{"id":28216,"date":"2016-10-04T20:08:27","date_gmt":"2016-10-05T01:08:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1621-28-comentario-por-alvin-padilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:08:27","modified_gmt":"2016-10-05T01:08:27","slug":"san-mateo-1621-28-comentario-por-alvin-padilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1621-28-comentario-por-alvin-padilla\/","title":{"rendered":"San Mateo 16:21-28 Comentario por Alvin Padilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Al profesar, en nombre de todo el grupo discipular, a Jes&#250;s como el Mes&#237;as, el Hijo del Dios viviente,&nbsp; Pedro es digno de ser felicitado por el Maestro (Mt 16.13-20).<\/p>\n<p>Pero aunque esa profesi&#243;n es de suma importancia en la vida cristiana (el discipulado), es imposible ser disc&#237;pulo sin la cruz de Jes&#250;s. El cl&#237;max de la profesi&#243;n petrina es ahora templado por la realidad que Pedro no lo entendi&#243; todo de un instante; le queda mucho m&#225;s que aprender. La clarificaci&#243;n del mesianismo de Jes&#250;s es el tema central de esta secci&#243;n de Mateo 16.21-20.34, la jornada de Galilea hasta Jerusal&#233;n.&nbsp;<\/p>\n<p><b>Notas Exeg&#233;ticas<\/b><br \/>\nLa expresi&#243;n &#171;desde entonces comenz&#243; Jes&#250;s . . .&#187; indica un cambio literario en el evangelio. En 4.17 la misma expresi&#243;n se&#241;ala el comienzo del ministerio p&#250;blico de Jes&#250;s. De 16.21 en adelante el ministerio p&#250;blico cambia en &#233;nfasis. Ahora el prop&#243;sito es definir con m&#225;s meollo la identidad mesi&#225;nica de Jes&#250;s. La inevitabilidad de la muerte de Jes&#250;s como consecuencia l&#243;gica de su postura vis a vis la ideolog&#237;a del poder. Jes&#250;s concentra su ense&#241;anza al grupo de disc&#237;pulos (comparado con 4.17-16.20, las referencias a las multitudes son pocas y solamente dos milagros son narrados en esta secci&#243;n), aclarando lo que verdaderamente es un disc&#237;pulo de Jes&#250;s. Tres veces en esta secci&#243;n del evangelio Jes&#250;s hace referencia directa a su pasi&#243;n, muerte y resurrecci&#243;n (16.21-24; 17.22-23; 20.17-19).<\/p>\n<p>En 16.17 Jes&#250;s amonesta a sus disc&#237;pulos a no hacer notorio su identidad mesi&#225;nica.&nbsp; Aqu&#237; encontramos la raz&#243;n: el mesianismo de Jes&#250;s es diferente a la versi&#243;n popular que obviamente incluye la opini&#243;n de Pedro y el resto de los disc&#237;pulos. La frase &#171;es necesario&#187; implica que el mesianismo de Jes&#250;s es&nbsp; conforme a la tradici&#243;n b&#237;blica (Salmos 22 y 69; Zacar&#237;as 9-14; Isa&#237;as 52.13-52.12) y no a la expectativa popular (triunfalismo); esto es, su fin en Jerusal&#233;n en manos de sus adversarios es inevitable. Aqu&#237; la frase &#171;es necesario&#187; equivale a &#171;la voluntad de Dios.&#187; Los tres grupos mencionados (ancianos, principales sacerdotes y escribas) denotan los l&#237;deres religiosos y pol&#237;ticos, o seas el grupo &#233;lite de la sociedad jud&#237;a de esos tiempos. El Sanedr&#237;n (el grupo concejal compuesto de estos tres grupos) consist&#237;a de los poderosos que dominaban la pol&#237;tica, la religi&#243;n, y todo aspecto de la vida de todo aquel quien se identificaba como jud&#237;o. La menci&#243;n de la ciudad de Jerusal&#233;n localiza los poderosos en el centro del poder, la capital cultural, religiosa y pol&#237;tica. En Mt 2.3 toda Jerusal&#233;n se alborot&#243; cuando los sabios se presentaron en busca del reci&#233;n nacido rey de los jud&#237;os; en breve ese alboroto producir&#225; su fruto rechazando al Rey de los Jud&#237;os (vea Mat 21.1-11), crucific&#225;ndole en el Monte Calvario. Ha de notarse que las tres veces que Jes&#250;s anuncia su muerte Jes&#250;s incluye referencia a su resurrecci&#243;n de entre los muertos, la muerte no tiene la &#250;ltima palabra; el Esp&#237;ritu de Dios en Jes&#250;s triunfar&#225; al fin.<\/p>\n<p>La idea de un mes&#237;as sufriente es incomprensible en la mentalidad popular para los jud&#237;os del primer siglo, incluso al ap&#243;stol que tan recientemente disfrut&#243; de una maravillosa revelaci&#243;n divina. Al escuchar las palabras de Jes&#250;s, Pedro seguramente piensa que el Se&#241;or Jes&#250;s no comprende claramente las implicaciones de ser el Mes&#237;as, y por tanto reacciona impulsivamente. En la relaci&#243;n maestro-disc&#237;pulo, el disc&#237;pulo jam&#225;s correg&#237;a a su maestro. Aqu&#237; Pedro lo intenta. Sus palabras, &#171; &#161;En ninguna manera esto te acontezca! &#187; revela el mesianismo que Pedro se imaginaba de su Maestro. Abrazando una postura triunfalista, Pedro no se puede imaginar que el Mes&#237;as fuese rechazado por los l&#237;deres religiosos y menos que lo maten.&nbsp; Por tanto, Pedro asume control del asunto, abandona su posici&#243;n como disc&#237;pulo (&#233;l debe estar detr&#225;s de su maestro, sigui&#233;ndole), y reprende a su maestro. Aparentemente la revelaci&#243;n de parte de Dios (Mt 16.13-20) no incluye conocimiento completo y Pedro depende de lo que su experiencia como ser humano le ha ense&#241;ado: el m&#225;s poderoso vence a los m&#225;s d&#233;biles. La realidad es que aunque gozamos de la revelaci&#243;n de Dios (la Palabra de Dios&#8211;la Biblia) la cultura y el tiempo en que cada uno de nosotros vive ejerce su poder tratando de someter la Palabra de Dios a nuestra interpretaci&#243;n cultural. Lo contrario ha de ser la realidad&#8211;interpretemos nuestra cultura y experiencia personal por la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>La proclamaci&#243;n desde el pulpito cristiano de esta falta apost&#243;lica ha de ser declarada con caridad, conmiseraci&#243;n y entendimiento. Ninguna persona all&#237; congregada con Jes&#250;s hubiese comprendido de antemano el mesianismo sufriente de Jes&#250;s. La perspectiva hist&#243;rica-cultural limitaba una concepci&#243;n mesi&#225;nica aparte del triunfalismo. Para todas las palabras mes&#237;as y sufrimiento eran contrarios; el mes&#237;as viene al mundo para&nbsp; terminar con el sufrimiento no a sufrir; viene a triunfar no a perder. En el relato b&#237;blico solamente la mujer que unge a Jes&#250;s en preparaci&#243;n para su sepultura (Mateo 26.5ss y paralelos) capta la idea que la muerte es parte del mesianismo de Jes&#250;s.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>En Mateo 4.8-11, Satan&#225;s le ofrece a Jes&#250;s todos los reinos de la tierra si &#233;ste (Jes&#250;s) abandonase el plan de Dios (la cruz) y adorase al enemigo de Dios. Pedro demuestra que ha sido influenciado por esta perspectiva de triunfo sin sufrimiento y por tanto Jes&#250;s identifica a este ap&#243;stol como agente del enemigo de Dios. Pedro ha permitido que la perspectiva humana domine su manera de pensar y actuar; por tanto es un tropiezo para Jes&#250;s.&nbsp; Esta falta de Pedro ofrece una excelente oportunidad de articular el peligro de las buenas intenciones. No cabe duda que Pedro ten&#237;a muy buenas intenciones al reprender a su maestro. Este ap&#243;stol desea lo mejor para su maestro&#8211;el triunfo mesi&#225;nico y la glorificaci&#243;n del plan de Dios con su pueblo. Pero aun las buenas intenciones pueden ser artima&#241;as sat&#225;nicas y el fin no justifica los m&#233;todos y esfuerzos cuando estos contradicen la voluntad de Dios. &#191;Cu&#225;ntas veces en la iglesia encontramos que las muy buenas intenciones conducen a desastres? Tenemos las buenas intenciones que toda persona se sienta aceptada y c&#243;moda en nuestro grupo, por tanto no exigimos de ellas una vida que honre el llamado a ser disc&#237;pulo. M&#225;s adelante Jes&#250;s enfatizar&#225; esta realidad en su dicho sobre tomar la cruz.<\/p>\n<p>El maestro le recuerda a Pedro de la postura que ha de seguir. La frase &#171;qu&#237;tate delante de mi&#187; implica que Pedro se ha puesto frente a su maestro, el lugar apropiado del disc&#237;pulo es detr&#225;s del maestro. En otras palabras, Jes&#250;s le recuerda a Pedro que &#233;l es un disc&#237;pulo y su lugar es seguir y aprender de su maestro. M&#225;s adelante Jes&#250;s amonesta a sus disc&#237;pulos a tomar su cruz y &#171;s&#237;game&#187;, esto es que se mantengan detr&#225;s del Maestro, aprendiendo de &#201;l.<\/p>\n<p>Jes&#250;s termina sus palabras exclusivas para Pedro y ahora se dirige a todo el grupo discipular. Todo aquel que quiera ser disc&#237;pulo a tomar su cruz y seguir al maestro.&nbsp;<br \/>\nLa cruz&nbsp; es una imagen pol&#237;tica deshonrosa, de humillaci&#243;n, dolor, desprecio social, marginalizaci&#243;n, condenaci&#243;n y muerte. Negarse a s&#237; mismo demanda que uno est&#233; dispuesto a sufrir hasta la muerte. Crucifixi&#243;n en el imperio Romano era una cruel forma de ejecuci&#243;n (vea T&#225;cito, Anales 15.44.4; Seneca De Ira 1.2.2) y era considerada como la m&#225;s lamentable de las muertes. Reservada para ofensas contra el estado (insurrecci&#243;n) y otros traidores, la ejecuci&#243;n se llevaba a cabo en un lugar p&#250;blico para disuadir a otros de continuar los pasos del ejecutado. En la tradici&#243;n jud&#237;a, la crucifixi&#243;n se asociaba con la maldici&#243;n de ser colgado en un &#225;rbol (Deut. 23.21; Gal 3.13). Por tanto el llamado de Jes&#250;s es un llamado escandaloso, un llamado a sufrir el martirio. Toda persona que decida seguir a Jes&#250;s (a ser su disc&#237;pulo) corre el riesgo de ser clasificado como un insurreccionista, alguien que se opone al estatus quo, que va contrario a la cultura dominante, alguien que se identifica con los m&#225;rgenes de la sociedad (inmigrantes, indocumentados, despreciados, los &#171;pecadores&#187; de los evangelios). Esta asociaci&#243;n con los don nadie asegura que el disc&#237;pulo es semejantemente considerado uno de los desdichados de la sociedad. Esto implica que el desprecio, las injurias y oprobios lanzados a los don nadie ser&#225;n igualmente dirigidos a los disc&#237;pulos.&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy d&#237;a corremos m&#225;s el peligro de ser aceptados por la sociedad dominante que ser identificados con los despreciados. Preferimos elogios a oprobios, consolaci&#243;n a injurias y aprecio a la burla y por tanto el riesgo que tomamos es en realidad de ser identificados con el opresor. En este pasaje Jes&#250;s describe esta acci&#243;n como &#171;querer salvar la vida.&#187; Viendo la realidad de la cruz y su sufrimiento, muchos buscan forma de evitar su oprobio. En realidad estos pierden su vida. &#191;Por qu&#233;? Porque la vida que viven no es la vida con Dios, la vida eterna.&nbsp;<br \/>\nAl contrario, aquellos que pierden su vida, los que se identifican con Jes&#250;s, en realidad se ganan la vida. El uso del t&#233;rmino &#171;vida&#187; en esta per&#237;copa implica que Jes&#250;s tiene en vista la vida despu&#233;s de la muerte, esto es vida eterna. Aquel o aquella que prefiere la aceptaci&#243;n de esta vida f&#237;sica y sus recompensas se ganan la vida ahora, pero pierde lo eterno por lo pasajero. Mientras que aquel o aquella que pierde su vida, esto es su vida no llega a la meta de favor que nuestra sociedad asigna como vida de valor, en realidad se gana la vida. La paradoja es alarmante ya que todos nosotros diariamente corremos el riesgo de buscar forma de acomodar nuestras vidas de tal modo que somos aceptados y elogiados (gan&#225;ndonos la vida presente), y echamos a un lado la posibilidad de asociarnos con Jes&#250;s y su mensaje radical.&nbsp;<\/p>\n<p>Esta per&#237;copa ofrece a la comunidad de fe una nueva oportunidad de identificarse con aquellos que son despreciados por la sociedad, los d&#233;biles y desamparados, aquellos que no tienen quien les socorre. Esta identificaci&#243;n implica que uno predica el reino a estos y por tanto el poder del evangelio da libertad a los encarcelados, alimento a los hambrientos, y sanidad a los enfermos. Cuando la Iglesia de Cristo realiza el ministerio de compasi&#243;n en su sociedad, hace la obra de Cristo y por tanto publica las buenas nuevas de salvaci&#243;n.&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, es notable que este llamado al discipulado est&#225; dirigido a aquellos que ya hab&#237;an decidido seguir al Se&#241;or Jes&#250;s. Muchos siguen a Jes&#250;s, escuchan su ense&#241;anza, atestiguan sus milagros, le confiesan como el &#171;Mes&#237;as, el Hijo del Dios Viviente.&#187; Pero aun as&#237;, ahora reciben un segundo llamado a estar dispuestos a perder sus vidas por causa de Jes&#250;s. Semanalmente muchos se sientan en los esca&#241;os de la iglesia, oyen el mensaje m&#225;s pocos son los que verdaderamente escuchan y responden al llamado radical.&nbsp; No obstante esta falta, el predicador, fortalecido por el poder del Esp&#237;ritu Santo de Dios debe anunciar la necesidad de perder la vida por la causa de Cristo.&nbsp; Solamente as&#237; se puede vivir aut&#233;nticamente.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al profesar, en nombre de todo el grupo discipular, a Jes&#250;s como el Mes&#237;as, el Hijo del Dios viviente,&nbsp; Pedro es digno de ser felicitado por el Maestro (Mt 16.13-20). Pero aunque esa profesi&#243;n es de suma importancia en la vida cristiana (el discipulado), es imposible ser disc&#237;pulo sin la cruz de Jes&#250;s. 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