{"id":28133,"date":"2016-10-04T20:05:03","date_gmt":"2016-10-05T01:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-521-37-comentario-por-dana-k-nelson\/"},"modified":"2016-10-04T20:05:03","modified_gmt":"2016-10-05T01:05:03","slug":"san-mateo-521-37-comentario-por-dana-k-nelson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-521-37-comentario-por-dana-k-nelson\/","title":{"rendered":"San Mateo 5:21-37 Comentario por Dana K. Nelson"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>El Esp&iacute;ritu de la Ley<\/strong><\/p>\n<p>La vida cristiana no es f&aacute;cil. No se trata simplemente de ir a la iglesia, o de leer la Biblia, o de orar. Hoy escuchamos en el evangelio que no basta con seguir los 10 mandamientos tal como est&aacute;n escritos. No matar&aacute;s. No cometer&aacute;s adulterio. No hurtar&aacute;s&hellip; etc. Eso ser&iacute;a como auto-justificarse a uno mismo, pensando: &ldquo;OK, no hay problema, a ver, yo no he asesinado a nadie hoy&#8230; Ya est&aacute;. No he sido infiel a mi esposo&hellip; Ya est&aacute;. No he dicho contra mi pr&oacute;jimo falso testimonio hoy&hellip; Ya est&aacute;.&rdquo; Esto ser&iacute;a seguir los 10 mandamientos como si fueran una tarea, o una lista de reglas para cumplir. Ser&iacute;a cumplir la ley por causa de la ley. Pero Jesucristo nos ense&ntilde;a que no estamos frente una lista de tareas.<\/p>\n<p>En el fondo de cada mandamiento hay un llamado m&aacute;s profundo, el llamado a amarnos los unos a los otros y no solamente amar a tus amigos, sino tambi&eacute;n a tus enemigos. Perdonar. Reconciliar. Se trata de buscar el coraz&oacute;n de los mandamientos. Y eso es amar a Dios sobre todas las cosas y a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo. &ldquo;Amar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios con todo tu coraz&oacute;n, con toda tu alma, y con toda tu mente,&rdquo; y &ldquo;amar&aacute;s a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo&rdquo; (Mateo 22:37, 39b).<\/p>\n<p>Este es el esp&iacute;ritu de la ley. Es lo que debemos seguir. Jesucristo nos dice: &ldquo;O&iacute;steis que fue dicho a los antiguos: &lsquo;No matar&aacute;s,&rsquo; y cualquiera que mate ser&aacute; culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, ser&aacute; culpable de juicio&rdquo; (vv. 21-22a). Y tambi&eacute;n: &ldquo;O&iacute;steis que fue dicho: &lsquo;No cometer&aacute;s adulterio.&rsquo; Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulter&oacute; con ella en su coraz&oacute;n&rdquo; (vv. 27-28). Tenemos que seguir el esp&iacute;ritu de la ley. No lo superficial, sino vivir la ley de Dios en su mejor sentido, en su significado m&aacute;s profundo. No es una lista de tareas. Es un llamado a ser transformado\/a. Es un llamado a seguir un nuevo camino de vida. Es un modo de vida que promueve la paz. Es andar en la luz. Es poner tu mano en la mano del Se&ntilde;or Jes&uacute;s e ir con &eacute;l.<\/p>\n<p><strong>Diezmar y Ofrendar<\/strong><\/p>\n<p>El texto nos da la oportunidad tocar el tema de la mayordom&iacute;a. Cada iglesia, congregaci&oacute;n, comunidad cristiana, tiene sus propias costumbres respecto de c&oacute;mo motivar y animar a los congregantes a dar dinero para apoyar la misi&oacute;n de Dios. Unas iglesias tienen la tradici&oacute;n, durante la celebraci&oacute;n dominical, de poner las ofrendas en un sobre, y de poner el sobre en una canasta que despu&eacute;s va al altar. Hay iglesias donde los participantes se acercan al altar bailando con sus ofrendas en la mano en actitud de adoraci&oacute;n y gratitud a Dios. Hay iglesias que usan platos hondos dorados, bolsas de terciopelo, canastas hecho a mano o una caja designada para recoger las donaciones. En todos estos casos la recolecci&oacute;n de las ofrendas es incorporada como acto de adoraci&oacute;n en el orden de la celebraci&oacute;n dominical del culto, el servicio, o la misa.<\/p>\n<p>Sabemos que la mayordom&iacute;a incluye mucho m&aacute;s que bienes econ&oacute;micos. Jesucristo nos dice que mucho m&aacute;s importante que poner tu ofrenda en el altar es poner tu coraz&oacute;n en el altar. Jes&uacute;s quiere que amemos a Dios y sirvamos a Dios con nuestros bienes, pero tambi&eacute;n con la mente, el alma, el coraz&oacute;n y todo lo que somos. Si no amamos a nuestro hermano o a nuestra hermana, no amamos a Dios. Como pregunta San Juan en su primera carta:&ldquo;Si alguno dice: &lsquo;Yo amo a Dios,&rsquo; pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, &iquest;c&oacute;mo puede amar a Dios a quien no ha visto?&rdquo;(1 Juan 4:20). Si est&aacute;s enojado\/a con alguien, tienes que perdonarlo o perdonarla y reconciliarte con esa persona. As&iacute; tu ofrenda en el altar ser&aacute; la expresi&oacute;n de tu comportamiento interior. Entonces no estaremos siguiendo la ley de Dios por causa de la ley, sino por causa del pr&oacute;jimo. El esp&iacute;ritu de la ley es vivir en comunidad, en comuni&oacute;n, en santa comuni&oacute;n con Dios y los unos con los otros. &iquest;Qui&eacute;n no necesita eso?<\/p>\n<p><strong>La Responsabilidad<\/strong><strong> del Predicador\/a: Proclamar las Buenas Nuevas<\/strong><\/p>\n<p>El &eacute;nfasis que pone este texto del cap&iacute;tulo 5 de Mateo en el cumplimiento de la ley nos llama, como predicadores\/ predicadoras, a proclamar la salvaci&oacute;n que todos y todas tenemos en Jesucristo, nuestro Se&ntilde;or y Salvador. &ldquo;Porque por gracia sois salvos por medio de la fe&hellip; <strong><sup>&nbsp;<\/sup><\/strong>no por obras (Efesios 2:8a, 9a). La salvaci&oacute;n que recibimos todos\/todas es un don de Dios dado gratuitamente a nosotros y a nosotras porque Dios nos ama. Es un regalo que recibimos aunque no lo merecemos. Es el regalo de Jesucristo mismo. Por medio de la vida, muerte y resurrecci&oacute;n de Jesucristo recibimos el perd&oacute;n de nuestros pecados, la absoluci&oacute;n, que es dada a nosotros y nosotras por amor. Lo recibimos con las manos abiertas y el coraz&oacute;n abierto. Recibimos su gracia, su amor incondicional y el perd&oacute;n divino. Hay suficiente para todos y para todas. Nuestro Dios es un Dios de abundancia. Su gracia es la alimentaci&oacute;n espiritual que nos da fuerzas y nos fortalece en este peregrinaje de fe en que espera que amemos y sirvamos al pr&oacute;jimo.<\/p>\n<p>El texto de Mateo de hoy nos recuerda que vivir en ferviente amor mutuo, vivir la vida cristiana, no es f&aacute;cil. Gracias a Dios por el Salvador que nos dio en su &uacute;nico hijo quien nos libera y nos hace creaciones nuevas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Esp&iacute;ritu de la Ley La vida cristiana no es f&aacute;cil. No se trata simplemente de ir a la iglesia, o de leer la Biblia, o de orar. 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