{"id":28259,"date":"2016-10-04T20:10:22","date_gmt":"2016-10-05T01:10:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2215-22-comentario-por-andres-albertsen\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:22","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:22","slug":"san-mateo-2215-22-comentario-por-andres-albertsen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2215-22-comentario-por-andres-albertsen\/","title":{"rendered":"San Mateo 22:15-22 Comentario por Andr\u00e9s Albertsen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">La pregunta que le hicieron a Jes&#250;s era de verdad tramposa.<\/p>\n<p>Los fariseos eran personas piadosas que s&#243;lo reconoc&#237;an a Dios como Se&#241;or. Los del partido de Herodes, en cambio, eran militantes pol&#237;ticos que apoyaban a Herodes Antipas y por lo tanto tambi&#233;n al emperador.<\/p>\n<p>Si Jes&#250;s contestaba que no estaba bien que se pagaran impuestos al emperador, los partidarios de Herodes lo habr&#237;an interpretado como un llamado a la desobediencia civil o la sublevaci&#243;n en contra de Roma, y Jes&#250;s habr&#237;a sido denunciado de inmediato a las autoridades romanas.<\/p>\n<p>Si contestaba que s&#237;, los partidarios de los fariseos y todos los dem&#225;s jud&#237;os que escuchaban sus ense&#241;anzas lo habr&#237;an interpretado como un asentimiento a la dominaci&#243;n extranjera y una aceptaci&#243;n de la idolatr&#237;a, dado que el pago del impuesto al emperador pod&#237;a considerarse como una de las maneras de ejercitar el culto que el emperador exig&#237;a que se le rindiera como Dios.&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de que lo hab&#237;an adulado diciendo que ense&#241;aba el camino de Dios, sin dejarse llevar por lo que dijera la gente, Jes&#250;s se dio cuenta de la mala intenci&#243;n de sus interlocutores y no tuvo reparo en dec&#237;rselos: &#8220;Hip&#243;critas, &#191;por qu&#233; me tienden trampas?&#8221; No es una actitud cristiana permitir que nos adulen hip&#243;critamente ni que nos provoquen para actuar o hablar de manera imprudente, y no tenemos que dejarlo pasar con una disposici&#243;n de &#225;nimo bonachona y amable, tratando de evitar el conflicto. La actitud cristiana en este caso es, como lo hizo Jes&#250;s, poner en evidencia al adulador y al provocador. Lo que se pierde en cortes&#237;a y en buenas maneras, se gana en claridad, porque de este modo las partes saben bien d&#243;nde se tienen la una a la otra.&nbsp;<\/p>\n<p>De todas maneras Jes&#250;s respondi&#243; a la pregunta que le hac&#237;an. Y no lo hizo con imprudencia, pero tampoco trat&#243; de zafar ni de esquivar el bulto.<\/p>\n<p>Primero les pidi&#243; que le ense&#241;aran la moneda con que se pagaba el impuesto. Y enseguida le llevaron un denario, la moneda que en una de sus caras ten&#237;a la imagen de la cabeza del emperador y la leyenda &#8220;Emperador Tiberio, hijo del divino Augusto&#8221;. O sea, ten&#237;an la moneda en el bolsillo, la usaban en su vida cotidiana para comprar y vender, y para pagar el impuesto al emperador. Le estaban planteando un problema que hab&#237;an resuelto hac&#237;a rato en su propia vida cotidiana.&nbsp;<\/p>\n<p>Despu&#233;s de preguntarles de qui&#233;n era la imagen y la inscripci&#243;n de la moneda, Jes&#250;s a&#241;adi&#243;: &#8220;Pues den al emperador lo que es del emperador (o en otras versiones: &#8216;al C&#233;sar lo que es del C&#233;sar&#8217;) y a Dios lo que es de Dios.&#8221;<\/p>\n<p><b>Dos posibles interpretaciones<\/b><br \/>\nLa interpretaci&#243;n m&#225;s com&#250;n de estas palabras de Jes&#250;s es que tenemos obligaciones c&#237;vicas y obligaciones religiosas, que la pol&#237;tica y la religi&#243;n son dos &#225;mbitos separados, que podemos a la vez ser patriotas y disc&#237;pulos de Jesucristo. Algunos han llegado al punto de decir que con estas palabras Jes&#250;s desalent&#243; cualquier tipo de desobediencia civil, a&#250;n cuando se trate de un gobierno injusto.<\/p>\n<p>Yo creo que todas las demandas que de continuo se nos formulan en esta vida, pueden reducirse finalmente a estas dos: qu&#233; le debemos a Dios y qu&#233; le debemos a la sociedad. Las dos deben ser atendidas. No podemos dejar a un lado las demandas de Dios y concentrarnos en construir aqu&#237; un mundo m&#225;s justo y humano. Tampoco podemos vivir abstra&#237;dos del mundo, pensando que por el hecho de que somos &#8220;extranjeros de paso por este mundo&#8221; (1 Pedro 2.11) y tenemos nuestra ciudadan&#237;a en el cielo (Filipenses 3.20), podemos limitarnos a esperar que Jesucristo venga del cielo (otra vez Filipenses 3.20) sin meternos en los problemas de este mundo, que despu&#233;s de todo igual va a perecer.<\/p>\n<p>Pero las obligaciones y compromisos que tenemos con Dios y con la sociedad no coexisten en dos esferas completamente separadas y diferenciadas. Tampoco se trata darle un 50% a Dios y un 50% a la sociedad, o el 25% a uno y 75% al otro. No, ambos nos reclaman el 100%. Tenemos una sola cosa para dar, que somos nosotros mismos, ni m&#225;s ni menos. Y esto, toda nuestra vida, es lo que es de Dios y tambi&#233;n de la sociedad. Se trata de la misma cuesti&#243;n, de la misma fidelidad, de la misma obediencia. Cada vez que vamos a la iglesia y abrimos la boca para alabar al Se&#241;or y oramos y prestamos atenci&#243;n a su palabra y nos acercamos a comulgar, tambi&#233;n prestamos un servicio a la sociedad porque a todos nos hace bien recordar que somos responsables ante Dios. Y a su vez, cuando ponemos nuestro granito de arena para resolver los problemas de este mundo, tambi&#233;n servimos a Dios y somos ejecutores de sus planes.&nbsp;<\/p>\n<p>Otra interpretaci&#243;n es que ninguno de los interlocutores de Jes&#250;s pod&#237;a dudar de que el denario pertenec&#237;a al emperador y que lo que los dej&#243; admirados es que Jes&#250;s agreg&#243; que deb&#237;an dar a Dios lo que era de Dios, o sea aquello que ten&#237;a la imagen y la inscripci&#243;n de Dios. Y somos nosotros, los seres humanos, los que llevamos la imagen y la inscripci&#243;n de Dios, porque fuimos creados a su imagen (G&#233;nesis 1.27) y porque tenemos su ley grabada en nuestras mentes (Deuteronomio 6.6). Los seres humanos le debemos todo lo que somos a Dios. Y todo, incluso nuestras responsabilidades civiles, debe ser entendido en el contexto de nuestras responsabilidades para con Dios, que nos reclama por entero. En una situaci&#243;n de crisis, con creciente desigualdad social, con evasi&#243;n impositiva sin sanci&#243;n social, y con grupos que insisten en defender recortes impositivos a los m&#225;s ricos y que no quieren ni o&#237;r hablar de un aumento de impuestos (en los Estados Unidos, por ejemplo, se han visto manifestantes llevando carteles con la leyenda &#8220;Dios odia los impuestos&#8221;), podr&#237;a ser apropiado argumentar que Dios nos demanda que desarrollemos un r&#233;gimen tributario m&#225;s progresivo. Pero lo que Dios nos demanda es mucho m&#225;s que eso.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La pregunta que le hicieron a Jes&#250;s era de verdad tramposa. 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