{"id":28253,"date":"2016-10-04T20:10:01","date_gmt":"2016-10-05T01:10:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-221-14-comentario-por-javier-ortega-badilla\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:01","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:01","slug":"san-mateo-221-14-comentario-por-javier-ortega-badilla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-221-14-comentario-por-javier-ortega-badilla\/","title":{"rendered":"San Mateo 22:1-14 Comentario por Javier Ortega Badilla"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>Un banquete cuya importancia fue mal calculada<\/strong><\/p>\n<p>Nuestro texto se inicia con un &ldquo;respondiendo&rdquo; que resulta dif&iacute;cil de conectar con alguna pregunta o comentario que haya sido hecha por interlocutor alguno. En efecto, 21:46 ya parece ser un resumen que el narrador nos proporciona con la finalidad de &ldquo;ahorrar&rdquo; tiempo narrativo y pasar al tema que le interesa destacar.&nbsp;Por tal raz&oacute;n deber&iacute;amos suponer que ha pasado algo de tiempo entre la escena anterior y la presente, donde Jes&uacute;s &ldquo;les volvi&oacute; a hablar en par&aacute;bolas&rdquo; (22:1).<\/p>\n<p>La par&aacute;bola que hoy analizamos tiene un paralelo en Lc 14:16-24. &Eacute;sta &uacute;ltima es, sin embargo, tan diferente de aquella que, como ha hecho notar Ulrich Luz, los comentaristas de la iglesia antigua, medieval y de la reforma las consideraron dos par&aacute;bolas diferentes.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>La par&aacute;bola mateana trata sobre un rey que prepara un banquete de bodas para su hijo. As&iacute; es el reino de los cielos, se&ntilde;ala Jes&uacute;s, como un rey que prepara un banquete de bodas para su hijo (v. 2). Es cierto que el uso de la figura del banquete (vv. 2-10) est&aacute; asociada con las im&aacute;genes de la esperanza futura. Sin embargo, la focalizaci&oacute;n del narrador en los detalles de la invitaci&oacute;n (v. 4), del rechazo a la misma (v.5), de la violencia contra los siervos (v. 6) y de la ropa inadecuada que uno de los comensales llevaba puesta (v. 11), hace pensar no tanto en la esperanza futura, sino en la importancia que se deber&iacute;a asignar a la celebraci&oacute;n en esta par&aacute;bola y, por ende, al reino de los cielos, que es, finalmente, de lo que trata la par&aacute;bola (v. 2).<\/p>\n<p>El peso de la narraci&oacute;n puede depositarse, por un lado, sobre los primeros invitados, como tambi&eacute;n hace notar Ulrich Luz. En este caso el tono de la par&aacute;bola es sombr&iacute;o a causa de la afrenta que estos hacen al rey, al restarle valor a la invitaci&oacute;n. Por otro lado, el peso de la narraci&oacute;n tambi&eacute;n puede depositarse sobre los segundos invitados. En este caso el tono es festivo, porque se enfatizar&iacute;a la idea de la inclusi&oacute;n misericordiosa de unos que antes hab&iacute;an sido rechazados. Diremos que ambas vertientes no son mutuamente excluyentes siempre y cuando est&eacute;n unidas en un n&uacute;cleo m&aacute;s fuerte. Este n&uacute;cleo estar&iacute;a formado, a nuestro juicio, por el valor que el rey asigna al banquete de bodas que prepara en honor a su hijo. O sea, propondr&iacute;amos que el tema central aqu&iacute; es la importancia que se deber&iacute;a asignar a la invitaci&oacute;n que Dios nos hace a participar en el reino de Dios.<\/p>\n<p>Releyendo la par&aacute;bola desde nuestra perspectiva, diremos que el reino de los cielos es algo muy preciado para Dios, que puede compararse con la importancia que un rey le asigna al banquete que ha preparado para la boda de su hijo. La celebraci&oacute;n es tan importante que el rey invita a algunas personas espec&iacute;ficas a la celebraci&oacute;n. Pero ante el fracaso de tal empresa, extiende la invitaci&oacute;n a otras personas que antes no habr&iacute;an estado en su lista.<\/p>\n<p>Hay dos situaciones que enojan al rey y que son determinantes para la identificaci&oacute;n de un sentido de la par&aacute;bola. Por un lado lo enoja la displicencia con que los primeros invitados declinan la invitaci&oacute;n. Ellos prefieren atender sus propios negocios e incluso maltratan a los siervos. Por otro lado lo enoja la vestimenta con que uno de los invitados asiste al banquete. Parecen dos enojos desconectados, pero en ambos casos se nota que los invitados no tienen conciencia de la importancia del banquete y de lo que esto significa para el rey que convoca.<\/p>\n<p><strong>Consideraciones homil&eacute;ticas<\/strong><\/p>\n<p>En una sociedad donde la dimensi&oacute;n religiosa tiene cada vez menos importancia, resulta importante recordar que la predicaci&oacute;n del evangelio de Jesucristo no es una convocatoria carente de valor. En efecto, no se trata de algo que pueda ser desechado sin consecuencias. Lamentablemente, la falta de importancia que muchas personas asignan a la invitaci&oacute;n de Jes&uacute;s es concordante con la falta de importancia que muchos predicadores asignan a la misma. El texto nos llama a tomar en serio la participaci&oacute;n en el reino de los cielos, as&iacute; como la exclusi&oacute;n de tal participaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Ulrich Luz, <em>El Evangelio Seg&uacute;n San Mateo. Mt 18-25<\/em>, vol. III (Salamanca, Espa&ntilde;a: S&iacute;gueme, 2003), 308.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un banquete cuya importancia fue mal calculada Nuestro texto se inicia con un &ldquo;respondiendo&rdquo; que resulta dif&iacute;cil de conectar con alguna pregunta o comentario que haya sido hecha por interlocutor alguno. 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