{"id":28186,"date":"2016-10-04T20:07:14","date_gmt":"2016-10-05T01:07:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1324-30-36-43-comentario-por-alvin-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:07:14","modified_gmt":"2016-10-05T01:07:14","slug":"san-mateo-1324-30-36-43-comentario-por-alvin-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1324-30-36-43-comentario-por-alvin-padilla\/","title":{"rendered":"San Mateo 13:24-30, 36-43 Comentario por Alvin Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Ciza&#241;a entre el trigo: Discordia en la comunidad<\/p>\n<p><b>Estructura Literaria<\/b><br \/>\nEn el cap&#237;tulo trece, Mateo conserva para sus lectores siete par&#225;bolas sobre el Reino de los Cielos (el t&#233;rmino preferido por &#233;ste evangelista para referirse al Reino de Dios). Cada una de las siete par&#225;bolas (ocho si consideramos que el enigm&#225;tico dicho del escriba instruido para el Reino, vv. 51-52, es en s&#237; mismo una par&#225;bola) declaran un aspecto singular del encuentro con el Reino.&nbsp;<\/p>\n<p>Entretejidas entre estas par&#225;bolas, Mateo dos veces explica por que Jes&#250;s les hablaba as&#237;. Es notable que las dos explicaciones ofrecidas se encuentran inmediatamente antes de la explicaci&#243;n de la par&#225;bola de los terrenos (vv. 18-23) y la explicaci&#243;n de la par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a (vv. 36-43). El bosquejo del cap&#237;tulo nos ayudar&#237;a a notar como Mateo desarrolla su lecci&#243;n.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\n<b>I.<\/b> \tLa Par&#225;bola de los terrenos, (13:1-9)<br \/>\n\t&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El Prop&#243;sito de las par&#225;bolas, (13:10-17)<br \/>\n\t&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La explicaci&#243;n de la Par&#225;bola de los terrenos, (13:18-23)<br \/>\n<b>II.<\/b>\tLa Par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a, (13:24-30)<br \/>\n<b>III.<\/b> \tLa Par&#225;bola de la semilla de mostaza, (13:31-32)<br \/>\n<b>IV.<\/b> \tLa Par&#225;bola de la levadura, (13:33)<br \/>\n\t&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Comentarios adicionales sobre el prop&#243;sito de las par&#225;bolas, (13:34-35)<br \/>\n\t&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; La explicaci&#243;n de la par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a, (13:36-43)<br \/>\n<b>V.<\/b> \tLa par&#225;bola del tesoro escondido, (13:44)<br \/>\n<b>VI.<\/b> \tLa par&#225;bola de la perla de gran precio, (13:45-46)<br \/>\n<b>VII.<\/b> \tLa par&#225;bola de la red, con explicaci&#243;n,&nbsp; (13:47-50)<br \/>\n\t&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Conclusi&#243;n: el escriba instruido para el Reino de los cielos, (13:51-52)<\/p>\n<p>Las primeras tres per&#237;copas (n&#250;mero I, arriba) de este cap&#237;tulo trazan la estructura establecida por San Marcos 4, aunque con las alteraciones t&#237;picas introducidas por Mateo para aliviar la obstinada actitud de los disc&#237;pulos. La par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a es &#250;nica en Mateo y algunos eruditos consideran que nuestra lecci&#243;n es una adaptaci&#243;n de la par&#225;bola de la semilla creciendo en secreto (Marcos 4.26-29). Tal consideraci&#243;n no es necesaria y lo semejante entre las dos par&#225;bolas (semillas, crecimiento, y el acto de dormir) no son suficientes para defender esta posici&#243;n. El int&#233;rprete moderno ha de considerar la presente lecci&#243;n como una per&#237;copa &#250;nica de Mateo.<\/p>\n<p>Observamos la siguiente estructura de la per&#237;copa de nuestra lecci&#243;n:<br \/>\n<b>24a<\/b> \tIntroducci&#243;n<br \/>\n<b>24b<\/b>\tSiembra de la buena semilla (trigo)<br \/>\n<b>25<\/b>\tUn enemigo siembra ciza&#241;a y se va<br \/>\n<b>26<\/b>\tLas dos semillas crecen y al fin se nota las diferencias<br \/>\n<b>27-28<\/b>\tConversaci&#243;n del hombre y sus siervos sobre la cosecha<br \/>\n<b>29-30<\/b>\tDecisi&#243;n de demorar la separaci&#243;n del trigo y la ciza&#241;a hasta el final<br \/>\n<b>36<\/b>\tLos disc&#237;pulos demandan explicaci&#243;n de la par&#225;bola<br \/>\n<b>37-39<\/b>\tInterpretaci&#243;n&nbsp; aleg&#243;rica de la par&#225;bola<br \/>\n<b>40-43<\/b>\tInterpretaci&#243;n escatol&#243;gica de la par&#225;bola<\/p>\n<p><b> Notas Exeg&#233;ticas<\/b><br \/>\nLa par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a es la segunda en la serie de par&#225;bolas del Reino de los Cielos. Como la primera, vv. 1-9, la escena es t&#237;pica en el medio oriente, un hombre siembra buena semilla en su campo con la expectativa de cosechar buen fruto (trigo). Mientras que en la par&#225;bola de los terrenos (com&#250;nmente conocida como la par&#225;bola del sembrador) la semilla es buena y en cada instante la calidad de terreno cambia (camino, pedregales, espinos, buen terreno), ahora la semilla y el terreno son de buena calidad. La diferencia ser&#225; introducida por una agencia fuera del control del sembrador y del terreno.<br \/>\n&nbsp;<br \/>\nLa frase introductoria &#171;les refiri&#243; otra par&#225;bola&#187; enlaza nuestra lecci&#243;n con la par&#225;bola anterior y la explicaci&#243;n del uso de las par&#225;bolas. Al mismo tiempo establece el tema del cap&#237;tulo ya que las pr&#243;ximas dos par&#225;bolas son introducidas con palabras semejantes (vea v. 31, 33). El verbo griego jomoi&#243;o (aoristo, voz pasiva) significa literalmente fue hecho semejante (v. 24). Cinco de las par&#225;bolas en Mateo 13 (vv. 31, 33, 44, 45 y 47) son introducidas por palabras afines (jomo&#237;a). Por tanto, seis de las siete par&#225;bolas en este cap&#237;tulo se introducen con esta f&#243;rmula comparativa. Con este uso, Jes&#250;s indica que el Reino de los cielos es en algunos aspectos comparables (semejante) a ciertas cosas que sirven para ilustrar la naturaleza del reino.<\/p>\n<p>Repentinamente la escena cambia a la noche cuando un enemigo entra en la propiedad y a&#241;ade ciza&#241;a a la siembra. El plural &#171;dorm&#237;an los hombres&#187; informa al lector que el hombre del vers&#237;culo 24 es el propietario del terreno y los hombres son sus siervos o empleados. Fueron ellos quienes sembraron la buena semilla. Este detalle no es alegorizado en la explicaci&#243;n que sigue. Es probable que ellos representan los portadores de la palabra de Dios (la buena semilla), o seas aquellos disc&#237;pulos que proclaman el evangelio de Jesucristo.<\/p>\n<p>La intrusi&#243;n de un enemigo en la escena se&#241;ala que existe un estado de enemistad entre el propietario y &#233;ste declarado enemigo. En el sistema legal del mundo greco-romano encontramos leyes que espec&#237;ficamente proh&#237;ben la inserci&#243;n de ciza&#241;a en la siembra de otro. M&#225;s adelante el enemigo es identificado como el diablo, el enemigo del Reino de los cielos.<\/p>\n<p>La palabra castellana &#171;ciza&#241;a&#187; es una transliteraci&#243;n de la palabra griega zizanion que describe una serie de plantas semejantes al trigo, tanto que suele denominarse &#171;falso trigo.&#187; Aparentemente en las primeras etapas del crecimiento la ciza&#241;a y el trigo son muy parecidos, resultando en que ninguno de los obreros n&#243;tese la presencia de la ciza&#241;a entre el trigo. Cuando ambas brotaban granos las diferencias eran obvias. El grano del trigo es de forma ovalada con color dorado. Contrario al trigo, el grano de ciza&#241;a es de color viol&#225;ceo. El trigo es uno de los granos m&#225;s ampliamente producidos globalmente y en el medio oriente antiguo era el m&#225;s consumido. Al contrario el grano de la ciza&#241;a era considerado venenoso y por tanto inservible. La diferencia entre los dos granos crea la ilustraci&#243;n una parte que es de gran bendici&#243;n para la humanidad&nbsp; y otra que es completamente in&#250;til y despreciada.&nbsp;<\/p>\n<p>Las diferencias en la forma y color del grano anuncian que en el trigal se encuentra maleza (ciza&#241;a) y los obreros no tienen explicaci&#243;n por la mezcla de granos. De inmediato el hombre reconoce la mano de su enemigo. Es notable que la asociaci&#243;n con la par&#225;bola de los terrenos implica que el enemigo tambi&#233;n es sembrado. Empero, el Hijo del Hombre siembra buena semilla mientras que el enemigo riega mala semilla.&nbsp;<\/p>\n<p>Pero a esta etapa de crecimiento las ra&#237;ces de ambas plantas se han entretejido de tal manera que no se puede arrancar una (la ciza&#241;a) sin da&#241;ar la otra (el trigo). La soluci&#243;n de los siervos es obvia&#8211;desarraigar la ciza&#241;a&#8211;pero es imposible erradicar lo malo sin da&#241;o a lo bueno. Por tanto el hombre ordena a sus obreros que permitan que ambas plantas sigan creciendo lado a lado hasta el tiempo de la siega. Es sorprendente que en la cosecha el hombre exige que primero se recoja y se queme la ciza&#241;a, luego que se recoja y se almacene el trigo.<\/p>\n<p>Cumplida la narraci&#243;n de nuestra par&#225;bola, y dos m&#225;s en los vv. 31-35, Jes&#250;s y sus disc&#237;pulos despiden a la multitud y entran en la casa e inmediatamente los disc&#237;pulos demandan explicaci&#243;n de la par&#225;bola del trigo y la ciza&#241;a. La interpretaci&#243;n expande el significado de la historia m&#225;s all&#225; del contexto hist&#243;rico-geogr&#225;fico para incluir la misi&#243;n cristiana a trav&#233;s de la historia: el sembrador es el Hijo del Hombre, el campo es el mundo, la buena semilla los hijos\/as del Reino de los cielos, la ciza&#241;a hijos\/as del enemigo de Dios y los segadores los &#225;ngeles.&nbsp;<\/p>\n<p>Los vv. 40-43 contienen la aplicaci&#243;n universal de la par&#225;bola y la historia ilustra el fin del mundo (el escat&#243;n). En el d&#237;a del juicio final, el Hijo del hombre enviar&#225; sus &#225;ngeles (impl&#237;citamente esta referencia admite la soberan&#237;a del Hijo de Dios en los cielos, donde Dios es soberano) para que recojan para juicio aquellos que sirven para tropiezo y todos los que hacen maldad. La referencia &#171;sirven para tropiezo&#187; identifica los hijos del malo como aquellos que se interesan en tropezar, esto es desanimar los hijos e hijas de Dios de tal forma que son infieles y abandonan su vida discipular. Claramente la frase se refiere a aquellos que est&#225;n cerca del Reino, b&#225;sicamente est&#225;n al tanto del conocimiento cristiano, hasta son religiosos. Pero son piedra de tropiezo para los justos. &#171;Todos los que hacen maldad&#187; son aquellos que se dedican a vivir sin Dios, abiertamente rechazando al Se&#241;or Jes&#250;s como el Hijo de Dios. En t&#233;rminos modernos, podemos decir que el primer grupo son aquellos que participan en los ritos religiosos asociados con la fe cristiana pero carecen del amor a Dios y al pr&#243;jimo y viven para s&#237; mismos. El segundo grupo representa aquellos que no participan en la vida de la Iglesia y obran en contra de la justicia de Dios. El fin de ambos grupos es ser quemados, as&#237; como la ciza&#241;a en la par&#225;bola. Pero, los hijos e hijas de Dios, el trigo, resplandecen como el sol.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p> Ideas Homil&#233;ticas<br \/>\nEl reto para la exposici&#243;n de esta lecci&#243;n para el predicador se encuentra en el hecho que el evangelio provee una explicaci&#243;n de la par&#225;bola. Es importante que la predicaci&#243;n se centralice sin violar la explicaci&#243;n ofrecida y sin repetir literalmente lo que el texto b&#237;blico ofrece.&nbsp;<\/p>\n<p>El sentido escatol&#243;gico es fuerte en la par&#225;bola y la explicaci&#243;n y el predicador ha de mantener ese &#233;nfasis al declarar la Palabra al pueblo de Dios hoy d&#237;a. Pero todo depende de c&#243;mo el predicador entiende el termino &#171;Reino de los cielos.&#187; Si aceptamos la idea que el reino es sin&#243;nimo con la Iglesia universal, entonces la esencia de la par&#225;bola ense&#241;a que en la Iglesia co-existen disc&#237;pulos e incr&#233;dulo lado a lado. No hay forma de diferenciar los dos hasta que el fruto los de a conocer, y aun as&#237; hemos de tener paciencia y esperar que el Se&#241;or del Reino envi&#233; a sus emisarios para que cosechen al final del siglo.&nbsp;<\/p>\n<p>Pero si aceptamos que el Reino no es id&#233;ntico con la Iglesia, sino que representa&nbsp; que el reinado de Dios entre la humanidad esta presente pero persiste la oposici&#243;n al Reino. En otras palabras, lo bueno co-existe con lo malo en la tierra. Aunque queramos que el Se&#241;or de inmediato juzgase los malhechores entre nosotros, tenemos que tolerar la presencia de lo malo con lo bueno as&#237; como Dios tolera en su creaci&#243;n (Mateo 5.45), respetando la libertad de cada persona. La idea es que no podemos hacernos jueces y condenar la humanidad que nos rodea pues en el proceso hacemos da&#241;o.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ciza&#241;a entre el trigo: Discordia en la comunidad Estructura Literaria En el cap&#237;tulo trece, Mateo conserva para sus lectores siete par&#225;bolas sobre el Reino de los Cielos (el t&#233;rmino preferido por &#233;ste evangelista para referirse al Reino de Dios). 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