{"id":28129,"date":"2016-10-04T20:04:55","date_gmt":"2016-10-05T01:04:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-513-20-comentario-por-dana-k-nelson\/"},"modified":"2016-10-04T20:04:55","modified_gmt":"2016-10-05T01:04:55","slug":"san-mateo-513-20-comentario-por-dana-k-nelson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-513-20-comentario-por-dana-k-nelson\/","title":{"rendered":"San Mateo 5:13-20 Comentario por Dana K. Nelson"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Este texto es parte del Serm&oacute;n del Monte que encontramos en Mateo 5:1-7:27 y que tiene una importancia central en este evangelio.<\/p>\n<p>En Mateo 5:13, Jes&uacute;s declara que tiene expectativas altas con respecto a sus disc&iacute;pulos: &ldquo;Vosotros sois la sal de la tierra.&rdquo; E inmediatamente les advierte tambi&eacute;n que como sal pueden contaminarse o volverse in&uacute;tiles y que entonces no van servir para otra cosa que para ser echados fuera y pisoteados por los hombres.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p><strong>Ilustraci&oacute;n para un serm&oacute;n sobre &ldquo;ser sal y luz&rdquo; <\/strong><\/p>\n<p>Una ilustraci&oacute;n para un serm&oacute;n sobre este texto puede ser una transformaci&oacute;n hist&oacute;rica que haya sucedido, o una experiencia de una persona (o una comunidad o naci&oacute;n) que haya sido transformada para reflejar mejor la voluntad de Dios. Estas transformaciones suceden cuando los individuos y\/o comunidades son sal y luz. Yo voy a elegir el ejemplo de una naci&oacute;n que se ha transformado. Me refiero a Sud&aacute;frica. Hoy, apenas dos meses despu&eacute;s del fallecimiento de Nelson Mandela, es oportuno que sigamos hablando de &eacute;l desde el p&uacute;lpito con el prop&oacute;sito de ilustrar temas que aparecen en el Serm&oacute;n del Monte, como por ejemplo que Jes&uacute;s espera que seamos instrumentos de Dios para instaurar la justicia.<\/p>\n<p><strong>Sud&aacute;frica antes y despu&eacute;s<\/strong><\/p>\n<p>Yo viv&iacute;a en Sud&aacute;frica en 1987 cuando todav&iacute;a reg&iacute;a el a<em>partheid <\/em>y se aplicaba una pol&iacute;tica racista, discriminatoria e injusta. La sociedad hab&iacute;a sido dividida y separada entre &ldquo;blancos,&rdquo; &ldquo;indios,&rdquo; &ldquo;colorados,&rdquo; y &ldquo;negros.&rdquo; Los &ldquo;blancos&rdquo; eran obviamente la gente con piel de color m&aacute;s claro. Los &ldquo;indios&rdquo; eran la gente cuyos ancestros estaban en la India, y no se pod&iacute;an postular para ciertos empleos y su salario era siempre menor que el de los blancos aunque realizaran el mismo trabajo. Los &ldquo;colorados&rdquo; eran la categor&iacute;a en la que el estado pon&iacute;a a las personas que ten&iacute;an por ejemplo una abuela africana y un abuelo de la India, o una madre europea y un padre con piel de color un poco m&aacute;s oscuro y no ten&iacute;an derecho a votar en las elecciones ni derecho a una educaci&oacute;n digna. Y en el fondo de la escala social estaban por supuesto los &ldquo;negros,&rdquo; con la piel de color m&aacute;s oscuro, que constitu&iacute;an la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de Sud&aacute;frica.<\/p>\n<p>El gobierno del <em>apartheid<\/em>, que dur&oacute; por m&aacute;s que 40 a&ntilde;os, dividi&oacute; a todos los sudafricanos de la rep&uacute;blica en esas cuatro categor&iacute;as: blancos, indios, colorados y negros. Tu categor&iacute;a figuraba en el documento de identidad. Y el gobierno tambi&eacute;n dividi&oacute; el mapa del pa&iacute;s, asignando a los blancos la mayor parte de la tierra, con los terrenos m&aacute;s f&eacute;rtiles, con las playas lindas, con acceso a las fuentes de agua, etc. En las ciudades, los blancos viv&iacute;an en los distritos m&aacute;s bonitos y desarrollados, con parques y jardines, y carreteras bien hechas y en buena condici&oacute;n. Los negros no ten&iacute;an derecho a alquilar o a construir una casa en esas partes de las ciudades. Era ilegal. A los indios les asignaron distritos con espacio m&aacute;s reducido. A los colorados les asignaron lugares de peor calidad, m&aacute;s marginales. Y a los millones de sudafricanos negros los condenaron a vivir en la miseria, en los peores terrenos, en las tierras m&aacute;s pobres e in&uacute;tiles. Adem&aacute;s, el estado y la polic&iacute;a controlaban sus movimientos. No ten&iacute;an libertad. Tal como sucedi&oacute; en mi pa&iacute;s, en los EEUU, aqu&iacute; en Minnesota donde vivo, cuando hace 150 a&ntilde;os con fuerza y violencia, los nativos del lugar fueron despojados de sus tierras f&eacute;rtiles, y de sus terrenos con bosques y agua dulce, y fueron puestos en reservaciones pobres y aisladas con tierra seca.<\/p>\n<p>En Sud&aacute;frica sol&iacute;a visitar a unos amigos en su urbanizaci&oacute;n. Ten&iacute;an que recolectar agua para lavar y cocinar y hab&iacute;a un solo tubo de agua potable para 200 familias. La gente ten&iacute;a que esperar en fila m&aacute;s de una hora bajo el fuerte sol para llenar sus baldes de agua y cargarlos a sus casas, que eran casitas de un solo cuarto. El gobierno construy&oacute; bonitos colegios para los ni&ntilde;os blancos, con canchas deportivas, piscinas, bibliotecas y escritorios para cada estudiante. Para los ni&ntilde;os indios y colorados construy&oacute; colegios de menor calidad. Y para los negros, colegios con piso de tierra. Eran escuelitas sin libros, sin escritorios para los estudiantes, sin agua ni desag&uuml;e para los ba&ntilde;os. Era racismo y discriminaci&oacute;n en su m&aacute;xima expresi&oacute;n.<\/p>\n<p>En Sud&aacute;frica, en 1987, los hospitales designados para los negros ten&iacute;an miles de pacientes y poqu&iacute;simos m&eacute;dicos. &iquest;Cu&aacute;ntos ni&ntilde;os murieron de diarrea? &iquest;Cu&aacute;ntas personas sufrieron por no tener atenci&oacute;n m&eacute;dica? Lo peor es que el factor determinante era el color de tu piel. Recuerdo que con unos amigos fuimos a un parque, y hab&iacute;a un banco para sentarse y descansar bajo la sombra de un &aacute;rbol, pero con un cartel que dec&iacute;a NET BLANKES, lo que el idioma <em>afrik&aacute;ans<\/em> significa &ldquo;solamente para blancos.&rdquo; Cuando tuvimos que usar el ba&ntilde;o en el parque, en la puerta del ba&ntilde;o otra vez nos encontramos con el mismo cartel: NET BLANKES (&ldquo;solamente para blancos&rdquo;). Hasta las playas hab&iacute;an sido segregadas. Las playas limpias con arena fina y olas suaves, fueron asignadas a los blancos y a los indios. Y otras playas fueron reservadas para gente con piel m&aacute;s oscura.<\/p>\n<p>Recuerdo que un d&iacute;a, mientras viv&iacute;a en Sud&aacute;frica, una se&ntilde;orita que se llamaba Jean y que era hija de unos misioneros que conoc&iacute;an mis padres, me recogi&oacute; del colegio y me llev&oacute; a comer un helado. En el camino, Jean par&oacute; su carro para ofrecerle ayuda a una persona que estaba esperando un bus en la calle. Era un se&ntilde;or mayor, de piel oscura, y Jean ofreci&oacute; llevarlo en su carro por unos 3 kil&oacute;metros, porque los buses para personas como &eacute;l, con piel de color oscuro, s&oacute;lo pasaban una vez por hora y siempre ven&iacute;an llen&iacute;simos, mientras que los buses para personas con piel clara pasaban con m&aacute;s frecuencia y a veces ven&iacute;an medio vac&iacute;os. Jean recogi&oacute; a aquel se&ntilde;or, sin saber su nombre, para ayudarlo a llegar m&aacute;s r&aacute;pido a su destino, y lo que es m&aacute;s importante, para devolverle la dignidad, aunque sea por un rato. &ldquo;Yo siempre hago esto&rdquo;, dijo Jean. Y entonces me cont&oacute; que la semana anterior hab&iacute;a visto un accidente. Una persona hab&iacute;a sido atropellada por un carro, y ella corri&oacute; a un tel&eacute;fono p&uacute;blico y llam&oacute; al n&uacute;mero de emergencias para pedir una ambulancia. Y le preguntaron: &ldquo;&iquest;De qu&eacute; raza es la v&iacute;ctima? &iquest;De qu&eacute; color es la piel de la persona que fue atropellada?&rdquo; Y Jean me dijo que en ese momento ella empez&oacute; a llorar con l&aacute;grimas de profunda frustraci&oacute;n y tristeza: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; importa su raza? &iexcl;M&aacute;ndanos una ambulancia! &iexcl;R&aacute;pido! No le voy a decir cu&aacute;l es su color. Es un ser humano que necesita auxilio. &iquest;Van a ayudarla o no?&rdquo; Y dio la direcci&oacute;n exacta del accidente, y colg&oacute; el tel&eacute;fono. Me explic&oacute;: &ldquo;Si dices que es blanco, van a mandar urgente la mejor ambulancia, y si dices que es negro, van a demorar en llegar.&rdquo; Eso suced&iacute;a en 1987.<\/p>\n<p>Debemos dar gracias a Dios por la iglesia, porque en la iglesia aprendemos otra cosa. En la Iglesia todos y todas somos incluidos en el reino de Dios, y todos y todas tomamos de la misma copa y comemos del mismo pan de vida. Nadie es superior ni inferior. Nuestra identidad es la de ser hijos e hijas de Dios. Somos un arco iris de colores. Seamos africanos, indios, ind&iacute;genas, europeos, latinos, de cualquier etnicidad, de cualquier color, todos somos hijos e hijas de la luz. Somos sal de la tierra y luz del mundo, hechos a imagen y semejanza de Dios, creados para brillar. El r&eacute;gimen sudafricano del <em>apartheid<\/em>, en cambio, al discriminar a las personas por el color de su piel, tomaba la luz de millones de personas y la pon&iacute;a debajo de una vasija (v. 15).<\/p>\n<p>De 2007 a 2013 viv&iacute; en el Per&uacute; como misionera, y en San Isidro, Lima, hay una estatua de Nelson Mandela. Y llev&eacute; a mis hijos a verla y les cont&eacute; la historia de este hombre. Nelson Mandela luch&oacute; por 50 a&ntilde;os por la igualdad de todos los sudafricanos, y fue mantenido preso por el gobierno de Sud&aacute;frica durante 27 a&ntilde;os. Estaba en la c&aacute;rcel cuando yo viv&iacute;a en Sud&aacute;frica. Pero por fin, en 1990, Mandela fue liberado, y el gobierno cambi&oacute; las leyes, gracias a Dios, gracias al trabajo constante de muchas iglesias que realmente fueron incre&iacute;bles, valientes y eficaces, y gracias a millones de personas que actuaron como sal y luz en este mundo. Y en 1994 Nelson Mandela, un hombre negro, fue elegido presidente.<\/p>\n<p>Hay unas palabras de Marianne Williamson que err&oacute;neamente se siguen atribuyendo a Nelson Mandela en su discurso de asunci&oacute;n como presidente, pero que efectivamente podr&iacute;an haber sido dichas por &eacute;l, que quiero citar: &ldquo;Nuestro miedo m&aacute;s profundo no es que seamos incompetentes. Nuestro miedo m&aacute;s profundo es que somos poderosos m&aacute;s all&aacute; de cualquier medida. Es nuestra luz, no nuestro lado oscuro, lo que nos da m&aacute;s miedo. Nos preguntamos a nosotros mismos: &iquest;Qui&eacute;n soy yo para ser brillante, bello, con talento y fabuloso? En realidad, &iquest;qui&eacute;n eres t&uacute; para no serlo? Eres un hijo de Dios. El hecho de que juegues a ser insignificante no le sirve de nada al mundo. No hay nada de iluminado en encogerse para que la gente a tu alrededor no se sienta insegura. Se supone que todos tenemos que brillar, tal como lo hacen los ni&ntilde;os. Hemos nacido para manifestar la gloria de Dios que tenemos dentro. Y no est&aacute; solo en algunos de nosotros. Est&aacute; en todos. Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente les estamos dando permiso a otras personas para que hagan lo mismo. En la medida en que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia autom&aacute;ticamente libera a otros.&rdquo;<\/p>\n<p>Es como &ldquo;una ciudad asentada sobre un monte [que] no se puede esconder&#8221; (v. 14b). Jesucristo <strong>no<\/strong> dijo: &ldquo;Ustedes deber&iacute;an ser sal y luz,&rdquo; ni dijo: &ldquo;Traten de lograrlo, que eventualmente hay una posibilidad de llegar a ser luz.&rdquo; Jesucristo nos dice: &ldquo;Son.&rdquo; Ustedes son la sal de la tierra. Son la luz del mundo. &ldquo;Vosotros sois la sal de la tierra&rdquo; y &ldquo;vosotros sois la luz del mundo.&rdquo; (vv. 13 y 14). Aceptemos, pues, esta identidad que Jes&uacute;s nos da, y brillemos y hagamos buenas obras para el pr&oacute;jimo, dando buen sabor a este mundo y a las vidas de otros. De otros y de otras que nos necesitan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>Robert H. Smith, <em>Augsburg<\/em><em> Commentary on the New Testament Matthew <\/em>(Minneapolis, MN: Augsburg Publishing House, 1989), 87.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto es parte del Serm&oacute;n del Monte que encontramos en Mateo 5:1-7:27 y que tiene una importancia central en este evangelio. 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