{"id":9057,"date":"2016-03-07T20:50:52","date_gmt":"2016-03-08T01:50:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-apocalipsis-215-16\/"},"modified":"2016-03-07T20:50:52","modified_gmt":"2016-03-08T01:50:52","slug":"estudio-biblico-de-apocalipsis-215-16","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-apocalipsis-215-16\/","title":{"rendered":"Estudio b\u00edblico de Apocalipsis 21:5-16"},"content":{"rendered":"<h2 class='estudio'>Apocalipsis 21<\/h2>\n<h3 class='estudio'>Vers\u00edculos 5-16<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado amigo, amiga oyente, continuamos nuestro recorrido por el muy interesante libro de Apocalipsis, que recopila las profec\u00edas que el ap\u00f3stol y evangelista Juan recibi\u00f3 en visi\u00f3n por el mismo Se\u00f1or Jesucristo. Hollywood ha ofrecido m\u00e1s de una versi\u00f3n de algunos supuestos eventos apocal\u00edpticos.  Se dice que \u00abla realidad siempre supera la ficci\u00f3n\u00bb, y \u00e9ste tambi\u00e9n es el caso acerca de lo que ocurrir\u00e1 en nuestro planeta, seg\u00fan la Palabra de Dios. Lo que las pel\u00edculas y los libros no reflejan es que en las verdaderas profec\u00edas acerca de este tiempo futuro, cuyo calendario nadie m\u00e1s que Dios posee, siempre hay una palabra de esperanza, de amor y de perd\u00f3n de parte de Dios.  A trav\u00e9s de todo el libro Dios llama al ser humano al arrepentimiento, a \u00abvolverse a \u00c9l\u00bb, a no vivir de espaldas a Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n de esto trata el cap\u00edtulo 21 de Apocalipsis, cuyos primeros vers\u00edculos vimos en nuestro programa anterior.  S\u00f3lo nos restan ya un cap\u00edtulo m\u00e1s para finalizar nuestro estudio de este fascinante libro. Retomaremos hoy la lectura en los vers\u00edculos 5 al 7 de este cap\u00edtulo 21. Leamos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>5<\/sup> Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aqu\u00ed, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. <sup>6<\/sup> Y me dijo: Hecho est\u00e1. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le dar\u00e9 gratuitamente de la fuente del agua de la vida. <sup>7<\/sup> El que venciere heredar\u00e1 todas las cosas, y yo ser\u00e9 su Dios, y \u00e9l ser\u00e1 mi hijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos encontramos ante una importante secci\u00f3n del libro. En nuestro anterior programa comentamos la idea de que todas las cosas, absolutamente todas, ser\u00e1n hechas nuevas, pudiendo as\u00ed comenzar de nuevo pero sin la perspectiva de un final, como sucede aqu\u00ed en la Tierra con la muerte.  Jesucristo ya nos advirti\u00f3 que Su Reino no tendr\u00eda fin, que ser\u00e1 un reino donde podr\u00edamos crecer y desarrollarnos de manera constante e infinita.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Juan oy\u00f3 las solemnes palabras: \u00abYo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.\u00bb Al inicio del libro de Apocalipsis nos encontramos esta declaraci\u00f3n del Cristo resucitado, cap\u00edtulo 1, vers\u00edculo8, por lo que suponemos que quien ahora est\u00e1 hablando es el Se\u00f1or Jesucristo. Alfa es la primera letra del alfabeto griego y Omega la \u00faltima. Dios es el principio y el fin. Y la palabra griega original para \u00abprincipio\u00bb no significa simplemente el \u00abprimero en el tiempo\u00bb, sino el \u00aborigen\u00bb de todas las cosas. Y la palabra \u00abfin\u00bb no significa s\u00f3lo un final, es decir  en cuanto a la dimensi\u00f3n del tiempo, sino que es la \u00abmeta\u00bb. Juan est\u00e1 diciendo que toda la vida comienza y termina en y con Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con tal descripci\u00f3n Juan intenta aproximarnos a un Dios infinito, que nos puede parecer tan alejado, tan distante del ser humano, porque para \u00c9l, no ser\u00edamos m\u00e1s que infinitas, diminutas e insignificantes motas de polvo. Sin embargo, Juan a\u00f1ade en el vers\u00edculo 6: \u00abAl que tuviere sed, yo le dar\u00e9 gratuitamente de la fuente del agua de la vida.\u00bb  Esta cita trae a nuestra mente otra similar en el libro del evangelio seg\u00fan Mateo, cap\u00edtulo 5, vers\u00edculo 6: \u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos ser\u00e1n saciados.\u00bb  Con esta referencia se nos recuerda que toda la inmensidad de Dios se ha acercado al ser humano hasta el punto de suplir sus necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas, como el agua. Adem\u00e1s, Dios utiliza su grandeza para satisfacer la mayor sed posible: la sed de un coraz\u00f3n anhelante de respuestas, anhelante de amor y esperanza para el hombre y la mujer de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan continu\u00f3 escribiendo lo que le fue dictado:\u00bb El que venciere heredar\u00e1 todas las cosas.\u00bb Aqu\u00ed se nos recuerda que estas bienaventuranzas no son para todos los seres humanos, para todo el mundo, sino s\u00f3lo para los que se mantienen fieles aunque todo se confabula para que abandonen su lealtad a Jesucristo. Y a estos creyentes Dios les regala la mayor de Sus promesas: \u00abYo ser\u00e9 su Dios y \u00e9l ser\u00e1 mi hijo.\u00bb  Esta frase encierra un pensamiento muy profundo.  Esta promesa de Dios a aquellos que terminen victoriosos las batallas de la fe, es la misma promesa que hizo a Abraham, el patriarca, fundador del pueblo elegido. No hay mayor honor en todo el Universo que Dios otorgue el t\u00edtulo de \u00abhijo\u00bb al ser humano, a aquel que le ha sido fiel. En la Primera Ep\u00edstola del ap\u00f3stol Juan, cap\u00edtulo 3, vers\u00edculo 2, podemos leer: \u00abAmados, ahora somos hijos de Dios, y a\u00fan no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando \u00e9l se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, porque le veremos tal como \u00e9l es.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si los creyentes podemos derrotar el mal, venciendo la tentaci\u00f3n de gobernar nuestra propia vida, a nuestro antojo, no es gracias a nuestras propias fuerzas, d\u00e9biles y limitadas, sino por el poder de la fe.  En la Primera Ep\u00edstola del ap\u00f3stol Juan, cap\u00edtulo 5, vers\u00edculo 4, leemos: \u00abPorque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.\u00bb  Luego, en el evangelio seg\u00fan Juan, cap\u00edtulo 1, vers\u00edculo 12, leemos: \u00abMas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.\u00bb  Y ser\u00e1n \u00e9stos los que heredar\u00e1n todas las cosas, promesa dada a los hijos de Dios.  El ap\u00f3stol Pablo en su Carta a los Romanos, cap\u00edtulo 8, vers\u00edculos 16 y 17, nos dicen lo siguiente: \u00abEl Esp\u00edritu mismo da testimonio a nuestro esp\u00edritu, de que somos hijos de Dios.  Y si hijos, tambi\u00e9n herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con \u00e9l, para que juntamente con \u00e9l seamos glorificados.\u00bb  Regresamos a Apocalipsis, cap\u00edtulo 21, y continuamos con el siguiente vers\u00edculo 8:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>8<\/sup> Pero los cobardes e incr\u00e9dulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los id\u00f3latras y todos los mentirosos tendr\u00e1n su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como acabamos de leer, tambi\u00e9n se hace menci\u00f3n a aquellos condenados por sus delitos y falta de arrepentimiento. Los cobardes son los que evitan la confrontaci\u00f3n del pecado con la verdad, aquellos que por verg\u00fcenza o temor no dieron muestras de su fe, temiendo m\u00e1s las represalias, o la p\u00e9rdida de estima, su status social, los que por palabra o hechos negaron a Cristo, avergonzados de dar evidencias de qui\u00e9nes eran y a qui\u00e9n serv\u00edan. Pero no ser\u00e1 el miedo lo que les condenar\u00e1, sino su cobard\u00eda de negar a Jesucristo. Los incr\u00e9dulos o infieles son los que se niegan a aceptar el Evangelio, o aquellos que lo aceptan de manera superficial, pero con sus vidas demuestran que no han cre\u00eddo realmente en la obra redentora de Jesucristo. Los abominables son los que se han dejado saturar por las abominaciones del mundo. Los asesinos pueden que sean los que mataban a los cristianos en las persecuciones. Los inmorales, se refiere el Se\u00f1or especialmente a la inmoralidad sexual, lacra del imperio romano y tambi\u00e9n una lacra en nuestro tiempo. La ciudad de \u00c9feso estaba llena de hechiceros, id\u00f3latras, que rend\u00edan culto a falso dioses, y los mentirosos, culpables de falsedad, y del silencio, que es muchas veces un consentimiento de una mentira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios aspectos nos llaman la atenci\u00f3n en este vers\u00edculo. En primer lugar, la creaci\u00f3n de un Nuevo Cielo y una Nueva Tierra, independiente del Lago de Fuego, y de los perdidos que en \u00e9l se encuentran.  En segundo lugar, que no existir\u00e1 ninguna posibilidad de arrepentimiento y salvaci\u00f3n para todos los que han pecado siendo cobardes, incr\u00e9dulos, mentirosos, homicidas, y todo lo dem\u00e1s.  Nadie podr\u00e1 acceder ya al Nuevo Cielo y a la Nueva Tierra. El pecado y su potencial para contaminar al hombre, estar\u00e1 ya siempre separado de la nueva creaci\u00f3n. En tercer y \u00faltimo lugar, que el Lago de Fuego es eterno.  Es la denominada segunda muerte, y no habr\u00e1 ya una nueva resurrecci\u00f3n; se trata de una separaci\u00f3n eterna de Dios, y no existe nada m\u00e1s terrible que esa condici\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos ahora al vers\u00edculo 9 con una descripci\u00f3n de la Nueva Jerusal\u00e9n.  En el vers\u00edculo 9 de este cap\u00edtulo 21 de Apocalipsis, leemos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>9<\/sup> Vino entonces a m\u00ed uno de los siete \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habl\u00f3 conmigo, diciendo: Ven ac\u00e1, yo te mostrar\u00e9 la desposada, la esposa del Cordero.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe ha preguntado usted, estimado amigo, amiga oyente, c\u00f3mo es el Cielo? El ap\u00f3stol Juan va dedicar los siguientes vers\u00edculos de su relato para describirnos a grandes rasgos algunas de sus principales caracter\u00edsticas. En este primer vers\u00edculo, se nos narra el comienzo de la que ser\u00e1 la ciudad de Dios. Desde luego, la portentosa personalidad del portador de esta nueva visi\u00f3n celestial debe haberle producido un fuerte impacto en el \u00e1nimo de Juan: se le ha acercado, nada menos, que uno de los \u00e1ngeles que ten\u00edan las siete copas, portadoras de las siete \u00faltimas y terribles plagas que cayeron sobre la Humanidad. Y la \u00faltima vez que nos encontramos con un \u00e1ngel as\u00ed era el portador de la visi\u00f3n de la destrucci\u00f3n de Babilonia, la Gran Ramera. Ahora, en cambio, el \u00e1ngel levantar\u00e1 unos momentos la cortina que ocultaba a la que ser\u00e1 la ciudad celestial. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El aspecto de esta ciudad es, seg\u00fan se desprende del relato de Juan, la quinta esencia de la belleza, la magnificencia, llena de felicidad.  La Nueva Jerusal\u00e9n es la ciudad que estar\u00e1 lista y ser\u00e1 desvelada despu\u00e9s del Reino del Milenio de Jesucristo, que ya estaba en la mente de Jesucristo cuando \u00c9l dijo en el Evangelio seg\u00fan Juan, cap\u00edtulo 14, vers\u00edculo 2: \u00abVoy, pues, a preparar lugar para vosotros.\u00bb  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Nueva Jerusal\u00e9n ser\u00e1 para la Eternidad, lo que la Jerusal\u00e9n terrenal ser\u00e1 para el Milenio.  Podemos observar ciertos paralelismos entre ambas: La Jerusal\u00e9n terrenal tendr\u00e1, as\u00ed pues, continuidad en la Jerusal\u00e9n celestial. Durante el milenio la justicia reinar\u00e1 en Jerusal\u00e9n, y as\u00ed suceder\u00e1, de la misma manera en la nueva Jerusal\u00e9n.  La imperfecci\u00f3n y la rebeli\u00f3n existir\u00e1n, en cierto grado, en la Jerusal\u00e9n milenaria, pero la perfecci\u00f3n y la ausencia del pecado identificar\u00e1n a la ciudad celestial.  La Nueva Jerusal\u00e9n trascender\u00e1 infinitamente a su antecesora en la Tierra. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ciudad, la Ciudad de Dios, ser\u00e1 la morada eterna preparada para la Iglesia. A continuaci\u00f3n, en el cap\u00edtulo 21 de Apocalipsis, podremos contemplar, por breves instantes, los planos del maestro arquitecto: \u00abVen ac\u00e1, yo te mostrar\u00e9 la desposada, la esposa del Cordero\u00bb dice el \u00e1ngel al ap\u00f3stol Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que sigue ahora es una descripci\u00f3n de la ciudad eterna. Este pasaje revela el amor y el valor que el Esposo, el Se\u00f1or Jesucristo ha conferido a Su Esposa, la Iglesia. El vers\u00edculo 10 del cap\u00edtulo 21 de Apocalipsis, dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>10<\/sup> Y me llev\u00f3 en el Esp\u00edritu a un monte grande y alto, y me mostr\u00f3 la gran ciudad santa de Jerusal\u00e9n, que descend\u00eda del cielo, de Dios,  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva Jerusal\u00e9n adquiere aqu\u00ed el car\u00e1cter de sus habitantes, que son los redimidos de Dios. Juan ve descender del cielo la ciudad santa de Jerusal\u00e9n. Esta ciudad ha sido construida por el mismo Jesucristo.  \u00c9l es Quien la ha dise\u00f1ado.  Muchos han planteado distintos puntos de vista extremos a la hora de interpretar la Nueva Jerusal\u00e9n.  En el principio mismo de la era cristiana, diversas herej\u00edas, aplicaban todo el pasaje de la nueva Jerusal\u00e9n, a la Jerusal\u00e9n terrenal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los gn\u00f3sticos, por su parte, otra herej\u00eda antigua, fueron al otro extremo de h\u00edper espiritualizar este pasaje para manifestar que es una referencia al Cielo.  Otras muchas sectas modernas aplican las caracter\u00edsticas de la Nueva Jerusal\u00e9n a s\u00ed mismos, y seleccionan una localidad geogr\u00e1fica para representarla. Prosigamos con nuestra lectura en el vers\u00edculo 11:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>11<\/sup> teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra precios\u00edsima, como piedra de jaspe, di\u00e1fana como el cristal.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este pasaje la traducci\u00f3n resulta algo dif\u00edcil. La palabra que aqu\u00ed hemos traducido por \u00abfulgor\u00bb  se usa en el original griego para describir a las luminarias que alumbran el cielo, como el sol, la luna y las estrellas. \u00bfQuiere decir esto que el cuerpo que ilumina la ciudad es como una piedra preciosa? \u00bfO quiere decir, m\u00e1s bien, que la luz que irradiaba toda la ciudad era como los destellos del jaspe?  M\u00e1s adelante se nos dice claramente que la ciudad no necesitar\u00e1 de un cuerpo celeste, como el sol o la luna, para que proyecten luz, porque Dios mismo ser\u00e1 su luz. Por otra parte, la palabra aqu\u00ed utilizada como \u00abjaspe\u00bb se trata de una transliteraci\u00f3n, no de una traducci\u00f3n, es decir, no corresponde a la piedra opaca que se conoce por ese nombre, sino que el t\u00e9rmino alude m\u00e1s a un diamante transparente, una gema perfecta que refleja con nitidez la luz brillante de la Gloria de Dios, que emite con fulgor y que se esparce por los nuevos cielos y la nueva tierra. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Pablo instruye a los creyentes a regocijarse en la esperanza de la gloria de Dios, tal y como podemos leer en su ep\u00edstola a los Romanos, cap\u00edtulo 5, vers\u00edculo 2: \u00abpor quien tambi\u00e9n tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza y en la Gloria de Dios\u00bb.  Esta esperanza tendr\u00e1 su cumplimiento en la ciudad santa. El hombre ha vivido en pecado desde los comienzos, nunca ha podido ser testigo de la revelaci\u00f3n plena de la gloria de Dios.  El pueblo de Israel, en su  traves\u00eda por el desierto, aprendi\u00f3 que cada vez que hab\u00eda una rebeli\u00f3n en el campamento, la Gloria de Dios se manifestaba en juicio y se apartaba de ellos.  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen dos aspectos que permiten en esta ciudad la manifestaci\u00f3n de la Gloria de Dios. En primer lugar, la presencia misma de Dios, que convierte a esta ciudad en la fuente de radiaci\u00f3n de Su Gloria y bendici\u00f3n para todo el universo. Segundo, los santos, cuya presencia no impide, ni limita, la manifestaci\u00f3n de la Gloria de Dios. Pero en esa ciudad, todo es diferente y la limitaci\u00f3n de la presencia del pecado ya no existir\u00e1.  El hombre, ya redimido y actual conciudadano de Dios, teniendo la gloria de Dios, podr\u00e1 vivir y disfrutar eternamente en su presencia. La ciudad revela el elevad\u00edsimo prop\u00f3sito de Dios para Su Iglesia: llevar muchos hijos a la gloria. (Hebreos 2:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Nueva  Jerusal\u00e9n es como un diamante engarzado en oro. Esta ciudad es como el anillo de compromiso de la esposa.  En realidad, es el anillo de matrimonio.  Es el s\u00edmbolo del compromiso y de la boda de la Iglesia con Cristo. Ahora, el ap\u00f3stol Juan nos habla del muro y de las puertas de la ciudad.  Veamos lo que dicen los vers\u00edculos 12 al 16 de este cap\u00edtulo 21 de Apocalipsis:  <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><sup>12<\/sup> Ten\u00eda un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce \u00e1ngeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; <sup>13<\/sup> al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.  <sup>14<\/sup> Y el muro de la ciudad ten\u00eda doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce ap\u00f3stoles del Cordero. <sup>15<\/sup> El que hablaba conmigo ten\u00eda una ca\u00f1a de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. <sup>16<\/sup> La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y \u00e9l midi\u00f3 la ciudad con la ca\u00f1a, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad estar\u00e1 rodeada con una muralla grande y alta. La interpretaci\u00f3n m\u00e1s sencilla de la misma es \u00abel inaccesible baluarte de la fe\u00bb. La fe es la muralla tras la cual los santos est\u00e1n seguros frente los asaltos del mundo, de la carne y del diablo. Los muros, afirma Juan (v.17), ten\u00edan una altura de 144 codos, o sea unos 65 metros.  El historiador Her\u00f3doto estima que los muros de la antigua ciudad de Babilonia eran de 50 codos de ancho, y 200 de altura, lo cual la convert\u00edan en una ciudad inexpugnable. Los muros de la Nueva Jerusal\u00e9n ser\u00e1n, sin embargo, m\u00e1s modestos, por la raz\u00f3n que m\u00e1s adelante comentaremos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Doce puertas dan acceso a la ciudad: habr\u00e1 tres puertas en cada uno de los cuatro lados de la misma, y sobre cada puerta, figura el nombre de una de las 12 tribus  de Israel.  Adem\u00e1s, la palabra griega original traducida como \u00abpuerta\u00bb no es la habitual, sino es  la que se utilizar\u00eda para describir una gran puerta que da acceso a un castillo fortificado. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recordemos que en tiempos del Antiguo Testamento, la tribu de Lev\u00ed era la tribu sacerdotal cuya misi\u00f3n exclusiva era la de servir en el Tabern\u00e1culo, el recinto sagrado que transportaban con ellos y que serv\u00eda de templo de Dios, quien hab\u00eda dado instrucciones espec\u00edficas sobre su dise\u00f1o.  La Nueva Jerusal\u00e9n tambi\u00e9n rememora al antiguo Tabern\u00e1culo, en el que ahora la Iglesia, ser\u00e1 el sacerdote que servir\u00e1 a Dios constantemente. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos fijarnos tambi\u00e9n en el dise\u00f1o de la ciudad. En la antig\u00fcedad era bastante com\u00fan que las ciudades se edificaran en cuadrado; tanto Babilonia como N\u00ednive, por ejemplo, eran as\u00ed.  Pero la Ciudad Santa no ser\u00e1 simplemente cuadrada: ser\u00e1 perfectamente c\u00fabica: su longitud, altura y anchura tendr\u00e1n las mismas medidas. Esto es significativo. El cubo es el s\u00edmbolo de la perfecci\u00f3n. Por ejemplo, tanto Plat\u00f3n, como Arist\u00f3teles, se refieren al hecho de que en Grecia se sol\u00eda decir que el \u00abhombre era c\u00fabico\u00bb. Y lo mismo suced\u00eda entre los jud\u00edos. El altar de los holocaustos y el de los inciensos y el pectoral del sumo sacerdote ten\u00edan la forma de un cubo. Una y otra vez aparece esa forma en las visiones de la Nueva Jerusal\u00e9n y de su nuevo templo en el libro del profeta Ezequiel (Ezequiel 41:21, 43:16, 45:2, 48:20). Pero m\u00e1s importante a\u00fan: en el Templo de Salom\u00f3n, el lugar Sant\u00edsimo era un cubo perfecto (1 Reyes 6:20). Todo ello nos hace comprender que la totalidad de la ciudad santa, la morada de Dios, es el lugar Sant\u00edsimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, debemos fijarnos en las dimensiones de la ciudad. Cada uno de sus lados ten\u00eda doce mil estadios. Un estadio equivale a 180 metros, por lo que cada lado ten\u00eda una longitud de 2.160 km. Unas sencillas operaciones aritm\u00e9ticas nos revelan que el \u00e1rea de la ciudad era de algo m\u00e1s de 3,2 millones de kil\u00f3metros cuadrados \u00f3 2.240 km. c\u00fabicos. Para hacernos una idea de semejantes magnitudes podr\u00edamos decir que con los datos que Juan aporta, la Ciudad Santa medir\u00eda una distancia aproximada a la existente entre Nueva York y Londres, teniendo la extensi\u00f3n del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico Norte. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si ahora comparamos la altura de la muralla, unos 65 metros, con el tama\u00f1o de la ciudad, vemos que no hay comparaci\u00f3n posible. Ello nos indica que la muralla no puede ser para la defensa, porque todos los seres hostiles, humanos y espirituales, han sido ya arrojados al lago de fuego y ya no pueden hacer da\u00f1o a la Iglesia de Dios. Parece entonces claro que lo \u00fanico que permite la muralla es delimitar los l\u00edmites de la misma. Y el hecho de que sea relativamente baja muestra que dicha delimitaci\u00f3n tiene una importancia relativa. Dios est\u00e1 mucho m\u00e1s interesado en incluir a m\u00e1s personas que en excluirlas. Y as\u00ed debe ser Su iglesia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed el programa de hoy, muy apreciado amigo, amiga de La Fuente de la Vida. Nos despedimos hasta el siguiente, invit\u00e1ndole a que vuelva a acompa\u00f1arnos nuevamente. Hasta entonces, que Dios le bendiga mediante la lectura y diaria meditaci\u00f3n de Su Palabra, la \u00fanica que da vida, vida eterna, y vida en abundancia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apocalipsis 21 Vers\u00edculos 5-16 Estimado amigo, amiga oyente, continuamos nuestro recorrido por el muy interesante libro de Apocalipsis, que recopila las profec\u00edas que el ap\u00f3stol y evangelista Juan recibi\u00f3 en visi\u00f3n por el mismo Se\u00f1or Jesucristo. Hollywood ha ofrecido m\u00e1s de una versi\u00f3n de algunos supuestos eventos apocal\u00edpticos. Se dice que \u00abla realidad siempre supera &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/estudio-biblico-de-apocalipsis-215-16\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEstudio b\u00edblico de Apocalipsis 21:5-16\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9057","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9057"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9057\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}