{"id":7866,"date":"2016-03-07T20:06:02","date_gmt":"2016-03-08T01:06:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-exodo-194-25\/"},"modified":"2016-03-07T20:06:02","modified_gmt":"2016-03-08T01:06:02","slug":"estudio-biblico-de-exodo-194-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-exodo-194-25\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de \u00c9xodo 19:4-25"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Exodo 19:4-25<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro programa anterior est\u00e1bamos considerando el p\u00e1rrafo que relataba las incidencias de aquellos d\u00edas en los que<\/p>\n<h3 class='estudio'>Mois\u00e9s entreg\u00f3 el mensaje de Dios y el pueblo respondi\u00f3<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ver mejor la situaci\u00f3n que estaba viviendo aquel pueblo, recordemos que los israelitas, en su marcha por el desierto, hab\u00edan llegado al Monte Sina\u00ed y all\u00ed permanecieron  durante todo el tiempo que duraron los acontecimientos relatados desde el principio de este cap\u00edtulo 19 hasta el libro de N\u00fameros 10:10. Estar\u00edan en aquella zona alrededor de 6 meses y 11 d\u00edas. Mois\u00e9s recibir\u00eda la ley de Dios y muchas instrucciones relativas a la adoraci\u00f3n del pueblo que hab\u00eda sido liberado de la esclavitud y redimido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los \u00faltimos vers\u00edculos le\u00eddos fueron el 4 y el 5, que leeremos nuevamente para comenzar nuestro estudio de hoy:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVosotros hab\u00e9is visto lo que he hecho a los egipcios, y c\u00f3mo os he tomado sobre alas de \u00e1guilas y os he tra\u00eddo a m\u00ed. Ahora pues, si en verdad escuch\u00e1is mi voz y guard\u00e1is mi pacto, ser\u00e9is mi especial tesoro entre todos los pueblos, porque m\u00eda es toda la tierra\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vemos que Dios les record\u00f3 que hab\u00edan sido liberados por el poder de Dios. Ya hemos examinado la utilizaci\u00f3n de las \u00e1guilas en el texto B\u00edblico explicando el car\u00e1cter de Dios, como un s\u00edmbolo de la deidad. Tambi\u00e9n hemos hablado del pacto que Dios hizo con su pueblo, como confirmaci\u00f3n del pacto que hab\u00eda hecho con Abraham. No era un pacto entre dos partes del mismo rango, sino que hab\u00eda sido establecido de forma unilateral por Dios, con su pueblo redimido y adoptado. La parte central lo ocupaba una relaci\u00f3n espiritual y el pacto cimentaba dicha relaci\u00f3n, exponiendo las demandas de la santidad de Dios. La obediencia requerida condicionaba el disfrute de las bendiciones que Dios estaba dispuesto a conceder. Igualmente destacamos que la ley pon\u00eda en evidencia el pecado y debilidades del ser humano para cumplir las ordenanzas divinas. Tambi\u00e9n mencionamos la siguiente cita de San Pablo en su carta a los G\u00e1latas 3:24,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por fe.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O sea que, as\u00ed como el ayo o esclavo del mundo romano, con su funci\u00f3n protectora y disciplinaria,  custodiaba al ni\u00f1o conduci\u00e9ndole a la escuela donde se encontraba el maestro, la ley es nuestro custodio que nos conduce a Cristo, hacia la cruz, para hacernos ver que somos pecadores y que necesitamos un Salvador. Y all\u00ed, frente a la cruz somos justificados gratuitamente, por su gracia, por medio de la fe, y recibimos la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pensar en el car\u00e1cter santo de Dios y en la debilidad humana, es oportuno citar la afirmaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo en su carta a los Romanos 3:19,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAhora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que est\u00e1n bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, que ning\u00fan ser humano puede alegar que en su defensa que no est\u00e1 bajo pecado. La ley se\u00f1ala el nivel que Dios requiere e ilustra la incapacidad humana para cumplir los requisitos que Dios ha establecido. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hab\u00edamos aclarado que Dios nunca dio la ley como un medio de salvaci\u00f3n. Pero aun podr\u00edan quedar dudas con respecto a la pregunta. \u00bfY por qu\u00e9 fue entregada la ley? El mismo escritor, San Pablo, declar\u00f3 en su carta a los G\u00e1latas 3:19,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces, \u00bfpara qu\u00e9 fue dada la ley? Fue a\u00f1adida a causa de las transgresiones, hasta que viniera la descendencia a la cual hab\u00eda sido hecha la promesa, ley que fue promulgada mediante \u00e1ngeles por mano de un mediador.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es decir, la ley fue promulgada como un medio para reprimir el pecado. Sirvi\u00f3 para restringirlo, present\u00e1ndolo como un quebrantamiento de la ley divina que provocar\u00eda la ira de Dios. Adem\u00e1s, fue temporal, hasta que viniese la simiente, es decir, el Mes\u00edas, despu\u00e9s de lo cual ya no era necesaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuemos leyendo en el vers\u00edculo 6, continuando con las instrucciones de Dios a Mois\u00e9s:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00aby vosotros ser\u00e9is para m\u00ed un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa. Estas son las palabras que dir\u00e1s a los hijos de Israel.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed es conveniente recordar el momento en que Mois\u00e9s, habiendo huido de Egipto, estaba apacentando las ovejas de Jetro su suegro, y Dios le llam\u00f3 desde una zarza que ard\u00eda y no se consum\u00eda. En aquella ocasi\u00f3n, relatada en este libro del \u00c9xodo 3:12,  Dios le encomend\u00f3 la tarea de liberar al pueblo oprimido en Egipto y le dijo:  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY El dijo: Ciertamente yo estar\u00e9 contigo, y la se\u00f1al para ti de que soy yo el que te ha enviado ser\u00e1 \u00e9sta: cuando hayas sacado al pueblo de Egipto adorar\u00e9is a Dios en este monte.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el vers\u00edculo 6 que hemos le\u00eddo en nuestro Cap\u00edtulo de hoy, \u00c9xodo 19, se recalca la finalidad de este pacto unilateral que Dios hac\u00eda con aquellos israelitas, y que consist\u00eda en hacer de ellos un pueblo \u00fanico, y bendito en el sentido de convertirse en una naci\u00f3n que aceptara las leyes justas de Dios y las obedeciese,  teniendo una relaci\u00f3n espiritual y especial de comuni\u00f3n y compa\u00f1erismo con El,  como un pueblo consagrado a cumplir en esta tierra la voluntad de Dios. Ser\u00edan como un reino de sacerdotes, implicando que cada miembro del pueblo, cuyo rey era Dios, tendr\u00eda acceso a Su presencia y a mediar como sacerdote a favor de otros. Ser\u00edan, adem\u00e1s una gente santa, es decir, moralmente pura y dedicada por completo al servicio del Se\u00f1or. Por ese motivo les hab\u00eda redimido de la esclavitud, separ\u00e1ndoles para s\u00ed, para que viviesen en armon\u00eda con El. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esta relaci\u00f3n especial de dios con su pueblo constituye tambi\u00e9n una anticipaci\u00f3n y una figura de los que ser\u00eda, en el Nuevo Testamento, la relaci\u00f3n entre Dios y Su iglesia. Como dijo el ap\u00f3stol Pedro en su primera carta 2:9 y 10,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido para posesi\u00f3n de Dios, a fin de que anunci\u00e9is las virtudes de aquel que os llam\u00f3 de las tinieblas a su luz admirable; pues vosotros en otro tiempo no erais pueblo, pero ahora sois el pueblo de Dios; no hab\u00edais recibido misericordia, pero ahora hab\u00e9is recibido misericordia.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que el ap\u00f3stol Pedro recalc\u00f3 que aquella responsabilidad en el pasado confiada al pueblo de Israel era ahora tambi\u00e9n aplicada, en esta \u00e9poca de la gracia de Dios, a la iglesia de Jesucristo. En el Sina\u00ed, Dios le hab\u00eda dicho a Mois\u00e9s \u00abser\u00e9is para mi un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u00bb (como hemos le\u00eddo en el vers\u00edculo 6 de nuestro cap\u00edtulo 19). Y (como acabamos de leer) el citado ap\u00f3stol Pedro, llam\u00f3 a los cristianos del nuevo Testamento, viviendo en la era de la iglesia, \u00abreal sacerdocio, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido para posesi\u00f3n de Dios\u00bb. Los creyentes son, realmente, un pueblo especial, salvado, redimido, liberado y preservado por Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3gicamente, este privilegio de ser un pueblo elegido por Dios implicaba igualmente un deber. As\u00ed como el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, tambi\u00e9n la iglesia en el Nuevo Testamento es llamada a una actitud de obediencia y testimonio de Dios en medio de un mundo que vive alejado de Dios y que no le reconoce como Se\u00f1or. A desempe\u00f1ar esta gran responsabilidad son en la actualidad llamados todos aquellos que han aceptado el sacrificio de Cristo en la cruz en lugar suyo y que han decidido dar a Dios un lugar de prioridad en sus vidas. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es necesario subrayar que la ley que Dios no hab\u00eda sido entregada al pueblo para que el ser humano llegase a ser un hijo de Dios sino, m\u00e1s bien establec\u00eda un modo de vida por medio del cual una persona salvada pudiese demostrar que era ya era un hijo de Dios. As\u00ed como en el nuevo pacto estipulado en la cruz de Cristo no ser\u00edan las obras buenas y justas que una persona hiciera las que le convertir\u00edan en un hijo de Dios, justificado y salvado de la condenaci\u00f3n eterna que todos merecemos, sino que tales obras ser\u00edan una demostraci\u00f3n de una vida renovada por la obra del Esp\u00edritu Santo de Dios que habita en el coraz\u00f3n de todos aquellos que han cre\u00eddo en el sacrificio de Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Volvamos a nuestro pasaje B\u00edblico de \u00c9xodo 19, y leamos los vers\u00edculos 7 y 8:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces Mois\u00e9s fue y llam\u00f3 a los ancianos del pueblo, y expuso delante de ellos todas estas palabras que el Se\u00f1or le hab\u00eda mandado. Y todo el pueblo respondi\u00f3 a una, y dijeron: Haremos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho. Y llev\u00f3 Mois\u00e9s al Se\u00f1or las palabras del pueblo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrega de la ley a los israelitas en el Monte Sina\u00ed fue el comienzo de la etapa de la ley, que se extiende hasta la cruz de Cristo, podr\u00edamos decir desde el \u00c9xodo hasta la muerte de Cristo. Esa \u00e9poca revel\u00f3 que un pueblo, viviendo en condiciones ideales, no pod\u00eda cumplir la ley de Dios. Aun antes de saber en qu\u00e9 consist\u00eda dicha ley, como acabamos de leer, dijeron: \u00abHaremos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho\u00bb A partir de aquel d\u00eda y durante 1.500 a\u00f1os demostraron que no eran capaces de cumplir esa ley. Esa misma actitud resulta evidente hoy en d\u00eda en much\u00edsimas personas, que creen que el ser humano natural o normal, puede agradar a Dios por s\u00ed mismo, cumpliendo y llevando a la pr\u00e1ctica en su vida las demandas de Dios.  Y no es as\u00ed. El ser humano no puede agradar a Dios y fracasa constantemente, siempre que lo intenta. La ley pretend\u00eda controlar esa naturaleza humana con sus inclinaciones naturales al mal. Esa naturaleza rebelde, que proclama ser libre, aut\u00f3noma del Supremo Creador, no puede ser controlada por los seres humanos.  El ap\u00f3stol Pablo en su carta a los Romanos 8: 6 y 7, explicaba que, cuando dominaban nuestra mente,  las desordenadas apetencias humanas de tal naturaleza conduc\u00edan a la muerte. Pero cuando nuestros pensamientos son controlados por el Esp\u00edritu, es decir, por Dios, somos llevados a vivir en plenitud y en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00fa y yo, pues,  poseemos esa vieja naturaleza, que est\u00e1 en enemistad con Dios. Esta no puede someterse a El en obediencia ni agradarle. No s\u00e9 si habr\u00e1s llegado a esta conclusi\u00f3n como resultado de tu experiencia personal. \u00bfHas llegado a la conclusi\u00f3n de que no puedes satisfacer las demandas de Dios viviendo al nivel que El requiere? Creo que podemos darle gracias por que El ha preparado otra opci\u00f3n para nosotros. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que hemos le\u00eddo en nuestro pasaje B\u00edblico de \u00c9xodo 19, en los vers\u00edculos 7 y 8, cuando los israelitas dijeron \u00abharemos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho\u00bb fue nada menos que un despliegue de hipocres\u00eda y arrogancia por parte del pueblo de Israel. Sin embargo, hay que reconocer que muchas personas que hoy afirman lo mismo; que son capaces de cumplir la ley divina y producir obras acordes con la ley de Dios. Cuando la verdad B\u00edblica, demostrada por la experiencia de aquel pueblo, es que nadie puede salvarse de esa manera. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente p\u00e1rrafo nos describe c\u00f3mo<\/p>\n<h3 class='estudio'>Israel se prepara para ver una manifestaci\u00f3n de la presencia de Dios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato nos lleva ahora a contemplar una manifestaci\u00f3n solemne y espectacular de la presencia de Dios. Leamos los vers\u00edculos 9 al 15:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY el Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: He aqu\u00ed, vendr\u00e9 a ti en una densa nube, para que el pueblo oiga cuando yo hable contigo y tambi\u00e9n te crean para siempre. Entonces Mois\u00e9s comunic\u00f3 al pueblo las palabras del Se\u00f1or. El Se\u00f1or dijo tambi\u00e9n a Mois\u00e9s: Ve al pueblo y cons\u00e1gralos hoy y ma\u00f1ana, y que laven sus vestidos; y que est\u00e9n preparados para el tercer d\u00eda, porque al tercer d\u00eda el Se\u00f1or descender\u00e1 a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sina\u00ed. Y pondr\u00e1s l\u00edmites alrededor para el pueblo, y dir\u00e1s: Guardaos de subir al monte o tocar su l\u00edmite; cualquiera que toque el monte, ciertamente morir\u00e1. Ninguna mano lo tocar\u00e1, sino que ser\u00e1 apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivir\u00e1. Cuando suene largamente la bocina ellos subir\u00e1n al monte. Y Mois\u00e9s baj\u00f3 del monte al pueblo, y santific\u00f3 al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer d\u00eda; no os acerqu\u00e9is a mujer.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta minuciosa preparaci\u00f3n subrayaba la importancia del acontecimiento que estaba por ocurrir; que el Dios de los cielos estaba a punto de hacer un pacto con su pueblo. A diferencia de las deidades paganas, que supuestamente moraban en las monta\u00f1as, el Dios de Israel descender\u00eda del cielo a las monta\u00f1as para conversar con su pueblo. Como preparaci\u00f3n, Dios les mand\u00f3 que se apartaran de impurezas y que se consagraran a El. El rito de la purificaci\u00f3n consist\u00eda en lavar sus vestidos y abstenerse de relaciones sexuales, porque \u00e9stas eran aspectos siempre presentes en los cultos paganos de los pueblos que viv\u00edan en aquellas regiones cercanas y de esas pr\u00e1cticas de idolatr\u00eda el pueblo de Dios deb\u00eda distinguirse y separarse.  Adem\u00e1s, durante ese per\u00edodo de 3 d\u00edas, ninguna persona o animal podr\u00eda tocar el monte. Solamente cuando se escuchase el sonido de la bocina, podr\u00eda el pueblo acercarse al monte. Continuemos leyendo los vers\u00edculos 16 al 21:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY aconteci\u00f3 que al tercer d\u00eda, cuando lleg\u00f3 la ma\u00f1ana, hubo truenos y rel\u00e1mpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de trompeta; y tembl\u00f3 todo el pueblo que estaba en el campamento. Entonces Mois\u00e9s sac\u00f3 al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y ellos se quedaron al pie del monte. Y todo el monte Sina\u00ed humeaba, porque el Se\u00f1or hab\u00eda descendido sobre \u00e9l en fuego; el humo sub\u00eda como el humo de un horno, y todo el monte se estremec\u00eda con violencia. El sonido de la trompeta aumentaba m\u00e1s y m\u00e1s; Mois\u00e9s hablaba, y Dios le respond\u00eda con el trueno. Y el Se\u00f1or descendi\u00f3 al monte Sina\u00ed, a la cumbre del monte; y llam\u00f3 el Se\u00f1or a Mois\u00e9s a la cumbre del monte, y Mois\u00e9s subi\u00f3. Y el Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: Desciende, advierte al pueblo, no sea que traspasen los l\u00edmites para ver al Se\u00f1or y perezcan muchos de ellos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los fen\u00f3menos naturales que acompa\u00f1aron a la llegada de la misma presencia de Dios ten\u00edan que impresionar profundamente al pueblo para que comprendiesen que \u00e9ste era un suceso muy solemne y que les compromet\u00eda. Este extraordinario despliegue de poder y de majestad les permitir\u00eda  conocer a un Dios que era, al mismo tiempo santo y misericordioso. No es de sorprender que el pueblo se estremeciera al permanecer al pie del monte. Los israelitas no pudieron contemplar nada m\u00e1s all\u00e1 de estas se\u00f1ales de la gloria y el poder de Dios, pero s\u00ed escucharon Su voz. Bien dijo el evangelista Juan en su libro, 1.18,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNadie ha visto jam\u00e1s a Dios; el unig\u00e9nito Dios, que est\u00e1 en el seno del Padre, El le ha dado a conocer.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leamos, finalmente, los \u00faltimos vers\u00edculos de este cap\u00edtulo, los vers\u00edculos 22 al 25, que culminan la descripci\u00f3n  de los tremendos sucesos de aquel d\u00eda y de la conversaci\u00f3n entre Dios y Mois\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTambi\u00e9n que se santifiquen los sacerdotes que se acercan al Se\u00f1or, no sea que el Se\u00f1or irrumpa contra ellos. Y Mois\u00e9s dijo al Se\u00f1or: El pueblo no puede subir al monte Sina\u00ed, porque t\u00fa nos advertiste, diciendo: Pon l\u00edmites alrededor del monte y santif\u00edcalo. Entonces el Se\u00f1or le dijo: Ve, desciende, y vuelve a subir, t\u00fa y Aar\u00f3n contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los l\u00edmites para subir al Se\u00f1or, no sea que El irrumpa contra ellos. Descendi\u00f3, pues, Mois\u00e9s y advirti\u00f3 al pueblo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solamente a Mois\u00e9s y a Aar\u00f3n se les permiti\u00f3 subir al monte. Mois\u00e9s hizo 3 viajes de ida y vuelta a la cima de la monta\u00f1a. Y las instrucciones que recibi\u00f3 hicieron que el pueblo recordara v\u00edvidamente la distancia abismal que hay entre Dios y el hombre, entre lo divino  lo humano, as\u00ed como el milagro de la manifestaci\u00f3n de la presencia de Dios y la entrega de Su revelaci\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y terminamos nuestro programa de hoy enfatizando que en aquella ocasi\u00f3n, Dios habl\u00f3. La Biblia registra el hecho de que en diversas ocasiones, Dios habl\u00f3. Como bien dijo el autor de la carta a los Hebreos 1.1 y 2:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos \u00faltimos d\u00edas nos ha hablado por su Hijo, a quien constituy\u00f3 heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo tambi\u00e9n el universo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por consiguiente, todos los seres humanos son invitados a escuchar la voz de Dios, encarnada en Jesucristo, Palabra viva de Dios, Palabra final y definitiva de Dios. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios contin\u00faa hablando y presentando a su Hijo Jesucristo y su voz llega a nosotros con los acentos jubilosos de las buenas noticias del Evangelio de salvaci\u00f3n y liberaci\u00f3n.  El problema es que, como sucedi\u00f3 en los antiguos tiempos de la historia B\u00edblica y a trav\u00e9s de los siglos de la historia humana,  muchos se niegan a escucharle. Y es por eso que, el escritor de este \u00faltimo libro que hemos mencionado, la carta a los Hebreos incluye una advertencia del Esp\u00edritu Santo, que cita antiguas palabras de un Salmo, que dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi ois hoy su voz, no endurezcais vuestros corazones\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, te invitamos a escuchar aquella voz eterna y presente, con un coraz\u00f3n sensible y abierto a su influencia. Y aunque su mensaje sea universal podr\u00e1s percibirlo como estrictamente personal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exodo 19:4-25 En nuestro programa anterior est\u00e1bamos considerando el p\u00e1rrafo que relataba las incidencias de aquellos d\u00edas en los que Mois\u00e9s entreg\u00f3 el mensaje de Dios y el pueblo respondi\u00f3 Para ver mejor la situaci\u00f3n que estaba viviendo aquel pueblo, recordemos que los israelitas, en su marcha por el desierto, hab\u00edan llegado al Monte Sina\u00ed &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-exodo-194-25\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de \u00c9xodo 19:4-25\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7866","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7866","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7866"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7866\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7866"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7866"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7866"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}