{"id":8772,"date":"2016-03-07T20:39:58","date_gmt":"2016-03-08T01:39:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-santiago-21-13\/"},"modified":"2016-03-07T20:39:58","modified_gmt":"2016-03-08T01:39:58","slug":"estudio-biblico-de-santiago-21-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-santiago-21-13\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Santiago 2:1-13"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Santiago 2:1-13<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy, amigo oyente, nuestra marcha por la ep\u00edstola de Santiago.  Nos encontramos en una porci\u00f3n de las Escrituras, que abarca los cap\u00edtulos 1 al 3, en la que podemos ver que Dios  prueba la fe por diferentes m\u00e9todos.  Hemos visto que \u00c9l pone a prueba la fe mediante dificultades o adversidades, pero que nunca lo hace con el mal. Tambi\u00e9n hemos visto que Dios  prueba la fe por la Palabra y ahora, en los primeros 13 vers\u00edculos de este segundo cap\u00edtulo de la Ep\u00edstola, vemos que Dios prueba la fe por las acciones y actitudes que tenemos con respecto a otras personas que nos rodean y entre las cuales adoramos a Dios en la iglesia. En nuestro programa anterior ya presentamos una prolongada introducci\u00f3n a este cap\u00edtulo 2. Ahora, al comenzar, simplemente recordaremos nuestros comentarios sobre el vers\u00edculo 1, y completaremos ciertas conclusiones del vers\u00edculo 2 que quedaron sin presentar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchemos ahora, lo que dice el primer vers\u00edculo de este cap\u00edtulo 2 de la ep\u00edstola de Santiago:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHermanos m\u00edos, que vuestra fe en nuestro glorioso Se\u00f1or Jesucristo sea sin acepci\u00f3n de personas.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra versi\u00f3n traduce adecuadamente de la siguiente manera: \u00abNo teng\u00e1is vuestra fe en nuestro glorioso Se\u00f1or Jesucristo con una actitud de favoritismo\u00bb. Observemos que Santiago era medio-hermano de Jes\u00fas desde el punto de vista humano, pero el ap\u00f3stol lo mencion\u00f3 aqu\u00ed con su nombre completo \u00abnuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb. Y lo llam\u00f3 \u00abglorioso Se\u00f1or Jesucristo\u00bb. Aqu\u00ed tenemos una afirmaci\u00f3n firme de la deidad de Cristo. No conocemos a otra persona que estuviera en una posici\u00f3n mejor para determinar la deidad de Cristo que el hermano m\u00e1s joven del Se\u00f1or Jes\u00fas, que se cri\u00f3 al mismo tiempo que \u00c9l. Francamente, Santiago estaba en una posici\u00f3n m\u00e1s aventajada para hablar de la deidad de Cristo que algunos te\u00f3logos que reflexionan por largas horas en sus c\u00f3modos despachos, algunos de ellos muy lejanos a la realidad del siglo primero y de la casa en que Jes\u00fas se cri\u00f3. Por lo tanto, estamos de acuerdo con Santiago. \u00c9l es el \u00abSe\u00f1or Jesucristo, el Se\u00f1or de gloria\u00bb. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que Santiago estaba dici\u00e9ndonos aqu\u00ed era que no se deb\u00eda profesar fe en Cristo y, al mismo tiempo, ser un cre\u00eddo espiritual que presume de ser superior a los dem\u00e1s. Todos los creyentes son hermanos en el cuerpo de Cristo, sea cual sea la congregaci\u00f3n o denominaci\u00f3n a la que pertenezcan. Hay un compa\u00f1erismo propio de los creyentes; la amistad deber\u00eda estar sobre ellos como un estandarte. Santiago se estaba dirigiendo a la comunidad total de creyentes: a los ricos, a los pobres, a la gente com\u00fan, a los que ocupan una elevada posici\u00f3n, a los humildes, a los esclavos y libres, a los jud\u00edos y no jud\u00edos, a los griegos y los b\u00e1rbaros, y a los hombres y mujeres. Todos ellos son uno cuando est\u00e1n en el cuerpo de Cristo. Hay una hermandad dentro del cuerpo de los creyentes, y el Se\u00f1or Jesucristo es el denominador com\u00fan. La amistad y el compa\u00f1erismo son la moneda corriente o legal entre los creyentes. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santiago dijo: \u00abNo teng\u00e1is vuestra fe en nuestro glorioso Se\u00f1or Jesucristo con una actitud de favoritismo\u00bb. Si usted pertenece al Se\u00f1or Jesucristo y otro individuo tambi\u00e9n pertenece al Se\u00f1or Jesucristo, \u00e9l es su hermano. Adem\u00e1s, si un pecador entra en su congregaci\u00f3n y usted se pone en contacto con \u00e9l, recuerde que es un ser humano por quien Cristo muri\u00f3 y \u00e9l tiene que colocarse a los pies de la cruz, as\u00ed como tambi\u00e9n usted tuvo un d\u00eda que hacer lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Antiguo Testamento les ense\u00f1aba a los israelitas  que no evaluaran a las personas como ricos o como pobres. Dios en el sistema mosaico, advirti\u00f3, en Lev\u00edtico cap\u00edtulo 19 y vers\u00edculo 15: 15No cometer\u00e1s injusticia en los juicios, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al grande: con justicia juzgar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo. Sim\u00f3n Pedro aprendi\u00f3 esta lecci\u00f3n en Jope, cundo Dios hizo descender del cielo un lienzo lleno de animales impuros y le mand\u00f3 que comiera de ellos. De esa experiencia, Pedro lleg\u00f3 a la siguiente conclusi\u00f3n: En verdad comprendo que Dios no hace acepci\u00f3n de personas o sea, que no hace favoritismo entre ellas (como podemos leer en Los Hechos 10:34).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora veremos que Santiago us\u00f3 una aguda ilustraci\u00f3n para reforzar su argumento. Leamos el vers\u00edculo 2 de este segundo cap\u00edtulo de Santiago:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi en vuestra congregaci\u00f3n entra un hombre con anillo de oro y ropa espl\u00e9ndida, y tambi\u00e9n entra un pobre con vestido andrajoso\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra congregaci\u00f3n aqu\u00ed significa sinagoga. Evidentemente, los creyentes jud\u00edos llamaban \u00absinagoga\u00bb al lugar donde se reun\u00edan. No hab\u00edan erigido edificios y se reun\u00edan frecuentemente en casas privadas, pero lo m\u00e1s probable era que en muchos lugares alquilaran una sinagoga. Se reun\u00edan el domingo en lugar del s\u00e1bado y de esa manera no entraban en conflictos con la reuni\u00f3n de los jud\u00edos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se mencion\u00f3 a un hombre con anillo de oro. Esta descripci\u00f3n no implicaba que ese hombre usaba un solo anillo, sino m\u00e1s bien que ten\u00edan sus dedos llenos de anillos de oro, que eran una evidencia de su riqueza. Se a\u00f1ade el detalle, Con ropa espl\u00e9ndida, que significaba ropa muy buena, muy fina. Ese individuo estaba haciendo ostentaci\u00f3n y su ropa destacaba el contraste con la ropa del pobre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos que admitir que muchos que profesan ser creyentes o cristianos en la actualidad, asisten los domingos a la iglesia como quien va a un acto social, y su motivaci\u00f3n principal es que les vean y verse con otras personas con quienes se llevan bien. De esa manera, desean continuar formando parte de ese c\u00edrculo social, y el punto de contacto principal del grupo se encuentra en la reuni\u00f3n habitual de la iglesia. Las personas que participan de esa manera de la alabanza y reciben la Palabra de Dios, esperan un servicio religioso entretenido, que la Palabra no los inquiete, y que los detalles del mismo no les aparten de una c\u00f3moda observaci\u00f3n, como si fueran meros observadores de la marcha de la iglesia y de las vidas de los dem\u00e1s. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este vers\u00edculo nos recuerda el contraste que puede observarse en el relato de Lucas 16:19, en el cual el Se\u00f1or Jesucristo nos habl\u00f3 de la verdadera historia del hombre rico y L\u00e1zaro, que comenzaba diciendo: Hab\u00eda un hombre rico, que se vest\u00eda de p\u00farpura y de lino fino y hac\u00eda cada d\u00eda banquete con esplendidez. 20Hab\u00eda tambi\u00e9n un mendigo llamado L\u00e1zaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, 21y ansiaba saciarse de las migajas que ca\u00edan de la mesa del rico; y aun los perros ven\u00edan y le lam\u00edan las llagas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro pasaje, el ap\u00f3stol Santiago resalta, en el contexto de la congregaci\u00f3n cristiana, en el \u00e1mbito de la iglesia, el marcado contraste entre dos hombres situados en ambos extremos de la escala social. En nuestra \u00e9poca, es evidente que las diferencias sociales no pueden distinguirse con tanta facilidad en la forma de vestir, teniendo en cuenta que muchas personas acuden a la iglesia con ropa informal y c\u00f3moda. Continuemos leyendo el vers\u00edculo 3 de este segundo cap\u00edtulo de esta ep\u00edstola. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY mir\u00e1is con agrado al que trae la ropa espl\u00e9ndida y le dec\u00eds: Si\u00e9ntate t\u00fa aqu\u00ed, en buen lugar, y dec\u00eds al pobre: Qu\u00e9date t\u00fa all\u00ed de pie, o si\u00e9ntate aqu\u00ed en el suelo\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta situaci\u00f3n, en nuestro tiempo equivaldr\u00eda a hacer sentar a las personas pobres en los \u00faltimos lugares, cerca de la puerta, o simplemente haci\u00e9ndolos permanecer en pi\u00e9, si la capacidad del templo estuviera colmada. En nuestra sociedad, evidentemente, no suelen presentarse tales situaciones de discriminaci\u00f3n. Pero en aquellos tiempos de la iglesia primitiva, seguramente hab\u00eda lugares reservados al frente, en los lugares m\u00e1s visibles, para las personas que, por medio de su forma de vestir, exhib\u00edan ostentosamente su alto nivel en la sociedad. Continuemos leyendo el vers\u00edculo 4:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfno hac\u00e9is distinciones entre vosotros mismos y ven\u00eds a ser jueces con malos pensamientos?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como ya dijimos, Santiago continu\u00f3 enfatizando la discriminaci\u00f3n existente entre los cristianos de la \u00e9poca, as\u00ed como descalificando las intenciones de los que promov\u00edan esas diferencias en el trato entre creyentes. Y dice el vers\u00edculo 5 de este segundo cap\u00edtulo de Santiago:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abHermanos m\u00edos amados, o\u00edd: \u00bfNo ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que lo aman?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Observemos que el ap\u00f3stol se dirigi\u00f3 a ellos como Hermanos m\u00edos amados, o\u00edd. Aqu\u00ed queda claro que \u00e9l consider\u00f3 que estaba hablando a cristianos, a creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pasado, y a veces en etapas de la historia de la iglesia, los creyentes de pocos recursos han sido mirados con desprecio, ignorados, o tratados con la cortes\u00eda m\u00ednima requerida por la educaci\u00f3n. Sin embargo, muchas de esas personas han sido las m\u00e1s ricas espiritualmente en una iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 usted haya o\u00eddo algo de lo mucho que se dice en la Palabra de Dios en cuanto a los pobres.  Dios ha se\u00f1alado claramente desde el libro de G\u00e9nesis hasta el de Apocalipsis, que \u00c9l tiene inter\u00e9s en los pobres y les ha tratado con gran consideraci\u00f3n. No importa a que ciudad o regi\u00f3n del mundo nos refiramos, es evidente que las personas de menos recursos o que han traspasado el umbral de la pobreza, no suelen recibir un trato justo o considerado. Mientras las personas sigan siendo seres humanos naturales, que no han nacido espiritualmente de nuevo, los pobres ocupar\u00e1n en este mundo un lugar inferior en varios aspectos de la vida social. De esta manera, la \u00fanica esperanza para ellos es el Se\u00f1or Jesucristo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escuchemos lo que la Biblia dice al respecto.  En el libro de Job, cap\u00edtulo 5, vers\u00edculo 15, leemos: \u00c9l libra de la espada al pobre, de la boca de los malvados y de la mano del violento; por eso, el necesitado tiene esperanza. Y tambi\u00e9n, en el cap\u00edtulo 36, del mismo libro de Job, vers\u00edculo 15, leemos: Al pobre librar\u00e1 de su pobreza;  en la aflicci\u00f3n despertar\u00e1 su o\u00eddo.  Luego en el Salmo 9, vers\u00edculo 18 dice: El menesteroso no para siempre ser\u00e1 olvidado, ni la esperanza de los pobres perecer\u00e1 perpetuamente.  Tambi\u00e9n en el Salmo 68, vers\u00edculo 10, leemos: Los que son de tu grey han morado en ella (en tu presencia, en tu heredad); por tu bondad, Dios, has provisto para al pobre.  Y el Salmo 69, vers\u00edculo 33 dice: Porque el Se\u00f1or oye a los menesterosos.  Y tambi\u00e9n, en el Salmo 72, vers\u00edculos 12 y 13, leemos: \u00c9l librar\u00e1 al menesteroso que clame y al afligido que no tiene quien le socorra.  Tendr\u00e1 misericordia del pobre y del menesteroso; salvar\u00e1 la vida de los pobres. Y despu\u00e9s, en el Salmo 102:17, leemos: Habr\u00e1 considerado la oraci\u00f3n de los desvalidos y no habr\u00e1 desechado el ruego de ellos. Y as\u00ed, como podemos comprobar, en numerosos pasajes B\u00edblicos, las Sagradas Escrituras hablan de los pobres y de la preocupaci\u00f3n de Dios por ellos. En el hermoso Salmo 45, encontramos que llegar\u00e1 uno que reinar\u00e1 sobre esta tierra en justicia.  Y, en Isa\u00edas, cap\u00edtulo 11,  el profeta nos present\u00f3 a Aquel que  juzgar\u00e1 con justicia a los pobres.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios tuvo mucho que decir sobre el maltrato  a los pobres en este mundo por parte de los ricos y de aquellos que ocupan el poder. Alg\u00fan d\u00eda ellos  tendr\u00e1n que responder ante Dios por las injusticias que hayan cometido.  Pero los pobres pueden ser ricos en los bienes espirituales, disfrutar de la solidaridad de sus hermanos en la fe y, por encima de todo, confiar en la provisi\u00f3n de Dios pasa sus necesidades.  Ahora, el vers\u00edculo 6 de este cap\u00edtulo 2 de la ep\u00edstola de Santiago, dice: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero vosotros hab\u00e9is afrentado al pobre. \u00bfNo os oprimen los ricos y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se nos revelan algunas de las injusticias sociales de aquellos tiempos, cuando los pobres no pod\u00edan hacer frente a las devoluciones de los pr\u00e9stamos y eran llevados ante los tribunales de justicia. Aun en los primeros tiempos de la predicaci\u00f3n del Evangelio y del crecimiento inicial de la iglesia, el pecado humano se encontraba en plena actividad, mostrando las peores facetas de la ambici\u00f3n y la codicia, practicadas en los sectores m\u00e1s d\u00e9biles, m\u00e1s vulnerables de la sociedad. Y aun en nuestro tiempo, en algunas sociedades, las personas que poseen grandes fortunas tienen muchas m\u00e1s posibilidades de eludir la acci\u00f3n de la justicia, que las personas de pocos recursos econ\u00f3micos. Ahora, el vers\u00edculo 7 de este cap\u00edtulo 2 de la ep\u00edstola de Santiago, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00ab\u00bfNo blasfeman ellos el buen nombre que fue invocado sobre vosotros?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed se dej\u00f3  claro que cuando alguien maltrataba a los necesitados, estaba blasfemando el nombre de Cristo. Y el vers\u00edculo 8, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi en verdad cumpl\u00eds la Ley suprema, conforme a la Escritura: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo, bien hac\u00e9is\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol les estaba diciendo que si alguien quer\u00eda agradar a Dios, obedecerle y cumplir con su responsabilidad, estaba claro lo que ten\u00eda que hacer. Y entonces expuso aquella ley suprema de la Escritura: amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Este era el resumen de toda la Ley de Mois\u00e9s que ten\u00eda que ver con las relaciones humanas. Y el vers\u00edculo 9, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero si hac\u00e9is acepci\u00f3n de personas, comet\u00e9is pecado y qued\u00e1is convictos por la Ley como transgresores\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ellos mostraban favoritismo entre las personas, deb\u00edan recordar que la ley condenaba cualquier discriminaci\u00f3n entre ricos y pobres. Algunos podr\u00edan alegar que no hab\u00edan cometido pecados condenados por la ley, pero a aquellas personas hab\u00eda que recordarles un detalle muy importante. Escuchemos lo que les dijo el ap\u00f3stol Santiago en el vers\u00edculo que leeremos a continuaci\u00f3n, el vers\u00edculo 10 de este segundo cap\u00edtulo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofenda en un punto, se hace culpable de todos\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed Santiago no quiso decir que si uno hab\u00eda quebrantado un mandamiento, los hab\u00eda quebrantado todos. El ap\u00f3stol estaba diciendo que uno era culpable de quebrantar los mandamientos, no importando cu\u00e1l de ellos hab\u00eda quebrantado. Por ejemplo, un hombre pod\u00eda estar en la c\u00e1rcel como un asesino, mirar hacia el otro lado del pasillo y decirle a otro prisionero: \u00abBueno, yo no soy un ladr\u00f3n; nunca he quebrantado esa ley\u00bb. Y aunque as\u00ed fuera, de todas maneras estaba preso como asesino. Pero, estimado oyente, no es necesario ir a la c\u00e1rcel para encontrar estas actitudes. Usted encontrar\u00e1 individuos en la sociedad, en la vida normal, que miran con desprecio a otras personas porque creen no haber cometido faltas graves ni injusticias tan graves como ellas. No olvidemos que todos nosotros estamos ante Dios como personas que, de alguna u otra manera  hemos quebrantado la ley.  Ahora el vers\u00edculo11 de este cap\u00edtulo 2 de la ep\u00edstola de Santiago, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPues el que dijo: No cometer\u00e1s adulterio, tambi\u00e9n ha dicho: No matar\u00e1s. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la Ley.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O sea, que al quebrantar una ley espec\u00edfica, uno se convert\u00eda en un transgresor, en alguien que hab\u00eda violado la ley. Y el vers\u00edculo 12 a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed hablad y as\u00ed haced, como los que hab\u00e9is de ser juzgados por la ley de la libertad\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed vemos que la ley de la libertad es la ley de Cristo. El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo en Juan 14:15: Si me am\u00e1is, guardad mis mandamientos.  \u00bfCu\u00e1l fue Su mandamiento? Lo leemos en Juan 15:12, donde El dijo: Este es mi mandamiento: Que os am\u00e9is unos a los otros como yo os he amado. Y ahora, en el vers\u00edculo 13 de este cap\u00edtulo 2 de la ep\u00edstola de Santiago, leemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPorque juicio sin misericordia se har\u00e1 con aquel que no haga misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cuenta la historia de un matrimonio de grandes recursos econ\u00f3micos que, habiendo organizado una fiesta para algunos amigos, esa noche decidieron  hacer algo diferente.  As\u00ed fue que se dirigieron a la parte pobre de esa ciudad, donde hab\u00eda una misi\u00f3n para los pobres en la que se predicaba el evangelio. Y en esta ocasi\u00f3n se sentaron en la parte de atr\u00e1s del auditorio. Este matrimonio nunca hab\u00eda tenido la oportunidad de escuchar el Evangelio claramente expuesto. Pero esa noche, al escuchar el mensaje, sus corazones fueron conmovidos y se vieron a s\u00ed mismos como pecadores y entonces pasaron al frente, mezcl\u00e1ndose en un grupo pobremente vestidas, para aceptar a Cristo como su Salvador. Como resultado de su experiencia espiritual, el matrimonio sinti\u00f3 un gran inter\u00e9s por ayudar a la gente de esa \u00e1rea deprimida de la ciudad y se convirtieron en misioneros, estableciendo un hogar para mujeres j\u00f3venes problem\u00e1ticas y desamparadas. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, necesitamos reconocer hoy que considerarnos superiores a otros y mirarlos con desprecio constituye una actitud pecaminosa. No importa quienes sean esas otras personas, ante Dios ellas se encuentran en el mismo nivel que nosotros. Somos todos pecadores y necesitamos acudir al pie de la cruz para aceptar al Se\u00f1or Jesucristo como Salvador. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cuenta que hace muchos a\u00f1os en Londres, Inglaterra, hab\u00eda un joven predicador muy elocuente, que en cierta ocasi\u00f3n fue invitado a visitar un hogar muy prominente, donde tendr\u00eda lugar un programa musical especial.  En ese programa se presentaba una joven que estaba entusiasmando a toda la ciudad de Londres por su forma de cantar y actuar.  Cuando ella finaliz\u00f3 su actuaci\u00f3n de esa noche, recibi\u00f3 una gran ovaci\u00f3n de los presentes y entonces, el joven predicador, comenz\u00f3 a abrirse paso a trav\u00e9s de la multitud que se hab\u00eda reunido alrededor de ella para felicitarla y aplaudirla.  Cuando al fin pudo acercarse a ella y logar que le prestara atenci\u00f3n, le dijo: \u00abSe\u00f1orita, mientras usted estaba cantando yo estaba pensando, de cu\u00e1n enormemente se beneficiar\u00eda la causa de Cristo si usted se dedicara a s\u00ed misma y a sus talentos al Se\u00f1or\u00bb.  Pero, continu\u00f3 diciendo el joven: \u00abUsted es tan pecadora como el peor pecador de esta ciudad. Pero me agrada decirle que la sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, le limpiar\u00e1 a usted de todos sus pecados, si usted se acerca a \u00c9l\u00bb.  Esta se\u00f1orita gir\u00f3 su cabeza de manera muy altiva  y le dijo: \u00abUsted me est\u00e1 insultando, se\u00f1or\u00bb.  Y trat\u00f3 de alejarse del lugar.  Este joven le dijo entonces: \u00abSe\u00f1orita, no trat\u00e9 de ofenderla, pero estoy orando para que el Esp\u00edritu de Dios la convenza a usted\u00bb.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien, todos se retiraron y esa noche esta joven no pod\u00eda dormir.  Y a las dos de la ma\u00f1ana se arrodill\u00f3 al lado de su cama y orando, acept\u00f3 a Cristo como su Salvador. Despu\u00e9s se sent\u00f3 y, poni\u00e9ndose a pensar en lo que acababa de ocurrir,  ella, que se llamaba Charlotte Elliot, escribi\u00f3 estas palabras de un himno favorito, traducido pr\u00e1cticamente a todos los idiomas y conocido universalmente. Merece la pena recordar aqu\u00ed la letra: \u00abTal como soy de pecador, sin m\u00e1s confianza que tu amor, ya que me llamas vengo a ti, Cordero de Dios heme aqu\u00ed. Tal como soy, buscando paz en mi desgracia y mal tenaz, un gran conflicto siento en m\u00ed, Cordero de Dios, heme aqu\u00ed. Tal como soy, me acoger\u00e1s, perd\u00f3n y alivio me dar\u00e1s, pues tu promesa ya cre\u00ed. Cordero de Dios, heme aqu\u00ed\u00bb. Estimado oyente, esta es la base sobre la cual todos los seres humanos, aparte de su situaci\u00f3n en la sociedad o sus condiciones personales, necesitan venir a Cristo para iniciar una relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien, estimado oyente, vamos a detenernos aqu\u00ed por hoy.  Continuaremos con otro tema en nuestro pr\u00f3ximo programa. Y le sugerimos leer el resto de este cap\u00edtulo, que esperamos terminar en nuestro pr\u00f3ximo encuentro, para que pueda seguir m\u00e1s de cerca el desarrollo del mismo, <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Santiago 2:1-13 Continuamos hoy, amigo oyente, nuestra marcha por la ep\u00edstola de Santiago. Nos encontramos en una porci\u00f3n de las Escrituras, que abarca los cap\u00edtulos 1 al 3, en la que podemos ver que Dios prueba la fe por diferentes m\u00e9todos. Hemos visto que \u00c9l pone a prueba la fe mediante dificultades o adversidades, pero &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-santiago-21-13\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de Santiago 2:1-13\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8772","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8772","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8772"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8772\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8772"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8772"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8772"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}