{"id":9366,"date":"2016-03-08T14:56:47","date_gmt":"2016-03-08T19:56:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/herederos-de-las-bendiciones-por-gracia-de-dios\/"},"modified":"2016-03-08T14:56:47","modified_gmt":"2016-03-08T19:56:47","slug":"herederos-de-las-bendiciones-por-gracia-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/herederos-de-las-bendiciones-por-gracia-de-dios\/","title":{"rendered":"Herederos de las bendiciones por gracia de Dios"},"content":{"rendered":"<div>Escrito por Fernando Alexis Jim\u00e9nez \/ 3 junio, 2015 \/ 51<\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Base B\u00edblica:<\/strong> Romanos 8:14, 15; G\u00e1latas 3:25-29; Jerem\u00edas 31:3<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">Dios nos concibi\u00f3 para experimentar una vida plena. Ese fue y ha sido su prop\u00f3sito eterno; sin embargo, el pecado que introdujeron al mundo Ad\u00e1n y Eva y que produjo contaminaci\u00f3n a las generaciones siguientes hasta nuestros d\u00edas, desencaden\u00f3 la separaci\u00f3n del Padre celestial y nos tornaba dignos de muerte f\u00edsica y espiritual. No obstante, el infinito amor de nuestro Supremo Hacedor provey\u00f3 soluci\u00f3n mediante la muerte del Se\u00f1or Jes\u00fas en la cruz. La obra redentora nos permiti\u00f3 ser adoptados hijos de Dios. Es una maravillosa noticia porque no solo somos ahora <strong><em>hijos<\/em><\/strong> sino adem\u00e1s, <strong><em>herederos<\/em><\/strong> de las bendiciones que Dios ha tenido preparadas para nosotros desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>I. Somos adoptados hijos de Dios por la fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.<\/strong> Aun cuando el pecado nos separaba de Dios, gracias a la obra redentora del Se\u00f1or Jes\u00fas fuimos adoptados como hijos por el Padre celestial (Romanos 8:15; Efesios 1:3-5; G\u00e1latas 4:4, 5)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.1.<\/strong> Un principio esencial de quienes eran adoptados en la antig\u00fcedad era que recib\u00edan los mismos derechos y privilegios que los hijos leg\u00edtimos (Cf. G\u00e9nesis 48:5; \u00c9xodo 2:10; Ester 2:7; G\u00e9nesis 15:1-4; 16:1-3; 1 Reyes 11:19, 20)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.2.<\/strong> En la antig\u00fcedad Dios adopt\u00f3 a Israel como su hijo (\u00c9xodo 4:22)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>a.<\/strong> Dios sigui\u00f3 amando a Israel como su hijo a pesar de que reincidieron en la infidelidad (Isa\u00edas 1:2, 4; Jerem\u00edas 3.19; Oseas 1:10; 11:1, 2)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>b.<\/strong> El amor de Dios como Padre ha sido tan grande por Israel que permanece a trav\u00e9s de los siglos a pesar de las circunstancias-<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.3.<\/strong> Bajo la legislaci\u00f3n romana el hijo adoptado recib\u00eda todos los beneficios de la familia que lo adoptaba. Se hac\u00eda heredero de todos sus bienes. Si ten\u00eda deudas, quedaban saldadas. Entre sus deberes se contaba fidelidad al padre y sometimiento a las normas establecidas en esa familia.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.<\/strong> En el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino adopci\u00f3n proviene de la palabra griega <strong><em>huiothesia<\/em><\/strong> que se compone de dos ra\u00edces que traducen: la primera, <strong><em>hijo<\/em><\/strong> , y la segunda, <strong><em>lugar<\/em><\/strong> , y que transmiten una idea de pertenencia \u201c<em>Un lugar como hijo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.1.<\/strong> Usted y yo recibimos la adopci\u00f3n como hijos de Dios por la fe en la obra del Se\u00f1or Jes\u00fas (G\u00e1latas 3:25-29)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.2.<\/strong> Cuando expresamos fe en el Hijo de Dios y en Su obra, les abrimos las puertas de nuestro coraz\u00f3n (Juan 1:12, 13)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>a.<\/strong> Al ser adoptados por Dios, llegamos a ser una nueva creaci\u00f3n en Cristo (G\u00e1latas 6:15)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>b.<\/strong> Al ser adoptados por Dios, nuestra naturaleza experimenta transformaci\u00f3n (1 Corintios 6:9-11)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>c.<\/strong> Al ser adoptados por Dios, somos nuevas criaturas y todo es nuevo (2 Corintios 5.17)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.<\/strong> Somos mucho m\u00e1s que hu\u00e9rfanos que viven al interior de una nueva familia. En lugar de esto nos convertimos en criaturas nuevas en el seno de la familia de Dios. Desde el momento de nuestra Salvaci\u00f3n \u00a1somos considerados hijos del Padre celestial!<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.1.<\/strong> En nuestra condici\u00f3n de hijos, Dios nos ayuda en el proceso de crecimiento personal y espiritual (Filipenses 1:6)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.2.<\/strong> En crecimiento personal y espiritual es un proceso en el que Dios debe ocupar el primer lugar (Filipenses 2.12, 13)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>II. Recibimos la adopci\u00f3n como un regalo de Dios<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.<\/strong> Por nuestros pecados, que otrora nos separaban de Dios, no merec\u00edamos nada diferente que la muerte (Romanos 3:10, 18, 23; Cf. Efesios 5:6)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.1.<\/strong> Cuando el pecado gobierna a una persona, afecta su forma de pensar y de obrar (Efesios 2:3; 4:17-19)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.2.<\/strong> Ning\u00fan esfuerzo humano nos permite alcanzar el perd\u00f3n de Dios (Efesios 2.8, 9; Romanos 3:20; G\u00e1latas 3:10)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.3.<\/strong> Lo \u00fanico que merec\u00edamos en nuestra condici\u00f3n de pecadores\u2014 separados de Dios\u2014 era la muerte (Ezequiel 18:4, 20)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.<\/strong> S\u00f3lo el amor incondicional e ilimitado de Dios abri\u00f3 el camino para que Dios nos perdonara (Jerem\u00edas 31:3; Lamentaciones 3.22, 23; Romanos 8:38, 39)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.<\/strong> Gracias a la obra redentora del Se\u00f1or Jes\u00fas, nuestro amoroso Padre celestial abri\u00f3 el camino para el perd\u00f3n de nuestros pecados (Hechos 2:23; 3:18; Hebreos 2:9; G\u00e1latas 4:4, 5; Juan 3.16)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.1.<\/strong> El Se\u00f1or Jes\u00fas carg\u00f3 con el peso de nuestras culpas y pecados (2 Corintios 5:21)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.2.<\/strong> El Se\u00f1or Jes\u00fas nos rescat\u00f3 de la vida desordenada y sin prop\u00f3sito que no s\u00f3lo nos afectaba sino tambi\u00e9n a las personas que nos rodeaban (Efesios 2:1-5)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.3.<\/strong> El Se\u00f1or Jes\u00fas con la muerte en la cruz no s\u00f3lo permiti\u00f3 que fu\u00e9ramos adoptados hijos de Dios sino que, adem\u00e1s, nos hizo herederos (Efesios 1:4, 5; 2:3-7; Romanos 8:17; G\u00e1latas 4.28)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.4.<\/strong> El Se\u00f1or Jes\u00fas mediante su sacrificio en la cruz nos reconcili\u00f3con el Padre celestial (Romanos 5:9-11; Efesios 2.11-13, Colosenses 1:19, 20)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>a.<\/strong> Fuimos perdonados por Dios a precio de la sangre del Se\u00f1or Jes\u00fas (1 Pedro 1:18, 19)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>b.<\/strong> El hecho de que Dios sacrificara a su hijo amado Jes\u00fas, pone en evidencia que ustedes y yo somos muy valiosos para \u00c9l-<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>c.<\/strong> Como hijos adoptados por Dios, ahoga gozamos de todos los derechos (Romanos 8:17; Efesios 2:19)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.5.<\/strong> El Se\u00f1or Jes\u00fas, mediante su obra redentora, hace posible nuestra resurrecci\u00f3n (Romanos 5:6-10)<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u201cNuestra adopci\u00f3n est\u00e1 fundamentada sobre la perfecta e incorruptible sangre de Cristo. Hay momentos en que el diablo lo condenar\u00e1, le mentir\u00e1 o lo tratar\u00e1 de desalentar dici\u00e9ndole que usted es un perdedor o que usted no es un amado o que no vale la pena. \u00a1Pero usted le puede decir que tiene la prueba absoluta de que el diablo es un mentiroso!\u201d (Parrish, Frank R., Revista Hechos. EE.UU. Volumen 33, Nro. 1. Pg 10)<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.<\/strong> En nuestra condici\u00f3n de hijos de Dios, gracias a la obra redentora del Se\u00f1or Jes\u00fas, debemos unir esa maravillosa condici\u00f3n al proceso de crecimiento personal y espiritual (Mateo 25:14-29)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.1.<\/strong> Crecemos en la fe (2 Corintios 10:15)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.2.<\/strong> Crecemos en el conocimiento de Dios (Colosenses 1:10; 2 Pedro 1:1-4)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.3.<\/strong> Crecemos en la gracia (2 Pedro 3.18)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.4.<\/strong> Crecemos en sabidur\u00eda espiritual (Efesios 1:17-19)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.5.<\/strong> Crecemos en el conocimiento de Cristo y su obra (Filipenses 3:7-11)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.6.<\/strong> Crecemos en nuestro llamamiento (Filipenses 3:12-16)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.7.<\/strong> Crecemos en justicia (Colosenses 3:1-4)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.8.<\/strong> Crecemos en santificaci\u00f3n (2 Pedro 1:5-8)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>5.<\/strong> El crecimiento y la madurez en Cristo est\u00e1n \u00edntimamente ligados. Dios mora en nosotros por Su Esp\u00edritu Santo y quiere ayudarnos en el proceso de transformaci\u00f3n. No obstante cada uno debe tomar parte activa en el proceso disponiendo nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u201cNuestra adopci\u00f3n, que no tiene precio, tambi\u00e9n tiene fuertes implicaciones para nosotros como hijos de Dios. Ser hijos adoptados de \u00c9l significa que Dios espera que vivamos una vida diferente a la que ten\u00edamos antes de nuestra adopci\u00f3n.\u201d (Parrish, Frank R., Revista Hechos. EE.UU. Volumen 33, Nro. 1. Pg 10)<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>III. La adopci\u00f3n como hijos de Dios nos asegura privilegios y bendiciones<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.<\/strong> Como hijos de Dios, gracias a la adopci\u00f3n que se hizo posible por la obra redentora del Se\u00f1or Jes\u00fas, ahora formamos parte de la familia de nuestro Padre celestial. Gozamos del amor, privilegios y derechos que asisten a un hijo. Nuestro amoroso Creador no se averg\u00fcenza de llamarnos Sus hijos (2 Corintios 6:18; Hebreos 2:11)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.1.<\/strong> Por Su infinito amor Dios nos escogi\u00f3 para ser sus hijos desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo (Efesios 1:3-5)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.2.<\/strong> Desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo, Dios ha querido lo mejor para nosotros (Jerem\u00edas 29:11-13)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.<\/strong> Como hijos de Dios tenemos ahora el Esp\u00edritu Santo que nos permite experimentar una relaci\u00f3n personal e \u00edntima con el Padre celestial (G\u00e1latas 4:6, 7)<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>\u201cEl t\u00e9rmino \u201cAbba\u201d denota intimidad y un profundo respeto. Fue usado en tiempos b\u00edblicos por ni\u00f1os (incluso ni\u00f1os grandes) para llamar a sus padres de una manera muy afectiva, y algunas veces por los alumnos para llamar a sus maestros. Nosotros usamos un t\u00e9rmino similar para llamar a nuestro padre.\u201d (Parrish, Frank R., Revista Hechos. EE.UU. Volumen 33, Nro. 1. Pg 10)<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.1.<\/strong> Cuando recibimos al Se\u00f1or Jes\u00fas en nuestro coraz\u00f3n somos sellados con el Esp\u00edritu Santo (Efesios 1:13, 14)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>a.<\/strong> El Esp\u00edritu Santo da testimonio que somos hijos de Dios (Romanos 8:16, 17)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>b.<\/strong> En la cultura griega cuando se estampaba el \u201csello\u201d en una posesi\u00f3n, adem\u00e1s de afirmar la pertenencia, se aseguraba autenticidad al tiempo que se transmit\u00eda autoridad.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.2.<\/strong> El Esp\u00edritu Santo es el que nos gu\u00eda en nuestra condici\u00f3n de hijos de Dios (Romanos 8:149<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>a.<\/strong> El Esp\u00edritu Santo nos gu\u00eda en el proceso de crecimiento en el conocimiento de Dios (1 Timoteo 4:12-16; 2 Timoteo 2:15, 3:16, 17; Santiago 1:21-25)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>b.<\/strong> El Esp\u00edritu Santo nos gu\u00eda en el proceso de desarrollar intimidad con Dios.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.3.<\/strong> El Esp\u00edritu Santo nos ayuda en el proceso de transformaci\u00f3n y crecimiento personal y espiritual (Romanos 12:1, 2, 1 Juan 3: 2, 3)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.<\/strong> Como hijos de Dios somos totalmente libres (Juan 8:36)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>4.<\/strong> Como hijos de dios estamos protegidos del mal. El \u00fanico poder y autoridad que el demonio tiene en la vida de un creyente es lo que el creyente acepta o permite, porque el Se\u00f1or Jes\u00fas nos dej\u00f3 capacitados para enfrentar al diablo (2 Corintios 10.3-5, Efesios 6:101-8; 1 Juan 3:8, 4:4)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>IV. Como hijos de Dios somos ahora embajadores del Reino<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.-<\/strong> Estamos llamados a revelar la Salvaci\u00f3n eterna y la reconciliaci\u00f3n con Dios. Eso lo hace quien es consciente de su condici\u00f3n de embajador del Reino de dios (Cf. 2 Corintios 5:18-20)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.1.<\/strong> No podemos rehusar el cumplimiento de la Gran Comisi\u00f3n (Mateo 28:18-20; Marcos 16.15)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>1.2.<\/strong> Por encima de las circunstancias adversas, el ap\u00f3stol Pablo nos dio ejemplo de su condici\u00f3n de embajador del Reino de Dios (1 Corintios 9:19-27; Colosenses 1:24-29)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>2.<\/strong> Es imperativo que cumplamos la misi\u00f3n; ser negligentes llevar\u00e1 a millares de personas a perderse por la eternidad sin Cristo (2 Pedro 3.9; Romanos 10:13, Juan 3.16)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.<\/strong> Una forma eficaz de compartir las Buenas Nuevas de Salvaci\u00f3n es mediante nuestro testimonio de vida (Juan 15:8, 16)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.1.<\/strong> Dios respaldar\u00e1 el ministerio que desarrollemos (Marcos 16:17, 18; 1 Tesalonicenses 1:5)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.2.<\/strong> Como hijos de Dios tenemos la tarea ineludible de predicar (Romanos 10:14, 15)<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>3.3.<\/strong> No somos hijos porque servimos sino que servimos porque somos hijos.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Conclusi\u00f3n:<\/strong> <\/p>\n<p align=\"justify\">El ser hijos de Dios es algo maravilloso. Nos hace herederos de las bendiciones aun cuando en nuestra condici\u00f3n de pecadores, lo \u00fanico que merec\u00edamos era la muerte. Eso es la manifestaci\u00f3n del amor incondicional de Dios. Nos perdon\u00f3 mediante la obra redentora del Se\u00f1or Jes\u00fas, y abri\u00f3 las puertas para que emprendi\u00e9ramos una nueva vida, llena de plenitud. Esa adopci\u00f3n no se fundamenta en nuestros m\u00e9ritos o esfuerzos, sino en el amor de nuestro amoroso Padre celestial que no tiene l\u00edmites. Ahora, nuestro llamamiento, es a la santidad, como conviene a quienes est\u00e1n en la familia de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escrito por Fernando Alexis Jim\u00e9nez \/ 3 junio, 2015 \/ 51 Base B\u00edblica: Romanos 8:14, 15; G\u00e1latas 3:25-29; Jerem\u00edas 31:3 Introducci\u00f3n: Dios nos concibi\u00f3 para experimentar una vida plena. 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