{"id":28215,"date":"2016-10-04T20:08:25","date_gmt":"2016-10-05T01:08:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1621-28-comentario-por-daniel-salazar\/"},"modified":"2016-10-04T20:08:25","modified_gmt":"2016-10-05T01:08:25","slug":"san-mateo-1621-28-comentario-por-daniel-salazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1621-28-comentario-por-daniel-salazar\/","title":{"rendered":"San Mateo 16:21-28 Comentario por Daniel Salazar"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>La &ldquo;segunda tentaci&oacute;n&rdquo; de Jes&uacute;s: El enemigo desea acabar con la verdad <\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s fue puesto a prueba en muchas ocasiones. Los evangelios registran por lo menos tres momentos en los que Jes&uacute;s tuvo que enfrentarse con las insinuaciones del &ldquo;enemigo&rdquo;.<\/p>\n<p>En realidad, Jes&uacute;s estuvo en la mira del diablo desde el momento mismo de su nacimiento. Por eso el evangelio seg&uacute;n San Mateo contiene el relato de la cruel orden de matar a los ni&ntilde;os menores de dos a&ntilde;os, dada por Herodes cuando en su impotencia recurri&oacute; a esa medida extrema para acabar con Jes&uacute;s.<\/p>\n<p>Aunque no tuvo &eacute;xito en su intento de acabar con Jes&uacute;s poco despu&eacute;s de su nacimiento por intermedio de la orden de Herodes, el diablo no se resign&oacute;, sino que recurri&oacute; a otra estrategia. Si su primera intenci&oacute;n fue la de eliminar a Jes&uacute;s, ahora el diablo se ha propuesto evitar que Jes&uacute;s muera en la cruz, impidiendo as&iacute; el ministerio de redenci&oacute;n. Concibe todo un plan para que el joven Jes&uacute;s se someta a los &ldquo;condicionamientos sat&aacute;nicos,&rdquo; que consiste en formularle una serie de preguntas que sin duda habr&aacute;n de acicatear el orgullo natural de cualquier persona a la que se le cuestionan sus convicciones m&aacute;s profundas: &ldquo;Si eres Hijo de Dios, di&hellip;&rdquo; (Mt 4:3); &ldquo;Si t&uacute; eres el Cristo, s&aacute;lvate&hellip;&rdquo; (Lc 23:39).<\/p>\n<p>En tres oportunidades Jes&uacute;s se enfrenta con esta nueva estrategia del diablo. La primera ocurre antes de iniciar su ministerio, cuando es tentado por el diablo en el desierto (Mt 4:1-11). La segunda es la que se nos narra precisamente en el evangelio para este domingo. La tercera y &ldquo;&uacute;ltima tentaci&oacute;n&rdquo; tiene lugar en el G&oacute;lgota, cuando el instrumento del Diablo es Gestas, uno de los ladrones con los que Jes&uacute;s es crucificado<sup>1<\/sup> (Lc 23:36-39).<\/p>\n<p>En los tres casos se repite el mismo esquema con tres elementos: 1) hay un agente de tentaci&oacute;n, que es el diablo en el primer caso, Pedro en el segundo, y el ladr&oacute;n Gestas en el tercero; 2) el reconocimiento de Jes&uacute;s como el Cristo se hace depender de una condici&oacute;n; y 3) se formula una propuesta que desnaturaliza el ministerio de redenci&oacute;n de Jes&uacute;s y cuya realizaci&oacute;n es la condici&oacute;n que verifica o no el segundo elemento. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La verdad del misterio de redenci&oacute;n no coincide con la gloria del mundo<\/strong><\/p>\n<p>Regresemos ahora a nuestro texto para este domingo: la segunda tentaci&oacute;n. Seg&uacute;n el orden crono-literario, no hace mucho que a Pedro le ha sido dada una revelaci&oacute;n, una verdad\/esperanza divina. Se le ha confiado que Jes&uacute;s es el Mes&iacute;as, &ldquo;el Hijo del Dios viviente&rdquo; (Mt 16:16). Paso seguido, Pedro pretende orientar a Jes&uacute;s acerca de los movimientos que debe dar. Pedro ama a Jes&uacute;s y responde como cualquiera de nosotros o nosotras lo har&iacute;amos si un amigo querido nos confiesa que va a morir. Dir&iacute;amos algo as&iacute; como: &ldquo;no pienses en eso que eres joven,&rdquo; o: &ldquo;no pienses en cosas negativas sino en cosas positivas.&rdquo; Pero la respuesta de Jes&uacute;s es autom&aacute;tica y lapidaria: &ldquo;&iexcl;Qu&iacute;tate de delante de m&iacute;, Satan&aacute;s!&rdquo; (v. 23). Es posible que en virtud de su declaraci&oacute;n anterior, tan acertada, Pedro haya pretendido asumir por cuenta propia el rol de consejero de su maestro. La actitud de Pedro parece ser un desprendimiento l&oacute;gico de las palabras de ensalzamiento expresadas por Jes&uacute;s cuando le dijo: &ldquo;t&uacute; eres Pedro, y sobre esta roca edificar&eacute; mi iglesia&rdquo; (Mt 16:18).<\/p>\n<p>Estamos frente a una situaci&oacute;n &iacute;ntima, altamente emotiva. El maestro est&aacute; atravesando un momento muy dif&iacute;cil. Est&aacute; asumiendo, ahora de modo consciente, su muy cercano padecimiento que se resolver&aacute; en la muerte de cruz. &iquest;Qu&eacute; busca Jes&uacute;s al confesar a sus m&aacute;s cercanos lo que agita su alma? &iquest;Busca consuelo? &iquest;O busca poner sobre aviso a sus seguidores acerca del camino que conduce a la gloria?<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>La tentaci&oacute;n busca someter a Jes&uacute;s a condicionamientos sat&aacute;nicos: &ldquo;di que estas piedras se conviertan en pan&rdquo; (Mt 4:3); &ldquo;t&iacute;rate abajo&rdquo; mostrando el gran milagro de salir ileso de la ca&iacute;da desde el pin&aacute;culo del templo (Mt 4:6); o &ldquo;s&aacute;lvate a ti mismo y a nosotros,&rdquo; o sea, s&eacute; capaz de liberarte a ti mismo junto con los dos ladrones, en medio de todo el aparato militar represor que los est&aacute; ajusticiando (Lc 23:39). Por m&aacute;s inocentes o buenos que estos condicionamientos parezcan, si Jes&uacute;s se sometiera a ellos, se desviar&iacute;a de su prop&oacute;sito redentor y no ser&iacute;a m&aacute;s que una persona que se limita a responder a las insinuaciones del diablo.<\/p>\n<p>En la tentaci&oacute;n de la que trata el texto para este domingo, el enemigo se oculta en la expresi&oacute;n de cari&ntilde;o y en el consuelo que trata de ofrecer Pedro,<sup>3<\/sup> pero est&aacute; clar&iacute;simo que a trav&eacute;s de Pedro es el diablo mismo quien intenta persuadir a Jes&uacute;s para que desista de su objetivo sacrificial. Es curioso constatar que los buenos deseos pueden coincidir con propuestas contrarias al proyecto salv&iacute;fico del Se&ntilde;or.<\/p>\n<p><strong>La gloria de la verdad de Cristo trasciende y exige pasar por la cruz<\/strong><\/p>\n<p>&iquest;Jes&uacute;s busca consuelo? Seguro; es un ser humano. Pero muchas veces, no es ning&uacute;n consuelo la propuesta de abandonar el camino doloroso y de muerte que puede exigir la realizaci&oacute;n humana. El consuelo de Jes&uacute;s es que sus disc&iacute;pulos asuman un compromiso radical y consciente de los riesgos que implica la condici&oacute;n de disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>Llegar a la gloria exige un &uacute;nico paso: la cruz. El reino de Dios, que se muestra como un baluarte prof&eacute;tico que denuncia el pecado del mundo y que gobierna Jes&uacute;s, no es de este mundo. Por eso el mundo mata a Jes&uacute;s, creyendo que Jes&uacute;s rivaliza con el mundo. La muerte de Jes&uacute;s no es el fin del reino sino su inicio en la vida de sus disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas. Estos y estas deben asumir la verdad del reino de Dios hasta el punto de estar dispuestos a entregar sus vidas por Jes&uacute;s, si es necesario.<\/p>\n<p>El mundo no puede hab&eacute;rselas con hombres y mujeres libres de &ldquo;condicionamientos del mundo.&rdquo; Precisamente por eso el reino exige hombres y mujeres libres en Cristo: hombres y mujeres que crean que la esperanza de Jesucristo no se agota con procesos y proyectos hist&oacute;ricos. El compromiso con la verdad de Jes&uacute;s se inicia en la historia, pero la trasciende. Se proyecta con mayores posibilidades de comprensi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la misma muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>El &uacute;nico libro que da nombres a los dos ladrones, dentro de los ap&oacute;crifos de la pasi&oacute;n de Jes&uacute;s, es el conocido como <em>Acta Pilati<\/em> de mediados del s. II. Tradicionalmente Gestas es el ladr&oacute;n malo y Dimas, el ladr&oacute;n bueno. Cf. Aurelio de Santos Otero, <em>Los evangelios ap&oacute;crifos \/ colecci&oacute;n de textos griegos y latinos, versi&oacute;n cr&iacute;tica, estudios introductorios y comentarios por Aurelio de Santos Otero <\/em>(Madrid: B. A. C., 1991, 7&ordf; edici&oacute;n).<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>Cfr. la interpretaci&oacute;n que Jes&uacute;s resucitado hace de su crucifixi&oacute;n en Lc 24:26.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>En realidad el griego hace uso del verbo <em>epitiman<\/em> que la versi&oacute;n Reina Valera 1995 traduce como &ldquo;reconvenir&rdquo; y que sugiere una actitud imperativa hacia Jes&uacute;s por parte de Pedro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La &ldquo;segunda tentaci&oacute;n&rdquo; de Jes&uacute;s: El enemigo desea acabar con la verdad Jes&uacute;s fue puesto a prueba en muchas ocasiones. Los evangelios registran por lo menos tres momentos en los que Jes&uacute;s tuvo que enfrentarse con las insinuaciones del &ldquo;enemigo&rdquo;. 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