{"id":28104,"date":"2016-10-04T20:03:59","date_gmt":"2016-10-05T01:03:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-31-12-comentario-por-pablo-r-andinach\/"},"modified":"2016-10-04T20:03:59","modified_gmt":"2016-10-05T01:03:59","slug":"san-mateo-31-12-comentario-por-pablo-r-andinach","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-31-12-comentario-por-pablo-r-andinach\/","title":{"rendered":"San Mateo 3:1-12 Comentario por Pablo R. Andi\u00f1ach"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>La irrupci&oacute;n del tiempo<\/strong><\/p>\n<p>No todos cre&iacute;an que el Mes&iacute;as hab&iacute;a de venir. Mientras unos lo ansiaban con fervor y oraban pidiendo su llegada, otros pensaban que era solo una antigua leyenda, bella como pocas, pero leyenda al fin. Fue as&iacute; hasta que &ldquo;se present&oacute; Juan.&rdquo;<\/p>\n<p>Este Juan era un ser extra&ntilde;o. Viv&iacute;a en el desierto, se vest&iacute;a con ropas r&uacute;sticas, y com&iacute;a lo que encontraba en su alrededor. Pero el texto no es ingenuo al mencionar que com&iacute;a langostas: son insectos que expl&iacute;citamente Lev&iacute;tico 11:22 se&ntilde;ala como aptos para alimentarse. De manera que Juan pod&iacute;a tener conductas exc&eacute;ntricas, pero cumpl&iacute;a con las prescripciones de la fe de Israel. Era un hombre recto. Notemos la diferencia entre Juan y los dem&aacute;s l&iacute;deres de las historias b&iacute;blicas. Mientras Abraham, Mois&eacute;s, David y otros guiaron con la ayuda de Dios al pueblo, Juan se aparta al desierto y desde all&iacute; lo convoca. Es sin duda un l&iacute;der distinto a los dem&aacute;s; esto es as&iacute; porque el tiempo est&aacute; en proceso de cambio. Se est&aacute; por producir la &ldquo;irrupci&oacute;n del tiempo;&rdquo; el momento en el que se operar&aacute; un cambio radical en el modo de relaci&oacute;n de Dios con su pueblo. Y eso exig&iacute;a una figura nueva y renovadora.<\/p>\n<p>Al continuar nuestra preparaci&oacute;n en este Adviento debemos preguntarnos qu&eacute; significa que Juan convoque desde &ldquo;el desierto.&rdquo; Quiz&aacute;s podr&iacute;amos haber esperado que lo hiciera desde el templo de Jerusal&eacute;n o desde alguna de las sinagogas que presid&iacute;an los pueblos y aldeas. Pero el Se&ntilde;or lo lleva al desierto para que desde all&iacute; llame a la gente. El desierto en la tradici&oacute;n b&iacute;blica no es un lugar yerto, sino el lugar de la purificaci&oacute;n. All&iacute; Israel pas&oacute; sus mejores a&ntilde;os de relaci&oacute;n con Dios, cuando viv&iacute;an de la confianza en su protecci&oacute;n y no necesitaban m&aacute;s que lo que Dios les prove&iacute;a. Y as&iacute; como aquellos cuarenta a&ntilde;os del &eacute;xodo fueron de renovaci&oacute;n y rencuentro con Dios, ahora Juan los llama a un nuevo &ldquo;ir hacia el desierto&rdquo; donde su predicaci&oacute;n los invitar&aacute; a renovar su pacto con Dios.<\/p>\n<p>Y all&iacute;, en el desierto, recibir&aacute;n la noticia ansiada: est&aacute; cerca el tiempo en que el reino de los cielos va a irrumpir entre ellos y ellas. En la fe de Israel eso significaba un tiempo de paz, de justicia, de restituci&oacute;n de la dignidad, de encuentro con Dios. Pero tambi&eacute;n oyen que deben prepararse para ese momento, que no es tan solo una invitaci&oacute;n a ser espectadores de un evento. Y la preparaci&oacute;n consiste en arrepentirse de los pecados y sumergirse en las aguas del Jord&aacute;n, un rito con el que simbolizar&iacute;an la limpieza de las faltas y la inauguraci&oacute;n de una vida nueva, de una renovada relaci&oacute;n con Dios. Cuando Juan percibe que algunos fariseos y saduceos buscan ser bautizados los llama a cambiar de vida y a producir &ldquo;buenos frutos&rdquo; para no ser cortados y quemados en el fuego de lo inservible. Sin duda que Juan los incluye en su llamado, pero les advierte que su bautismo no limpia el cuerpo y el alma si no han cambiado de conducta. El agua del bautismo testifica el arrepentimiento; no lo provoca.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo nos preparamos para la irrupci&oacute;n del reino en nuestras vidas? A veces creemos que la sola presencia en la iglesia, o la misma lectura de la palabra nos previene de alejarnos de Dios. Sin embargo, cuando observamos la escena b&iacute;blica que nos convoca vemos que la mayor&iacute;a de quienes se acercaban eran creyentes y seguramente piadosos. Juan no los llama a asumir una fe que no tienen, sino a revisar su vida a la luz de la fe que ya tienen. Cuando les reprocha a fariseos y saduceos el hecho de que creen estar libres del juicio de Dios porque tienen &ldquo;a Abraham por padre,&rdquo; les est&aacute; queriendo decir que la vida de fe y el seguimiento del Se&ntilde;or no se heredan, sino que constituyen una decisi&oacute;n que cada persona debe tomar por su sola cuenta. Damos gracias a Dios por quienes crecieron en una familia que les transmiti&oacute; la fe y tambi&eacute;n por aquellos y aquellas que tuvieron que integrarse a una iglesia porque nunca de ni&ntilde;os hubo quien les hablara del evangelio. Pero ambas experiencias&ndash;y las muchas que sin duda hay entre esos dos extremos&ndash;exigen que en alg&uacute;n momento la persona decida que eso que recibi&oacute; de peque&ntilde;o o que descubri&oacute; de grande es importante para su vida y que ser&aacute; el fundamento de su fe y de sus d&iacute;as. No hay una escuela para aprender a arrepentirse: es una experiencia personal que nace de la fe y del &iacute;ntimo convencimiento de que necesitamos de Dios.<\/p>\n<p>Es importante que en Adviento evoquemos nuestro bautismo. Recordemos aquellas aguas por las que muchos oraron para que arrastraran las impurezas y nos introdujeran en una nueva vida; recordemos aquel quiz&aacute;s lejano d&iacute;a en que se clam&oacute; protecci&oacute;n y bendici&oacute;n para nuestras vidas: lo que sucedi&oacute; en esas aguas debe ser cada d&iacute;a renovado en nuestras vidas. Si Juan anunciaba un bautismo con agua y otro posterior llevado a cabo por el Mes&iacute;as en &ldquo;Esp&iacute;ritu Santo y fuego&rdquo; es porque el que hab&iacute;a de venir a&uacute;n no se hab&iacute;a manifestado. Hoy sabemos que en Cristo ambos bautismos van juntos y que las aguas que se derraman en medio de las oraciones, los cantos y las lecturas, dan testimonio de la acci&oacute;n renovadora de Dios en la vida del bautizando. Y de alg&uacute;n modo al bautizarnos pasamos a ser hijos e hijas de Abraham. Por las aguas del bautismo somos recibidos en el pueblo de Dios y somos herederos de esa larga y rica tradici&oacute;n de fe y esperanza. Pero al igual que a saduceos y fariseos, Juan nos llama a no creer que por ser parte de ese pueblo podemos desentendernos de lo que sucede a nuestro alrededor. Participar del pueblo de Dios (lo que para los cristianos significa ser parte &ldquo;de la iglesia&rdquo;) no nos libra de la responsabilidad de ir hacia nuestro propio desierto y purificar la fe que poseemos.<\/p>\n<p>En este Adviento somos llamados y llamadas a trav&eacute;s de las palabras de Juan el Bautista a revisar nuestra fe y a reencontrarnos con Dios. Dios nunca se fue de nuestro lado y hoy se nos pide que renovemos el pacto de vida que un d&iacute;a hicimos con Dios. El tiempo se acerca y Dios quiere encontrarnos de su lado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La irrupci&oacute;n del tiempo No todos cre&iacute;an que el Mes&iacute;as hab&iacute;a de venir. Mientras unos lo ansiaban con fervor y oraban pidiendo su llegada, otros pensaban que era solo una antigua leyenda, bella como pocas, pero leyenda al fin. Fue as&iacute; hasta que &ldquo;se present&oacute; Juan.&rdquo; Este Juan era un ser extra&ntilde;o. Viv&iacute;a en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-31-12-comentario-por-pablo-r-andinach\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Mateo 3:1-12 Comentario por Pablo R. 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