{"id":7977,"date":"2016-03-07T20:10:07","date_gmt":"2016-03-08T01:10:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-numeros-1641-1820\/"},"modified":"2016-03-07T20:10:07","modified_gmt":"2016-03-08T01:10:07","slug":"estudio-biblico-de-numeros-1641-1820","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-numeros-1641-1820\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de N\u00fameros 16:41-18:20"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>N\u00fameros 16:41-18:20<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuando nuestro estudio, en este cap\u00edtulo 16 de N\u00fameros. Leamos los vers\u00edculos 41 y 42 de este cap\u00edtulo 16, que nos relatan<\/p>\n<h3 class='estudio'>La sexta murmuraci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAl d\u00eda siguiente, toda la congregaci\u00f3n de los hijos de Israel murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, diciendo: Vosotros hab\u00e9is dado muerte al pueblo del Se\u00f1or. Aconteci\u00f3 que cuando se junt\u00f3 la congregaci\u00f3n contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, miraron hacia el Tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n y vieron que la nube lo hab\u00eda cubierto, y apareci\u00f3 la gloria del Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Encontramos ahora, que los hijos de Israel todav\u00eda se est\u00e1n quejando.  Los rebeldes hab\u00edan sido juzgados y ahora los israelitas, despu\u00e9s de darle vueltas al asunto durante toda la noche, les echan la culpa a Mois\u00e9s y a Aar\u00f3n.  Pero fue muy evidente que Mois\u00e9s y Aar\u00f3n no ejecutaron la pena, pues fue Dios mismo quien ejecut\u00f3 el castigo.  Observemos que, una vez m\u00e1s, que despu\u00e9s de esta murmuraci\u00f3n, la gloria del Se\u00f1or volvi\u00f3 a aparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, Dios est\u00e1 listo para juzgar a este pueblo murmurador.  Sin embargo, el mismo hombre de quien se quejan, es quien se interpone entre el pueblo y Dios, para impedir que el juicio de Dios descienda sobre ellos.  Leamos los vers\u00edculos 44 al 50:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00aby el Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: \u00a1Apartaos de en medio de esta congregaci\u00f3n, y los consumir\u00e9 en un momento! Ellos se postraron sobre sus rostros. Y Mois\u00e9s dijo a Aar\u00f3n: Toma el incensario, pon en \u00e9l fuego del altar y \u00e9chale incienso; vete enseguida adonde est\u00e1 la congregaci\u00f3n, y haz expiaci\u00f3n por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehov\u00e1 y la mortandad ha comenzado. Aar\u00f3n tom\u00f3 el incensario, como Mois\u00e9s dijo, y corri\u00f3 en medio de la congregaci\u00f3n; la mortandad hab\u00eda comenzado ya en el pueblo. Puso el incienso e hizo expiaci\u00f3n por el pueblo. Luego se puso entre los muertos y los vivos, y ces\u00f3 la mortandad. Los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil setecientos, sin contar los muertos por la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9. Despu\u00e9s, cuando la mortandad hab\u00eda cesado, volvi\u00f3 Aar\u00f3n con Mois\u00e9s a la puerta del Tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre contra quien los israelitas se hab\u00edan rebelado, fue el mismo hombre que les salv\u00f3. Se interpuso entre ellos y Dios. Igualmente, el mismo a quien la humanidad llev\u00f3 a morir en la cruz, Jesucristo, es el que nos salva. El se interpone entre Dios y el pecador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, esta actitud de Mois\u00e9s, que encontramos aqu\u00ed en estos vers\u00edculos, la encontramos reflejada tambi\u00e9n en el Ap\u00f3stol Pablo.  Y \u00e9l dice en su carta a los Romanos, cap\u00edtulo 9, vers\u00edculos 1 al 5: \u00abVerdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Esp\u00edritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi coraz\u00f3n.  Porque deseara yo mismo estar bajo maldici\u00f3n, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes seg\u00fan la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopci\u00f3n, la gloria, el pacto, la promulgaci\u00f3n de la ley de Mois\u00e9s, el culto y las promesas. A ellos tambi\u00e9n pertenecen los patriarcas,  de los cuales, seg\u00fan la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.  Am\u00e9n.\u00bb  Es decir que, estos dos hombres, Mois\u00e9s y Pablo,  amaban tanto a este pueblo de Israel, que estaban dispuestos a morir ellos mismos, o a ser separados de Cristo, como dice el Ap\u00f3stol Pablo, si eso fuera posible, por amor a sus hermanos, para que ellos pudieran ser salvos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, amigo oyente, concluimos nuestro estudio del cap\u00edtulo 16 de N\u00fameros.  Llegamos ahora a<\/p>\n<h3 class='estudio'>N\u00fameros 17<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en este cap\u00edtulo 17, encontramos que la vara de Aar\u00f3n, florece.  Dios confirma el sacerdocio y establece el hecho de que Aar\u00f3n es el sumo sacerdote y lo demuestra mediante una resurrecci\u00f3n, es decir, de un brote de vida en una naturaleza muerta.  Leamos pues, los primeros cinco vers\u00edculos, de este cap\u00edtulo 17 de N\u00fameros, que comienzan a relatarnos c\u00f3mo<\/p>\n<h3 class='estudio'>El oficio de Aar\u00f3n es atestiguado por una resurrecci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHabl\u00f3 el Se\u00f1or a Mois\u00e9s y le dijo: Habla a los hijos de Israel, y toma de todos sus pr\u00edncipes una vara por cada casa paterna: doce varas en total, conforme a las casas de sus padres. T\u00fa escribir\u00e1s el nombre de cada uno sobre su vara, y sobre la vara de Lev\u00ed escribir\u00e1s el nombre de Aar\u00f3n, pues cada jefe de familia paterna tendr\u00e1 una vara. Las pondr\u00e1s en el Tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n delante del Testimonio, donde yo me manifestar\u00e9 a vosotros. Florecer\u00e1 la vara del hombre que yo escoja, y as\u00ed har\u00e9 cesar delante de m\u00ed las quejas que murmuran los hijos de Israel contra vosotros.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hijos de Israel estaban murmurando contra Aar\u00f3n, diciendo que \u00e9l no era el \u00fanico que les pod\u00eda representar delante de Dios.  Fue una rebeli\u00f3n contra \u00e9l, y por lo tanto Dios, ahora, confirma su sacerdocio, de una manera extraordinaria.  Tomaron esas 12 varas del desierto. Cada vara estaba tan muerta como un palo.  Pusieron, pues, esas varas delante del Se\u00f1or.  La vara de Aar\u00f3n estaba all\u00ed entre las otras, y es m\u00e1s que seguro, que su vara estaba tan muerta como todas las dem\u00e1s.  Pero, \u00bfqu\u00e9 sucedi\u00f3?  Veamos el vers\u00edculo 8:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY aconteci\u00f3 que al d\u00eda siguiente fue Mois\u00e9s al tabern\u00e1culo del Testimonio y vio que la vara de Aar\u00f3n de la casa de Lev\u00ed hab\u00eda reverdecido, echado flores, arrojado renuevos y producido almendras.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta es la vida que procede de la muerte.  Por eso decimos que el sacerdocio de Aar\u00f3n fue confirmado por una resurrecci\u00f3n.  Esos bastones o  varas estaban muertos.  La vara de Aar\u00f3n estaba muerta tambi\u00e9n. Pero, revivi\u00f3.  Floreci\u00f3 y dio fruto &#8211; es decir que, la vida provino de la muerte &#8211; o sea, que se produjo una resurrecci\u00f3n.  Perm\u00edtanos decirle, amigo oyente,  que el reflorecimiento de las plantas que han estado aletargadas durante el invierno, no ilustra que la vida provenga de la muerte.  La primavera, no ilustra la resurrecci\u00f3n de Cristo.  Tampoco la ilustra el polluelo que proviene del huevo, porque ya hay un germen de vida en el huevo. \u00a1La resurrecci\u00f3n es la vida que procede de la muerte! Y la ilustraci\u00f3n perfecta de la resurrecci\u00f3n de Cristo es la vara que floreci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, este incidente halla su cumplimiento en el Se\u00f1or Jesucristo.  El sacerdocio del Se\u00f1or Jesucristo se apoya en el hecho de Su resurrecci\u00f3n. Se nos dice en la carta a los Hebreos, cap\u00edtulo 8, vers\u00edculos 4 al 6: que si El estuviese aqu\u00ed  en la tierra, no ser\u00eda sacerdote.  Su resurrecci\u00f3n le hizo sacerdote. Quiz\u00e1s podemos leer juntos en la carta a los Hebreos, cap\u00edtulo 8, vers\u00edculos 4 al 6. Este pasaje dice: \u00abAs\u00ed que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera ser\u00eda sacerdote, habiendo a\u00fan sacerdotes que presentan las ofrendas seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s. Ellos sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirti\u00f3 a Mois\u00e9s cuando iba a erigir el tabern\u00e1culo, dici\u00e9ndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte. Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas\u00bb.  Luego nos dice, que no todos los hombres  llegan a ser sacerdotes.  Una vez m\u00e1s, en Hebreos, cap\u00edtulo 5, vers\u00edculo 4, leemos: \u00abY nadie toma para s\u00ed esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aar\u00f3n\u00bb. Aar\u00f3n fue un sacerdote llamado por Dios. La evidencia de su llamado, era esa  resurrecci\u00f3n de una materia muerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or Jesucristo, fue levantado de los muertos y lleg\u00f3 a ser nuestro Sumo Sacerdote. Una vez m\u00e1s, en Hebreos cap\u00edtulo 7, vers\u00edculo 24 y 25, leemos: \u00ab. . .tiene un sacerdocio inmutable. Por eso puede tambi\u00e9n salvar perpetuamente a los que por \u00e9l se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos\u00bb.  En este mismo momento, amigo oyente, El est\u00e1 a la derecha de Dios.  Hoy mismo, El est\u00e1 all\u00ed intercediendo por usted y por m\u00ed.  Uno de los privilegios m\u00e1s grandes que tenemos, es el de poder acudir  a El.  Nos es posible acercarnos a El, y El intercede por nosotros.  Una vez m\u00e1s, en Hebreos, cap\u00edtulo 4, vers\u00edculos 14 al 16, leemos: \u00abPor tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspas\u00f3 los cielos, Jes\u00fas el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesi\u00f3n.  Porque  no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo seg\u00fan nuestra semejanza, pero sin pecado.  Acerqu\u00e9monos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Amigo oyente,  \u00bfnecesita  usted misericordia?  \u00bfNecesita ayuda, en este d\u00eda?  \u00bfEs acaso, mon\u00f3tona su vida, con un perfil bajo, e improductiva?  Acuda entonces al Se\u00f1or Jesucristo.  El est\u00e1 all\u00ed intercediendo por usted; es su Gran Sumo Sacerdote.  \u00bfSe siente quiz\u00e1, solo?  Acuda a El.  \u00bfEs la vida una batalla que usted est\u00e1 perdiendo?  \u00bfSe siente tal vez, derrotado?  Acuda, entonces a El&#8230;  \u00bfNo puede tal vez, vencer alguna tentaci\u00f3n?  Ac\u00e9rquese a El.  \u00bfLe parece acaso que la vida es una equivocaci\u00f3n terrible que no se puede corregir, y necesita sabidur\u00eda porque se encuentra ante una encrucijada, por alguna decisi\u00f3n que tiene que tomar?  Vaya a El.  \u00bfEst\u00e1 su vida envuelta en tristeza y dolor?  Busque a Jesucristo.  El es nuestro Gran Sumo Sacerdote, debido a Su resurrecci\u00f3n de los muertos.  \u00a1El est\u00e1 vivo!  \u00a1El est\u00e1 hoy a la derecha de Dios intercediendo por usted y por m\u00ed!  Leamos ahora los vers\u00edculos 9 y 10, de este cap\u00edtulo 17 de N\u00fameros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces sac\u00f3 Mois\u00e9s todas las varas de delante del Se\u00f1or ante todos los hijos de Israel; ellos lo vieron, y tom\u00f3 cada uno su vara. Y el Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s: Vuelve a colocar la vara de Aar\u00f3n delante del Testimonio, para que se guarde como se\u00f1al para los hijos rebeldes. As\u00ed har\u00e1s cesar sus quejas delante de m\u00ed, para que no mueran.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como dijimos anteriormente, seguramente estas varas hab\u00edan sido recogidas en el desierto.  Probablemente hab\u00edan sido talladas,  se les hab\u00edan dado ciertas formas con un cuchillo, y quiz\u00e1 algunas aun estaban adornadas.  Lo que es seguro, es que esas varas estaban bien muertas.  Ahora, la que cobr\u00f3 vida, fue la vara de Aar\u00f3n que floreci\u00f3 y produjo almendras, y tuvo que ser guardada como testimonio y recuerdo para las generaciones futuras.  Esta vara era una de las tres cosas que se guardaban en  el arca del pacto, como dice el escritor a los Hebreos, en el cap\u00edtulo 9, vers\u00edculo 4: \u00ab. . .  y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que conten\u00eda el man\u00e1, la vara de Aar\u00f3n que reverdeci\u00f3, y las tablas del pacto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtanos, amigo oyente,  poner \u00e9nfasis una vez m\u00e1s, en el hecho de que tenemos, en este d\u00eda, un Cristo viviente.  El vive siempre para interceder por nosotros.  Nos apoyamos en un Cristo que vive desde Su resurrecci\u00f3n.  Es decir, no nos apoyamos en Su vida terrenal.  El hecho es que Su vida impecable en la tierra, pone de manifiesto y condena nuestra vida pecadora.  No, sino que nos apoyamos en la vida resucitada de Cristo.  El vino hasta la tierra.  Se identific\u00f3 con nosotros y ocup\u00f3 nuestro lugar en la cruz.  Pero, ahora, ha ascendido al cielo, habiendo sido resucitado de los muertos, y hoy est\u00e1 sentado a la derecha de Dios, y all\u00ed intercede por nosotros.  Eso, amigo oyente,  es de la m\u00e1xima importancia para nosotros mientras vivamos en este mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed, pues, concluye nuestro estudio del cap\u00edtulo 17 de N\u00fameros. Llegamos, ahora, a<\/p>\n<h3 class='estudio'>N\u00fameros 18:1-20<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este cap\u00edtulo, tenemos la confirmaci\u00f3n del sacerdocio.  Estamos estudiando una porci\u00f3n del libro de N\u00fameros, que abarca los cap\u00edtulos 16 al 19, y en el cap\u00edtulo 16 vimos la rebeli\u00f3n de Cor\u00e9 y de los 250 pr\u00edncipes de Israel, contra la autoridad constituida de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n.  Y vimos como Dios juzg\u00f3 a esos rebeldes, con un juicio muy severo, porque su rebeli\u00f3n realmente era contra Dios.  Luego, hubo repercusiones en todo el campamento y una murmuraci\u00f3n del pueblo, porque cre\u00edan que el juicio hab\u00eda sido demasiado duro.  Nos parece escuchar a uno de ellos decir: \u00ab. . . despu\u00e9s de todo, \u00e9stos eran hombres de una personalidad atractiva; eran los l\u00edderes de Israel.\u00bb  Pero, estas personas que hablaban as\u00ed, no ten\u00edan realmente ning\u00fan discernimiento espiritual y por eso culparon a Mois\u00e9s.  Bueno, Mois\u00e9s no hab\u00eda sido m\u00e1s culpable de su muerte, que lo que ser\u00eda Sim\u00f3n Pedro, de la muerte de Anan\u00edas y Safira.  En realidad, creemos que Mois\u00e9s mismo estuvo muy sorprendido por lo que sucedi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vimos entonces, que descendi\u00f3 una plaga sobre el pueblo, debido a su murmuraci\u00f3n. Mois\u00e9s, entonces, se interpuso entre los vivos y los muertos, convirti\u00e9ndose  as\u00ed en su verdadero intercesor.  Luego, en el cap\u00edtulo 17 vimos como Dios dio p\u00fablico testimonio del sacerdocio de Aar\u00f3n mediante una resurrecci\u00f3n, haciendo que la vara de Aar\u00f3n floreciera y produjera almendras. Ahora, aqu\u00ed en el cap\u00edtulo 18, veremos que Dios considera que es necesario confirmar el sacerdocio.  Leamos, pues, los primeros dos vers\u00edculos de este cap\u00edtulo 18, que comienzan el p\u00e1rrafo en que<\/p>\n<h3 class='estudio'>Aar\u00f3n y los levitas son confirmados en su posici\u00f3n y responsabilidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl Se\u00f1or  dijo a Aar\u00f3n: T\u00fa, tus hijos y tu casa paterna cargar\u00e9is con el pecado del santuario; y t\u00fa y tus hijos cargar\u00e9is con el pecado de vuestro sacerdocio. Haz que tambi\u00e9n tus hermanos se acerquen a ti y se re\u00fanan contigo: la tribu de Lev\u00ed, la tribu de tu padre, y te servir\u00e1n. T\u00fa y tus hijos servir\u00e9is delante del tabern\u00e1culo del Testimonio.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios les est\u00e1 diciendo a los levitas, que ellos son responsables de lo que ha ocurrido.  Ahora, debemos recordar que Cor\u00e9 era levita.  La rebeli\u00f3n, pues, se origin\u00f3 en la tribu de Lev\u00ed.  Dios, entonces les dice que ellos son los responsables. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y esto es lo que Dios le est\u00e1 diciendo a Aar\u00f3n.  Aar\u00f3n no puede mirar todo lo que est\u00e1 sucediendo entre los levitas y adoptar una actitud de ser m\u00e1s santo que los dem\u00e1s.  Aar\u00f3n no puede elevarse a s\u00ed mismo, para tratar de hacer notar que \u00e9l es el elegido de Dios, a quien Dios ha escogido para servir como sumo sacerdote.  \u00a1El hombre de Dios  debe vivir y actuar con humildad!  \u00a1El hombre de Dios, tiene que asumir su responsabilidad!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los vers\u00edculos 3 al 18, de este cap\u00edtulo 18 de N\u00fameros, Dios les explica a los levitas, con todo detalle, que ellos est\u00e1n a cargo  del tabern\u00e1culo, de todos los enseres, del santuario, y del altar.  Luego, Dios describe con gran detalle, tambi\u00e9n, la porci\u00f3n de las ofrendas que pertenecen al sacerdocio.  Los sacerdotes deb\u00edan mantenerse por su porci\u00f3n de las ofrendas y por todos los alimentos de la ofrenda mecida que era dada al sacerdote.  La ofrenda mecida no era ofrecida como holocausto, sino entregada a los sacerdotes.  Leamos entonces, el vers\u00edculo 19 de este cap\u00edtulo 18 de N\u00fameros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abTodas las ofrendas elevadas de las cosas santas que los hijos de Israel presenten al Se\u00f1or, las he dado para ti, tus hijos y tus hijas por estatuto perpetuo. Un pacto de sal perpetuo es este delante del Se\u00f1or para ti y tu descendencia.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed era como se sellaba un pacto en aquel entonces.  La sal se consideraba como ingrediente necesario del alimento diario, y se utilizaba en los sacrificios presentados al Se\u00f1or. Por lo tanto, se form\u00f3 una relaci\u00f3n muy \u00edntima entre la sal y el hacer un pacto. Un pacto de sal se convirti\u00f3 en un pacto de obligaci\u00f3n permanente. Los \u00e1rabes, hoy en d\u00eda, todav\u00eda entienden que al participar de la hospitalidad, el haber comido algo con sal, asegura una amistad.  \u00abHay sal entre nosotros,\u00bb es una expresi\u00f3n que significa que ahora, hay amistad entre nosotros.  Continuemos, pues con el vers\u00edculo 20:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEl Se\u00f1or dijo a Aar\u00f3n: De la tierra de ellos no tendr\u00e1s heredad ni entre ellos tendr\u00e1s parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aar\u00f3n no tendr\u00eda porci\u00f3n alguna de la tierra prometida.  No tendr\u00eda granjas, ni vi\u00f1edos que atender, ni olivares que proteger.  Dios mismo ser\u00eda su herencia.  Trasladando esa situaci\u00f3n de los antiguos sacerdotes a nuestras circunstancias actuales, creemos que los creyentes deben hacerse cargo del mantenimiento econ\u00f3mico de sus pastores o l\u00edderes espirituales, que les proporcionan alimento, consuelo y apoyo espirituales.  Las personas que han recibido un llamado de Dios para dedicar  todo su tiempo a estas tareas, no debieran verse obligadas a dedicar parte de su tiempo a trabajos  seculares ni a preocupaciones  administrativas para mantenerse a s\u00ed mismas y a sus familias. Las tremendas necesidades actuales de los responsables del ministerio pastoral, que ocasionan por s\u00ed mismas un gran desgaste emocional y espiritual a causa de la situaci\u00f3n de los individuos y sus familias, requieren una dedicaci\u00f3n absoluta. Si sus necesidades b\u00e1sicas no son cubiertas por la comunidad, la labor de esos responsables espirituales se resiente notablemente. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, el que decide depender del Se\u00f1or, para su sost\u00e9n diario, y tambi\u00e9n a la luz de la Palabra de Dios, debe vivir constantemente una experiencia de fe, que le lleva a depender de Dios, sabiendo que El provee lo necesario en el momento oportuno, lo cual es una vivencia enriquecedora.  El salmista David, dijo en el Salmo 16, vers\u00edculo 5: \u00abEl Se\u00f1or es la porci\u00f3n de mi herencia y de mi copa; T\u00fa aseguras mi suerte\u00bb.  Es maravilloso, amigo oyente, tener a Dios como  herencia, y tenerlo como aquel que provee para satisfacer todas nuestras necesidades, sabiendo que podemos acudir a El en cualquier momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00fameros 16:41-18:20 Continuando nuestro estudio, en este cap\u00edtulo 16 de N\u00fameros. Leamos los vers\u00edculos 41 y 42 de este cap\u00edtulo 16, que nos relatan La sexta murmuraci\u00f3n \u00abAl d\u00eda siguiente, toda la congregaci\u00f3n de los hijos de Israel murmur\u00f3 contra Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, diciendo: Vosotros hab\u00e9is dado muerte al pueblo del Se\u00f1or. Aconteci\u00f3 que cuando &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-numeros-1641-1820\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de N\u00fameros 16:41-18:20\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7977","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7977","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7977"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7977\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7977"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7977"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7977"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}