{"id":8829,"date":"2016-03-07T20:42:07","date_gmt":"2016-03-08T01:42:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-2-pedro-221-22\/"},"modified":"2016-03-07T20:42:07","modified_gmt":"2016-03-08T01:42:07","slug":"estudio-biblico-de-2-pedro-221-22","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-2-pedro-221-22\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de 2 Pedro 2:21-22"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>2 Pedro 2:21-22<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, continuamos avanzando por la segunda ep\u00edstola del Ap\u00f3stol Pedro. Nos encontramos ya al final del cap\u00edtulo 2, que constituye la tercera gran divisi\u00f3n de esta ep\u00edstola, que hemos titulado \u00abLa apostas\u00eda tra\u00edda por los maestros falsos\u00bb. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para mantener la relaci\u00f3n con lo dicho en el vers\u00edculo 20 de este cap\u00edtulo, con el cual finalizamos nuestro programa anterior, vamos a leerlo nuevamente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abCiertamente, si habi\u00e9ndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo por el conocimiento del Se\u00f1or y Salvador Jesucristo, enred\u00e1ndose otra vez en ellas son vencidos, su \u00faltimo estado viene a ser peor que el primero.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquellos apostatas ten\u00edan un conocimiento intelectual de Cristo. Hasta cierto punto conoc\u00edan la verdad, pero no amaban la verdad. Rechazaban la fe que una vez hab\u00edan profesado tener y se hab\u00edan convertido en esclavos de alg\u00fan tipo de corrupci\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay personas que parecen sentirse satisfechas por vivir una apariencia de religi\u00f3n, por pertenecer a una determinada iglesia. No creen que la Biblia sea la Palabra autorizada de Dios para la hora actual. Pero colocan mucho \u00e9nfasis en el amor, la hermandad y la solidaridad. Algunas pueden jactarse de que su congregaci\u00f3n se re\u00fana en un hermoso edificio y manifiestan disfrutar de un culto o servicio religioso agradable, que las hace sentir bien. Y como se sienten horrorizadas cuando escuchan o leen noticias sobre el crimen, las diversas clases de violencia y toda violaci\u00f3n de las leyes en general, podemos decir que han escapado de las contaminaciones del mundo, es decir, a los aspectos externos del pecado y la maldad humanas, pero no se han librado de la corrupci\u00f3n interna y personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El vers\u00edculo continu\u00f3 diciendo por el conocimiento del Se\u00f1or y Salvador Jesucristo. No se trat\u00f3 de un caso en el que ellos no hubieran escuchado el Evangelio, Lo hab\u00edan escuchado. Hay personas que escuchan estudios B\u00edblicos y predicaciones pero, en el fondo, tienen que admitir que no creen realmente en nada e incluso dudan de la existencia de Dios. Esas personas conocen el Evangelio y el ap\u00f3stol Pedro dijo que, en esos casos, en su tiempo, si tales personas se enredaban de nuevo en las contaminaciones del mundo, hab\u00edan sido vencidas y su \u00faltimo estado llegaba a ser peor que el primero. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que en este cap\u00edtulo 2, hemos visto que el ap\u00f3stol Pedro trat\u00f3 muy decidida y definitivamente sobre la apostas\u00eda que estaba llegando a la iglesia por medio de unos falsos maestros que se estaban introduciendo sigilosamente para propagar ense\u00f1anzas y doctrinas err\u00f3neas, ense\u00f1ando aquello que era contrario a la Palabra de Dios. Pedro dijo que pervert\u00edan, distorsionaban la verdad de Dios y lo hac\u00edan para obtener ventajas, para su propio beneficio. Aquellos maestros se enaltec\u00edan a s\u00ed mismos en vez de exaltar a Cristo. No usaban realmente la totalidad de la Palabra de Dios sino que se limitaban a utilizar o manipular algunos vers\u00edculos para revestir a sus ense\u00f1anzas de una aureola de piedad. Usaban falsamente palabras que impresionaban bajo las cuales ocultaban sus creencias err\u00f3neas. Trataban de transmitir la imagen de que eran personas intelectuales, de buena preparaci\u00f3n cultural, cuando en realidad su objetivo era el de obtener ganancias. Otra caracter\u00edstica v\u00e1lida para identificar a ese tipo de maestros es que generalmente ocultan el hecho de estar dominados por alg\u00fan vicio, deseo desenfrenado o pasi\u00f3n. No se trata de luchar contra las creencias de nadie ni contra ning\u00fan grupo, pues nos hemos limitado a exponer las advertencias del ap\u00f3stol Pedro ante estos casos y a contrastar estas conductas con la \u00e9tica que la Palabra de Dios exige a todos los creyentes y, de forma m\u00e1s concreta, a los que ense\u00f1an Su Palabra. Alg\u00fan d\u00eda Dios pondr\u00e1 al descubierto a cada uno y como Juez justo emitir\u00e1 Su juicio. Y vamos a leer, entonces,  en este cap\u00edtulo 2, el vers\u00edculo 21: <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que, despu\u00e9s de haberlo conocido, volverse atr\u00e1s del santo mandamiento que les fue dado.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed vemos que Pedro concluy\u00f3 esta parte de su exposici\u00f3n diciendo que, en realidad, hubiera sido mejor para ellos no haber llegado a conocer el camino de la justicia que, habi\u00e9ndolo conocido, apartarse del Evangelio.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un profesor de Teolog\u00eda, el Dr. Gaebelein sol\u00eda decir algo que ya hemos citado en alguna otra ocasi\u00f3n. En una ocasi\u00f3n, al terminar un serm\u00f3n de predicaci\u00f3n del Evangelio les dijo a sus oyentes: \u00abEstimados amigos: si ustedes vinieron hoy a escucharme sin haber sido salvos y salen de este lugar sin haber sido salvos, yo me convertir\u00e9 en el mayor enemigo que ustedes hayan tenido jam\u00e1s, porque han escuchado el Evangelio y nunca podr\u00e1n ir a la presencia de Dios y decirle que nunca han escuchado el Evangelio. Ustedes lo han escuchado, y entonces su situaci\u00f3n ser\u00e1 peor para ustedes cuando Dios pronuncie su juicio, que para cualquier pagano que se encuentre hoy en el lugar m\u00e1s remoto de la tierra\u00bb. Hasta aqu\u00ed la cita. Continuemos leyendo ahora el \u00faltimo vers\u00edculo de este cap\u00edtulo 2, el vers\u00edculo 22:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPero les ha acontecido lo que con verdad dice el proverbio: El perro vuelve a su v\u00f3mito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pedro se refiri\u00f3 a los maestros falsos usando el t\u00e9rmino \u00abperro\u00bb. Por cierto, para la mentalidad jud\u00eda no hab\u00eda nada inferior a un perro. Aqu\u00ed tenemos la frase el perro vuelve a su v\u00f3mito. Pedro estaba citando al libro de los Proverbios cap\u00edtulo 26, vers\u00edculo 11, para mostrar que aquellos maestros volver\u00edan a su condici\u00f3n verdadera, natural, que no hab\u00eda cambiado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y el vers\u00edculo prosigue con la frase Y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. Podr\u00edamos decir que Sim\u00f3n Pedro nos present\u00f3 la \u00abpar\u00e1bola de la puerca pr\u00f3diga\u00bb. Quiz\u00e1s nunca hayamos o\u00eddo hablar de la puerca pr\u00f3diga, pero aqu\u00ed est\u00e1. Por supuesto, est\u00e1 basada en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, relatada en el Evangelio de Lucas, cap\u00edtulo 15, vers\u00edculos 11 al 32, y que fue una de las par\u00e1bolas m\u00e1s importantes pronunciadas por el Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay quienes adoptan una posici\u00f3n extrema y dicen que \u00abuno no puede predicar el evangelio de esa par\u00e1bola\u00bb. El autor de estos estudios b\u00edblicos, el Dr. J. Vernon McGee, relataba que la primera ocasi\u00f3n en que \u00e9l pas\u00f3 al frente en una reuni\u00f3n, fue en una peque\u00f1a ciudad, en la zona sur del estado de Oklahoma, en los Estados Unidos. El pas\u00f3 al frente y se arrodill\u00f3, y todo lo que \u00e9l pod\u00eda recordar de esa noche, es que el predicador habl\u00f3  del Hijo Pr\u00f3digo.  \u00c9l recordaba las figuras ret\u00f3ricas que el predicador utiliz\u00f3; tom\u00f3 al personaje principal, al hijo pr\u00f3digo,  y lo present\u00f3 llev\u00e1ndolo por todos los lugares de vida licenciosa que habr\u00eda podido recorrer en su b\u00fasqueda de satisfacci\u00f3n.  El profesor McGee dijo que estaba convencido de que ese hab\u00eda sido un mensaje muy efectivo, y con certeza otras personas fueron salvas en aquella noche, aunque nadie se preocup\u00f3 por explicar algo en cuanto al evangelio, y \u00e9l no lleg\u00f3 a comprenderlo en esa ocasi\u00f3n, aunque su coraz\u00f3n estaba abierto para aceptarlo y recibirlo.  M\u00e1s adelante, contaba el Dr. McGee, su vida demostr\u00f3 que \u00e9l no hab\u00eda sido realmente salvo en aquella noche. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, en realidad, la historia del hijo pr\u00f3digo no relat\u00f3 la forma en que un pecador se convirti\u00f3 en un hijo, sino m\u00e1s bien, la manera en que un hijo se implic\u00f3 en una vida de pecado. Tal como nos relat\u00f3 el evangelista Lucas, aquella fue una historia familiar. Recordemos el argumento: un padre ten\u00eda dos hijos. Uno de ellos, el m\u00e1s joven, quiso salir del hogar para dirigirse a un pa\u00eds lejano. El suyo, fue un pecado que consisti\u00f3 en lo apreciar la compa\u00f1\u00eda de su familia y los bienes que se encontraban cercanos. Las cosas que lo rodeaban no le resultaban tan atractivas; lo que realmente ejerc\u00eda una atracci\u00f3n, un encanto sobre \u00e9l eran los lugares lejanos. Creemos que uno de los factores m\u00e1s atractivos del pecado es su misterio. Dice un antiguo proverbio que la yerba es m\u00e1s verde del otro lado de la cerca. El refranero espa\u00f1ol incluye tambi\u00e9n el siguiente refr\u00e1n: \u00abfruta prohibida m\u00e1s apetecida\u00bb. Estos refranes describen los deseos y motivaciones del hijo pr\u00f3digo. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que el joven sali\u00f3 de su hogar y pronto se encontr\u00f3 viviendo la gran vida, es decir, lo que \u00e9l entend\u00eda por pas\u00e1rselo en grande. Mientras tuvo mucho dinero, los que eran amigos en la prosperidad le acompa\u00f1aron, pero a medida que la fortuna se consum\u00eda, fueron desapareciendo. Al fin nuestro personaje termin\u00f3 teniendo que salir a buscar un puesto de trabajo y lo \u00fanico que pudo conseguir fue emplearse al servicio de un criador de cerdos. Cuando el Se\u00f1or al relatar esta par\u00e1bola, mencion\u00f3 este detalle, los publicanos y fariseos que lo escuchaban debieron hacer una mueca de repulsi\u00f3n, porque un joven jud\u00edo no pod\u00eda caer m\u00e1s bajo. Podemos decir que lleg\u00f3 al fondo mismo de un pozo, porque prob\u00f3 todas las pr\u00e1cticas inmorales de aquella \u00e9poca, todos los placeres disponibles para el que ten\u00eda el dinero necesario. El hecho mismo de vivir en una pocilga aliment\u00e1ndose con los cerdos describ\u00eda su situaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reiteramos que la par\u00e1bola no ense\u00f1aba o describ\u00eda primordialmente como un pecador se salvaba, sino que revelaba el coraz\u00f3n del padre, que no solamente salvar\u00eda a un pecador, sino que recibir\u00eda a un hijo que se hab\u00eda alejado y pecado. Alguien pregunt\u00f3 en una ocasi\u00f3n a un erudito B\u00edblico: \u00absupongamos que este joven hubiera muerto en la pocilga, \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sido de \u00e9l? Entonces \u00e9l respondi\u00f3: \u00abBueno, si \u00e9l hubiera muerto en la pocilga, de una cosa estoy seguro; y es de que no habr\u00eda sido un cerdo muerto, porque \u00e9l era un hijo\u00bb. Hasta aqu\u00ed la cita. El joven era un hijo cuando sali\u00f3 del hogar; continu\u00f3 siendo un hijo cuando lleg\u00f3 al pa\u00eds lejano, cuando estaba viviendo en el pecado, y tambi\u00e9n cuando se encontraba en la pocilga. Y como era un hijo, pronunci\u00f3 unas palabras que ning\u00fan cerdo habr\u00eda podido concebir en su mente, porque despu\u00e9s de todo, ellos estaban viviendo en su entorno natural. Entonces, al pensar que su padre estaba en la gran mansi\u00f3n familiar, con siervos a su servicio que viv\u00edan mejor que un hijo de la familia como \u00e9l, dijo: Me levantar\u00e9 e ir\u00e9 a mi padre. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, \u00bfqu\u00e9 har\u00eda el padre con ese joven cuando \u00e9ste llegara al hogar? Bueno, seg\u00fan la ley de Mois\u00e9s, como vemos en el libro de Deuteronomio, cap\u00edtulo 21, vers\u00edculos 18 al 21, tendr\u00eda que haber sufrido la muerte por lapidaci\u00f3n, pero esto no fue lo que ocurri\u00f3. Al llegar a su hogar le expres\u00f3 a su padre la siguiente confesi\u00f3n: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.  Pero su padre no lo dej\u00f3 terminar. Uno habr\u00eda esperado que lo hubiera sometido a una sesi\u00f3n de latigazos, o que le hubiera impuesto alg\u00fan otro castigo por haber deshonrado el nombre de la familia, por los disgustos que hab\u00eda causado y por haber gastado una verdadera fortuna, es decir, un castigo ejemplar para que le sirviera como lecci\u00f3n.  Pero, eso no fue lo que ocurri\u00f3, estimado oyente. El joven ya hab\u00eda sufrido su castigo en el pa\u00eds lejano. Es que todos los hijos pr\u00f3digos espirituales siempre han tenido su castigo cuando se encontraron lejos de su hogar. Cuando regresan a su Padre celestial, siempre tiene lugar un banquete, una fiesta, la mejor ropa para vestir al reci\u00e9n llegado, y un anillo en su dedo, como en la par\u00e1bola, en la que vemos que comenz\u00f3 la celebraci\u00f3n de una fiesta. All\u00ed se encontraba la verdadera diversi\u00f3n, y no en el camino que condujo a la pocilga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo interesante de todo este pasaje es que el Ap\u00f3stol Pedro dijo en este vers\u00edculo 22 que la puerca lavada volv\u00eda a revolcarse en el lodo. Supongamos que cuando el hijo pr\u00f3digo sali\u00f3 de la pocilga se hubiera llevado consigo a uno de los cerdos. Al llegar a su casa, como el aroma que desped\u00eda el hijo no ser\u00eda muy agradable que digamos, ni apropiado para reiniciar su vida en aquella casa, y entonces seguramente se dio un buen ba\u00f1o, antes de vestir las ropas nuevas que le hab\u00edan ofrecido. Ahora, continuando con nuestra suposici\u00f3n, el cerdo que lo acompa\u00f1ara tambi\u00e9n necesitaba un buen ba\u00f1o; as\u00ed que lo habr\u00edan lavado, acicalado y perfumado, Imaginemos entonces a aquel cerdo pase\u00e1ndose por la casa con ese aspecto renovado con su nueva imagen pero, al poco tiempo, con su inquietud, el cerdo habr\u00eda dado a entender que su nueva residencia no le gustaba. Como es l\u00f3gico su amigo se habr\u00eda extra\u00f1ado, porque \u00e9l mismo se encontraba mejor que nunca en toda su vida. Pero el cerdo, por su propia naturaleza echar\u00eda mucho de menos a su familia, a la pocilga, al lodo en el cual pod\u00eda saltar y revolcarse y al alimento habitual de las algarrobas y los desperdicios. As\u00ed que, finalmente, el cerdo habr\u00eda sentido lo mismo que en su momento hab\u00eda sentido el hijo pr\u00f3digo, pero al rev\u00e9s. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor de estos estudios b\u00edblicos, el Dr. J. Vernon McGee contaba que \u00e9l tuvo el privilegio de ser el Pastor de una iglesia muy grande en la ciudad de los \u00c1ngeles en el estado de California, despu\u00e9s del a\u00f1o 1949.  Esa fue una \u00e9poca en que la poblaci\u00f3n de este estado comenz\u00f3 a experimentar un gran crecimiento, dando lugar a la construcci\u00f3n de nuevos edificios y urbanizaciones. Llegaron americanos y gente procedente de muchos pa\u00edses. Este crecimiento fue evidente tambi\u00e9n en la iglesia que pastoreaba el Dr. McGee, quien estaba muy agradecido a Dios por el aumento registrado en la membres\u00eda de la congregaci\u00f3n, y porque le permiti\u00f3 tener esa responsabilidad en un per\u00edodo crucial para el desarrollo y futuro de esa iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue aquel un tiempo de alegr\u00eda porque tantas personas se volvieron al Se\u00f1or. El problema, para \u00e9l, era como diferenciar a los cristianos profesantes &#8211; es decir, a aquellos que lo manifestaban de palabra&#8212; de aquellos creyentes verdaderos, que hab\u00edan experimentado un renacer espiritual. Era una tarea confusa, dif\u00edcil pero en aquellos a\u00f1os el profesor aprendi\u00f3 muchas cosas valiosas, al recordar las lecciones de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo. Una de ellas fue comprobar que en un extremo del camino de la vida se encontraba la casa del Padre celestial, y en el otro extremo y figurativamente hablando, una pocilga. Y en ese camino, siempre hab\u00eda hijos pr\u00f3digos que estaban regresando, que manifestaban deseos de regresar a la casa del Padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y tambi\u00e9n cont\u00f3 el profesor que en cierta ocasi\u00f3n pudo conversar con el hijo de un predicador que fue a visitarle; un joven elegante y apuesto.  Hab\u00eda llegado a Hollywood para tratar de obtener una posici\u00f3n en el cine, pero a\u00fan cuando ten\u00eda cierto atractivo, le faltaba esa vocaci\u00f3n o carisma que se necesitaba para la lograr apoyo dentro de la profesi\u00f3n y no pudo lograr la posici\u00f3n en primera l\u00ednea que ambicionaba. Fue consciente de que hab\u00eda tomado una decisi\u00f3n apresurada. Para \u00e9l \u00e9sta fue una experiencia traum\u00e1tica y comenz\u00f3 a frecuentar compa\u00f1\u00edas poco recomendables y a practicar ciertos vicios. Fue consciente de que estaba malogrando su vida; a veces sent\u00eda como si se estuviera hundiendo y otras,  que se encontraba en una pendiente, descendiendo cada vez a mayor velocidad hacia situaciones irreversibles. Pero \u00e9l era un hijo, y no un cerdo y entonces sinti\u00f3 nostalgia por su padre, por su hogar. En realidad era un hijo `pr\u00f3digo. Al verse en esa situaci\u00f3n, fue a conversar con el Dr. McGee y le dijo: \u00abMi padre es un hombre extraordinario. Pero yo he defraudado su confianza con mi proceder, porque no me he comportado con \u00e9l y el resto de la familia como debiera, y no se cual ser\u00e1 la reacci\u00f3n de mi padre cuando me vea regresar. No s\u00e9 si me recibir\u00e1 o no\u00bb. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pastor McGee le pregunt\u00f3 si \u00e9l podr\u00eda llamar por tel\u00e9fono al padre de este joven, y este joven le pidi\u00f3 que por favor lo hiciera. El pastor le dijo: \u00abSi tu padre no quiere hablar contigo, pues, simplemente me despedir\u00e9 de \u00e9l\u00bb.  De modo que llamaron por tel\u00e9fono al padre, quien result\u00f3 ser un pastor de otra congregaci\u00f3n, y un hombre muy amable. Despu\u00e9s de intercambiar los cumplidos de rigor, el pastor McGee percibi\u00f3 que su interlocutor se estaba preguntando para qu\u00e9 le habr\u00eda llamado. Entonces, le dijo, \u00abtengo alguien aqu\u00ed en mi oficina que quisiera hablar con usted\u00bb. Inmediatamente el padre sinti\u00f3 que se trataba de su hijo. El sab\u00eda que su hijo no era un extra\u00f1o, no era como los cerdos de la par\u00e1bola y entonces pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfes mi hijo?\u00bb y al comprobar que as\u00ed era, pidi\u00f3 hablar con \u00e9l.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ponerse al tel\u00e9fono, el joven comenz\u00f3 a sollozar, y seguramente el padre tambi\u00e9n. El pastor sali\u00f3 entonces de su oficina para dejarlos en la intimidad y entr\u00f3 una vez que el joven hab\u00eda colgado y apenas pudo decirle, por la emoci\u00f3n \u00abregreso al hogar\u00bb. Volviendo a su experiencia en el pastorado, el profesor McGee afirm\u00f3 que la transici\u00f3n de unos y otros, creyentes genuinos o no genuinos, es a veces confusa. Figurativamente hablando, y utilizando nuevamente los t\u00e9rminos de la par\u00e1bola, consideraba que los hijos pr\u00f3digos se encontraban al otro lado del camino, descendiendo en direcci\u00f3n a la pocilga. Para aumentar la confusi\u00f3n, a veces alguien que se encontraba  en la pocilga sal\u00eda de ella y parec\u00eda querer dirigirse a la casa del padre; no les gustar\u00eda este lugar, porque por naturaleza, pertenec\u00edan a la pocilga, pero de todas formas, exteriormente lavados de la impureza de ese lugar miserable se convert\u00edan en personas religiosas e incluso, lograban destacarse en la iglesia. Claro que el pastor no pod\u00eda percibir el car\u00e1cter genuino o no de estas personas, porque exteriormente no se notaba la diferencia; pero en el interior del coraz\u00f3n, los salidos del lugar miserable prefer\u00edan, en su vida fuera de la iglesia, la impureza de su ambiente natural, as\u00ed como los cerdos prefieren el lodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia desgraciadamente muestra que personas que han utilizado un vocabulario cristiano, que han cumplido con las actividades de su congregaci\u00f3n, han cumplido todas las formalidades para ocupar responsabilidades en cargos, e incluso  todas sus relaciones o amistades las consideraban cristianas. Un d\u00eda se alejan y sorprenden a todos con conductas extra\u00f1as a la moral y \u00e9tica cristianas basadas en la Biblia. En esos casos, hay que dejar pasar el tiempo, antes de precipitarse a juzgar definitivamente a tales personas. Ahora si estos individuos permanecen en esa situaci\u00f3n que Dios desaprueba, porque se sienten c\u00f3modas en el lugar miserable ilustrado por la pocilga de la par\u00e1bola, entonces quiere decir que nunca fueron hijos del padre, es decir, que nunca fueron creyentes genuinos, transformados por el mensaje del Se\u00f1or Jesucristo, o sea, por el Evangelio, que es poder de Dios para salvaci\u00f3n a todo aquel que cree. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta dualidad entre la profesi\u00f3n exterior de una persona y su verdadera condici\u00f3n interior, espiritual, suele darse por diversos motivos personales, familiares o sociales que tienen poco o nada que ver con la doctrina cristiana, con una aut\u00e9ntica actitud de entrega al Se\u00f1or Jesucristo. Esta es una evidencia de la apostas\u00eda y realmente, si uno quiere ver el destino final de los que mantienen una actitud de rebeli\u00f3n contra Dios, puede contemplar una imagen terrible, dram\u00e1tica, en los cap\u00edtulos 17 y 18 del libro de Apocalipsis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado oyente, con estas consideraciones llegamos al final del cap\u00edtulo 2 de esta segunda ep\u00edstola del ap\u00f3stol Pedro. Y como esperamos continuar contando con su atenci\u00f3n y compa\u00f1\u00eda en este recorrido que estamos llevando a cabo por el texto de esta carta, le sugerimos que se anticipe a nuestro pr\u00f3ximo encuentro y lea por s\u00ed mismo la mitad del tercer cap\u00edtulo de esta segunda ep\u00edstola de Pedro. Le agradecemos la atenci\u00f3n que dedica a este estudio y le esperamos, entonces, en nuestro pr\u00f3ximo programa.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>2 Pedro 2:21-22 Estimado oyente, continuamos avanzando por la segunda ep\u00edstola del Ap\u00f3stol Pedro. Nos encontramos ya al final del cap\u00edtulo 2, que constituye la tercera gran divisi\u00f3n de esta ep\u00edstola, que hemos titulado \u00abLa apostas\u00eda tra\u00edda por los maestros falsos\u00bb. Para mantener la relaci\u00f3n con lo dicho en el vers\u00edculo 20 de este cap\u00edtulo, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-2-pedro-221-22\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de 2 Pedro 2:21-22\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8829","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8829","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8829"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8829\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8829"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8829"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8829"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}