{"id":28147,"date":"2016-10-04T20:05:41","date_gmt":"2016-10-05T01:05:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-61-6-16-21-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:05:41","modified_gmt":"2016-10-05T01:05:41","slug":"san-mateo-61-6-16-21-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-61-6-16-21-comentario-por-francisco-javier-giotia-padilla\/","title":{"rendered":"San Mateo 6:1-6, 16-21 Comentario por Francisco Javier Giot\u00eda Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Por muchos a&ntilde;os he preparado mis propias cenizas para el servicio de Mi&eacute;rcoles de Ceniza.<\/p>\n<p>Cada Domingo de Ramos guardo un mazo grande de las ramas de palma real que adornan el templo. Son hermosas, alargadas, y de un amarillo verdoso brillante. Nuevecitas. Las dejo cerca de mi escritorio y veo c&oacute;mo se van secando poco a poco. Pierden su brillo y color; se tornan un color marr&oacute;n opaco y seco. Crujen al apretarlas.<\/p>\n<p>Una semana antes del Mi&eacute;rcoles de Ceniza las pongo en un envase grande de metal; las voy quebrando en pedazos peque&ntilde;os y las junto en el centro del envase. Un f&oacute;sforo inicia la combusti&oacute;n y las ramas secas se van haciendo&mdash;poco a poco&mdash;un montoncito de cenizas. Las recojo y junto en un envase de cristal, las mezclo con un poco de aceite de oliva y quedan listas para hacer las cruces en la frente de las personas el mi&eacute;rcoles por la noche.<\/p>\n<p>La cuaresma y la Semana Santa son importantes en nuestras comunidades hispanas como costumbres y marcas sociales y como eventos lit&uacute;rgicos y religiosos en su sentido m&aacute;s profundo. El Mi&eacute;rcoles de Ceniza es el inicio de este per&iacute;odo de tiempo&mdash;de esta temporada&mdash;que nos llama a la mesura, a la disciplina, al recogimiento y a la reflexi&oacute;n profunda acerca de nuestra humanidad y de los resultados del pecado en nuestras vidas, en las vidas de los dem&aacute;s y en toda la creaci&oacute;n. Las cenizas son s&iacute;mbolo de todo esto. Al ponerlas en la frente de las personas les recordamos: &ldquo;Polvo eres y al polvo volver&aacute;s&rdquo; (Gn 3:19c).<\/p>\n<p>El Mi&eacute;rcoles de Ceniza presenta varios &eacute;nfasis que podemos asumir en nuestra traves&iacute;a de cuarenta d&iacute;as por la cuaresma y luego la Semana Santa. El texto de Mateo nos invita a vivir la temporada con per&iacute;odos intensos y programados de oraci&oacute;n y ayuno con el prop&oacute;sito de reflexionar acerca de la situaci&oacute;n humana en la que estamos y que debemos enfrentar al ver y sentir las cenizas en nuestras frentes. Las cenizas nos recuerdan nuestras vidas; la cruz en la frente que forman las cenizas nos recuerda nuestro bautismo y la acci&oacute;n redentora de Jesucristo en la cruz que perdona nuestros pecados.<\/p>\n<p>Los vv. 1-4 tratan el tema de la limosna, los vv. 5-6 tratan el tema de la oraci&oacute;n, y m&aacute;s adelante en el cap&iacute;tulo 6, los vv.16-18 comentan el tema del ayuno. La lectura del evangelio de hoy termina con los vv. 19-21 que resumen el mensaje de la secci&oacute;n. En nuestro texto, no se elimina ninguna de estas disciplinas religiosas, sino que se redirigen y reinterpretan conforme al mensaje de Jesucristo en este evangelio.<\/p>\n<p>Propongo que entendamos este texto del evangelista Mateo justamente desde la cruz de cenizas con la que nuestras frentes son marcadas en este d&iacute;a. Las cenizas identifican la manera en que abusamos de estas disciplinas para nuestro beneficio y las convertimos en costumbres r&iacute;gidas que niegan al pr&oacute;jimo. La cruz es la manera en que Jesucristo redirige y reinterpreta estas disciplinas religiosas para que constituyan en cambio una afirmaci&oacute;n de la vida y del testimonio que se generan en el bautismo. Esta manera de interpretar los textos puede servirnos, adem&aacute;s, para el dise&ntilde;o del culto o misa, tanto en lo que se refiere al orden con sus c&aacute;nticos, himnos, oraciones, etc., como en cuanto a los contrastes en la ambientaci&oacute;n y decoraci&oacute;n del templo.<\/p>\n<p>Las cenizas &ldquo;denuncian&rdquo; que usamos las limosnas, la oraci&oacute;n, y el ayuno para adelantar nuestros propios intereses y hasta para intentar &ldquo;comprar&rdquo; a Dios. Jesucristo critica la limosna, la oraci&oacute;n y el ayuno cuando se hacen para beneficio propio y como costumbre religiosa hueca, como fuente de nuestra propia santificaci&oacute;n y beneficio, tal como lo hac&iacute;an los fariseos.[1] Nos enga&ntilde;amos a nosotros mismos y a nosotras mismas cuando practicamos las disciplinas religiosas de la limosna, la oraci&oacute;n y el ayuno en busca de nuestro &ldquo;propio inter&eacute;s,&rdquo; &ldquo;para contiendas y debates,&rdquo; &ldquo;para herir,&rdquo; para acaparar, o como manifestaci&oacute;n del m&aacute;s crudo ego&iacute;smo.[2] Cuando hacemos esto nos vamos secando poco a poco, como se secan las ramas de las palmas del Domingo de Ramos al pie de mi escritorio todos los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La cruz en nuestra frente el Mi&eacute;rcoles de Ceniza nos dice c&oacute;mo debemos enfrentar nuestra disciplina cuaresmal. Jesucristo nos dice que debemos practicar la limosna, la oraci&oacute;n y el ayuno como acci&oacute;n de gracias a Dios. Son c&aacute;ntico; doxolog&iacute;a. No son marcas de santidad ni de identidad de unas personas espec&iacute;ficas&mdash;los fariseos&mdash;sino que son maneras de relacionarnos con Dios. Con su manera de entender estas disciplinas religiosas, Jesucristo busca expandir la comunidad religiosa genuina hasta incluir a los gentiles y todas las gentes del planeta en su resurrecci&oacute;n.[3]<\/p>\n<p>Esta nueva manera de relacionarnos con Dios se sustenta en la adoraci&oacute;n y la justicia: &ldquo;El ayuno que yo escog&iacute;, &iquest;no es m&aacute;s bien desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresi&oacute;n, dejar ir libres a los quebrantados y romper todo yugo? &iquest;No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano? (Is 58:6-7). Esta manera de vivir es resaltada en este evangelio como la visi&oacute;n misma del d&iacute;a del juicio y, m&aacute;s bien, como la visi&oacute;n del reino (Mt 25:31-46).<\/p>\n<p>Nuestra visita anual a las profundidades de la condici&oacute;n humana&mdash;a lo seco y marr&oacute;n opaco de nuestras cenizas&mdash;en la cuaresma y Semana Santa es un asunto de vida y muerte. Es una invitaci&oacute;n contundente a reconocer nuestras limitaciones y la sobreabundante misericordia de Dios. El serm&oacute;n de hoy puede recoger estos contrastes entre cenizas y cruz, entre uso hueco y ego&iacute;sta y adoraci&oacute;n en servicio y justicia al pr&oacute;jimo, entre lo seco y quebrado y las aguas bautismales, para hacer una invitaci&oacute;n seria y formal a vivir estos cuarenta d&iacute;as como ofrenda de olor fragante al Se&ntilde;or.<\/p>\n<p>[1] Bruce Malina and Richard L. Rohrbaugh, <em>Social Science Commentary on the Synoptic Gospels<\/em> (Minneapolis: Fortress Press, 1992), 60.<\/p>\n<p>[2] Ver Isa&iacute;as 58:1-12, especialmente vv. 3-4.<\/p>\n<p>[3] Malina, <em>Social Science Commentary<\/em>, 61.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por muchos a&ntilde;os he preparado mis propias cenizas para el servicio de Mi&eacute;rcoles de Ceniza. Cada Domingo de Ramos guardo un mazo grande de las ramas de palma real que adornan el templo. Son hermosas, alargadas, y de un amarillo verdoso brillante. Nuevecitas. 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