{"id":8944,"date":"2016-03-07T20:46:32","date_gmt":"2016-03-08T01:46:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-hageo-210-13\/"},"modified":"2016-03-07T20:46:32","modified_gmt":"2016-03-08T01:46:32","slug":"estudio-biblico-de-hageo-210-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-hageo-210-13\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Hageo 2:10-13"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Hageo 2:10-13<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuamos hoy, amigo oyente, recorriendo este libro del profeta Hageo. Como ya sabe, este libro se encuentra casi al final del Antiguo Testamento, que es la primera parte de La Biblia, la Palabra de Dios.  Estamos en el cap\u00edtulo 2 y hoy vamos a comenzar nuestro estudio en el vers\u00edculo 10.  Este es el cuarto mensaje que present\u00f3 el profeta Hageo.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leamos el vers\u00edculo 10 del cap\u00edtulo 2 de Hageo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA los veinticuatro d\u00edas del noveno mes, en el segundo a\u00f1o de Dar\u00edo, vino palabra del Se\u00f1or por medio del profeta Hageo, diciendo:\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los oyentes habituales que sigue regularmente nuestro estudio recordar\u00e1n que el mensaje anterior del profeta Hageo, portavoz escogido por Dios, fue presentado al pueblo israelita en el mes s\u00e9ptimo, el d\u00eda vig\u00e9simo, que era un d\u00eda especial de fiesta, en el a\u00f1o 520 A.C.  El mensaje que hoy nos ocupa fue presentado el 24 de diciembre del a\u00f1o 520 tambi\u00e9n A.C.  La fecha proviene del registro que se llev\u00f3 a cabo durante el reinado de Dar\u00edo, un gobernante gentil.  En ese tiempo Israel no ten\u00eda ning\u00fan rey, tanto en el trono de Israel, como tampoco en el de Jud\u00e1.   Continuemos ahora leyendo los vers\u00edculos 11 hasta el 13 de este cap\u00edtulo 2 de Hageo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAs\u00ed ha dicho el Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo: 12Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, \u00bfser\u00e1 santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No. 13Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, \u00bfser\u00e1 inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda ser\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 24 de diciembre del a\u00f1o 520 A.C. Hageo, el profeta fue a los sacerdotes y les hizo dos preguntas muy concretas que fueron: Si aquello que es santo toca algo que es inmundo, \u00bfcambiar\u00e1 lo inmundo en algo santo?  La respuesta de los sacerdotes fue un \u00abno\u00bb rotundo. La segunda pregunta fue: Si lo inmundo toma contacto con lo que es limpio y santo, \u00bflo inmundo cambiar\u00e1 lo santo y limpio en algo inmundo?  Y la respuesta fue \u00abs\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas dos preguntas son muy importantes, y por lo tanto vamos a detenernos y considerar algunas cuestiones de trasfondo que nos aclarar\u00e1n el sentido de las mismas.  Veamos cu\u00e1les son las motivaciones que rodeaban a las preguntas del profeta.   Exist\u00edan muchos aspectos de las actividades diarias del pueblo de Israel que no estaban contempladas, ni legisladas en sus detalles, por la ley de Mois\u00e9s.  Es decir, que surg\u00edan ciertas situaciones complicadas, o ten\u00edan que afrontar problemas bastante dif\u00edciles que se les presentaban en la vida diaria, algunos muy complejos, cuyas soluciones no estaban incluidas en la ley de Mois\u00e9s.  Por lo tanto  no hab\u00eda respuestas adecuadas, ni soluciones legales justas ya que las leyes promulgadas por el l\u00edder Mois\u00e9s no inclu\u00eda ciertos temas.  \u00bfC\u00f3mo entonces funcion\u00f3 Israel bajo la ley de Mois\u00e9s, a\u00fan cuando no hab\u00eda ninguna ley espec\u00edfica que daba respuestas a cierta situaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La respuesta se encontraba en la Palabra de Dios.  Aun antes de que muriera Mois\u00e9s, hubo un caso que ilustra muy bien esta cuesti\u00f3n. En el cap\u00edtulo 27 del libro de N\u00fameros, se habla de las hijas de Zelofehad.  La ley de Mois\u00e9s dictaminaba que cuando un hombre mor\u00eda, su hijo heredaba sus posesiones.  Pues, bien, esa ley no contemplaba la situaci\u00f3n de las hijas.  Zelofehad no hab\u00eda tenido ning\u00fan hijo, pero s\u00ed tuvo muchas hijas.  Cuando \u00e9l muri\u00f3, sus hijas quedaban sin herencia porque la ley de Mois\u00e9s no contemplaba ese tipo de situaci\u00f3n. Se presentaron ante Mois\u00e9s y le dijeron: Reconocemos que la ley dice que los hijos varones deben heredar, pero nuestro padre no tuvo ning\u00fan hijo.  Nosotras somos mujeres.  \u00bfQu\u00e9 nos dice acerca de nuestra situaci\u00f3n, \u00bfse perder\u00e1 la herencia?  Mois\u00e9s respondi\u00f3 sabiamente: \u00abtengo que consultar este tema con el Se\u00f1or\u00bb.  As\u00ed es que fue y consult\u00f3 con el Se\u00f1or.  Es muy interesante observar que el Se\u00f1or estaba del lado de esas valientes j\u00f3venes, porque Dios reconoci\u00f3 los derechos de igualdad para la mujer.  Dios dijo: cuando se dio esta ley, Yo dije hijos; pero, eso implicaba a los hijos y a las hijas.  Por tanto, las hijas de Zelofehad hablaron correctamente\u00bb.  As\u00ed es que se legisl\u00f3 una situaci\u00f3n que no estaba contemplada en la ley, pero a partir de entonces en Israel ya no se exclu\u00eda a las hijas como posibles herederas de los bienes de los padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios provey\u00f3 un protocolo adecuado para hacer justicia basada en Sus leyes y que fueron dadas a Mois\u00e9s.  Vamos a ver lo que establec\u00eda la ley de Mois\u00e9s, porque tambi\u00e9n en los tiempos del profeta Hageo se presentaban situaciones muy similares a las que encontramos aqu\u00ed en su libro prof\u00e9tico;  si surg\u00eda alguna cuesti\u00f3n que demandaba una respuesta legal y \u00e9sta no estaba contemplada en la Ley de Mois\u00e9s, entonces se deb\u00eda acudir a la presencia de los sacerdotes y requerirles a ellos un dictamen; la respuesta de los sacerdotes ten\u00eda toda la validez y autoridad comparable a las de la Ley de Mois\u00e9s.  En el libro de Deuteronomio, cap\u00edtulo 17, vers\u00edculos 8 al 9 leemos:  Cuando alguna cosa te fuere dif\u00edcil en el juicio, entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra, y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantar\u00e1s y recurrir\u00e1s al lugar que el Se\u00f1or tu Dios escogiere; y vendr\u00e1s a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere en aquellos d\u00edas, y preguntar\u00e1s; y ellos te ense\u00f1ar\u00e1n la sentencia del juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios mismo escogi\u00f3 ese procedimiento para solventar los conflictos y problemas del pueblo de Israel.  Continuamos leyendo los vers\u00edculos 10 y 11 de ese cap\u00edtulo 17 de Deuteronomio:  Y har\u00e1s seg\u00fan la sentencia que te indiquen los del lugar que el Se\u00f1or escogiere, y cuidar\u00e1s de hacer seg\u00fan todo lo que te manifiesten.  Seg\u00fan la ley que te ense\u00f1en, y seg\u00fan el juicio que te digan, har\u00e1s; no te apartar\u00e1s ni a diestra ni a siniestra de la sentencia que te declaren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por medio de sus palabras Dios quiso respaldar y confirmar que las sentencias dictadas por los sacerdotes ten\u00edan la misma validez que adquir\u00edan las leyes a partir de un veredicto, para casos espec\u00edficos que traten con el mismo asunto.  Ese era el m\u00e9todo pr\u00e1ctico de Dios. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el texto que hoy estudiamos observamos que se present\u00f3 una situaci\u00f3n similar.  Hab\u00eda problemas espec\u00edficos que no estaban contemplados directamente en la ley de Mois\u00e9s, pero s\u00ed estaban incluidos los grandes principios morales, \u00e9ticos y espirituales. Los sacerdotes, por lo tanto, ten\u00edan que conocer toda la Ley muy a fondo para poder juzgar con equidad y justicia. Cuando algo especial suced\u00eda, algo que no estaba tipificado en la ley de Mois\u00e9s, entonces la gente sab\u00eda que ten\u00eda que presentarse ante los sacerdotes y esperar la respuesta que ten\u00eda la validez de un veredicto.  Suponemos que al pasar los a\u00f1os en la historia de esta naci\u00f3n, habr\u00e1 habido m\u00e1s de una la ocasi\u00f3n cuando el pueblo tuvo que utilizar esta f\u00f3rmula legal dada por Dios.  Recordemos que el pueblo estuvo un largo per\u00edodo en cautividad; hab\u00edan pasado setenta a\u00f1os en Babilonia, y s\u00f3lo un peque\u00f1o remanente pudo regresar;  Dios, para animar a su pueblo y mostrarle su gran amor, levant\u00f3 a tres profetas que fueron sus portavoces.  Estos profetas eran hombres completamente diferentes, de car\u00e1cter y personalidad.  Y el profeta que ahora estamos estudiando, Hageo, se destac\u00f3 por su sentido pr\u00e1ctico.   As\u00ed fue como Dios envi\u00f3 a Hageo ante los sacerdotes para formularles dos preguntas sobre unos temas que no ten\u00edan un tratamiento espec\u00edfico dentro de la ley de Mois\u00e9s.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el remanente del pueblo hebreo regres\u00f3, desplegaron entusiasmo y alegr\u00eda para emprender las obras de reconstrucci\u00f3n y edificaci\u00f3n.  Pasaron quince a\u00f1os entre los escombros de Jerusal\u00e9n, sitiados y observados por los enemigos que acampaban en las afueras de las murallas de la ciudad.  Ese fue un pretexto a\u00f1adido a su disculpa por no comenzar a edificar el templo.  Se consolaban y justificaban a s\u00ed mismos porque hab\u00edan perdido el sentido de la solidaridad;  poco a poco se estaban hundiendo en la auto-satisfacci\u00f3n, acallando sus conciencias con el pretexto que:  \u00abNo es todav\u00eda el tiempo de edificar la casa del Se\u00f1or\u00bb.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces, cuando Hageo, enviado y portavoz del Se\u00f1or les llev\u00f3 a meditar sobre esa situaci\u00f3n, y los anim\u00f3 a dar comienza a las obras de la casa de Dios.  Ya mencionamos que algunos de las personas m\u00e1s  ancianas, que hab\u00edan visto el primer templo, comenzaron a llorar y a lamentar, diciendo:  \u00abEse peque\u00f1o templo no vale nada\u00bb.  Pero la gente trabaj\u00f3 esforzadamente unos tres meses.  Sin embargo, hab\u00eda un grupo de personas interesadas y calculadoras que no estaban participando con un buen esp\u00edritu y un coraz\u00f3n lleno de amor por Dios.    Ese grupo de personas comenzaron a hacer reproches a Hageo, dominados por un esp\u00edritu ego\u00edsta.  Dijeron a Hageo: \u00abT\u00fa nos dijiste que fu\u00e9ramos a trabajar y construir el templo, y que Dios nos iba a bendecir.  Nosotros hemos obedecido, pero Dios no est\u00e1 bendiciendo\u00bb.  De modo que, debido a esa situaci\u00f3n tan delicada, Dios envi\u00f3 a Hageo ante los sacerdotes con esta doble pregunta, que fue en realidad una pregunta con un doble prop\u00f3sito.  La primera pregunta que \u00e9l hizo fue esta que encontramos en el vers\u00edculo 12;  leamos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abSi alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, \u00bfser\u00e1 santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que aqu\u00ed se hace claro es que la santidad no se transfiere, ni se puede adquirir, no se \u00abcontagia\u00bb, ni se puede absorber por \u00f3smosis.   La santidad no puede transmitirse a lo que es inmundo y sucio; algo que es limpio no puede ser  transferido a algo que est\u00e1 sucio, inmundo, no funciona de esa manera.   O sea que, la santidad no es se adquiere por contacto, ni por contagio.  Un objeto que es santo no transfiere o no transmite virtud por medio de alguna conexi\u00f3n.  Una persona santa no transmite virtud a otra persona.  Veamos la aplicaci\u00f3n de este concepto.  Veamos lo que dice el vers\u00edculo 17 de este cap\u00edtulo 2 de Hageo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOs her\u00ed con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a m\u00ed, dice el Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios estaba dici\u00e9ndole al pueblo que ellos no se volvieron genuinamente a Dios.  Regresaron a su tierra, pero no regresaron a Dios.  Ellos continuaron practicando ciertos ritos, ofrec\u00edan sacrificios y ofrendas, y esperaban que Dios les bendijera por esas actitudes tan p\u00edas en apariencia.  As\u00ed es que, debemos reconocer que la fe,  no es como una crema embellecedora, o un elegante vestido con el que podamos aparentar algo que no somos en realidad.  Dios siempre escudri\u00f1ar\u00e1 los rincones m\u00e1s rec\u00f3nditos de nuestro coraz\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado amigo oyente, nosotros podemos nadar en aguas santas, pero eso no nos convertir\u00e1 en santos.  Usted puede practicar  ciertos ritos, pero eso no lo va a cambiar.  Usted puede ser bautizado en el agua, y puede estar sumergido por un largo tiempo, pero eso no es lo que le va a cambiar.  A veces hacemos mucho  \u00e9nfasis en realizar ciertos ritos y costumbres, a pr\u00e1cticas que nos parecen importantes.  No queremos que usted nos entienda mal, amigo oyente.  Creemos que el bautismo es un acto de fe muy importante.  Pero usted no va a adquirir la santidad, por medio del bautismo.  Continuemos con la segunda pregunta.  El vers\u00edculo 13 de este cap\u00edtulo 2 de Hageo, dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abY dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, \u00bfser\u00e1 inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda ser\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparentemente, los sacerdotes no conoc\u00edan su ley en profundidad,  porque Dios hab\u00eda hablado sobre este tema en particular  en el cap\u00edtulo 22 del libro de Lev\u00edtico, vers\u00edculos 4 al 6, que dice:  Cualquier var\u00f3n de la descendencia de Aar\u00f3n que fuere leproso, o padeciere flujo, no comer\u00e1 de las cosas sagradas hasta que est\u00e9 limpio. El que tocare cualquiera cosa de cad\u00e1veres, o el var\u00f3n que hubiere tenido derramamiento de semen, o el var\u00f3n que hubiere tocado cualquier reptil por el cual ser\u00e1 inmundo, u hombre por el cual venga a ser inmundo, conforme a cualquiera inmundicia suya; la persona que lo tocare ser\u00e1 inmunda hasta la noche, y no comer\u00e1 de las cosas sagradas antes que haya lavado su cuerpo con agua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda una ley, pero \u00e9sta ten\u00eda una vigencia limitada de s\u00f3lo un d\u00eda.  El tema de la pregunta ten\u00eda que ver con lo siguiente: ellos descubrieron que la inmundicia, lo sucio, lo manchado y vergonzoso s\u00ed se pod\u00eda transferir; y que la impiedad pod\u00eda extenderse.  La inmundicia puede contagiar lo que es limpio y santo.  Un coraz\u00f3n malo no puede hacer buenas obras.  Una fuente de agua amarga no puede dar un l\u00edquido dulce y refrescante.  No se puede recoger uvas de las espinas, ni higos de los abrojos. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un silogismo en filosof\u00eda en el cual se comienza con cierta premisa.  Hay una deducci\u00f3n mayor, una deducci\u00f3n menor, y una conclusi\u00f3n.  Ahora, la deducci\u00f3n mayor es esta: \u00abla santidad no es transmitida\u00bb.  La deducci\u00f3n menor es: \u00abla inmundicia es transmitida\u00bb.  Ahora, \u00bfcu\u00e1l es entonces la deducci\u00f3n de todo esto?  Cuando lo santo y lo inmundo entran en contacto, \u00bfqu\u00e9 sucede?  Bueno, ambos quedan contagiados y son inmundos.  En el cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 12 de la ep\u00edstola de Santiago, leemos: Hermanos m\u00edos, \u00bfpuede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? As\u00ed tambi\u00e9n ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.  Un acto, un rito, una ceremonia, no cambian el coraz\u00f3n del hombre; porque cual es su pensamiento en su coraz\u00f3n, tal es \u00e9l &#8211; o sea &#8211; tal cual es el hombre. (Prov. 23:7).  Una buena obra queda en realidad manchada cuando es realizada por un coraz\u00f3n malo.  Ahora, Hageo estaba hablando de una ley ceremonial, pero amigo oyente, ese mismo pensamiento puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtanos mencionar algo aqu\u00ed al terminar nuestro programa de hoy; vamos a terminar nuestras consideraciones sobre este pasaje b\u00edblico dentro de unos instantes.  En el mundo f\u00edsico, o sea, en el mundo material, se puede ir a un laboratorio qu\u00edmico y  tomar dos cubetas, una de ellas llena de agua limpia, la otra llena con el agua m\u00e1s sucia e inmunda que se pueda encontrar.  Entonces, se puede echar un poco del agua limpia dentro de la cubeta del agua inmunda; \u00bfcu\u00e1nta agua limpia tendremos que utilizar para que el agua sucia quede limpia?  Bueno, sabemos que nunca obtendremos agua limpia por este m\u00e9todo;  el resultado ser\u00e1 agua sucia, m\u00e1s transparente, pero jam\u00e1s ser\u00e1 limpia.  Tambi\u00e9n,  si echamos una gota de esa agua inmunda en el agua limpia,  inmediatamente, el agua limpia ha quedado contaminada.    <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, para comprender este concepto podemos mencionar otro ejemplo, en el \u00e1rea de la medicina.  \u00bfC\u00f3mo se adquiere la enfermedad del sarampi\u00f3n?  \u00bfC\u00f3mo se cura?  \u00bfAcaso conoce a alguna madre que anima a su hijito a jugar con un amiguito enfermo de sarampi\u00f3n para que el suyo se contagie? \u00bfO  se podr\u00e1 curar alguien enfermo junt\u00e1ndose con una persona sana? <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, lo mismo ocurre tambi\u00e9n en la esfera moral.  Hemos hablado de la esfera material,  la esfera m\u00e9dica, y la  moral.  En todas estas \u00e1reas, cuando algo  limpio se acerca a algo sucio, o inmundo, lo sucio siempre transformar\u00e1 lo limpio en algo inmundo, o sucio.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bien, amigo oyente, vamos a detenernos aqu\u00ed por hoy.  En nuestro pr\u00f3ximo programa, vamos a continuar profundizando este tema que puede ayudarnos a entender mejor lo que Dios espera de nosotros, los hijos de luz.  Confiamos en que contin\u00fae sintonizando nuestro programa. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como siempre tambi\u00e9n reiteramos nuestro profundo deseo de que la Palabra de Dios llegue a hablarle de una manera personal, mostr\u00e1ndole el inmenso amor que Dios siente por usted.  \u00c9l no es indiferente a las circunstancias de su vida, ni est\u00e1 lejos como para no escuchar su oraci\u00f3n.  \u00a1Que Dios bendiga Su palabra!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hageo 2:10-13 Continuamos hoy, amigo oyente, recorriendo este libro del profeta Hageo. Como ya sabe, este libro se encuentra casi al final del Antiguo Testamento, que es la primera parte de La Biblia, la Palabra de Dios. Estamos en el cap\u00edtulo 2 y hoy vamos a comenzar nuestro estudio en el vers\u00edculo 10. Este es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-hageo-210-13\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de Hageo 2:10-13\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-8944","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8944"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8944\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}