{"id":8011,"date":"2016-03-07T20:11:22","date_gmt":"2016-03-08T01:11:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-juan-1132-57\/"},"modified":"2016-03-07T20:11:22","modified_gmt":"2016-03-08T01:11:22","slug":"estudio-biblico-de-juan-1132-57","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-juan-1132-57\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Juan 11:32-57"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Juan 11:32-57<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 11 del evangelio seg\u00fan San Juan.  Y en nuestro programa anterior dejamos a Jes\u00fas llegando ya a la casa de Marta y Mar\u00eda.  Vimos c\u00f3mo Marta sali\u00f3 al encuentro de Jes\u00fas y le dijo, que si \u00c9l hubiera estado all\u00ed, su hermano no habr\u00eda muerto.  Jes\u00fas le respondi\u00f3 que su hermano resucitar\u00eda.  Marta le dijo que ella sab\u00eda que resucitar\u00eda en la resurrecci\u00f3n, en el d\u00eda postrero.  Pero Jes\u00fas le dijo: \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida.  El que cree en m\u00ed, aunque est\u00e9 muerto vivir\u00e1\u00bb. Y luego se dirigi\u00f3 a Marta y le dijo: \u00ab\u00bfCrees esto?  Y ella respondi\u00f3 con toda confianza: \u00abS\u00ed, Se\u00f1or. Yo he cre\u00eddo que t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios que has venido al mundo\u00bb. Y vimos que la respuesta de Marta fue la misma confesi\u00f3n que hab\u00eda expresado el ap\u00f3stol Pedro.  Ella comprendi\u00f3 que \u00c9l, Jes\u00fas, era el Mes\u00edas.  Y luego de esta corta conversaci\u00f3n, regres\u00f3 a su casa y en secreto habl\u00f3 con su hermana Mar\u00eda y le inform\u00f3 de la llegada de Jes\u00fas.  Mar\u00eda, entonces, se levant\u00f3 para salir y recibir a Jes\u00fas. Todas las personas que estaban all\u00ed con Marta y Mar\u00eda en esa casa, consol\u00e1ndolas por la muerte de su hermano, se dirigieron entonces al cementerio, sin saber que Mar\u00eda hab\u00eda salido para recibir a Jes\u00fas.  Ellos pensaban que ella iba a llorar al sepulcro.  Pero Mar\u00eda hab\u00eda salido en realidad, a recibir a Jes\u00fas.  Continuemos entonces ahora con el vers\u00edculo 32, de este cap\u00edtulo 11 de San Juan prosigui\u00f3 su relato.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMar\u00eda, cuando lleg\u00f3 a donde estaba Jes\u00fas, al verlo, se postr\u00f3 a sus pies, dici\u00e9ndole: Se\u00f1or, si hubieras estado aqu\u00ed, no habr\u00eda muerto mi hermano.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora vemos que Mar\u00eda estaba dici\u00e9ndole a Jes\u00fas, lo mismo que le hab\u00eda dicho Marta; que si Jes\u00fas hubiera estado all\u00ed, su hermano no habr\u00eda muerto.  Este incidente aclara la raz\u00f3n por la cual Jes\u00fas dijo que ser\u00eda conveniente que \u00c9l se fuese. Si Jes\u00fas hubiera permanecido aqu\u00ed en su cuerpo f\u00edsico, estar\u00eda limitado geogr\u00e1ficamente. Si estaba en un determinado pueblo, no pod\u00eda estar presente en otro.  Si Jes\u00fas no se hubiera ido, no hubiera podido enviar al Consolador, el Esp\u00edritu Santo.  Pero cuando el Esp\u00edritu Santo viniera, \u00c9l podr\u00eda estar en todas partes.  Hoy en d\u00eda, el Esp\u00edritu Santo mora en cada creyente.  Por lo tanto, el Esp\u00edritu Santo puede estar donde estoy yo y donde est\u00e1 usted,  y tambi\u00e9n en cualquier parte del mundo.  En el cap\u00edtulo 16 de este evangelio, vers\u00edculo 7 leemos las Palabras de Jes\u00fas: \u00abPero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendr\u00e1 a vosotros; pero si me voy, os lo enviar\u00e9\u00bb. Continuemos entonces con los vers\u00edculos 33 al 35, de este cap\u00edtulo 11 de San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abJes\u00fas entonces, al verla llorando y a los jud\u00edos que la acompa\u00f1aban, tambi\u00e9n llorando, se estremeci\u00f3 en esp\u00edritu y se conmovi\u00f3, y pregunt\u00f3: \u00bfD\u00f3nde lo pusisteis? Le dijeron: Se\u00f1or, ven y ve. Jes\u00fas llor\u00f3.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si usted quiere saber c\u00f3mo es que Dios se siente en cuanto a la muerte de sus seres amados, mire esta escena.  Jes\u00fas se estremeci\u00f3 en Su Esp\u00edritu y se conmovi\u00f3.  La muerte es una cosa terrible.  Y usted puede estar seguro que Jes\u00fas siente compasi\u00f3n por usted.  Su simpat\u00eda est\u00e1 con los que viven.  \u00c9l sab\u00eda lo que iba a hacer por los muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abJes\u00fas llor\u00f3\u00bb, dice aqu\u00ed.  El evangelio de Juan est\u00e1 escrito para mostrarnos la deidad de Cristo, y sin embargo, aqu\u00ed Jes\u00fas se manifest\u00f3 en toda Su humanidad.  Aun pregunt\u00f3 d\u00f3nde hab\u00edan puesto a L\u00e1zaro, porque era muy humano.  Y vemos aqu\u00ed tambi\u00e9n c\u00f3mo Dios se siente hoy en un funeral.  Sus l\u00e1grimas se unen a las de los que lloran la partida de un ser querido. La muerte es terrible, y por eso Jes\u00fas llor\u00f3.  Continuemos con los vers\u00edculos 36 y 37 de este cap\u00edtulo 11 de Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDijeron entonces los jud\u00edos: \u00a1Mirad cu\u00e1nto lo amaba! Y algunos de ellos dijeron: \u00bfNo pod\u00eda \u00e9ste, que abri\u00f3 los ojos al ciego, haber hecho tambi\u00e9n que L\u00e1zaro no muriera?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creemos que los jud\u00edos no comprendieron aqu\u00ed el verdadero sentido de la actitud de Jes\u00fas.  \u00c9l no lloraba por causa de su amor por L\u00e1zaro.  Jes\u00fas no llor\u00f3 por los muertos.  Llor\u00f3 por ellos, por los que estaban vivos y que sent\u00edan la p\u00e9rdida de sus seres amados.  Ahora, observemos que los jud\u00edos volvieron al incidente de la sanidad del ciego.  Es obvio que ese milagro les hab\u00eda impresionado en gran manera.  Continuemos con los vers\u00edculos 38 al 40 de este cap\u00edtulo 11 de Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abJes\u00fas, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva y ten\u00eda una piedra puesta encima. Dijo Jes\u00fas: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que hab\u00eda muerto, le dijo: Se\u00f1or, hiede ya, porque lleva cuatro d\u00edas. Jes\u00fas le dijo: \u00bfNo te he dicho que si crees ver\u00e1s la gloria de Dios?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy en d\u00eda, el Tema de la muerte, es un Tema que muchos tratan de pasar por alto, o desestimar.  Y no hay nadie que pueda presentarla como un episodio placentero. Pero, vamos a enfrentarla con franqueza.  No podemos disimular el aspecto de la muerte en una persona a trav\u00e9s de medios humanos.  Tampoco lo lograremos rodeando al cuerpo en un f\u00e9retro con ramos de hermosas flores.  Esto se hace con la intenci\u00f3n de ayudar a mitigar el impacto de los efectos de la muerte.  Pero a\u00fan con todo esto, la cercan\u00eda de la muerte es una  experiencia terrible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marta dijo que L\u00e1zaro ya hab\u00eda estado sepultado por cuatro d\u00edas y que su cuerpo hed\u00eda, por el proceso de deterioro f\u00edsico.  Alguien dir\u00e1 que sus palabras parec\u00edan un poco crudas.  Pero es que la crudeza de la muerte no puede ocultarse.  Es horrible.  Sin duda, este caso iba a requerir un milagro.  Leamos los vers\u00edculos 41 y 42:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces quitaron la piedra de donde hab\u00eda sido puesto el muerto. Y Jes\u00fas, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme o\u00eddo. Yo s\u00e9 que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que est\u00e1 alrededor, para que crean que t\u00fa me has enviado.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerde usted que todo este incidente era para la gloria de Dios.  Por tanto, Jes\u00fas or\u00f3 audiblemente para que las personas a Su alrededor supieran que lo que hac\u00eda estaba de acuerdo con la voluntad del Padre y era para la gloria del Padre.  Hizo esto para el provecho de aquellos que estaban all\u00ed. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Ah, s\u00ed s\u00f3lo pudi\u00e9ramos aprender a orar as\u00ed!  Nuestras oraciones muchas veces son egoc\u00e9ntricas.  Cuando algunos nos dicen que sus oraciones no tienen respuesta, se est\u00e1n delatando a s\u00ed mismos.  Nos est\u00e1n diciendo cu\u00e1l es el verdadero problema en su vida de oraci\u00f3n.  Est\u00e1n orando en una forma tan ego\u00edsta, que Dios no puede contestar su s\u00faplica.  Si oramos para la gloria de Dios, entonces, \u00c9l contestar\u00e1.  Tenemos que llegar al punto donde podamos decir verdaderamente: \u00abNo se haga mi voluntad, sino la Tuya\u00bb. Continuemos con los vers\u00edculos 43 y 44 de este cap\u00edtulo 11 del evangelio de Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY habiendo dicho esto, clam\u00f3 a gran voz: \u00a1L\u00e1zaro, ven fuera! Y el que hab\u00eda muerto sali\u00f3, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jes\u00fas les dijo: Desatadle y dejadle ir.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deseamos mencionar aqu\u00ed, que creemos que Jes\u00fas levant\u00f3 de los muertos a muchas personas.  Creemos que en realidad hubo multitudes que fueron sanados, centenares de ciegos que recibieron su vista.  Los evangelios solamente relatan algunos de todos estos casos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, observemos que en el caso de L\u00e1zaro, su vida fue restaurada al viejo cuerpo.  Sali\u00f3 vestido  con toda la mortaja, exactamente como hab\u00eda estado en la tumba, hasta con el lienzo que le hab\u00eda envuelto la cabeza.  En cambio Jes\u00fas, cuando resucit\u00f3 de los muertos, simplemente sali\u00f3 de la tumba, y dej\u00f3 all\u00ed todas esas vestiduras.  \u00bfPor qu\u00e9?  Porque sali\u00f3 con un cuerpo apto para vivir en la gloria del cielo.  No tuvieron que quitar la piedra para que Jes\u00fas pudiera salir.  La piedra fue quitada para que los que estaban fuera pudieran mirar adentro y ver que la tumba estaba vac\u00eda.  Su cuerpo glorificado pudo salir del sepulcro sellado, y pudo entrar sin problema alguno en una sala con las puertas cerradas donde se encontraban Sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay en esto una figura hermosa de la salvaci\u00f3n.  Nosotros est\u00e1bamos muertos en delitos y pecados, muertos ante Dios.  Pero, ahora hemos sido vivificados para con Dios, en Cristo Jes\u00fas.  Pero estimado oyente, esta mortaja, nuestra naturaleza humana, nos retiene.  El ap\u00f3stol Pablo dijo en su carta a los Romanos, cap\u00edtulo 7, vers\u00edculos 15 y 24: \u00abPorque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago.  \u00a1Miserable de m\u00ed!\u00bb  Ahora, no era un no creyente el que as\u00ed hablaba; era un creyente. Pero Jes\u00fas quiere que estemos libres de esta mortaja.  En este episodio El dijo: \u00abDesatadle, y dejadle ir\u00bb. Continuemos con los vers\u00edculos 45 y 46 de este cap\u00edtulo 11 de San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces muchos de los jud\u00edos que hab\u00edan ido para acompa\u00f1ar a Mar\u00eda y vieron lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, creyeron en \u00e9l. Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jes\u00fas hab\u00eda hecho.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos hombres no pod\u00edan ignorar este milagro.  Quiz\u00e1s  le sorprender\u00e1 saber que este incidente  marc\u00f3 el final del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas.  Especialmente cuando considere que no estamos ni siquiera cerca del final de este evangelio seg\u00fan San Juan.  El hecho es que solamente hemos llegado hasta la mitad.  El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, comenz\u00f3 cuando Juan el Bautista le se\u00f1al\u00f3 como el Cordero de Dios, y ahora hemos llegado a Su fin, con la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro.  Es que Juan dedic\u00f3 casi tanto tiempo a las \u00faltimas 48 horas de nuestro Se\u00f1or, antes de la cruz, como el que emple\u00f3 en los primeros 32 a\u00f1os, 11 meses, 3 semanas y 5 d\u00edas de Su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En realidad, as\u00ed fue como escribieron tambi\u00e9n los otros evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas.  Colocaron un mayor \u00e9nfasis sobre los \u00faltimos ocho d\u00edas.  Hay 89 cap\u00edtulos en los cuatro evangelios.  De estos 89 cap\u00edtulos, 4 tratan los primeros 30 a\u00f1os de la vida de Cristo.  Y los 85 cap\u00edtulos restantes, abarcan los \u00faltimos 3 a\u00f1os de Su vida.  Ahora, de esos 85 cap\u00edtulos, 27 tratan sobre los \u00faltimos ocho d\u00edas de Su vida.  Por lo tanto, una tercera parte de los evangelios tiene como Tema central, los sucesos de  los \u00faltimos d\u00edas de Jes\u00fas, y ponen su mayor \u00e9nfasis sobre Su muerte y Su resurrecci\u00f3n.  El \u00e9nfasis mayor recae entonces sobre el hecho de que Jes\u00fas muri\u00f3 y resucit\u00f3 de los muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y amigo estimado oyente, no ser\u00edamos fieles al Evangelio, si nuestro mayor \u00e9nfasis no cayese sobre la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo.  Es que ese es el Tema del evangelio.  Los autores de los evangelios hicieron lo que Pablo har\u00eda tambi\u00e9n m\u00e1s tarde (1 Corintios 15:1-4.).  El ap\u00f3stol Pablo dijo en su primera carta a los Corintios, cap\u00edtulo 2, verso 2: \u00abPues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a \u00e9ste crucificado.\u00bb  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno creer\u00eda pues, que este gran milagro de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro habr\u00eda motivado a los esc\u00e9pticos para volverse a Jes\u00fas, pero no result\u00f3 as\u00ed.  Usted recordar\u00e1 que  nuestro Se\u00f1or hab\u00eda dicho previamente las siguientes palabras, en Lucas cap\u00edtulo 16, verso 31: \u00abSi no oyen a Mois\u00e9s y a los profetas, tampoco se persuadir\u00e1n aunque alguno se levante de los muertos\u00bb. \u00c9sa es la raz\u00f3n por la cual Dios no rasga los cielos y desciende con un despliegue espectacular. Hoy en d\u00eda, se nos pide que pongamos nuestra confianza en \u00c9l, aunque la mayor\u00eda de las personas se aparten de \u00c9l.  Hay quienes se quejan de que las multitudes no est\u00e1n siguiendo a Jes\u00fas.  Estimado oyente, las multitudes nunca siguieron a Jes\u00fas,  ni nunca le seguir\u00e1n.  Jes\u00fas muri\u00f3, fue sepultado, resucit\u00f3 de los muertos, y eso es el evangelio.  No necesitamos un milagro mayor que \u00e9ste.  El problema no se halla en la falta de evidencias.  El problema est\u00e1 en  la incredulidad del ser humano.  Ahora, observe usted lo que ocurri\u00f3 en el vers\u00edculo 47 de este cap\u00edtulo 11 de Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el Concilio, y dijeron: \u00bfQu\u00e9 haremos?, pues este hombre hace muchas se\u00f1ales.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema de estos dirigentes que tanto le odiaban no era la falta de evidencias.  Ellos eran los enemigos de Jes\u00fas y sin embargo, dec\u00edan: \u00abEste hombre hace muchas se\u00f1ales\u00bb. Es que no pod\u00edan negar Sus milagros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9ste era un grupo diab\u00f3lico.  En aquel entonces, los principales sacerdotes eran mayormente saduceos, que eran los liberales o cr\u00edticos de la \u00e9poca, y que no aceptaban los milagros ni lo sobrenatural, inclusive la resurrecci\u00f3n.  Los fariseos, por su parte, eran los conservadores religiosos y los derechistas pol\u00edticos, pudi\u00e9ramos decir, de aquel entonces.  Estaban categ\u00f3ricamente opuestos los unos contra los otros en todos los aspectos.  Sin embargo, aqu\u00ed se unieron en su odio contra Jesucristo, y en su determinaci\u00f3n de matarle. Si pod\u00edan eliminar a Jesucristo, entonces los hombres de criterios opuestos se unir\u00edan en su antagonismo hacia \u00c9l. Lo mismo podr\u00eda suceder en la actualidad. La mayor\u00eda est\u00e1 tratando de librarse de Cristo tal como \u00c9l est\u00e1 revelado en la Palabra de Dios. Es una minor\u00eda la que acepta a Cristo tal como \u00c9l es.  Leamos ahora el vers\u00edculo 48:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi lo dejamos as\u00ed, todos creer\u00e1n en \u00e9l, y vendr\u00e1n los romanos y destruir\u00e1n nuestro lugar santo y nuestra naci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tem\u00edan que hubiera un movimiento masivo de apoyo a Jesucristo, que resultara en una revoluci\u00f3n, y que en consecuencia, Roma viniera sobre ellos.  Es decir que, obraron sobre la base del temor.  El temor fue su motivaci\u00f3n, y tememos que ese sentimiento todav\u00eda sea lo que impide que much\u00edsimas personas sigan a Jes\u00fas en la actualidad.  Continuemos con los vers\u00edculos 49 al 52:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces Caif\u00e1s, uno de ellos, sumo sacerdote aquel a\u00f1o, les dijo: Vosotros no sab\u00e9is nada, ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la naci\u00f3n perezca. Esto no lo dijo por s\u00ed mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel a\u00f1o, profetiz\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00eda de morir por la naci\u00f3n; y no solamente por la naci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed vemos que empezaron a emplear la raz\u00f3n y la l\u00f3gica, y dijeron que era preferible que Jes\u00fas muriese antes de que toda la naci\u00f3n pereciera en manos de Roma.  Es interesante notar que aunque lograron  matar a Jes\u00fas,  toda la naci\u00f3n pereci\u00f3 cuando el general romano Tito lleg\u00f3 en el a\u00f1o 70 D.C. y la destruy\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed encontramos algo extra\u00f1o: la predicci\u00f3n exacta de Caif\u00e1s, quien era el sumo sacerdote en aquel a\u00f1o. Era un pol\u00edtico intrigante y m\u00e1s adelante conoceremos a su suegro, An\u00e1s, quien tambi\u00e9n era de la misma cala\u00f1a y detentaba el poder en la sombra. El que Caif\u00e1s tuviera aparentemente el don de pronunciar una profec\u00eda no debiera conducirnos a enga\u00f1o. As\u00ed como Balaam en el Antiguo Testamento, Caif\u00e1s pudo anunciar una profec\u00eda verdadera. Leamos ahora, los vers\u00edculos 53 y 54, de este cap\u00edtulo 11 del evangelio seg\u00fan San Juan:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed que desde aquel d\u00eda acordaron matarlo. Por eso, Jes\u00fas ya no andaba abiertamente entre los jud\u00edos, sino que se alej\u00f3 de all\u00ed a la regi\u00f3n contigua al desierto, a una ciudad llamada Efra\u00edn, y se qued\u00f3 all\u00ed con sus disc\u00edpulos.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este fue el comienzo del fin.  A partir de entonces, trataron abiertamente de matar a Jes\u00fas y declararon su hostilidad p\u00fablicamente.  No sabemos exactamente d\u00f3nde queda la ciudad de Efra\u00edn, a la que se retir\u00f3 Jes\u00fas.  Probablemente estaba situada en un territorio despoblado.  Continuemos entonces con los vers\u00edculos 55 al 57:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSe acercaba la Pascua de los jud\u00edos, y muchos subieron de aquella regi\u00f3n a Jerusal\u00e9n, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jes\u00fas y se preguntaban unos a otros en el Templo: \u00bfQu\u00e9 os parece? \u00bfNo vendr\u00e1 a la fiesta? Los principales sacerdotes y los fariseos hab\u00edan dado orden de que si alguno se enteraba de d\u00f3nde estaba, informara de ello, para prenderlo.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las multitudes ven\u00edan a Jerusal\u00e9n para purificarse antes de la Pascua.  Al cumplir con este ritual continuo, se reunieron las multitudes, las personas hicieron comentarios  entre s\u00ed, y surgieron diferencias de opini\u00f3n en cuanto a Jes\u00fas.  Se preguntaban si Jes\u00fas vendr\u00e1 a la fiesta  este a\u00f1o.  Sab\u00edan que el Sanedr\u00edn, supremo tribunal religioso de los jud\u00edos le buscaba afanosamente.  Todo lo que suced\u00eda pon\u00eda en evidencia que si hab\u00edan rehusado creer a Mois\u00e9s, no creer\u00edan entonces, aunque alguien resucitase de los muertos.  Al llegar a este momento en el relato, hemos alcanzado, pues, al punto cr\u00edtico, decisivo, del Evangelio de Juan.  Nos estamos acercando ahora a la \u00faltima semana de Su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pasaje de hoy hemos visto que ante el extraordinario milagro de  levantar a L\u00e1zaro de los muertos, muchos creyeron en Jes\u00fas y algunos persistieron en su incredulidad. Al terminar, recordamos aquella gran voz que llam\u00f3 al que estaba en la tumba, invit\u00e1ndole a salir de aquella morada de la muerte. Esa potente voz resuena otra vez, dirigi\u00e9ndose a todos aquellos a quienes la Biblia considera muertos, es decir, separados de Dios, y que por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz, pueden acercarse hoy a \u00c9l para recibir la vida eterna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan 11:32-57 Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 11 del evangelio seg\u00fan San Juan. Y en nuestro programa anterior dejamos a Jes\u00fas llegando ya a la casa de Marta y Mar\u00eda. Vimos c\u00f3mo Marta sali\u00f3 al encuentro de Jes\u00fas y le dijo, que si \u00c9l hubiera estado all\u00ed, su hermano no habr\u00eda muerto. Jes\u00fas le respondi\u00f3 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-juan-1132-57\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de Juan 11:32-57\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}