{"id":28180,"date":"2016-10-04T20:07:03","date_gmt":"2016-10-05T01:07:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-131-9-18-23-comentario-por-dan-gonzalez-ortega\/"},"modified":"2016-10-04T20:07:03","modified_gmt":"2016-10-05T01:07:03","slug":"san-mateo-131-9-18-23-comentario-por-dan-gonzalez-ortega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-131-9-18-23-comentario-por-dan-gonzalez-ortega\/","title":{"rendered":"San Mateo 13:1-9, 18-23 Comentario por Dan Gonz\u00e1lez Ortega"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>El Reino de Jes&uacute;s: La semilla que se escucha<\/strong><\/p>\n<p>Cuando yo era ni&ntilde;o, cierto d&iacute;a lleg&oacute; al colegio una compa&ntilde;erita con una gran novedad: de su o&iacute;do hab&iacute;a brotado una peque&ntilde;a plantita. Recuerdo que todos y todas en el sal&oacute;n de clase est&aacute;bamos maravillados con el hecho&hellip; incluso nuestra maestra del curso. Luego nos explicaron que una semilla de frijol (poroto), con la que ella hab&iacute;a estado jugando d&iacute;as antes, se hab&iacute;a colocado en su o&iacute;do y encontr&oacute; las condiciones adecuadas para germinar. Sin embargo, ahora siendo yo adulto, me viene aquel recuerdo como una met&aacute;fora apropiada para releer el texto b&iacute;blico de hoy: El o&iacute;do es una oportunidad para que una semilla brote.<\/p>\n<p>Una de las maneras a trav&eacute;s de las cuales Jes&uacute;s ense&ntilde;aba f&aacute;cilmente a la gente sencilla, pero lograba confundir a los doctos, era a trav&eacute;s de par&aacute;bolas. Comparaciones directas entre el proyecto de vida que Jes&uacute;s propone y situaciones frecuentes y bien conocidas de la vida de la gente com&uacute;n.<\/p>\n<p>Caso emblem&aacute;tico es la &ldquo;par&aacute;bola del sembrador.&rdquo; Jes&uacute;s seguramente hab&iacute;a experimentado en muchas ocasiones lo que significaba la vida y el trabajo del campo. La vida rural y la producci&oacute;n agr&iacute;cola era diferente a las t&eacute;cnicas que com&uacute;nmente conocemos en muchos de los pa&iacute;ses de occidente.<\/p>\n<p>Hoy en d&iacute;a se est&aacute; utilizando cada vez m&aacute;s, en varios pa&iacute;ses del sur del continente americano, as&iacute; como en los Estados Unidos, la llamada t&eacute;cnica de la &ldquo;siembra directa,&rdquo; pero lo cierto es que todav&iacute;a en muchos de nuestros campos estamos acostumbrados a arar la tierra, y despu&eacute;s a sembrar haciendo surcos para que por ellos corra el agua que alimentar&aacute; a las plantas cuando germinen, etc.<\/p>\n<p>La forma de siembra que conoci&oacute; Jes&uacute;s se parec&iacute;a m&aacute;s a la actual &ldquo;siembra directa.&rdquo; Era una pr&aacute;ctica tal vez m&aacute;s &ldquo;azarosa,&rdquo; que consist&iacute;a en dispersar las semillas en el campo sin labrar, lo cual puede suponerse un verdadero despilfarro.<\/p>\n<p>En realidad, la forma de sembrar que conoci&oacute; Jes&uacute;s conservaba tintes teol&oacute;gicos sublimes. La semilla se esparc&iacute;a indiscriminadamente por el campo con la esperanza, es m&aacute;s, con la certeza, de que Dios en su providencia dar&iacute;a el crecimiento. Si alguna semilla se perd&iacute;a, no exist&iacute;a mayor problema pues igual era don de Dios. Adem&aacute;s, arrojar las semillas &ldquo;a la buena de Dios&rdquo; era tambi&eacute;n un gesto simb&oacute;lico de abundancia.&nbsp;Hoy en d&iacute;a, reminiscencias de ello perduran en las fiestas sabatinas de los jud&iacute;os (<em>Shabbat<\/em>), cuando est&aacute;n a la mesa y, despu&eacute;s de los rituales de gratitud a Dios, toman la &ldquo;Jala&rdquo; (una trenza de pan) y acostumbran a cortar trozos generosos lanz&aacute;ndolos a cada comensal como s&iacute;mbolo de abundancia y providencia divina, pues as&iacute; derrama Dios el alimento y las bendiciones a su pueblo.<\/p>\n<p>Obviamente que no todas las personas pod&iacute;an entender porqu&eacute; el Reino de Dios es como la acci&oacute;n de sembrar. Para empezar, ni siquiera todas las personas que escuchaban a Jes&uacute;s sab&iacute;an c&oacute;mo era la pr&aacute;ctica de la siembra jud&iacute;a. Entre quienes escuchaban las par&aacute;bolas hab&iacute;a pescadores, publicanos, artesanos, pastores y personas de muchas otras profesiones; no s&oacute;lo agricultores. El mundo campesino fue diverso ayer como lo es hoy, aunque para quien viva en la ciudad parezca todo la misma cosa.<\/p>\n<p>As&iacute; que, quienes escuchaban a Jes&uacute;s pod&iacute;an saber de redes, balsas, mareas, tempestades, porcentajes, leyes de recaudaci&oacute;n de aranceles, sumas, restas, pesos, medidas, arcillas, clavos, martillos, muebles&hellip; pero no todos sab&iacute;an de semillas y tipos de tierra.<\/p>\n<p>El Reino de Dios funciona como cuando un campesino sali&oacute; a sembrar, y en esta met&aacute;fora de Jes&uacute;s se cubre y descubre el misterio de su proyecto. Para quien conoce la pr&aacute;ctica, seguramente qued&oacute; claro que el Reino de Dios se esparce por el mundo donde todos y todas lo tienen a su alcance, pero no cualquiera lo recibe en forma adecuada. Sin embargo, esta par&aacute;bola tambi&eacute;n oculta el mensaje a quienes est&aacute;n acostumbrados a aprender en forma tradicional, a trav&eacute;s de leyes y sentencias y reglamentos complementarios o escuelas de interpretaci&oacute;n de las leyes.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s ha mostrado su proyecto con un ejemplo simple que las personas m&aacute;s sencillas pueden comprender, pero lo ha vuelto un acertijo para sus detractores; aquellos que queriendo torcer sus palabras, buscan el m&iacute;nimo pretexto para acusarle de hacer o ense&ntilde;ar cosas malas.<\/p>\n<p>Y por esa raz&oacute;n hay una segunda parte de esta narraci&oacute;n. Cuando Jes&uacute;s tiene que explicar la par&aacute;bola.<\/p>\n<p>El maestro es interpelado por quienes viven tambi&eacute;n una vida sencilla, pero no conocen del todo la pr&aacute;ctica agr&iacute;cola. Jes&uacute;s no reh&uacute;sa explicarles para que puedan entender; sabe que ellos guardan las mejores intenciones y que no tienen porqu&eacute; saberlo todo de antemano. Jes&uacute;s se da cuenta de que no puede poner a todos &ldquo;los peque&ntilde;os&rdquo; en la misma bolsa exigi&eacute;ndoles demasiado; incluso se da la oportunidad a s&iacute; mismo de transformar su discurso. Lo que ocult&oacute; a los o&iacute;dos mal intencionados, lo revela a o&iacute;dos sencillos que quieren escuchar, pero les cuesta trabajo comprender.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s tiene buenas intenciones, pero no es ingenuo. Sabe cu&aacute;ndo debe ser claro y cu&aacute;ndo resulta adecuado &ldquo;oscurecer&rdquo; su mensaje; con todo, se atreve a cambiar de actitud y a dejar su sagacidad si &eacute;sta ha complicado alguna situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s es totalmente un ser humano y, como persona se maneja. Toma la vida y sus circunstancias como oportunidad para ense&ntilde;ar que, como dijo Juan Calvino: &ldquo;El mundo es el escenario de la gloria de Dios&rdquo;.<\/p>\n<p>Ahora vuelvo al relato con el que inici&eacute; hoy: el o&iacute;do es una buena oportunidad para que una semilla brote, o dicho de otra manera, o&iacute;r el evangelio es propicio para que germine el Reino de Dios.<\/p>\n<p>Dios se manifiesta en este mundo; no cre&oacute; otro para hacerlo&hellip;&nbsp;es este, y a partir de ello es que se nos da a conocer. Dios no quiere que el ser humano viva s&oacute;lo pensando en el &ldquo;m&aacute;s all&aacute;.&rdquo; En todo caso, ese tema lo tiene resuelto. Jes&uacute;s quiere que podamos verlo en el &ldquo;m&aacute;s ac&aacute;&rdquo; donde la semilla del Reino es sembrada para que nosotros, nosotras y nuestro entorno seamos campos f&eacute;rtiles para una buena cosecha.<\/p>\n<p><strong>Post Scriptum<\/strong><\/p>\n<p>Y si, adem&aacute;s, alguna semilla cae en mala tierra o a la vera del camino: &iexcl;Dios sabr&aacute; qu&eacute; hacer con ella!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Reino de Jes&uacute;s: La semilla que se escucha Cuando yo era ni&ntilde;o, cierto d&iacute;a lleg&oacute; al colegio una compa&ntilde;erita con una gran novedad: de su o&iacute;do hab&iacute;a brotado una peque&ntilde;a plantita. Recuerdo que todos y todas en el sal&oacute;n de clase est&aacute;bamos maravillados con el hecho&hellip; incluso nuestra maestra del curso. 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