{"id":8197,"date":"2016-03-07T20:18:12","date_gmt":"2016-03-08T01:18:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-romanos-711-25\/"},"modified":"2016-03-07T20:18:12","modified_gmt":"2016-03-08T01:18:12","slug":"estudio-biblico-de-romanos-711-25","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-romanos-711-25\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Romanos 7:11-25"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Romanos 7:11-25<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola del ap\u00f3stol Pablo a los Romanos.  Y al final de nuestro programa anterior, vimos cual es la tragedia de cualquier persona que procure vivir seg\u00fan la ley.  No conduce a la vida.  Ahora, es verdad que Dios dijo en cuanto a la ley en Deuteronomio 8.1: \u00abCuidar\u00e9is de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viv\u00e1is\u00bb.  Pero, el guardar las ordenanzas y esos estatutos, result\u00f3 dif\u00edcil.  Ahora, la culpa no se encontraba en la ley.  La culpa se encontraba en aquel que cre\u00eda  que la ley traer\u00eda vida y poder.  La ley no hizo ninguna de las dos cosas; sino que meramente revel\u00f3 la debilidad, la incapacidad del hombre y el pecado de la humanidad. Por eso la ley tuvo un ministerio de condenaci\u00f3n y muerte. Si hubiera habido una ley que produjera vida, Dios la habr\u00eda comunicado. Evidentemente, la vida y el modo de vivir cristiano no provienen de la Ley. Y el ap\u00f3stol escribi\u00f3 aqu\u00ed en el vers\u00edculo 11 de este cap\u00edtulo 7 de Romanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque el pecado, aprovech\u00e1ndose del mandamiento, me enga\u00f1\u00f3, y por \u00e9l me mat\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, el pecado fue personificado una vez m\u00e1s y esta vez fue presentado como tentador.  El pecado tienta a todo hombre que est\u00e1 fuera del Huerto de Ed\u00e9n en cuanto a s\u00ed mismo y a Dios. Satan\u00e1s hizo creer al hombre en el Huerto de Ed\u00e9n que no se pod\u00eda confiar en Dios y que al ser humano le era posible llegar a ser dios, aparte de Dios. El pecado hizo creer al hombre que pod\u00eda guardar la ley y que no necesitaba a Dios. \u00c9sta es la falsa senda que encontramos en el vers\u00edculo 10 y que conduce a la muerte. Hab\u00eda sido ordenada para la vida, pero Pablo dijo que el hab\u00eda encontrado que le hab\u00eda conducido a la muerte. El pecado, al fin matar\u00eda; porque la ley trajo un conocimiento de pecado y el hombre quedaba, pues, sin excusa. La dificultad o el problema, repetimos, no radicaba en la ley, sino dentro del hombre. El problema es un problema humano. Y continuamos leyendo aqu\u00ed en el vers\u00edculo 12 de este cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe manera que la Ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta que el hombre es la \u00abx\u00bb en la ecuaci\u00f3n de la vida. \u00c9l es la cantidad desconocida, el elemento incierto y en el cual no se puede confiar.  En este vers\u00edculo Pablo reiter\u00f3 su tesis de que no hay defecto en la ley. Es santa porque expresa una parte de la voluntad de Dios. Es una revelaci\u00f3n de Dios mismo. Los requisitos de la ley son justos, porque en su cumplimiento hay gran recompensa. Los requisitos son buenos en que no hay ninguna intenci\u00f3n mala detr\u00e1s de ellos. Pablo nunca desestim\u00f3 la ley, sino que m\u00e1s bien la honr\u00f3.  Y continu\u00f3 diciendo en el vers\u00edculo 13: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abEntonces, \u00bflo que es bueno, vino a ser muerte para m\u00ed? \u00a1De ninguna manera! M\u00e1s bien, el pecado, para mostrarse como pecado, produjo en m\u00ed la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que el pecado, por medio del mandamiento, llegara a ser extremadamente pecaminoso\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEs \u00e9sta una paradoja extra\u00f1a? \u00bfEs acaso una perversi\u00f3n de algo bueno? El mandamiento fue totalmente incapaz de comunicar la vida. El hombre necesit\u00f3 disponer del recurso de una ayuda desde afuera porque el mandamiento intensific\u00f3 lo terrible que es el pecado.  Y el vers\u00edculo 14 nos dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSabemos que la Ley es espiritual; pero yo en mi condici\u00f3n humana soy carnal, estoy vendido como esclavo al pecado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es aqu\u00ed donde comenz\u00f3 propiamente el testimonio de la lucha personal del ap\u00f3stol Pablo.  Observemos el uso de las palabras \u00abnosotros\u00bb y \u00abyo\u00bb. La palabra \u00absabemos\u00bb  indica que hab\u00eda un acuerdo general entre los creyentes en cuanto a este asunto.  Ahora, la ley es espiritual en el sentido de que fue dada por el Esp\u00edritu Santo y es parte de la Palabra de Dios. En otras palabras, es una expresi\u00f3n de la Escritura. El mismo ap\u00f3stol Pablo en su primera carta a los Corintios, cap\u00edtulo 10, vers\u00edculo 4, la llam\u00f3 la Roca Espiritual,  porque fue producida por el Esp\u00edritu Santo. Israel en el desierto tuvo alimento espiritual y bebida espiritual en este sentido, es decir, que el Esp\u00edritu de Dios lo provey\u00f3. El ap\u00f3stol Pablo en su primera carta a los Corintios, cap\u00edtulo 10, vers\u00edculos 3 y 4, dijo: \u00abY todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque beb\u00edan de la roca espiritual que los segu\u00eda. Y la  roca era Cristo\u00bb.   Ahora, las palabras \u00abYo soy carnal\u00bb en este vers\u00edculo 14, es traducci\u00f3n de la palabra  \u00absarkinos\u00bb, que no se refiere a la carne en los huesos del cuerpo. Nuestro cuerpo es neutral y puede ser usado para lo que es o bueno o malo. La llamada \u00abcarnalidad\u00bb en la Biblia se refiere a la vieja mentalidad y naturaleza que contaminan al ser humano con el pecado. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, contemple usted la cara de un beb\u00e9 y luego contemple aquella misma cara unos cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s. El pecado ha escrito sus l\u00edneas indelebles a\u00fan sobre la superficie de aquel cuerpo.  La carne es inerte, y no tiene ninguna capacidad o posibilidades hacia Dios.  Est\u00e1 dominada por una naturaleza pecaminosa, las ramificaciones de la cual penetran en los rincones m\u00e1s profundos del cuerpo y de la mente. El l\u00f3bulo frontal del cerebro llega a ser meramente un instrumento para concebir maldad. Las neuronas motores est\u00e1n listas para orientar la acci\u00f3n del cuerpo hacia excesos de maldad. Y Pablo describe su lastimosa condici\u00f3n como la de un esclavo vendido y a merced de un maligno capataz.  Leamos ahora  el vers\u00edculo 15, en un p\u00e1rrafo que podr\u00edamos titular<\/p>\n<h3 class='estudio'>La lucha de un alma salvada<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLo que hago, no lo entiendo, pues no hago lo que quiero, sino lo que detesto, eso hago\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed tenemos el conflicto de las dos naturalezas, la vieja naturaleza y  la nueva. En esta secci\u00f3n, el ap\u00f3stol Pablo se refiere a las dos naturalezas cuando hace uso del pronombre personal \u00abyo\u00bb, la naturaleza vieja y la naturaleza nueva. El primer \u00abyo\u00bb se refiere a la naturaleza vieja que procura hacer valer sus derechos. Pablo estaba tan dominado por la naturaleza vieja que el pecado le impulsaba cual esclavo a hacer lo que no sab\u00eda ni reconoc\u00eda. \u00abLo que yo quiero\u00bb es lo que la nueva naturaleza quer\u00eda hacer, pero la vieja naturaleza se rebelaba. \u00abLo que detesto\u00bb (es decir, lo que la nueva naturaleza detestaba) eso mismo acababa haciendo bajo el impulso de la vieja naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este conflicto contin\u00faa a trav\u00e9s de todo este cap\u00edtulo. El cuerpo, la mente y el esp\u00edritu del creyente llegan a ser un campo de batalla donde la naturaleza nueva por su propia fuerza trata de vencer el pecado. \u00bfConoce usted, estimado oyente, algo de esa lucha? \u00bfHa tenido usted alguna vez, la experiencia de hacer algo malo, y despu\u00e9s, aborreci\u00e9ndose por haberlo hecho, por fin clama a Dios y le dice: Ay Se\u00f1or, \u00a1C\u00f3mo te he fallado!?  Creemos que todo creyente ha tenido repetidas experiencias como \u00e9sa. En esta secci\u00f3n el ap\u00f3stol Pablo estaba hablando de su propia experiencia. En nuestro programa anterior destacamos que, aparentemente, hubo tres per\u00edodos en la vida del ap\u00f3stol Pablo: Primero, hubo un tiempo cuando \u00e9l era un fariseo orgulloso, independiente y satisfecho de s\u00ed mismo.  Se describi\u00f3 en este per\u00edodo como irreprensible. Pablo guardaba la ley escrupulosamente, observando todas las ceremonias que \u00e9l pens\u00f3 que le manten\u00edan en una buena relaci\u00f3n con Dios.  El Segundo per\u00edodo comenz\u00f3 en el camino a Damasco, cuando lleg\u00f3 a conocer a Cristo como su Salvador personal.  Entonces empez\u00f3 la lucha.  Trat\u00f3 de vivir la vida cristiana por sus propias fuerzas, pero fracas\u00f3 miserablemente.  Libr\u00f3 una batalla violenta, pero sufri\u00f3 un gran fracaso.  Luego, descubri\u00f3 que no hab\u00eda ning\u00fan bien en su vieja naturaleza humana y que tampoco hab\u00eda poder alguno en su nueva naturaleza.  El Tercer per\u00edodo, comenz\u00f3 con el cap\u00edtulo 8, cuando sali\u00f3 a la luz de una victoria completa. Pero Pablo no gan\u00f3 esa victoria. Cristo la gan\u00f3 y Pablo aprendi\u00f3 que el secreto del triunfo estaba en entregarse a Dios, en presentarse ante \u00c9l, permitiendo que Esp\u00edritu Santo produjese en \u00e9l ese fruto de la vida cristiana. Y continu\u00f3 diciendo aqu\u00ed en el vers\u00edculo 16 de este cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la Ley es buena\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la naturaleza vieja quebrant\u00f3 el mandamiento, en este caso se trataba de la codicia, entonces la naturaleza nueva estuvo de acuerdo con la ley de que la codicia era mala. Pablo no estaba luchando contra la ley porque la hubiera violado. Estaba de acuerdo, como creyente, en que la ley era buena.  Ahora el vers\u00edculo 17 dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abDe manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que est\u00e1 en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo se dio cuenta de que era la naturaleza vieja o el pecado que moraba en \u00e9l. En la Primera Ep\u00edstola del ap\u00f3stol Juan, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 9, leemos: \u00abTodo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en \u00e9l; y no puede pecar, porque es nacido de Dios\u00bb.  Un cristiano puede cometer pecado, pero siempre lo aborrecer\u00e1. Se repudiar\u00e1 a s\u00ed mismo debido al pecado en su vida.  Ahora, en el vers\u00edculo 18 de este cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos, leemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY yo s\u00e9 que en m\u00ed, esto es, en mi carne, en mi d\u00e9bil condici\u00f3n humana, no habita el bien, porque el querer el bien est\u00e1 en m\u00ed, pero no el hacerlo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo aprendi\u00f3 dos cosas en esta lucha. La primera fue que no hab\u00eda ning\u00fan bien en \u00e9l. \u00bfHa llegado usted a esa conclusi\u00f3n? Muchos cristianos creen que en su condici\u00f3n humana pueden hacer algo que agrade a Dios. Est\u00e1n tan ocupados como las abejas, pero no producen miel. Est\u00e1n ocupados y creen que agradan a Dios, pero no tienen ninguna relaci\u00f3n vital con la persona de Cristo. La vida de Cristo no se vive en ellos, no se ve en ellos.  Tratan de hacer todo con sus propias fuerzas por medio de la carne. Como resultado, caen en un mero activismo que no produce un fruto espiritual. No han aprendido, como Pablo aprendi\u00f3 que en su d\u00e9bil condici\u00f3n humana no habitaba el bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtame hablarle de una manera personal, estimado oyente.  Cualquier cosa que yo haga en la carne, es decir, con mis propias fuerzas, Dios aborrece, Dios no la acepta.  Si proviene de ese esfuerzo humano \u00fanicamente, no es buena.  Es una gran lecci\u00f3n y Pablo la aprendi\u00f3. Recordemos las palabras del Se\u00f1or Jesucristo en el evangelio seg\u00fan San Juan, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 6, cuando dijo: \u00abLo que nace de la carne, carne es..\u00bb. Y eso es todo lo que ser\u00e1.  No puede ser otra cosa. Luego en la primera carta del ap\u00f3stol Juan, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 9, leemos: \u00abTodo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado\u00bb.  Cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador, recibimos una nueva naturaleza. Cuando yo peco, estimado oyente, es la naturaleza vieja, la que act\u00faa. Esa naturaleza nueva no comete pecado, sino que lo aborrece. Y entonces, esa parte interior de nuestra nueva naturaleza nos hace sentir pesar y tristeza por lo que hemos hecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo, como fariseo orgulloso, pod\u00eda jactarse de que ten\u00eda muchas cosas en las cuales gloriarse.  Y cuando escribi\u00f3 su carta a los Filipenses, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculos 4 al 6, les dijo: \u00abAunque yo tengo tambi\u00e9n de qu\u00e9 confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qu\u00e9 confiar en la carne, yo m\u00e1s: circuncidado al octavo d\u00eda, del linaje de Israel, de la tribu de Benjam\u00edn, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible\u00bb.   Dios le hizo ver que estaba perdido, todo era p\u00e9rdida, no hab\u00eda ni una cosa buena.  Este vers\u00edculo fue la respuesta del ap\u00f3stol Pablo a quienes esperan exprimir algunas gotas de bondad del hombre natural. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pablo no s\u00f3lo descubri\u00f3 que no hab\u00eda ning\u00fan bien en la naturaleza vieja, sino tambi\u00e9n descubri\u00f3 una segunda lecci\u00f3n: que tampoco hab\u00eda poder alguno en la nueva naturaleza.  La nueva naturaleza quiere servir a Dios, pero la d\u00e9bil condici\u00f3n humana del hombre, es decir, su vieja naturaleza carnal, se caracteriza por su enemistad contra Dios y no est\u00e1 sujeta a la ley de Dios, como veremos en Romanos 8:7. Y la nueva naturaleza, como hemos dicho, no tiene poder en s\u00ed misma. Por ello, hay muchos cristianos en un estado de frustraci\u00f3n, porque no han podido materializar sus buenos prop\u00f3sitos de servir a Dios, no han podido cumplir sus promesas, y han sido derrotados en las batallas espirituales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos ni siquiera hacer el bien que deseamos hacer. Lo \u00fanico bueno de lo cual la religi\u00f3n se jacta es meramente una creencia en algo que se desea. Muchas buenas resoluciones se hacen hoy en d\u00eda con buena voluntad, pero \u00e9sta es una voluntad realmente humana, que no tiene nada de espiritual, porque muchas veces es el producto del car\u00e1cter emprendedor de muchos creyentes, de su entusiasmo natural y de su actitud positiva frente a la vida en general. Pero el transcurso del tiempo las dificultades, el cansancio o el des\u00e1nimo hacen sentir su efecto y sobreviene el fracaso. Bien, leamos ahora el vers\u00edculo 19 de este cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNo hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, \u00bfha experimentado usted lo que se describe en este vers\u00edculo?  Es una descripci\u00f3n de un cristiano anormal o deficiente.  Este vers\u00edculo no sirve para describir m\u00e1s tarde la vida del ap\u00f3stol Pablo como misionero.  Este pasaje es acerca de un hombre que todav\u00eda lucha en su propia fuerza para producir una vida que agrade a Dios. Su naturaleza nueva se retira. Su vida es una vida de derrota.  Al parecer, no hubo gozo en la vida del ap\u00f3stol Pablo inmediatamente despu\u00e9s de la experiencia en el camino a Damasco, donde estuvo tres d\u00edas sin ver y no comi\u00f3 ni bebi\u00f3, como leemos en el libro de los Hechos de los ap\u00f3stoles, cap\u00edtulo 9, vers\u00edculo 9.  Ahora, este vers\u00edculo 19, aqu\u00ed en el cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos, revela el contraste y el conflicto entre las dos naturalezas del creyente.  Todo creyente tiene que inclinar la cabeza en verg\u00fcenza y disgusto, al ver una descripci\u00f3n de s\u00ed mismo en el pasado.  Y leemos ahora, en el vers\u00edculo 20: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que est\u00e1 en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo nos da la descripci\u00f3n gr\u00e1fica de un villano que hab\u00eda entrado por la fuerza en la casa de Pablo y lo ten\u00eda cautivo.  Este extra\u00f1o era el pecado y era quien mandaba. Pablo vio que su naturaleza nueva no se compromet\u00eda, es decir, no hac\u00eda arreglos con el pecado.  \u00c9sta no fue una excusa que Pablo ofreci\u00f3 aqu\u00ed, porque su vieja naturaleza era la responsable y la que respond\u00eda al pecado.  Ahora en el vers\u00edculo 21 leemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal est\u00e1 en m\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa ley\u00bb que se menciona en este vers\u00edculo no se refiere a la ley mosaica como generalmente lo hace.  Se trata de un principio, una regla de vida que hab\u00eda sido extra\u00edda de la experiencia de Pablo e inclu\u00eda la ley mosaica.  Estimado oyente. En cualquier tiempo en que usted haga bien y trate de servir a Dios en el esp\u00edritu, su vieja naturaleza estar\u00e1 all\u00ed para tratar de causar maldad.  Quiz\u00e1s un pensamiento malo entrar\u00e1 a su mente. Todo hijo de Dios, no importa su condici\u00f3n o su nivel de vida espiritual, tiene que admitir que en todo acto y en todo momento la maldad est\u00e1 presente en \u00e9l.  El no reconocer esta realidad, eventualmente conducir\u00e1 a la ruina en la vida cristiana.  Escuchemos ahora al ap\u00f3stol Pablo aqu\u00ed en el vers\u00edculo 22 de este cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola a los Romanos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque seg\u00fan el hombre interior, me deleito en la ley de Dios\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, \u00abla ley de Dios\u00bb aqu\u00ed en este vers\u00edculo, definitivamente se refiere a la ley mosaica.  \u00abEl hombre interior\u00bb est\u00e1 aqu\u00ed en contraste con el hombre exterior, y se refiere a la nueva naturaleza. Ahora, el vers\u00edculo 23, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abpero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que est\u00e1 en mis miembros\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Godet se\u00f1al\u00f3 el hecho de que hay cuatro leyes que se mencionan en este vers\u00edculo y en el que lo precede. Tres se encuentran en este vers\u00edculo. Dos son objetivas o sea que operan fuera del creyente, y son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, La ley de Dios, que vimos en el vers\u00edculo 22. Ahora, La ley de Dios es el c\u00f3digo de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, La ley del pecado, que estamos viendo aqu\u00ed en el vers\u00edculo 23. La ley del pecado es la naturaleza pecaminosa inherente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego tenemos dos que son subjetivas, es decir, que operan en la vida del creyente, y son las siguientes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Primero, La ley de la mente, en este vers\u00edculo 23. La ley de la mente es el sentido moral del hombre natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y en segundo lugar, La ley de los miembros, tambi\u00e9n en este vers\u00edculo 23. Y la ley de los miembros es la manera en que los miembros funcionan y se apegan a nuestra vida material.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, no hay ninguna habilidad dentro del hombre para escapar a la cautividad de la ley del pecado.  Los refuerzos, entonces, tienen que venir desde afuera. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno no se libra de su vieja naturaleza cuando es salvado, y sin embargo, tampoco hay ning\u00fan poder en la nueva naturaleza.  Esto hace que el hijo de Dios, que es honesto, exclame lo que leemos: en el vers\u00edculo 24:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Miserable de m\u00ed! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo de muerte?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No fue un no creyente, alguien no salvado el que pronunci\u00f3 esta exclamaci\u00f3n. \u00c9sta fue la experiencia de Pablo como creyente. La palabra \u00abmiserable\u00bb expres\u00f3 una nota de agotamiento a causa de la lucha. Hab\u00eda luchado y como Jacob, en el Antiguo Testamento, qued\u00f3 afectado. Y estaba buscando ayuda que le viniese desde fuera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, \u00abeste cuerpo de muerte\u00bb que \u00e9l mencion\u00f3 aqu\u00ed en este vers\u00edculo 24, era una descripci\u00f3n de la costumbre romana de encadenar el asesinado al asesino. Ten\u00eda que llevar consigo el cuerpo en estado de putrefacci\u00f3n como una pena. Qu\u00e9 descripci\u00f3n horrorosa de este cuerpo en que vivimos.  Ahora, recuerde que Pablo dijo aqu\u00ed que \u00e9l era miserable, pero no dijo que era culpable.  O sea, que no estaba buscando una remisi\u00f3n de pecados, sino c\u00f3mo ser liberado de la servidumbre a la naturaleza pecaminosa.  Y concluy\u00f3 este cap\u00edtulo 7, diciendo aqu\u00ed en el vers\u00edculo 25:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00a1Gracias doy a Dios, por Jesucristo Se\u00f1or nuestro! As\u00ed que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, pero con la carne, a la ley del pecado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tratar de guardar la ley, viviendo seg\u00fan ella, estimado oyente, conduce s\u00f3lo al pecado y la muerte. No habr\u00e1 ning\u00fan fruto en su vida. El vers\u00edculo 25 es la respuesta a la llamada de socorro del vers\u00edculo 24. Dios ha provisto la liberaci\u00f3n. Y esto se\u00f1ala el camino al cap\u00edtulo 8 de esta ep\u00edstola a los Romanos, donde la liberaci\u00f3n se presenta con todos sus detalles. La liberaci\u00f3n viene mediante nuestro Se\u00f1or Jesucristo.  La salvaci\u00f3n viene por medio de \u00c9l, y tambi\u00e9n el proceso de la santificaci\u00f3n. Cristo ha provisto todo lo que necesitamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo concluy\u00f3 este cap\u00edtulo resumiendo el conflicto que comenz\u00f3 a describir en el vers\u00edculo 7. Y aqu\u00ed tiene usted el gran principio. Hay dos naturalezas en cada creyente. En su naturaleza vieja, es decir, en su d\u00e9bil condici\u00f3n humana, s\u00f3lo puede servir a la ley del pecado. En su naturaleza nueva, el ap\u00f3stol entend\u00eda que deb\u00eda someterse a la ley de Dios. Ahora, una sola predominar\u00e1 en la vida del creyente. Estimado oyente, le invitamos a confiar en Cristo como su Salvador y a iniciar una vida de victoria, no en sus propias fuerzas sino por el poder del Esp\u00edritu de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Romanos 7:11-25 Continuamos hoy estudiando el cap\u00edtulo 7 de la ep\u00edstola del ap\u00f3stol Pablo a los Romanos. Y al final de nuestro programa anterior, vimos cual es la tragedia de cualquier persona que procure vivir seg\u00fan la ley. No conduce a la vida. Ahora, es verdad que Dios dijo en cuanto a la ley en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-romanos-711-25\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de Romanos 7:11-25\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8197","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8197","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8197"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8197\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8197"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8197"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8197"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}