentado!<\/p>\n<p>NOBLE. (Al sirviente.) Ll\u00e9vame con \u00e9l. Deseo con anhelo verlo y traerlo aqu\u00ed.<\/p>\n<p>(Salen los dos. Hamar se sienta sobre el div\u00e1n y cambia el oro de la bolsa que le dio el noble a la suya. Juana lo ve tristemente.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Levantando y extendiendo sus brazos hacia ella.) \u00a1Juana, mira! Todo es tuyo. Seguramente que ahora no me rechazar\u00e1s. Tendr\u00e1s joyas para adornar tu cuello y trajes de terciopelo carmes\u00ed&#8230; \u00bfQue todav\u00eda no es suficiente?<\/p>\n<p>JUANA. (Tristemente.) Oh, \u00bfqu\u00e9 no entiendes? El Hamar a quien yo amaba fue el Hamar que esperaba con anhelo que florecieran las silvestres estrellitas de Bel\u00e9n, aquel que hubiera cre\u00eddo con todo su coraz\u00f3n el mensaje de los \u00e1ngeles dado a los pastores. \u00bfYa has olvidado c\u00f3mo platic\u00e1bamos acerca de esta noche, cuando las profec\u00edas se habr\u00edan de cumplir? Oh, Hamar, \u00bfno te acuerdas c\u00f3mo so\u00f1\u00e1bamos y pens\u00e1bamos acerca de Dios?<\/p>\n<p>(Hamar est\u00e1 parado en silencio, con la bolsa en la mano. Ella lo ve tristemente, y sale con la cabeza inclinada.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Hablando despacio.) El noble de Capernaum habl\u00f3 la verdad. Con el oro no se compra el amor&#8230;. ni la felicidad&#8230; ni a Dios.<\/p>\n<p><strong>ESCENA III<\/strong><\/p>\n<p>(Es de noche, una semana m\u00e1s tarde.)<\/p>\n<p>(Rebeca est\u00e1 sentada cosiendo una tela blanca. Entra Juana.)<\/p>\n<p>REBECA. Mira, Juana, le estoy haciendo un vestido para cuando sea m\u00e1s grandecito.<\/p>\n<p>JUANA. (Toc\u00e1ndolo suavemente.) Ese es un vestido hecho de una sola pieza, \u00bfverdad? Y lo est\u00e1s haciendo de una tela fina de Damasco que has estado atesorando por tanto tiempo.<\/p>\n<p>REBECA. S\u00ed, voy a hacerle vestidos durante todos los d\u00edas de su vida&#8230; a lo menos mientras puedan trabajar estas manos. Seguramente ellos vendr\u00e1n algunas veces a Jerusal\u00e9n a la Pascua y entonces se los puedo llevar. Y cuando yo me muera, se los puedes hacer t\u00fa, \u00bfverdad, Juana? Pero tambi\u00e9n, puede ser que llegue a ser un gran rey y no use m\u00e1s que vestidos de seda y terciopelo.<\/p>\n<p>JUANA. (Suavemente.) \u00bfQue no naci\u00f3 en un pesebre y fue revelado por los \u00e1ngeles primeramente a los humildes pastores? No, hay algo que me indica que \u00e9l querr\u00e1 siempre usar estos humildes trajes.<\/p>\n<p>REBECA. Me he sentido muy feliz en estos d\u00edas. He sido tan dichosa de poder coger a un ni\u00f1o en mis brazos otra vez. \u00bfNo crees t\u00fa, Juana, que Hamar llegar\u00e1 a creer tambi\u00e9n la historia de los pastores?<\/p>\n<p>JUANA. (Volteando a un lado tristemente.) No s\u00e9. Ha estado tan cabizbajo y callado en estos d\u00edas que parece haber perdido toda esperanza e inter\u00e9s en la vida. Anda como en la obscuridad.<\/p>\n<p>REBECA. (Mirando hacia el patio.) All\u00e1 viene con el noble de Capernaum. Quiz\u00e1 deseen entrar aqu\u00ed. V\u00e1monos antes de que lleguen.<\/p>\n<p>(Salen e inmediatamente despu\u00e9s entran Hamar y el noble. Hamar anda de all\u00e1 para ac\u00e1; se para en actitud pensativa.)<\/p>\n<p>NOBLE. Tengo que salir ma\u00f1ana. He retardado mi estancia aqu\u00ed, gozando de la nueva paz que he encontrado y esperando con anhelo que mi hija la encuentre tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfElla no la ha encontrado?<\/p>\n<p>NOBLE. No, ella no la ha encontrado. Ojal\u00e1 y se verificara alguna otra se\u00f1al milagrosa para convencerla&#8230; y a ti tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>HAMAR. (Con desaliento.) No puedo concentrar mi mente. Siempre que procuro pensar en \u00e9l, aparece delante de mis ojos una visi\u00f3n de oro. (Toca la bolsa que est\u00e1 en su cintur\u00f3n.) Lo veo cuando alzo la vista para mirar a las estrellas, cuando veo la luz del sol, o las flores. Ha llegado a ser para m\u00ed un peso inmenso que me est\u00e1 arrastrando hacia abajo. No s\u00e9 que me pasa.<\/p>\n<p>NOBLE. Ya lo entiendo. Y sin embargo, \u00bfno podr\u00eda la dulzura del canto de los \u00e1ngeles traer paz a su coraz\u00f3n como al m\u00edo?<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfC\u00f3mo puedo yo saber que hubo tal coro de \u00e1ngeles? Ya confi\u00e9 en las palabras del profeta, pero el pr\u00edncipe prometido no vino. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda yo de creer en un cuento de pastores? Me gustar\u00eda creer. Dar\u00eda cuanto poseo por creer, porque quiz\u00e1 creyendo, ella volver\u00eda a mi lado.<\/p>\n<p>(Entra el sirviente.)<\/p>\n<p>SIRVIENTE. Vienen otros extranjeros, mi se\u00f1or. Traen riquezas en joyas y una caravana de camellos y criados.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfPor qu\u00e9 no los invitaste a entrar? \u00bfBuscan hospedaje?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. No, se\u00f1or, est\u00e1n buscando a un rey.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfBuscando a un rey&#8230; aqu\u00ed?<\/p>\n<p>SIRVIENTE. (Se\u00f1alando hacia el patio.) Mire usted. Est\u00e1n esperando all\u00e1 en aquella puerta.<\/p>\n<p>HAMAR. (Mirando y cogiendo el brazo del noble.) \u00a1Mire usted, se\u00f1or! Esos hombres son ricos. Los adornos de sus camellos brillan como joyas. Sus vestidos son de fin\u00edsimo terciopelo, de color carmes\u00ed y azul celeste. \u00a1David! (Con entusiasmo.) Ve y prepara las m\u00e1s elegantes rec\u00e1maras. Estos hu\u00e9spedes son de la verdadera nobleza. Ellos pagar\u00e1n bien&#8230; (Repentinamente se voltea, anda hacia un lado, como si recordara algo.) Ah, se me olvidaba. \u00bfPara qu\u00e9 quiero yo su oro? \u00a1Otra carga m\u00e1s!<\/p>\n<p>SIRVIENTE. \u00bfQu\u00e9 debo decirles? Buscan a un rey. Yo les dije que el rey de los jud\u00edos estaba en Jerusal\u00e9n; pero ellos dicen que una estrella los ha conducido a este lugar.<\/p>\n<p>NOBLE. (Extendiendo sus brazos hacia Hamar.) Hamar, eso es, \u00bfqu\u00e9 no comprendes? Est\u00e1n buscando al ni\u00f1o. Esta es la otra se\u00f1al. Dios la ha mandado.<\/p>\n<p>HAMAR. (Volviendo despacio.) \u00bfEl ni\u00f1o? \u00bfEst\u00e1n buscando al ni\u00f1o del carpintero?<\/p>\n<p>NOBLE. Quiz\u00e1 querr\u00e1n ir a adorarlo como los pastores. Vamos nosotros con ellos a ver.<\/p>\n<p>HAMAR. Puede ser que sea verdad. David, acomp\u00e1\u00f1alos a donde est\u00e1 el ni\u00f1o en el cuarto vacante. \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o! No veo m\u00e1s que el oro relumbrar ante mis ojos. (Talla los ojos como si sintiera que algo le estorba.)<\/p>\n<p>(Salen el sirviente y el noble. Pronto entra el profeta.)<\/p>\n<p>PROFETA. (Levantando sus brazos en acci\u00f3n de gracias.) Lo he visto. He visto al Cristo. Bendito t\u00fa, Hamar, que el mensajero del Alt\u00edsimo mora dentro de tus puertas.<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfPor qu\u00e9 he de creer lo que t\u00fa me dices? Me dijiste que vendr\u00eda un pr\u00edncipe, y lo esper\u00e9 toda la noche. Esa fue una patra\u00f1a tuyo para enga\u00f1arme.<\/p>\n<p>PROFETA. Oh, hijo, no digas eso. \u00bfNo te dije que buscaras a Dios en el polvo del desierto as\u00ed como en el ardiente sol poniente? Hay coronas de oro y coronas de estrellas. Escucha las palabras del Alt\u00edsimo: \u00abPorque un ni\u00f1o nos es nacido, hijo nos es dado&#8230; y llamar\u00e1s su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Pr\u00edncipe de paz\u00bb. (Sale el profeta.)<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfEl pr\u00edncipe&#8230; de paz? El pr\u00edncipe&#8230; (Inclina la cabeza.) Oh, Dios m\u00edo, ha venido y yo no lo recib\u00ed. Naci\u00f3 en un pesebre cuando yo ten\u00eda un lugar vacante. \u00a1Perd\u00f3n, Padre m\u00edo!<\/p>\n<p>(Entra el noble.)<\/p>\n<p>NOBLE. Hamar&#8230; \u00a1Lo est\u00e1n adorando y ofreci\u00e9ndole mirra, incienso y oro!<\/p>\n<p>HAMAR. \u00bfOro&#8230; dice usted que le est\u00e1n ofreciendo oro?<\/p>\n<p>NOBLE. Uno de los magos le present\u00f3 un cofre del oro m\u00e1s fino de ofir.<\/p>\n<p>(Hamar toca la bolsa que trae en el cintur\u00f3n, y asume una expresi\u00f3n de arrepentimiento.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Mirando hacia arriba, teniendo la bolsa en alto.) Dios m\u00edo, \u00bfquerr\u00edas convertir esto que me ha sido una carga, en bendici\u00f3n? \u00bfCree usted que lo aceptar\u00e1 Se\u00f1or?<\/p>\n<p>NOBLE. Por supuesto que s\u00ed, Hamar, ve y ad\u00f3ralo&#8230; Jehov\u00e1 mismo te bendecir\u00e1.<\/p>\n<p>HAMAR. (Despu\u00e9s de vacilar un poco.) \u00a1S\u00ed, mi Se\u00f1or, ir\u00e9 donde el ni\u00f1o!<\/p>\n<p>(Entra Juana.)<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Hamar! \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1s?<\/p>\n<p>NOBLE. Ha ido a poner su oro a los pies del Salvador.<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Oh, alabado sea Dios! (Junta sus manos, y mira hacia arriba en actitud de dar gracias. Luego se vuelve hacia el noble.) Su hija, se\u00f1or, lo est\u00e1 esperando entre las estrellitas de Bel\u00e9n que crecen en la falda de las monta\u00f1as. Y se nota en su rostro una mirada de nuevas esperanzas.<\/p>\n<p>NOBLE. (Reverentemente.) \u00a1Gracias a Dios! (Sale.)<\/p>\n<p>REBECA. (Entrando aprisa.) \u00a1Juana! Hamar lo est\u00e1 adorando tambi\u00e9n. \u00bfVerdad que es una bendici\u00f3n? \u00a1Y pensar que yo tem\u00eda que Jehov\u00e1 hablara otra vez, cuando su voz es una voz de amor!<\/p>\n<p>JUANA. \u00bfSe han marchado los extranjeros, Rebeca?<\/p>\n<p>REBECA. No. Esta noche se van a quedar en el mes\u00f3n. Ir\u00e9 a ver que todo est\u00e9 arreglado para que est\u00e9n c\u00f3modamente. (Sale.)<\/p>\n<p>(Entra Hamar, con una expresi\u00f3n de contento.)<\/p>\n<p>HAMAR. (Al ver a Juana.) \u00a1Juana! \u00a1Todo ha pasado! La carga que sent\u00eda ya no la siento. Todo lo he puesto a sus pies, y s\u00e9 que soy perdonado.<\/p>\n<p>JUANA. \u00a1Hamar!<\/p>\n<p>HAMAR. Juana, (al auditorio) mira, florecen las estrellitas de Bel\u00e9n, y otra estrella brilla sobre nosotros&#8230; la estrella del Salvador. iLa seguiremos&#8230; juntos para siempre!<\/p>\n<p>JUANA. S\u00ed, querido Hamar, y ella nos conducir\u00e1 hacia el verdadero amor&#8230; hacia la eterna felicidad&#8230;<\/p>\n<p>HAMAR. (Inclinando su cabeza.) Y hasta Dios. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00edtulo: El cuarto vacante Tiempo \/ Personajes: 45 Minutos y 11 Personajes + Extras. Resumen: Hamar es un joven betlehemita que por ventura ha heredado el mes\u00f3n de sus padres, negocio que con mucho esmero administra para tener un buen pasar en la vida. \u00c9l desea conquistar el coraz\u00f3n de Juana a quien ama, pero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-cuarto-vacante\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl Cuarto Vacante\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7506","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7506","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7506"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7506\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7506"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7506"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7506"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}