{"id":28258,"date":"2016-10-04T20:10:20","date_gmt":"2016-10-05T01:10:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2215-22-comentario-por-yolanda-rosas\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:20","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:20","slug":"san-mateo-2215-22-comentario-por-yolanda-rosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2215-22-comentario-por-yolanda-rosas\/","title":{"rendered":"San Mateo 22:15-22 Comentario por Yolanda Rosas"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>DAD A C&Eacute;SAR LO QUE ES DE C&Eacute;SAR, Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS<\/strong><\/p>\n<p>Este pasaje del Evangelio se encuentra en una unidad que incluye varias narraciones de conflictos de los diferentes grupos religiosos de la &eacute;poca con Jes&uacute;s y se refiere espec&iacute;ficamente a los fariseos<sup>1<\/sup> y los herodianos<sup>2<\/sup> que fueron a preguntarle a Jes&uacute;s sobre el pago de tributo a Roma, no con el prop&oacute;sito honesto de conocer su opini&oacute;n, sino con el objetivo de tenderle una trampa que les permitiera acusarlo de estar en contra del imperio.<\/p>\n<p>En esta ocasi&oacute;n, los fariseos no se enfrentaron directamente con Jes&uacute;s como lo hab&iacute;an hecho otras veces, sino que enviaron a sus disc&iacute;pulos como mensajeros. Resulta interesante la &ldquo;alianza&rdquo; entre los fariseos y los herodianos, porque ten&iacute;an diferentes creencias y diferente status social. Los fariseos eran una secta religiosa y los herodianos, un partido pol&iacute;tico que apoyaba al gobierno de Roma. Eran grupos opuestos, pero en esta ocasi&oacute;n pudieron unirse en contra de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>1. Una pregunta para tentar a Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>Los enviados se dirigen a Jes&uacute;s en forma aduladora e hip&oacute;crita, dici&eacute;ndole: &ldquo;Maestro, sabemos que eres amante de la verdad y que ense&ntilde;as con verdad el camino de Dios, y no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres&rdquo; (v. 16). Con esas palabras parecer&iacute;a que efectivamente lo reconoc&iacute;an como un maestro que ense&ntilde;aba la verdad, que no se dejaba sobornar por nadie y que no discriminaba a nadie. Pero la verdadera intenci&oacute;n de su pregunta era comprometer a Jes&uacute;s con la respuesta, ante el pueblo jud&iacute;o y ante el gobierno romano.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la introducci&oacute;n lisonjera, hacen la pregunta: &ldquo;&iquest;Est&aacute; permitido dar tributo a C&eacute;sar, o no?&rdquo; (v. 17). El original griego utiliza para &ldquo;dar&rdquo; el verbo <em>dounai<\/em>, con lo cual parecer&iacute;a que no discuten la obligaci&oacute;n legal de pagar el tributo, sino que estar&iacute;an preguntando si Jes&uacute;s lo consideraba l&iacute;cito y justo.<\/p>\n<p>El pago de los impuestos era un tema sensible para la poblaci&oacute;n jud&iacute;a. Puede ser que la pregunta a Jes&uacute;s se refiriera a la &ldquo;capitaci&oacute;n,&rdquo; que era un tributo personal que deb&iacute;an pagar al C&eacute;sar todas las personas, incluidos los siervos: los hombres desde los catorce a&ntilde;os, y las mujeres desde los doce, y tanto como hombres como mujeres hasta los sesenta y cinco a&ntilde;os de edad. Pero lo m&aacute;s probable es que la pregunta se refiriera en general a todos los impuestos que los jud&iacute;os ten&iacute;an que pagar, directa o indirectamente, a Roma, en contraposici&oacute;n a la moneda de medio &ldquo;siclo&rdquo; que, por motivos religiosos, deb&iacute;an pagar al templo.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s se dio cuenta de la intenci&oacute;n de los corazones de quienes le preguntaban, y por eso les dice: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; me tent&aacute;is, hip&oacute;critas?&rdquo; (v. 18). En varias ocasiones Jes&uacute;s llam&oacute; hip&oacute;critas a los fariseos, porque aparentaban decir palabras sinceras, pero el esp&iacute;ritu que los animaba era otro.<\/p>\n<p><strong>2. La respuesta inesperada de Jes&uacute;s<\/strong><\/p>\n<p>Cualquier respuesta compromet&iacute;a a Jes&uacute;s. Si Jes&uacute;s dec&iacute;a que no, se pon&iacute;a en contra del imperio romano y su sistema tributario, y si dec&iacute;a que s&iacute;, se pon&iacute;a en cuesti&oacute;n su rol de profeta jud&iacute;o, ya que el pago del tributo era una manera de someter a la poblaci&oacute;n jud&iacute;a y establecer la autoridad, adem&aacute;s de ser una fuente de riqueza para Roma, lo cual provocaba el resentimiento, especialmente del pueblo pobre, y animaba a la rebeli&oacute;n. Hubo rebeliones por motivos similares en otros momentos hist&oacute;ricos del pueblo jud&iacute;o, y los zelotes eran un grupo revolucionario contempor&aacute;neo de Jes&uacute;s que se opon&iacute;a al pago de impuestos a Roma.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s no responde inmediatamente. Primero pide que le muestren una moneda. Ellos le muestran un denario,<sup>3<\/sup> una moneda que exhib&iacute;a la imagen y los t&iacute;tulos del emperador, a quien se atribu&iacute;a un origen divino y se reconoc&iacute;a como autoridad suprema.<\/p>\n<p>Jes&uacute;s contin&uacute;a dialogando con ellos y les pregunta: &ldquo;&iquest;De qui&eacute;n es esta imagen y la inscripci&oacute;n?&rdquo; (v. 20). Jes&uacute;s deja que ellos mismos den la respuesta. Ellos respondieron, como no pod&iacute;a ser de otra manera: &ldquo;de C&eacute;sar&rdquo; (v. 21). Y entonces Jes&uacute;s da su respuesta terminante: &ldquo;Dad, pues, a C&eacute;sar lo que es de C&eacute;sar, y a Dios lo que es de Dios&rdquo; (v. 21). Los disc&iacute;pulos de los fariseos y los herodianos se quedaron entonces sin recursos para seguir preguntando a Jes&uacute;s y se retiraron (v. 22).<\/p>\n<p><strong>3. &iquest;A qui&eacute;n debemos fidelidad? <\/strong><\/p>\n<p>Cristianos y cristianas de todos los tiempos se han preguntado: &iquest;a qui&eacute;n debo obedecer?, &iquest;qui&eacute;n merece toda mi fidelidad? Los ap&oacute;stoles lo ten&iacute;an en claro. Cuando &ldquo;les ordenaron que en ninguna manera hablaran ni ense&ntilde;aran en el nombre de Jes&uacute;s,&rdquo; y tuvieron que elegir entre obedecer a Cristo y obedecer a las autoridades, Pedro y Juan respondieron: &ldquo;juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios&rdquo; (Hch 4:18-20). En muchos casos, la fidelidad a Dios antes que a los hombres, llev&oacute; a los disc&iacute;pulos y disc&iacute;pulas de Jes&uacute;s a sufrir martirio.<\/p>\n<p>En Ro 13:1-7, Pablo pide a los cristianos en Roma que se sometan a las autoridades superiores. Les manda que paguen los tributos, que honren sus impuestos, y que respeten a quien corresponda respetar. Para Pablo esto no era contradictorio con la obligaci&oacute;n de dar a Dios lo que era de Dios. &iquest;Qu&eacute; es lo que le pertenece a Dios?<\/p>\n<p>Jes&uacute;s dijo: &ldquo;Mi reino no es de este mundo&rdquo; (Jn 18:36). Su reino no tiene fin; ya est&aacute; entre nosotros y nosotras, y terminar&aacute; de establecerse al final de los tiempos cuando con Cristo vengan un cielo nuevo y una tierra nueva (Ap 21:1). Nuestra fidelidad y lealtad a Jesucristo y a su reino debe ser total. Pero mientras tanto tambi&eacute;n somos ciudadanos y ciudadanas de esta tierra con las consiguientes responsabilidades, deberes y derechos. Debemos cumplir con nuestras responsabilidades terrenales estando atentos y atentas al hecho de que podr&iacute;an interferir en nuestra lealtad y fidelidad a Cristo. En caso de que se suscite un conflicto entre nuestras obligaciones para con Cristo y las obligaciones para con el mundo, deben primar las obligaciones para con Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Los fariseos eran miembros de una secta jud&iacute;a. Su nombre significa &ldquo;los segregados.&rdquo; Eran celosos estudiosos de la ley y antirromanos. Lograron que sus interpretaciones de la ley fueran aceptadas por la mayor&iacute;a de los jud&iacute;os y tomaron as&iacute; el control del juda&iacute;smo &ldquo;oficial.&rdquo;<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Los herodianos eran jud&iacute;os influyentes que respaldaban al rey Herodes y al gobierno romano. Defend&iacute;an la lealtad a Roma manifestada en la tributaci&oacute;n obligatoria.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> El denario era la moneda oficial del imperio romano y estaba hecha de plata. El valor de la moneda no equival&iacute;a al de su contenido en metal precioso. Era el pago por un d&iacute;a de trabajo de 12 horas. Antiguamente la moneda llevaba figuras de divinidades romanas y m&aacute;s tarde, el retrato del personaje que la autorizaba. En el tiempo de Jes&uacute;s era la imagen de Octavio Augusto y luego la de Tiberio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DAD A C&Eacute;SAR LO QUE ES DE C&Eacute;SAR, Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS Este pasaje del Evangelio se encuentra en una unidad que incluye varias narraciones de conflictos de los diferentes grupos religiosos de la &eacute;poca con Jes&uacute;s y se refiere espec&iacute;ficamente a los fariseos1 y los herodianos2 que fueron a preguntarle &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2215-22-comentario-por-yolanda-rosas\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Mateo 22:15-22 Comentario por Yolanda Rosas&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28258"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28258\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}