{"id":28170,"date":"2016-10-04T20:06:37","date_gmt":"2016-10-05T01:06:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-112-11-comentario-por-pablo-r-andinach\/"},"modified":"2016-10-04T20:06:37","modified_gmt":"2016-10-05T01:06:37","slug":"san-mateo-112-11-comentario-por-pablo-r-andinach","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-112-11-comentario-por-pablo-r-andinach\/","title":{"rendered":"San Mateo 11:2-11 Comentario por Pablo R. Andi\u00f1ach"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Este es el tiempo<\/strong><\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Eres t&uacute; aquel que hab&iacute;a de venir o esperaremos a otro?&rdquo; (v. 3), le pregunta Juan a Jes&uacute;s a trav&eacute;s de sus disc&iacute;pulos. La respuesta de Jes&uacute;s se podr&iacute;a decir este modo: no hay nada que esperar; &ldquo;este es el tiempo.&rdquo; Y la &uacute;nica prueba que Jes&uacute;s le env&iacute;a a Juan de que es el Mes&iacute;as es el fruto de sus actos: &ldquo;los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres es anunciado el evangelio&rdquo; (v. 5). &nbsp;<\/p>\n<p>Ser&iacute;a un error hacer de esta prueba una marca para nuestro propio ministerio. El resucitar muertos y la sanidad eran actos que Jes&uacute;s practicaba como un modo de testificar el poder y la voluntad de Dios de sostener la vida. Las enfermedades del cuerpo eran tenidas por signos del pecado del alma y as&iacute; se condenaba a las personas enfermas por los supuestos pecados que las hab&iacute;an llevado a esa condici&oacute;n. Eso las marginaba no solo de la sociedad sino aun de sus propias familias. La muerte era el s&iacute;mbolo de aquello imposible de revertir; era como un muro, y una vez traspasado, nadie pod&iacute;a regresar. Ambas realidades son vencidas por Jes&uacute;s en su pr&aacute;ctica. Jes&uacute;s libera de la carga del pecado a quienes cura. Jes&uacute;s muestra en los resucitados que la muerte tambi&eacute;n est&aacute; sujeta a los designios de Dios. Ni la enfermedad ni la muerte est&aacute;n por encima de Dios. Por otro lado, la pobreza era considerada una desgracia acarreada por las malas costumbres y la haraganer&iacute;a. En la tradici&oacute;n de aquel entonces, las buenas noticias de Dios no eran para los pobres sino para quienes se hab&iacute;an hecho un lugar en la sociedad. Los pobres eran objeto de piedad, pero no receptores de la bendici&oacute;n de Dios. Estos tres &aacute;mbitos que parec&iacute;an alejar a las personas de Dios (la salud del cuerpo, la muerte y la pobreza) son sojuzgados en la pr&aacute;ctica de Jes&uacute;s, y el se&ntilde;or&iacute;o de Jes&uacute;s sobre la enfermedad y la muerte y su consideraci&oacute;n con los pobres son anunciados como su credencial de identidad.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s la confusi&oacute;n o duda que hab&iacute;a en Juan y que revela su pregunta tuviera por causa el hecho de que algunos descreyeran de &eacute;l o lo menospreciaran. Si a eso sumamos que estaba preso, m&aacute;s de uno habr&aacute; pensado que la c&aacute;rcel era la consecuencia de su mentira y no de la veracidad de su ministerio. Otros pensar&iacute;an que ser&iacute;a uno m&aacute;s de los predicadores de buena voluntad, idealistas equivocados que terminaron sus d&iacute;as vencidos por la cruda realidad que los contradec&iacute;a. Por eso Jes&uacute;s a continuaci&oacute;n defiende el ministerio de Juan y lo destaca como el mayor de los creyentes y como un profeta. Cita a Malaqu&iacute;as 3:1 en el v. 10 y atribuye esa menci&oacute;n a la persona de Juan. Es un modo de decir que lo que Juan ha predicado no ha ca&iacute;do en un saco roto, sino que ha fructificado en la predicaci&oacute;n de Jes&uacute;s. De las palabras de Jes&uacute;s se infiere que en aquel entonces el camino para comprender la pr&eacute;dica de Jes&uacute;s pasaba por aceptar el ministerio de Juan como el mensajero que anunci&oacute; la llegada del Mes&iacute;as. Les anuncia que no hay que buscar al enviado de Dios en el palacio ni entre los profetas vulgares (que por entonces abundaban) sino en este que viv&iacute;a en el desierto y tuvo la funci&oacute;n de marcar al Mes&iacute;as al bautizarlo en el Jord&aacute;n.<\/p>\n<p>El Adviento es la ocasi&oacute;n para preguntarnos si este del que estamos por celebrar su nacimiento en los pr&oacute;ximos d&iacute;as es <em>nuestro<\/em> Mes&iacute;as o si debemos esperar a otro. El tiempo ya casi est&aacute; maduro y estamos muy cerca de recordar la Navidad: &iquest;es este nuestro tiempo o hay otro tiempo por el que debemos esperar? Jes&uacute;s nos ha de responder: &ldquo;Este es el tiempo.&rdquo;<\/p>\n<p>Y sin duda que este es el tiempo apropiado para revisar nuestra relaci&oacute;n con Dios. Quiz&aacute;s no hayamos escuchado con atenci&oacute;n el mensaje de Juan&ndash;del que hablamos el domingo anterior&ndash;y creamos que todav&iacute;a hay que esperar por otro momento. Quiz&aacute;s pensamos que podemos postergar indefinidamente la revisi&oacute;n del estado de nuestra relaci&oacute;n con Dios. Pero el mensaje de este pasaje que hoy leemos es que tanto se ha acercado el tiempo de Dios que no debemos perder la oportunidad de volver a fortalecer nuestro v&iacute;nculo con &eacute;l.<\/p>\n<p>Dios es paciente. Siempre nos espera y conoce nuestros tiempos, pero no es indolente ante nuestra pereza espiritual. Si estamos adormilados, nos sacude para recordarnos que est&aacute; esperando una respuesta de nuestro lado. Dios nos respeta, pero no nos abandona en nuestra desesperaci&oacute;n o en nuestra indecisi&oacute;n. Como a muchos de su &eacute;poca, nos confronta con la necesidad de reconocer nuestra debilidad y nos ense&ntilde;a que el tiempo ha llegado en el cual ya no estamos solos para encarar los desaf&iacute;os de la vida. Jes&uacute;s est&aacute; all&iacute; para conmover nuestros cimientos y llamarnos a renovar nuestra fe.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>En cierto modo quienes hoy somos creyentes nos parecemos m&aacute;s a Juan que a Jes&uacute;s, y es probable que esta sea la raz&oacute;n por la cual Jes&uacute;s dice que Juan es el mayor entre las personas. Como Juan, tambi&eacute;n nosotros y nosotras tenemos nuestras dudas; como &eacute;l somos llamados a dirigirnos a Jes&uacute;s para que nos ilumine en nuestras debilidades; como Juan anunciamos a Jes&uacute;s de quien no somos dignos ni de desatar, agachados, la correa de su calzado (Marcos 1:7). En definitiva, como Juan pedimos al Se&ntilde;or que fortalezca la fe que tenemos para que podamos vivir como &eacute;l quiere que lo hagamos. Proclamar esta fe le cost&oacute; la vida a Juan y nosotros y nosotras hoy tenemos la bendici&oacute;n de que no nos persiguen por ella, y a esto m&aacute;s que como una &ldquo;suerte,&rdquo; debemos tomarlo como un privilegio del cual no gozaron por siglos nuestros hermanos y hermanas del pasado. Mujeres y varones dieron sus vidas por testificar su fe en el Se&ntilde;or y por la tan simple y sencilla cosa de participar de una comunidad de creyentes. Hoy vivimos como algo natural el hecho de disfrutar de una iglesia para reunirnos y de disponer de una Biblia en nuestro hogar, pero no solo Juan el Bautista fue encarcelado y muerto por su fe.<\/p>\n<p>Este es el tiempo para repensar la fe que nos sostiene. &iquest;C&oacute;mo puedo compartirla? &iquest;C&oacute;mo puedo hacer que lo que he recibido pase a tantas otras personas que lo necesitan y esperan? Que este Adviento sea el tiempo para anunciar que Jes&uacute;s est&aacute; cerca y as&iacute; poner al alcance de otros y de otras la bendici&oacute;n de recibirlo en sus vidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el tiempo &ldquo;&iquest;Eres t&uacute; aquel que hab&iacute;a de venir o esperaremos a otro?&rdquo; (v. 3), le pregunta Juan a Jes&uacute;s a trav&eacute;s de sus disc&iacute;pulos. La respuesta de Jes&uacute;s se podr&iacute;a decir este modo: no hay nada que esperar; &ldquo;este es el tiempo.&rdquo; Y la &uacute;nica prueba que Jes&uacute;s le env&iacute;a a Juan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-112-11-comentario-por-pablo-r-andinach\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Mateo 11:2-11 Comentario por Pablo R. 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