{"id":28242,"date":"2016-10-04T20:09:31","date_gmt":"2016-10-05T01:09:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2123-32-comentario-por-javier-ortega-badilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:09:31","modified_gmt":"2016-10-05T01:09:31","slug":"san-mateo-2123-32-comentario-por-javier-ortega-badilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2123-32-comentario-por-javier-ortega-badilla\/","title":{"rendered":"San Mateo 21:23-32 Comentario por Javier Ortega Badilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Cuando Jes&uacute;s deslegitima el orden moral de nuestras sociedades<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s ha llegado a Jerusal&eacute;n y es recibido con v&iacute;tores (Mt 21:1ss). Pero al entrar al templo (21:12) se encontr&oacute; con una escena que provoca toda su indignaci&oacute;n, situaci&oacute;n que desemboc&oacute; en la expulsi&oacute;n de los comerciantes que ejerc&iacute;an su oficio en las dependencias del mismo. All&iacute; tambi&eacute;n tuvo un encuentro con los maestros de la ley, los cuales cuestionaron el hecho de que Jes&uacute;s se haya dejado vitorear por los ni&ntilde;os que, habiendo visto sus maravillosas obras, gritaban a voz en cuello &ldquo;&iexcl;Hosanna al Hijo de David!&rdquo; (21:15). Finalizando ese d&iacute;a, sali&oacute; de la ciudad para pasar la noche en Betania (21:17).<\/p>\n<p>El nuevo d&iacute;a fue escenario tempranero de un acto maravilloso del Se&ntilde;or. De camino a Jerusal&eacute;n, Jes&uacute;s maldijo una higuera que no ten&iacute;a fruto. Sus disc&iacute;pulos, al ver que &eacute;sta se secaba ante la maldici&oacute;n de Jes&uacute;s, se asombraron y preguntaron c&oacute;mo hab&iacute;a sucedido semejante cosa. Jes&uacute;s, por su parte, atribuy&oacute; todo a la fe, y se&ntilde;al&oacute; que tambi&eacute;n ellos recibir&iacute;an todo en oraci&oacute;n si, sencillamente, lo pidiesen (21:18-22)<\/p>\n<p>Finalmente Jes&uacute;s llega al templo y comienza a ense&ntilde;ar. Este acto de Jes&uacute;s levanta la reacci&oacute;n de los l&iacute;deres del pueblo. Esta vez son &ldquo;los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo&rdquo; (21:23) quienes sienten que Jes&uacute;s invade su territorio, y se acercan a preguntar por la autoridad con la que Jes&uacute;s actuaba. &ldquo;&iquest;Con qu&eacute; autoridad haces estas cosas? &iquest;Qui&eacute;n te dio esta autoridad?&rdquo; (21:23). Estas son las preguntas que desencadenan la respuesta de Jes&uacute;s. Con esto ya estamos en la escena que hoy concita nuestro inter&eacute;s.<\/p>\n<p>Dec&iacute;amos que los interlocutores de Jes&uacute;s son, esta vez, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo. Los principales sacerdotes son representantes de las familias sacerdotales, y los ancianos representan a la aristocracia de Jerusal&eacute;n.<sup>1<\/sup> De alguna forma, la descripci&oacute;n de los interlocutores ilustra la combinaci&oacute;n de adversarios que tiene Jes&uacute;s. Representan el poder pol&iacute;tico y religioso de Jerusal&eacute;n y, por ende, ellos s&iacute; tienen la autoridad sobre el templo, espacio del que Jes&uacute;s se hab&iacute;a apoderado, y la autoridad para ense&ntilde;ar, oficio que Jes&uacute;s estaba monopolizando. No obstante, el hecho de que Jes&uacute;s respondiera a su pregunta con otra pregunta (v. 25) parece mostrar que no les reconoce la autoridad que ellos reclaman para s&iacute;.<\/p>\n<p>Los interlocutores se sienten atrapados por la pregunta de Jes&uacute;s. Si responden una cosa har&aacute;n mal y si responden otra har&aacute;n peor. Jes&uacute;s los desencaja; no pueden responder sin desenmascararse. Dir&iacute;amos, en un lenguaje un poco &ldquo;derrideano,&rdquo;<sup>2<\/sup> que el discurso de los interlocutores de Jes&uacute;s llevaba el germen de su propia deconstrucci&oacute;n, y Jes&uacute;s supo encontrarlo. La respuesta de ellos es calculada, no para expresar la verdad, sino para sacar el mejor r&eacute;dito posible. Despu&eacute;s de todo, es mejor aparecer como ignorante que como desobediente a Dios (vv. 25-26). Jes&uacute;s tambi&eacute;n reh&uacute;sa responder directamente a su pregunta (v. 27), pero se empe&ntilde;a en mostrar el error que ellos han cometido al rechazar la autoridad de Juan el Bautista (vv. 28-32).<\/p>\n<p>Ser&aacute; nuevamente una par&aacute;bola lo que le servir&aacute; a Jes&uacute;s para mostrar el error de estos l&iacute;deres pol&iacute;tico-religiosos. Para Jes&uacute;s la persona que hace lo correcto no es la que dice lo correcto, sino la que termina por obedecer al enviado de Dios. La primac&iacute;a del hacer por sobre el decir es un principio importante en el mundo rab&iacute;nico.<sup>3<\/sup> Jes&uacute;s se&ntilde;alar&aacute; que esto no se cumple en el caso de los principales sacerdotes ni en el de los ancianos del pueblo, porque ellos no le creyeron a Juan el Bautista, el enviado de Dios (v. 32). Muy por el contrario, Jes&uacute;s sanciona como hacedores del bien a recaudadores de impuestos y prostitutas, porque ellos s&iacute; aceptaron a Juan como enviado de Dios (v. 32).<\/p>\n<p>Con esto, Jes&uacute;s hace explotar la escala val&oacute;rica aceptada en la &eacute;poca. Los recaudadores de impuestos y las prostitutas eran grupos de &ldquo;&iacute;nfima categor&iacute;a en el sistema de valores religiosos y &eacute;ticos,&rdquo;<sup>4<\/sup> por lo cual no deja de ser rupturista en grado sumo una declaraci&oacute;n como la de Jes&uacute;s, seg&uacute;n la cual &ldquo;los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios&rdquo; (v. 31).<\/p>\n<p>La par&aacute;bola finaliza con una &uacute;ltima recriminaci&oacute;n de Jes&uacute;s. El pecado de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y religiosos del pueblo es a&uacute;n mayor, porque habiendo visto la actitud de los recaudadores de impuestos y de las prostitutas respecto de Juan el Bautista, no se arrepintieron para aceptar la autoridad del Bautista. Con esto, la inversi&oacute;n es total, porque recaudadores de impuestos y prostitutas terminan siendo presentados como modelo a los l&iacute;deres religiosos y pol&iacute;ticos del pueblo.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones homil&eacute;ticas<\/strong><\/p>\n<p>Quisi&eacute;ramos proponer como posibilidad para la predicaci&oacute;n lo problem&aacute;tico que resulta establecer que la moralidad de la &eacute;poca sea el referente para determinar qui&eacute;n permanece o no en la voluntad de Dios. Nuestras sociedades han construido edificios de moralidad que han establecido lo bueno y lo malo tanto en los &aacute;mbitos religiosos como pol&iacute;ticos. Lo que este texto nos propone es que tales construcciones morales son perjudiciales cuando impiden que se reconozca a qui&eacute;n Dios env&iacute;a. En tal caso, pudiera ser que la voluntad de Dios est&eacute; siendo hecha (no solo dicha) por quienes se han quedado fuera, hace mucho tiempo, de tales construcciones morales.<\/p>\n<p>&nbsp; <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Ulrich Luz, <em>El Evangelio Seg&uacute;n San Mateo. Mt 18-25<\/em>, vol. III (Salamanca, Espa&ntilde;a: S&iacute;gueme, 2003), 278.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Jacques Derrida (1930-2004), fil&oacute;sofo franc&eacute;s nacido en Argelia que desarroll&oacute; un pensamiento que vino a ser ampliamente conocido como &#8220;pensamiento deconstructivo.&#8221; Es virtualmente imposible de resumir, pero podr&iacute;a sintetizarse se&ntilde;alando que una de sus m&aacute;s fuertes consignas es que ning&uacute;n discurso filos&oacute;fico tiene la solidez que pretende tener.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Ulrich Luz, Op. Cit., 277.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Ibid., 281.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Jes&uacute;s deslegitima el orden moral de nuestras sociedades Jes&uacute;s ha llegado a Jerusal&eacute;n y es recibido con v&iacute;tores (Mt 21:1ss). 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