{"id":28268,"date":"2016-10-04T20:10:49","date_gmt":"2016-10-05T01:10:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-231-12-comentario-por-yolanda-rosas\/"},"modified":"2016-10-04T20:10:49","modified_gmt":"2016-10-05T01:10:49","slug":"san-mateo-231-12-comentario-por-yolanda-rosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermons\/san-mateo-231-12-comentario-por-yolanda-rosas\/","title":{"rendered":"San Mateo 23:1-12 Comentario por Yolanda Rosas"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_call_out\"><strong>NO HAGAN LO QUE ELLOS HACEN<\/strong><\/p>\n<p><strong>1. Jes&uacute;s acusa a los fariseos y a los escribas de no ser coherentes con sus ense&ntilde;anzas<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s hace una denuncia p&uacute;blica de la hipocres&iacute;a de los fariseos responsables de interpretar la ley de Mois&eacute;s en la sinagoga y ante el pueblo jud&iacute;o. La frase &ldquo;en la c&aacute;tedra de Mois&eacute;s se sientan los escribas y los fariseos&rdquo; (v. 2) podr&iacute;a significar que los fariseos eran los que continuaban la obra de Mois&eacute;s o los que hablaban con la autoridad de Mois&eacute;s. Podr&iacute;a ser tambi&eacute;n que hab&iacute;a una silla en la sinagoga en la que se sentaban delante del grupo para ense&ntilde;ar.<\/p>\n<p>En otras ocasiones Jes&uacute;s les pide a sus oyentes que se cuiden de las ense&ntilde;anzas de los fariseos (Mt 16:12), pero en este pasaje les pide a la gente y a sus disc&iacute;pulos que guarden y hagan lo que los fariseos y escribas dicen, pero no lo que ellos hacen (v. 3). No critica la ley, sino la pr&aacute;ctica de los escribas y los fariseos que no estaba en concordancia con sus palabras. Critica la falta de coherencia entre fe y vida.<\/p>\n<p><strong>2. Pr&aacute;cticas no coherentes con el mensaje<\/strong><\/p>\n<p><strong>2.1. Exigir lo que ellos no cumplen (v. 4):<\/strong><\/p>\n<p>&ldquo;Atan cargas pesadas y dif&iacute;ciles de llevar&rdquo; es una met&aacute;fora que explica que las exigencias de los l&iacute;deres religiosos al pueblo eran dif&iacute;ciles de cumplir y que ni ellos mismos las cumpl&iacute;an. Jes&uacute;s acusa a los int&eacute;rpretes de la ley de poner sobre los hombros de la gente cargas pesadas que ellos mismos no estaban dispuestos a mover ni con un dedo.<\/p>\n<p>Es por eso que Jes&uacute;s en varios pasajes de los evangelios los llama &ldquo;hip&oacute;critas&rdquo; (por ejemplo en Mt 21:13), porque con su apariencia de piadosos hac&iacute;an creer al pueblo que eran rigurosos cumplidores de la ley, pero la verdad era otra. Ellos mismos no cumpl&iacute;an sus propias reglas.<\/p>\n<p>El ap&oacute;stol Pablo, en su carta a los romanos, les hace el mismo reproche a quienes se llamaban jud&iacute;os, se apoyaban en la Ley y se gloriaban en Dios: &ldquo;T&uacute;, pues, que ense&ntilde;as a otro, &iquest;no te ense&ntilde;as a ti mismo?&rdquo; y tambi&eacute;n: &ldquo;T&uacute; que te jactas de la Ley, &iquest;con infracci&oacute;n de la Ley deshonras a Dios?&rdquo; (Ro 2:17-23).<\/p>\n<p><strong>2.2. Querer ser vistos y admirados por los dem&aacute;s (v. 5): <\/strong><\/p>\n<p>Los fariseos realizaban sus pr&aacute;cticas religiosas para ser vistos por los dem&aacute;s. Una de sus pr&aacute;cticas vanidosas para ser admirados era la de ensanchar sus filacterias que eran cajitas o fajitas de cuero con fragmentos de pergamino que conten&iacute;an pasajes del Antiguo Testamento como Dt 6:4-6 y 11:13-21. Estas filacterias se colgaban en la frente o en la mu&ntilde;eca de la mano izquierda.<\/p>\n<p>Otra de sus pr&aacute;cticas era la de extender los flecos de sus mantos. Estos flecos o borlas eran adornos azules en las togas o mantos de oraci&oacute;n que les recordaban la <em>Tor&aacute;<\/em> (v&eacute;anse Nm 15:38 y Dt 22:12). Lo que le toc&oacute; a Jes&uacute;s la mujer enferma de flujo de sangre fue precisamente una borla de su manto (Mt 9:20). Los fariseos pretend&iacute;an que la mayor longitud de las borlas de sus mantos fuera interpretada como se&ntilde;al de una mayor devoci&oacute;n.<\/p>\n<p>En la actualidad tenemos otras pr&aacute;cticas religiosas externas que se realizan para demostrar la &ldquo;devoci&oacute;n&rdquo;, y ser admirados\/as por los dem&aacute;s. Se me ocurren los siguientes ejemplos:<\/p>\n<p>a) el de los l&iacute;deres religiosos actuales de algunas &ldquo;megaiglesias,&rdquo; &nbsp;los &ldquo;ministros de alabanza&rdquo; y los cantantes que esperan que en los afiches y anuncios en gigantograf&iacute;as figure&nbsp;su mejor foto;<\/p>\n<p>b) el de los autodenominados &ldquo;ap&oacute;stoles&rdquo; que hacen su entrada al templo como los pol&iacute;ticos o grandes figuras de la vida p&uacute;blica, escoltados por guardespaldas;<\/p>\n<p>c) el de las iglesias que en la celebraci&oacute;n se sientan a ver y a imitar a su l&iacute;der que aparece en una pantalla, sentado en un sof&aacute; como un rey, con los ojos cerrados y repitiendo las mismas frases una y otra vez, como si fueran cantos con gemidos (&iexcl;aunque cueste creerlo, lo he visto aqu&iacute; en La Paz, Bolivia!);<\/p>\n<p>d) el del llamado &ldquo;evangelio de mercado,&rdquo; por el cual, al terminar la reuni&oacute;n, se venden las pr&eacute;dicas del l&iacute;der, lo mismo que pa&ntilde;uelos y listones de tela ungidas por el mismo ap&oacute;stol o l&iacute;der.<\/p>\n<p>Todos estos son ejemplos de pr&aacute;cticas religiosas que constituyen muestras de soberbia y vanidad no acordes con el evangelio ni con el ejemplo de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p><strong>2.3. Buscar privilegios (v. 6):<\/strong><\/p>\n<p>Jes&uacute;s acusa a los fariseos de amar los primeros asientos en las cenas y las primeras sillas en las sinagogas. Tanto los l&iacute;deres religiosos del tiempo de Jes&uacute;s como los de hoy buscan lugares de privilegio, ser reconocidos, sobresalir entre los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Santiago y Juan eran disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s que tambi&eacute;n anhelaban lugares de privilegio y a trav&eacute;s de su madre le pidieron a Jes&uacute;s que se los concediera. Pero Jes&uacute;s les dijo que ense&ntilde;orearse y ejercer potestad o autoridad sobre los dem&aacute;s era una pr&aacute;ctica de los gobernantes de las naciones. La pr&aacute;ctica de sus seguidores, en cambio, deb&iacute;a ser la grandeza del servicio, siguiendo el ejemplo que Jes&uacute;s mismo les daba, puesto que el Hijo del hombre &ldquo;no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos&rdquo; (Mt 20:20-28).<\/p>\n<p><strong>2.4. Buscar reconocimiento (v. 7):<\/strong><\/p>\n<p>Los fariseos buscaban ser saludados en p&uacute;blico y que se los llamase <em>&ldquo;Rab&iacute;.&rdquo;<\/em> El tiempo de duraci&oacute;n de los saludos era concordante con la dignidad o categor&iacute;a social de la persona que recib&iacute;a el saludo.<\/p>\n<p><em>&ldquo;Rab&iacute;&rdquo;<\/em> era un vocablo arameo que se empleaba como t&iacute;tulo honor&iacute;fico para designar a los maestros. A los fariseos les gustaba ser reconocidos y respetados como maestros. Otro t&iacute;tulo honor&iacute;fico era <em>&ldquo;Abba&rdquo;<\/em> o padre. Jes&uacute;s les dijo a sus disc&iacute;pulos y a la gente que lo escuchaba: &ldquo;No llam&eacute;is padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que est&aacute; en los cielos. Ni se&aacute;is llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo&rdquo; (vv. 9-10). &ldquo;Todos vosotros sois hermanos&rdquo; (v. 8). En el reino de Dios todos los y las creyentes en Cristo somos iguales, sin rangos que nos separen a unos de otros; es un &ldquo;discipulado de iguales.&rdquo;<\/p>\n<p>En la actualidad tenemos muchos l&iacute;deres que s&oacute;lo con dificultad aceptar&iacute;an que se los llame &uacute;nicamente hermano o hermana. Buscan ser nombrados &ldquo;reverendos&rdquo; o &ldquo;doctores,&rdquo; y a&uacute;n m&aacute;s que pastores el nuevo t&iacute;tulo es &ldquo;ap&oacute;stol.&rdquo; Estos l&iacute;deres buscan el reconocimiento de todos\/as y se vuelven inaccesibles para el com&uacute;n del pueblo. Se los ve por las pantallas de los medios de comunicaci&oacute;n, y en los p&uacute;lpitos hermosos de sus grandes y costosos templos, y se tienen que hacer citas con mucha anticipaci&oacute;n para ser recibidos en sus oficinas. La ense&ntilde;anza de Jes&uacute;s contradice esas pr&aacute;cticas llenas de soberbia.<\/p>\n<p><strong>3. El ejemplo de Jes&uacute;s: la grandeza del servicio<\/strong><\/p>\n<p>&ldquo;El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo, porque el que se enaltece ser&aacute; humillado, y el que se humilla ser&aacute; enaltecido&rdquo; (vv. 11-12). No es f&aacute;cil comprender las palabras de Jes&uacute;s en relaci&oacute;n con la grandeza, ya que para nuestro entender el que es servido y tiene a los dem&aacute;s bajo sus &oacute;rdenes es el grande o jefe, pero en el Reino de Dios la grandeza consiste en servir a los dem&aacute;s, en hacerse humilde y darse a los dem&aacute;s. La manera de ser grande que ense&ntilde;&oacute; Jes&uacute;s a sus disc&iacute;pulos es diferente a nuestra l&oacute;gica y a las pr&aacute;cticas m&aacute;s habituales de este mundo (Mc 10: 42-44).<\/p>\n<p>Jes&uacute;s demostr&oacute; con su ejemplo de vida que vino a este mundo a servir y no a ser servido. Con su humillaci&oacute;n se hizo obediente hasta la muerte de cruz y justamente por ello Dios &ldquo;lo exalt&oacute; sobre todas las cosas y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jes&uacute;s se doble toda rodilla de los que est&aacute;n en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre&rdquo; (Fil 2:6-11).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>NO HAGAN LO QUE ELLOS HACEN 1. Jes&uacute;s acusa a los fariseos y a los escribas de no ser coherentes con sus ense&ntilde;anzas Jes&uacute;s hace una denuncia p&uacute;blica de la hipocres&iacute;a de los fariseos responsables de interpretar la ley de Mois&eacute;s en la sinagoga y ante el pueblo jud&iacute;o. 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