{"id":28231,"date":"2016-10-04T20:09:00","date_gmt":"2016-10-05T01:09:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1821-35-comentario-por-osvaldo-vena\/"},"modified":"2016-10-04T20:09:00","modified_gmt":"2016-10-05T01:09:00","slug":"san-mateo-1821-35-comentario-por-osvaldo-vena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-1821-35-comentario-por-osvaldo-vena\/","title":{"rendered":"San Mateo 18:21-35 Comentario por Osvaldo Vena"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">Pedro le pregunta a Jes&#250;s cu&#225;ntas veces se deber&#237;a perdonar a un miembro de la comunidad que peca contra &#233;l.<\/p>\n<p>En realidad es una preocupaci&#243;n comunitaria y Pedro est&#225; simplemente actuando como el portavoz de la misma. Su sugerencia, siete veces, es generosa ya que el n&#250;mero siete representa perfecci&#243;n o al menos una cierta plenitud. La respuesta de Jes&#250;s elimina todos los l&#237;mites al perd&#243;n, ya que setenta veces siete (otra posible traducci&#243;n es setenta y siete veces) no apunta a un n&#250;mero exacto pero m&#225;s bien a que hay que perdonar siempre.<\/p>\n<p>El perd&#243;n ilimitado puede parece demasiado idealista. &#191;C&#243;mo es posible seguir perdonando a la persona que contin&#250;a ofendi&#233;ndonos o haci&#233;ndonos da&#241;o? Pero si tenemos en cuenta los vv.15-20 tal vez lo que Jes&#250;s est&#225; diciendo es que no deber&#237;amos ponerle l&#237;mites al proceso comunitario de perd&#243;n. El resultado depende de si la otra persona &#8220;escucha&#8221; (akouse, en vv.15, 16 y 17), es decir, reconoce su error y se arrepiente, como bien lo expresa el pasaje paralelo de Lucas 17: 1-3 &#8220;Si tu hermano peca contra ti, repr&#233;ndelo; y si se arrepiente, perd&#243;nalo.&#8221; Si la persona se arrepiente debemos perdonar tantas veces como fuera necesario. Nuevamente es Lucas quien nos ayuda a entender el esp&#237;ritu del pasaje: &#8220;Y si siete veces al d&#237;a peca contra ti, y siete veces al d&#237;a vuelve a ti, diciendo &#8216;Me arrepiento&#8217;, perd&#243;nalo&#8221;. Se trata de la misericordia de la cual nos habla la par&#225;bola de 18: 23-35. Es una par&#225;bola que habla de un rey gentil y sus esclavos y que dice que uno de ellos, despu&#233;s de que el rey le perdonara una enorme deuda, se niega a cancelarle una peque&#241;a deuda a uno de sus compa&#241;eros esclavos, una deuda rid&#237;cula en comparaci&#243;n a la suya propia. Al ser informado el rey retira su perd&#243;n (&#161;algo que Dios nunca har&#237;a!) y pone al siervo malvado en la c&#225;rcel para que lo torturen hasta que pague su deuda.<\/p>\n<p>Mateo ha alegorizado, y por lo tanto espiritualizado, una par&#225;bola cuyas connotaciones son principalmente socio-econ&#243;micas, pues nos habla de la experiencia de endeudamiento por parte del campesinado a manos de los terratenientes de turno. El no poder pagar sus deudas hacia que los campesinos perdieran sus tierras, que prove&#237;an el sustento econ&#243;mico para ellos y sus familias. Al serle perdonada la deuda estas personas recuperaban su posici&#243;n social y su autonom&#237;a econ&#243;mica, siendo as&#237; restauradas a la vida de la comunidad. Si bien es cierto que en esta par&#225;bola el deudor es el siervo de un rey y que la deuda es muy elevada (un campesino jam&#225;s deber&#237;a diez mil talentos) el ejemplo todav&#237;a le sirve al evangelista para ilustrar c&#243;mo debe funcionar el perd&#243;n en la comunidad.<\/p>\n<p>Es sumamente problem&#225;tico hacer una correlaci&#243;n directa entre el rey y Dios porque tendr&#237;amos que admitir que Dios es un Dios que se arrepiente de su perd&#243;n y que ejerce violencia en contra de los que lo ofenden. Es mejor tratar de entender cu&#225;l es el prop&#243;sito por el cual Mateo utiliza esta par&#225;bola, que dicho sea de paso, no figura en los otros evangelios. Al igual que en el serm&#243;n del monte, donde Mateo cambia &#8220;Bienaventurados los pobres&#8221; por &#8220;Bienaventurados los pobres en esp&#237;ritu&#8221;, ac&#225; Mateo utiliza un ejemplo extra&#237;do de la cultura de su tiempo para referirse a una situaci&#243;n en su comunidad. El perd&#243;n de las deudas es utilizado como analog&#237;a para el perd&#243;n de los pecados, el cual restaura al individuo a la vida comunitaria.<\/p>\n<p>Pero notemos que para que haya perd&#243;n debe primero haber un verdadero arrepentimiento. Posiblemente esto se deba al hecho de que algunas personas se estaban abusando de la bondad de otras y continuaban ofendiendo a sus hermanos y hermanas con el pretexto de que si Dios siempre perdona entonces ellos tambi&#233;n ten&#237;an que hacerlo. De esta manera los que ten&#237;an menos poder en la comunidad eran siempre las v&#237;ctimas de los que si lo ten&#237;an, especialmente cuando la reconciliaci&#243;n se negociaba en privado. Por eso se exige la presencia de dos o tres testigos y, si esto no funciona, la de toda la congregaci&#243;n. Esto proteger&#237;a a los miembros m&#225;s d&#233;biles, haciendo posible un perd&#243;n justo y duradero.<\/p>\n<p>El v. 35 es evidentemente parte de la redacci&#243;n de Mateo, quien est&#225; tratando de no dejar ninguna duda acerca de cu&#225;l es el punto principal de&nbsp; la par&#225;bola: Dios perdona en la medida en que nosotros tambi&#233;n perdonamos (cf. 6:14-15). Esta teolog&#237;a del perd&#243;n suena un tanto legalista pero en realidad no lo es ya que el perd&#243;n en la comunidad cristiana es una respuesta al&nbsp; perd&#243;n que Dios ha otorgado a cada creyente. En otras palabras, es una respuesta al amor de Dios, a su misericordia.<\/p>\n<p>Este pasaje tiene aplicaciones bien pr&#225;cticas en la vida no solo de nuestras congregaciones pero tambi&#233;n de nuestra sociedad. Sabemos muy bien cu&#225;les son las consecuencias de un perd&#243;n apresurado y sin costo alguno para el ofensor. Esto lo vemos en todos los niveles de nuestra vida comunitaria: en la familia, en la iglesia, en las instituciones de nuestra sociedad, en las relaciones internacionales, etc. Siempre los m&#225;s poderosos parecen sacar ventajas de un perd&#243;n negociado seg&#250;n sus propias conveniencias. El esposo que golpea a su mujer contin&#250;a haci&#233;ndolo aduciendo que ella, como buena cristiana, debe perdonarlo siempre;&nbsp; el empleador sigue rob&#225;ndole el salario al empleado indocumentado aduciendo que este necesita de su trabajo para poder vivir y que &#233;l, el empleador, est&#225; realmente haciendo una buena obra al simplemente darle trabajo; las naciones ricas y poderosas realizan pactos econ&#243;micos con las m&#225;s pobres y subdesarrolladas (como es el caso de NAFTA) sobre la premisa de ayudarlas en su desarrollo econ&#243;mico, cuando en realidad se est&#225;n beneficiando a costa del sufrimiento de los pobres y de la destrucci&#243;n de sus culturas. Lo que es necesario en estos, y otros casos, no es una actitud de perdonar y olvidar pero m&#225;s bien de recordar y arrepentirse.&nbsp; De esta manera se proteger&#225;n los derechos de los m&#225;s d&#233;biles, &#8220;uno de estos peque&#241;os que creen en mi&#8221; seg&#250;n dijo Jes&#250;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro le pregunta a Jes&#250;s cu&#225;ntas veces se deber&#237;a perdonar a un miembro de la comunidad que peca contra &#233;l. En realidad es una preocupaci&#243;n comunitaria y Pedro est&#225; simplemente actuando como el portavoz de la misma. 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