{"id":8006,"date":"2016-03-07T20:11:11","date_gmt":"2016-03-08T01:11:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-juan-98-25\/"},"modified":"2016-03-07T20:11:11","modified_gmt":"2016-03-08T01:11:11","slug":"estudio-biblico-de-juan-98-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-juan-98-25\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Juan 9:8-25"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Juan 9:8-25<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 9 del evangelio seg\u00fan San Juan.  Y est\u00e1bamos considerando la sanidad que Jes\u00fas efectu\u00f3 a un ciego de nacimiento.  Y concluimos nuestro programa anterior, diciendo que el m\u00e9todo que Jes\u00fas emple\u00f3 para curar a este ciego, no era lo importante.  Lo importante era la persona que le san\u00f3.  Era Cristo quien le abri\u00f3 los ojos.  Al ciego s\u00f3lo le correspondi\u00f3 confiar y obedecer.  Jes\u00fas emple\u00f3 diferentes m\u00e9todos para sanar a los enfermos.  Ahora, si el m\u00e9todo fuera el de tocar al enfermo, y un hombre creyera que el toque era importante, entonces, tal persona insistir\u00eda en que todo el mundo necesitar\u00eda pasar por la misma experiencia que \u00e9l hab\u00eda tenido.  Jes\u00fas san\u00f3 a muchos otros sin necesidad de tocarles.  Estos por su parte insistir\u00edan en que uno no necesitar\u00eda experimentar nada, ni aun su toque, porque la Palabra de Dios ser\u00eda suficiente.  Ni siquiera ser\u00eda necesario que Jes\u00fas estuviera presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entonces vino este ciego, aqu\u00ed en el cap\u00edtulo 9 de San Lucas y \u00e9l dir\u00eda que todos estaban equivocados.  Dir\u00eda  que era necesario ser tocado primero para luego lavarse en el estanque. Pero, lo importante estimado oyente, es venir a Cristo, creer en \u00c9l y obedecerle.  El Se\u00f1or dijo: \u00ab&#8230;al que a m\u00ed viene, no le echo fuera\u00bb  (Juan 6:37).  Como ya dijimos, lo importante es la persona del Se\u00f1or Jesucristo.  Por unos momentos, hagamos una pausa para ver c\u00f3mo la condici\u00f3n de este ciego se compara con nuestra condici\u00f3n como pecadores, antes de ser salvos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, el ciego estaba fuera del templo, excluido de la presencia de Dios.  Recordemos que el ap\u00f3stol Pablo, dijo en su carta a los Efesios, cap\u00edtulo 2, vers\u00edculos 12 y 13, que: \u00ab&#8230;Est\u00e1bamos alejados de los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo\u00bb. \u00c9sa es la condici\u00f3n de todos, antes de ser salvos: \u00a1sin Dios, sin esperanza, excluidos de Su Presencia!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, aquel hombre era ciego.  No le era posible ver al Salvador.  Se dice que un hombre escuch\u00f3 una vez un serm\u00f3n basado en las palabras de Jes\u00fas: \u00abYo soy la puerta; el que por m\u00ed entrare, ser\u00e1 salvo; y entrar\u00e1, y saldr\u00e1, y hallar\u00e1 pastos\u00bb.  Al regresar a su casa aquella noche, se dijo a s\u00ed mismo: \u00abSiempre he admirado a este predicador, pero esta noche no le pod\u00eda seguir, no pude comprender lo que dijo\u00bb. Al llegar a su casa, aun pensando en lo que hab\u00eda escuchado, meti\u00f3 la llave en la cerradura y abri\u00f3 la gran puerta de su casa colonial y dijo: \u00abAh, \u00a1ahora lo veo!\u00bb  Su familia que estaba adentro se sorprendi\u00f3 y riendo le dijo: \u00abClaro que ves.  Estabas afuera en la obscuridad y ahora has entrado en la luz\u00bb. Y \u00e9l contest\u00f3: \u00abNo.  No es eso. Lo que quiero decir es que ahora comprendo que Jes\u00fas es la puerta y que la fe es la llave que abre la puerta.  Ahora entiendo lo que implica confiar en Cristo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, \u00e9ramos ciegos cuando est\u00e1bamos sin Cristo.  \u00bfLe vio usted como su propio Salvador antes de ser salvo?  \u00bfEra maravilloso para usted en aquel entonces?  Claro que no, porque antes de confiar en \u00c9l \u00e9ramos ciegos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tercer lugar, este hombre era ciego de nacimiento.  Y nosotros nacimos en pecado.  Entramos en el mundo como pecadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuarto lugar, la condici\u00f3n de este ciego era tal, que estaba fuera del alcance de la ayuda humana.  Nadie ten\u00eda una forma de curar su ceguera.  Nosotros por nuestra parte, \u00e9ramos pecadores impotentes en este mundo y nadie ten\u00eda un remedio para nosotros.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En quinto lugar, este hombre era un mendigo y compararse con esta condici\u00f3n, s\u00ed que le cae mal a muchos.  No les gusta admitir que son mendigos.  Estar\u00edan dispuestos a pagar por la salvaci\u00f3n, pero el caso es que \u00e9sta no est\u00e1 en venta.  Uno tiene que venir a Dios, estimado oyente,  para recibir la salvaci\u00f3n, as\u00ed como vino este mendigo ciego.  Dios da la salvaci\u00f3n, la regala.   Este mendigo nunca podr\u00eda haber comprado la salvaci\u00f3n porque no ten\u00eda recursos para hacerlo.  Dice el profeta Isa\u00edas en el cap\u00edtulo 55 de su profec\u00eda, vers\u00edculo 1: \u00ab&#8230;A todos los sedientos: Venid a las aguas; aunque no teng\u00e1is dinero, \u00a1venid, comprad y comed!  \u00a1Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche\u00bb!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sexto lugar, este hombre no le expres\u00f3 ninguna s\u00faplica a Jes\u00fas.  El ciego Bartimeo, de quien leemos en el cap\u00edtulo 10 del evangelio seg\u00fan San Marcos, grit\u00f3 con insistencia, pero el  hombre de nuestro relato simplemente se sent\u00f3 all\u00ed.  \u00c9l no conoc\u00eda a Jes\u00fas, pero una vez que lo conociese, le llevar\u00eda mucho tiempo crecer en la gracia y en el conocimiento de Jesucristo.  Estimado oyente, perm\u00edtanos preguntarle: \u00bfAntes de conocer a Jes\u00fas, quer\u00eda usted, de veras, ser salvo?  \u00bfEstaba usted buscando la salvaci\u00f3n?  \u00bfEstaba usted buscando al Se\u00f1or Jesucristo?  Ahora, si usted es una persona normal, seguramente no le estaba buscando.  Usted no le buscaba a \u00c9l, pero \u00c9l s\u00ed le estaba buscando a usted.  Esa es la historia del ser humano y su salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en s\u00e9ptimo lugar, nadie ten\u00eda piedad de este pobre ciego.  Los jud\u00edos pasaban por su lado en camino al templo.  Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas, por su parte, quer\u00edan discutir en cuanto a su situaci\u00f3n, pero no ten\u00edan ninguna intenci\u00f3n de mostrar alguna misericordia hacia este hombre, y no estaban dispuestos a hacer nada por \u00e9l.  Esta es una descripci\u00f3n de la familia humana, que no se caracteriza precisamente por su fraternidad y solidaridad.  \u00a1Pero Cristo tiene compasi\u00f3n de nosotros y s\u00f3lo \u00c9l puede ayudarnos!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora <\/p>\n<h3 class='estudio'>Algunas reacciones al milagro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, tenemos la reacci\u00f3n de los vecinos del ciego.  Leamos los vers\u00edculos 8 y 9, de este cap\u00edtulo 9 del evangelio seg\u00fan San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPor eso, los vecinos y los que antes lo hab\u00edan visto que era ciego, dec\u00edan: \u00bfNo es \u00e9ste el que se sentaba y mendigaba? Unos dec\u00edan: \u00c9l es. Otros: A \u00e9l se parece. \u00c9l dec\u00eda: Yo soy.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un cambio en un hombre que era ciego, pero que ahora puede ver.  Ya no iba a tientas a su hogar todos los d\u00edas, sino que caminaba viendo. \u00bfPuede usted imaginarse la escena en el barrio donde \u00e9l viv\u00eda, cuando le vieron acercarse a su casa?  Algunos de sus vecinos, le habr\u00e1n incluso reconocido con dificultad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los vecinos sab\u00edan que algo le hab\u00eda sucedido.  No creemos que si uno es verdaderamente convertido, si ha cambiado la ceguera espiritual por la vista perfecta, que a tal persona le sea posible vivir sin que el pueblo se de cuenta de que ha cambiado.  Ahora, si no hay alguna evidencia de un cambio, entonces hay algo que anda mal, muy mal.  Continuemos con los vers\u00edculos  10 al 12:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces le preguntaron: \u00bfC\u00f3mo te fueron abiertos los ojos? Respondi\u00f3 \u00e9l y dijo: Aquel hombre que se llama Jes\u00fas hizo lodo, me unt\u00f3 los ojos y me dijo: Ve al Silo\u00e9 y l\u00e1vate. Fui, pues, me lav\u00e9 y recib\u00ed la vista. Entonces le dijeron: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 \u00e9l? \u00c9l dijo: No s\u00e9.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos agrada el testimonio de este hombre.  Cont\u00f3 solamente lo que sab\u00eda.  Fue un testimonio claro, honesto y sincero.  Crec\u00eda en percepci\u00f3n a medida que daba su testimonio. Observe usted cu\u00e1n exacta es la Palabra de Dios.  El ciego no dijo que Jes\u00fas escupi\u00f3 en tierra y que hizo lodo con la saliva.  Estaba ciego y ni siquiera lo sab\u00eda.  Todo lo que sinti\u00f3 fue que Jes\u00fas le unt\u00f3 los ojos con lodo.  Su testimonio fue pues, honesto y no adornado con detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La salvaci\u00f3n es verdaderamente un asunto simple.  Es la llegada del Se\u00f1or Jesucristo al coraz\u00f3n, y experimentar el poder de Dios.  Este hombre a\u00fan no hab\u00eda visto a Jes\u00fas, y sin embargo, el Se\u00f1or Jes\u00fas le hab\u00eda abierto los ojos.  Lo importante para nosotros, estimado oyente,  no es ver a Jes\u00fas f\u00edsicamente, sino creer en \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Veamos ahora, en segundo lugar, la reacci\u00f3n de los fariseos a este milagro de Jes\u00fas.  Leamos los vers\u00edculos 13 hasta el 18, de este cap\u00edtulo 9 del evangelio seg\u00fan San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLlevaron ante los fariseos al que hab\u00eda sido ciego. Y era s\u00e1bado cuando Jes\u00fas hab\u00eda hecho el lodo y le hab\u00eda abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle tambi\u00e9n los fariseos c\u00f3mo hab\u00eda recibido la vista. \u00c9l les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, me lav\u00e9 y veo. Entonces algunos de los fariseos dec\u00edan: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el s\u00e1bado. Otros dec\u00edan: \u00bfC\u00f3mo puede un hombre pecador hacer estas se\u00f1ales? Y hab\u00eda divisi\u00f3n entre ellos. Entonces le preguntaron otra vez al ciego: \u00bfQu\u00e9 dices t\u00fa del que te abri\u00f3 los ojos? \u00c9l contest\u00f3: Que es profeta. Pero los jud\u00edos no creyeron que \u00e9l hab\u00eda sido ciego y que hab\u00eda recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que hab\u00eda recibido la vista\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s vemos que el testimonio de este hombre era muy sencillo.  Uno creer\u00eda que estos fariseos se habr\u00edan alegrado porque un ciego ahora pod\u00eda ver. Pero observemos la reacci\u00f3n de estos fariseos.  Simplemente, no sab\u00edan qu\u00e9 hacer ante un hombre ciego de nacimiento que ahora pod\u00eda caminar viendo.  Sin duda, estos hombres eran sumamente inteligentes.  Creemos que no hay ni sombra de duda que en algunos aspectos habr\u00e1n sido m\u00e1s que semejantes a los fil\u00f3sofos griegos.  Eran peritos en argumentar.  Iban a emplear un m\u00e9todo silog\u00edstico para  presentar sus argumentos.  Ten\u00edan la proposici\u00f3n mayor, luego la proposici\u00f3n menor, y finalmente la conclusi\u00f3n.  Si las dos proposiciones son verdaderas, la conclusi\u00f3n entonces ten\u00eda que ser verdadera, pero si alguna de las proposiciones era falsa, la conclusi\u00f3n ser\u00eda falsa. As\u00ed se desarrollaba su razonamiento: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proposici\u00f3n mayor &#8211; Todos los que son de Dios guardan el d\u00eda de reposo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proposici\u00f3n menor &#8211; Jes\u00fas no guard\u00f3 el d\u00eda de reposo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conclusi\u00f3n &#8211; Luego, Jes\u00fas no proviene de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proposici\u00f3n mayor falsa imped\u00eda que la gente llegase a una conclusi\u00f3n verdadera. Si ambas proposiciones hubieran sido verdaderas, su conclusi\u00f3n tambi\u00e9n lo habr\u00eda sido. Por ejemplo, si la proposici\u00f3n mayor hubiera sido: S\u00f3lo alguien que provenga de Dios puede dar vista a un ciego de nacimiento. Y la proposici\u00f3n menor: Jes\u00fas dio vista a este ciego. Entonces la  conclusi\u00f3n habr\u00eda sido: Por lo tanto, Jes\u00fas vino de Dios. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuemos leyendo los vers\u00edculos 17 y 18:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces le preguntaron otra vez al ciego: \u00bfQu\u00e9 dices t\u00fa del que te abri\u00f3 los ojos? \u00c9l contest\u00f3: Que es profeta. Pero los jud\u00edos no creyeron que \u00e9l hab\u00eda sido ciego y que hab\u00eda recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que hab\u00eda recibido la vista\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su argumentaci\u00f3n preguntaban: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede un hombre pecador hacer estos milagros?\u00bb  Y esto es lo mismo que ayud\u00f3 al ciego a desarrollar su percepci\u00f3n.  Si un pecador no pod\u00eda hacer tales milagros, y sin embargo, por obra de \u00c9l, el ciego pod\u00eda ahora ver, entonces, el que hizo esto, ten\u00eda que ser profeta, ten\u00eda que ser de Dios.  El ciego hab\u00eda avanzado otro paso en su progreso espiritual.  Notemos que por otra parte el relato dice: \u00abPero los jud\u00edos no cre\u00edan&#8230;\u00bb. Cuando los hombres no quieren creer en algo, es asombroso las peque\u00f1eces que tratan de desenterrar para evadir la verdad.  No aceptaban el informe del hombre, y por lo tanto llamaron a sus padres.  Y esto nos conduce, en tercer lugar, a ver la reacci\u00f3n de los padres ante el milagro de Jes\u00fas.  Leamos los vers\u00edculos siguientes, vers\u00edculos 19 hasta el 22 de este cap\u00edtulo 9 de San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00aby les preguntaron, diciendo: \u00bfEs \u00e9ste vuestro hijo, el que vosotros dec\u00eds que naci\u00f3 ciego? \u00bfC\u00f3mo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que \u00e9ste es nuestro hijo y que naci\u00f3 ciego; pero c\u00f3mo ve ahora, no lo sabemos, o qui\u00e9n le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a \u00e9l; \u00e9l hablar\u00e1 por s\u00ed mismo. Esto dijeron sus padres porque ten\u00edan miedo de los jud\u00edos, por cuanto los jud\u00edos ya hab\u00edan acordado que si alguno confesaba que Jes\u00fas era el Mes\u00edas, fuera expulsado de la sinagoga.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed est\u00e1 la complicidad religiosa y es una de las cosas m\u00e1s perniciosas imaginables.  Las autoridades religiosas trataron de hallar a alguien a quien culpar, y los padres quisieron evadirse del problema.  Las autoridades nunca disputaron el hecho de que el hombre hab\u00eda sido ciego de nacimiento y que ahora pod\u00eda ver.  Los te\u00f3logos cr\u00edticos de la actualidad son los que dudan de los milagros.  La gente que estuvo presente en aquel incidente nunca neg\u00f3 que un milagro se hubiera realizado. Los padres de este hombre, sab\u00edan que hab\u00eda ocurrido un milagro, pero no estaban preparados para explicar c\u00f3mo se hab\u00eda realizado el milagro.  No quer\u00edan ser excomulgados porque entonces, las autoridades les condenar\u00edan al ostracismo, y ellos no quer\u00edan exponerse a semejante problema.  Y ya que las autoridades religiosas no pod\u00edan negar el milagro, trataron de impedir que el Se\u00f1or Jes\u00fas recibiese la honra por haberlo hecho.  Observemos lo que le dijeron al hombre que hab\u00eda sido ciego,  aqu\u00ed en el vers\u00edculo 24:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLlamaron nuevamente al hombre que hab\u00eda sido ciego, y le dijeron: \u00a1Da gloria a Dios! Nosotros sabemos que ese hombre es pecador.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces los jud\u00edos volvieron a su primer argumento.  Dijeron que este hombre era pecador porque hab\u00eda violado, seg\u00fan ellos, el d\u00eda de reposo.  Dijeron que no se deb\u00eda darle la gloria a este hombre, es decir, al Se\u00f1or Jes\u00fas, sino s\u00f3lo a Dios.  Esto sonaba muy piadoso  \u00bfverdad?   Leamos el vers\u00edculo 25:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces \u00e9l respondi\u00f3 y dijo: Si es pecador, no lo s\u00e9; una cosa s\u00e9, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hombre a\u00fan no hab\u00eda visto al Se\u00f1or Jes\u00fas.  Esta era la segunda vez que le tra\u00edan ante el tribunal, y para ese entonces ya estaba cansado de todo ese asunto.  Sin embargo, escuchemos su testimonio, porque dijo: \u00ab&#8230;una cosa s\u00e9, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9se es el testimonio de cualquier pecador que ha sido salvado.  \u00abHabiendo yo sido ciego, ahora veo.  Una vez me encontraba en tinieblas espirituales, pero ahora estoy en la luz espiritual.  Antes no conoc\u00eda a Cristo, pero ahora le conozco como mi Salvador personal\u00bb. A veces escuchamos algunos testimonios bastante largos.  Y creemos que muchos de estos testimonios, son adornados para tratar de hacerlos un poco m\u00e1s atractivos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, el \u00e9nfasis est\u00e1 colocado sobre la vida pasada, en tal manera que las personas figuran como h\u00e9roes en su testimonio. Recalcan su triste y malograda situaci\u00f3n y destacan que entonces escucharon el Evangelio y se convirtieron.  Y todos quedan muy impresionados con ese tipo de testimonio, tan centrado en la personalidad del que se ha convertido, que la persona de Cristo pasa a ocupar un segundo plano. Estimado oyente, la parte m\u00e1s importante y esencial del testimonio que yo quiero escuchar, es simplemente \u00e9sta: \u00ab\u00a1Habiendo yo sido ciego, ahora veo!\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta sencillez y claridad de expresi\u00f3n, se revela el gran milagro de la conversi\u00f3n de un pecador a Cristo. El pasar de la perdici\u00f3n a la salvaci\u00f3n, de la condenaci\u00f3n al perd\u00f3n, del alejamiento y la separaci\u00f3n absoluta de Dios a la presencia misma de Dios, de la esclavitud a la libertad, de incredulidad a la fe, de las tinieblas a la luz, y de la muerte a la vida, la vida eterna. Pero as\u00ed como en aquellos tiempos la simple realidad era tan elocuente que ofend\u00eda a los sabios de aquella \u00e9poca, tambi\u00e9n hoy a veces parece que ofende a aquellos que se niegan a admitir la transformaci\u00f3n que Dios opera en las personas que son sensibles al llamado del mensaje del Evangelio. Pero la realidad es obstinada y se impone. Y nada ni nadie puede silenciar a aquel hombre y a aquella mujer que, habiendo depositado su confianza en la obra de Jesucristo en la cruz, no puede callar, ni puede dejar de repetir aquellas antiguas palabras del ciego: una cosa s\u00e9, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan 9:8-25 Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 9 del evangelio seg\u00fan San Juan. Y est\u00e1bamos considerando la sanidad que Jes\u00fas efectu\u00f3 a un ciego de nacimiento. Y concluimos nuestro programa anterior, diciendo que el m\u00e9todo que Jes\u00fas emple\u00f3 para curar a este ciego, no era lo importante. 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