{"id":28264,"date":"2016-10-04T20:10:33","date_gmt":"2016-10-05T01:10:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2234-46-comentario-por-andres-albertsen\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:33","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:33","slug":"san-mateo-2234-46-comentario-por-andres-albertsen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2234-46-comentario-por-andres-albertsen\/","title":{"rendered":"San Mateo 22:34-46  Comentario por Andr\u00e9s Albertsen"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\">&#8220;Maestro, &#191;cu&#225;l es el mandamiento m&#225;s importante de la ley?&#8221;<\/p>\n<p>Era una pregunta razonable. Los fariseos no s&#243;lo guardaban 10 mandamientos, sino 613 (repartidos en 365 mandatos negativos o prohibiciones y 248 mandatos positivos o acciones a realizar) y era un problema recordarlos a todos y evitar que el cumplimiento de un mandato llevara a la violaci&#243;n de otro. Ten&#237;a sentido entonces preguntar si no hab&#237;a un mandamiento que fuera el m&#225;s importante, uno que incluyera a todos los dem&#225;s y que estuviera por encima de todos.<\/p>\n<p>Jes&#250;s no tuvo ning&#250;n problema en responder a la pregunta. De Deuteronomio 6.5 tom&#243; el mandamiento &#8220;Ama al Se&#241;or tu Dios con todo tu coraz&#243;n, con toda tu alma y con toda tu mente&#8221; y dijo que ese era el m&#225;s importante y primero de los mandamientos. Y de Lev&#237;tico 19.18 tom&#243; el mandamiento &#8220;Ama a tu pr&#243;jimo como a ti mismo&#8221; y dijo que ese era el segundo, parecido al anterior. De manera decidida y audaz tom&#243; dos mandamientos de dos libros distintos del Pentateuco y los uni&#243; en el mandamiento doble de amar a Dios y al pr&#243;jimo, que est&#225; por encima de todos los dem&#225;s, y del que todos los dem&#225;s mandamientos son apenas ejemplos.<\/p>\n<p>Cada uno de los mandamientos comprende dos partes que son igualmente dif&#237;ciles de cumplir: tenemos que amar a Dios y al pr&#243;jimo y tenemos que dejarnos amar por Dios y por el pr&#243;jimo. Y a la vez hay una relaci&#243;n de dependencia rec&#237;proca entre los dos mandamientos: el amor a Dios debe mostrarse en el amor al pr&#243;jimo y el amor al pr&#243;jimo debe encontrar su fuerza y su energ&#237;a en el amor de Dios. San Juan lo formul&#243; as&#237; en su Primera Carta: &#8220;Nosotros amamos porque &#233;l [Dios] nos am&#243; primero. Si alguno dice: &#8216;Yo amo a Dios&#8217;, y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve&#8221; (4.19-21).<\/p>\n<p>La relaci&#243;n rec&#237;proca entre los dos mandamientos nos permite por un lado &#8220;bajar&#8221; a Dios al mundo y por el otro &#8220;superar&#8221; ese estado en que s&#243;lo importo yo y nadie m&#225;s que yo, estado en el que por cierto no paramos de recaer.<\/p>\n<p>Jes&#250;s no fue el &#250;nico que intent&#243; responder la pregunta de cu&#225;l era el mandamiento m&#225;s importante de la ley. Se cuenta que un extranjero se present&#243; ante los rabinos Shammai y Hillel y les propuso un reto. Si lograban ense&#241;arle toda la ley permaneciendo apoyados en un solo pie, se har&#237;a pros&#233;lito. Parece que Shammai lo despidi&#243; con el metro de alba&#241;&#237;l que ten&#237;a en la mano, o sea, lo mand&#243; a que se fuera bien lejos y dejara de molestar. En cambio Hillel, apoyado en un solo pie y citando la llamada &#8220;regla de oro&#8221; com&#250;n a tantas culturas, le dijo: &#8220;No hagas a tu pr&#243;jimo lo que te resultar&#237;a molesto a ti&#8221;, y agreg&#243;: &#8220;Eso es la Tor&#225; entera. El resto no es m&#225;s que explicaci&#243;n. Vete a aprenderla.&#8221;<\/p>\n<p>La respuesta del rabino Hillel tiene cierto parecido con la de Jes&#250;s, pero hay una diferencia enorme entre formular el mandamiento principal en forma negativa, como lo hizo el rabino Hillel, y en forma positiva, como lo hizo Jes&#250;s. Curiosamente Jes&#250;s, en el Serm&#243;n del Monte, incluy&#243; la &#8220;regla de oro&#8221;, pero tambi&#233;n a esta regla la enunci&#243; en sentido positivo: &#8220;As&#237; pues, hagan ustedes con los dem&#225;s como quieran que los dem&#225;s hagan con ustedes; porque en esto se resumen la ley y los profetas&#8221; (Mateo 7.12).<\/p>\n<p><b>T&#250; debes amar<\/b><br \/>\nLa respuesta de Jes&#250;s es en verdad incomparable y el mundo ser&#237;a completamente diferente si tan s&#243;lo cumpli&#233;ramos con el doble mandamiento del amor a Dios y al pr&#243;jimo.<\/p>\n<p>El problema es la conjunci&#243;n condicional &#8220;si&#8221;. Con esa conjunci&#243;n condicional &#8220;si&#8221; convertimos todo el asunto en teor&#237;a, cuando de lo que se trata es que efectivamente cumplamos el mandamiento y hagamos lo que se nos exige.<\/p>\n<p>Tampoco para Jes&#250;s era suficiente haber formulado una respuesta sabia y genial. El era el Hijo de Dios y como tal pretend&#237;a ser obedecido. Por eso es que tambi&#233;n &#233;l les hizo una pregunta a los fariseos: &#8220;&#191;Qu&#233; piensan ustedes del Mes&#237;as? &#191;De qui&#233;n desciende?&#8221; Los fariseos le dieron la respuesta previsible: &#8220;Desciende de David&#8221;. Y Jes&#250;s replic&#243;: &#191;C&#243;mo puede ser entonces que si desciende de David, el propio David lo llame Se&#241;or? Porque eso es lo que sucede, sigui&#243; diciendo Jes&#250;s, en el Salmo 110, atribuido a David, donde David dijo: &#8220;El Se&#241;or [o sea Dios] dijo a mi Se&#241;or [o sea al Mes&#237;as]: Si&#233;ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos debajo de mis pies.&#8221;<\/p>\n<p>El Mes&#237;as, les quiso decir Jes&#250;s, no era solamente un descendiente de David, una persona eminente y distinguida a la que se pod&#237;a admirar o con la que se pod&#237;a discutir. Era el Hijo de Dios a quien hab&#237;a que obedecer.<\/p>\n<p>Si el Mes&#237;as es Jes&#250;s y Jes&#250;s es el Hijo de Dios y el Se&#241;or, entonces la &#250;nica opci&#243;n es obedecerle. Desde el evangelio seg&#250;n Mateo Jes&#250;s nos habla a ti y a m&#237; y a todos y cada uno de los que escuchan o leen sus palabras y nos dice: T&#250; debes amar. El mandamiento de Jes&#250;s no dice: Hay que amar a Dios y al pr&#243;jimo. Tampoco dice: Ser&#237;a mejor que amemos a Dios y al pr&#243;jimo. El mandamiento dice &#8220;ama&#8221; en la segunda persona singular del modo imperativo, que es lo mismo que decir: T&#250; debes amar.<\/p>\n<p>No podemos excusarnos diciendo que no entendemos qu&#233; es amar o que lo que se nos pide est&#225; m&#225;s all&#225; de nuestras posibilidades o que lo vamos a hacer, pero en otro momento. Si Jes&#250;s nos lo pide a ti y a m&#237;, es porque cree que podemos hacerlo. Y lo menos que podemos hacer es intentarlo, con todo el coraz&#243;n, con toda el alma y con toda la mente. Ahora mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Maestro, &#191;cu&#225;l es el mandamiento m&#225;s importante de la ley?&#8221; Era una pregunta razonable. Los fariseos no s&#243;lo guardaban 10 mandamientos, sino 613 (repartidos en 365 mandatos negativos o prohibiciones y 248 mandatos positivos o acciones a realizar) y era un problema recordarlos a todos y evitar que el cumplimiento de un mandato llevara a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-2234-46-comentario-por-andres-albertsen\/\" class=\"more-link\">Continue reading<span class=\"screen-reader-text\"> &#8220;San Mateo 22:34-46  Comentario por Andr\u00e9s Albertsen&#8221;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-28264","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sermons"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28264","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28264"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28264\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28264"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28264"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28264"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}